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Recién nacido prematuro

Por

Robert L. Stavis

, PhD, MD

Última revisión completa jun 2019
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Un recién nacido prematuro es un bebé que nace antes de las 37 semanas de gestación. Según cuándo nacen, los recién nacidos prematuros tienen órganos infradesarrollados, que pueden no estar preparados aún para funcionar fuera del útero.

  • El riesgo de parto prematuro puede aumentar si ha habido partos prematuros previos, gestación múltiple, mala alimentación durante el embarazo, atención prenatal tardía, infecciones, técnicas de reproducción asistida (como la fertilización in vitro) e hipertensión.

  • Dado que muchos de los órganos están subdesarrollados, los recién nacidos prematuros pueden tener dificultad para respirar y alimentarse, y tienen propensión a sufrir hemorragias cerebrales, infecciones y otros problemas.

  • En los recién nacidos más prematuros y más pequeños el riesgo de padecer algún problema es mucho mayor, incluyendo problemas de desarrollo.

  • Aunque algunos recién nacidos prematuros crecen con secuelas permanentes, la mayoría de los supervivientes son normales.

  • La atención prenatal temprana puede disminuir el riesgo de parto prematuro.

  • Los nacimientos prematuros a veces se retrasan un poco administrando a la madre fármacos que desaceleran o detienen las contracciones.

  • Cuando se sospecha que un bebé nacerá demasiado pronto, los médicos administran a la madre inyecciones de un corticoesteroide para acelerar el desarrollo de los pulmones del feto y ayudar a evitar la hemorragia intraventricular.

La edad gestacional hace referencia a lo avanzado que está el feto. La edad gestacional es el número de semanas que han transcurrido entre el primer día del último período menstrual de la madre y el día del parto. Este marco temporal se ajusta a menudo de acuerdo con otra información que los médicos reciban, como los resultados de las primeras ecografías, que brindan información adicional con respecto a la edad gestacional. Se estima que el bebé está preparado para nacer (fecha probable del parto) a las 40 semanas de gestación.

Los recién nacidos se clasifican según su edad gestacional como prematuros si nacen antes de las 37 semanas de gestación. Los lactantes prematuros se clasifican además como

  • Extremadamente pretérmino: el parto se produce antes de las 28 semanas de gestación

  • Muy pretérmino: el parto se produce entre las semanas 28 y 32 (no incluida) de gestación

  • Moderadamente pretérmino: el parto se produce entre las semanas 32 y 34 (no incluida) de gestación

  • Pretérmino tardío: el parto se produce entre las semanas 34 y 37 (no incluida) de gestación

Aproximadamente 1 de cada 10 bebés nacidos en Estados Unidos lo hace antes de término. Los grados elevados de prematuridad están asociados a riesgos mayores de complicaciones graves e incluso potencialmente mortales.

La prematuridad extrema es la causa de muerte aislada más frecuente en los recién nacidos. Los muy prematuros presentan también un riesgo elevado de sufrir problemas a largo plazo, especialmente retraso en el desarrollo, parálisis cerebral y trastornos del aprendizaje. No obstante, la mayoría de los niños que nacen prematuramente crecen sin dificultades a largo plazo.

Causas

Las causas de un parto prematuro suelen ser desconocidas. Sin embargo, se conocen muchos factores de riesgo para el nacimiento prematuro. Las adolescentes y las mujeres mayores, las de bajo nivel socioeconómico y las que tienen una educación menos formal corren un mayor riesgo de parto prematuro.

Factores de riesgo de un embarazo anterior:

factores de riesgo antes o durante el embarazo:

Sin embargo, la mayoría de las mujeres que dan a luz a un recién nacido prematuro no presentan factores de riesgo conocidos.

La atención prenatal temprana puede disminuir el riesgo de parto prematuro.

Síntomas

Los prematuros, por lo general, pesan menos de 2,5 kg e incluso, en algún caso, llegan a pesar únicamente 0,5 kg. Los síntomas suelen depender de la inmadurez de los diversos órganos.

Los recién nacidos extremadamente prematuros tienden a requerir una estancia más prolongada en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) del hospital hasta que sus órganos puedan funcionar bien por sí solos. Los recién nacidos pretérmino tardíos, por otro lado, pueden tener solo unos pocos sistemas de órganos (si los tienen) que necesitan tiempo para madurar. Los recién nacidos pretérmino tardíos pueden permanecer ingresados en el hospital hasta que puedan regular su temperatura corporal y su nivel de azúcar en sangre, alimentarse bien y ganar peso.

El sistema inmunológico de cualquier recién nacido prematuro también está subdesarrollado y, por lo tanto, los recién nacidos prematuros son propensos a las infecciones.

Características físicas de un recién nacido prematuro

  • Tamaño reducido

  • Cabeza grande en relación con el resto del cuerpo

  • Poca grasa bajo la piel

  • Piel rosada, fina, brillante

  • Venas visibles debajo de la piel

  • Pocas arrugas en las plantas de los pies

  • Escaso vello

  • Orejas suaves, con poco cartílago

  • Poco desarrollo del tejido mamario

  • Niños: escroto pequeño con pocos pliegues; en los recién nacidos muy prematuros, es frecuente que los testículos no hayan descendido al escroto

  • Niñas: los labios mayores todavía no cubren los labios menores

  • Respiración rápida con breves pausas (respiración periódica), periodos de apnea (pausas que duran más de 20 segundos), o ambos

  • Coordinación débil y deficiente de los reflejos de succión y deglución

  • Actividad física y tono muscular reducidos (un recién nacido prematuro no levanta los brazos y las piernas cuando está en reposo, cosa que sí hace el recién nacido a término)

  • Duerme la mayor parte del tiempo

Complicaciones

La mayoría de las complicaciones de la prematuridad están causadas por órganos y sistemas de órganos subdesarrollados e inmaduros. El riesgo de complicaciones aumenta con el grado de prematuridad. El riesgo de complicaciones también depende en parte de la presencia de ciertas causas de prematuridad tales como infecciones, diabetes, hipertensión arterial o preeclampsia.

Falta de desarrollo del cerebro

Cuando el bebé nace antes de que su cerebro esté completamente desarrollado, se presentan algunos problemas entre los que cabe destacar los siguientes

  • Respiración inconstante: la zona del encéfalo que controla la respiración presenta tal inmadurez que provoca que el recién nacido respire de forma inconstante, con pausas respiratorias cortas o periodos en los que deja de respirar completamente durante 20 segundos o más (apnea del prematuro).

  • Dificultad para coordinar la alimentación y la respiración: las zonas del encéfalo que coordinan los reflejos de la boca y la garganta están inmaduras, y por tanto los recién nacidos prematuros pueden no ser capaces de succionar y tragar de forma normal, lo que dificulta la coordinación de la alimentación con la respiración.

  • Hemorragia cerebral: los recién nacidos muy prematuros sufren un alto riesgo de hemorragia cerebral.

Falta de desarrollo del tubo digestivo e hígado

El desarrollo insuficiente del aparato digestivo y del hígado ocasiona problemas como los siguientes:

  • Episodios frecuentes de reflujo: inicialmente, los recién nacidos prematuros tienen problemas con la alimentación. No solo son inmaduros sus reflejos de succión y deglución, sino que su pequeño estómago se vacía lentamente, lo que puede conducir a episodios frecuentes de (reflujo).

  • Episodios frecuentes de intolerancia a la alimentación: los intestinos de los recién nacidos prematuros se mueven muy lentamente y estos bebés con frecuencia tienen dificultad para defecar. Debido al lento movimiento del tubo intestinal, los bebés prematuros no pueden digerir fácilmente la leche materna o la fórmula que se les da.

  • Lesión intestinal: los bebés muy prematuros pueden desarrollar una enfermedad grave en la que parte del intestino se daña seriamente y puede ocasionar una infección (denominada enterocolitis necrosante).

  • Hiperbilirrubinemia: los recién nacidos prematuros son propensos a desarrollar hiperbilirrubinemia. En la hiperbilirrubinemia, el hígado del recién nacido es más lento de lo habitual en la eliminación de la bilirrubina (el pigmento amarillo que resulta de la descomposición normal de los eritrocitos) presente en la sangre. Por esta razón, el pigmento amarillo se acumula, dando a la piel y al blanco de los ojos un color amarillo (ictericia). Los recién nacidos prematuros tienden a tener ictericia los primeros días después del nacimiento. Normalmente, la ictericia es leve y se resuelve aumentando la cantidad ingerida en cada toma y con evacuaciones más frecuentes (la bilirrubina se elimina con las heces, que tienen al principio un color amarillo brillante). En raras ocasiones, se acumulan niveles muy elevados de bilirrubina, lo que pone al recién nacido en riesgo de desarrollar kernícterus (encefalopatía bilirrubínica, ictericia nuclear). El kernícterus es una lesión cerebral causada por la presencia de depósitos de bilirrubina en el cerebro.

Falta de desarrollo del sistema inmunitario

Los bebés muy prematuros tienen un bajo nivel de anticuerpos, las proteínas del torrente sanguíneo que ayudan a proteger contra las infecciones. Los anticuerpos de la madre cruzan la placenta al final del embarazo y ayudan a proteger al recién nacido de la infección al nacer. Los recién nacidos prematuros tienen menos anticuerpos protectores procedentes de su madre y, por lo tanto, presentan un riesgo mayor de desarrollar infecciones, especialmente infecciones de la sangre (septicemia del recién nacido) o de los tejidos que rodean el cerebro (meningitis). El uso de mecanismos invasivos para tratamientos, como catéteres intravenosos y tubos para respirar (tubos endotraqueales), aumenta aún más el riesgo de contraer infecciones bacterianas graves.

Falta de desarrollo de los riñones

Antes del nacimiento, los productos de desecho del feto son eliminados por la placenta y excretados a través de los riñones de la madre. Después del parto, los riñones del recién nacido deben hacerse cargo de estas funciones. En los recién nacidos muy prematuros la función renal es pobre, pero mejora a medida que los riñones maduran. Los recién nacidos con riñones poco desarrollados pueden presentar dificultades para regular las concentraciones de sal y de otros electrólitos y la cantidad de agua en el organismo. Los problemas renales pueden provocar una insuficiencia del crecimiento y una acumulación de ácido en la sangre (llamada acidosis metabólica).

Falta de desarrollo de los pulmones

Los pulmones de los recién nacidos prematuros pueden no haber tenido el tiempo suficiente para desarrollarse completamente antes del nacimiento. Los pequeños sacos de aire llamados alvéolos, que absorben oxígeno del aire y eliminan el dióxido de carbono de la sangre, no se forman hasta aproximadamente el comienzo del último tercio del embarazo (tercer trimestre). Además de este desarrollo estructural, los tejidos de los pulmones deben formar un material graso llamado surfactante. El surfactante recubre el interior de los sacos de aire y les permite permanecer abiertos durante todo el ciclo respiratorio, lo que facilita la respiración. Sin surfactante, los alvéolos tienden a colapsarse al final de cada respiración, dificultándola. Por lo general, los pulmones no producen surfactante hasta aproximadamente las 32 semanas de embarazo, y la producción no suele ser adecuada hasta las 34 a 36 semanas más o menos.

Estos factores significan que los bebés que nacen prematuramente corren riesgo de sufrir problemas respiratorios, como el síndrome de dificultad respiratoria (SDR). Los recién nacidos con problemas respiratorios pueden necesitar apoyo respiratorio con un ventilador mecánico (una máquina que ayuda a introducir y extraer el aire de los pulmones). Cuanto más prematuro sea el recién nacido, menor es la cantidad de surfactante disponible y mayor la probabilidad de desarrollar el síndrome de dificultad respiratoria (síndrome de distrés respiratorio) después del parto.

No existe un tratamiento para hacer que la estructura pulmonar madure más rápidamente, pero, con una nutrición adecuada, los pulmones continúan madurando con el tiempo.

Existen dos enfoques para aumentar la cantidad de surfactante y reducir la probabilidad y la gravedad de la dificultad respiratoria:

  • Antes del nacimiento: los corticoesteroides, como la betametasona, aumentan la producción de surfactante en el feto y se administran a la madre mediante inyección cuando se prevé un parto prematuro, por lo general entre 24 y 48 horas antes del parto.

  • Después del nacimiento: los médicos pueden administrar surfactante directamente en la tráquea del recién nacido.

La displasia broncopulmonar (DBP) es un trastorno pulmonar crónico que puede presentarse en recién nacidos prematuros, sobre todo en los lactantes menos maduros. La mayoría de los bebés con displasia broncopulmonar han tenido síndrome de dificultad respiratoria y han necesitado tratamiento con un respirador mecánico. En la displasia broncopulmonar, los pulmones desarrollan tejido cicatricial y el bebé necesita ayuda continua para respirar, a veces con un respirador artificial. En la mayoría de los casos, el lactante se recupera muy lentamente de la enfermedad.

Ojos infradesarrollados

La retina es el tejido sensible a la luz ubicado en la parte posterior del ojo. La retina se nutre mediante los vasos sanguíneos situados en su superficie. Los vasos sanguíneos crecen desde el centro de la retina hasta los bordes durante el transcurso del embarazo y no terminan de crecer hasta cerca del término. En los bebés prematuros, particularmente en los bebés menos maduros, los vasos sanguíneos pueden dejar de crecer y/o crecer anormalmente. Los vasos anormales pueden sangrar o causar cicatrices que pueden tirar de la retina. Este trastorno se denomina retinopatía de la prematuridad y tiene lugar después del nacimiento. En los casos más graves, la retina se desprende de la parte posterior del ojo y se produce ceguera. Los bebés prematuros, en particular los nacidos antes de las 31 semanas de edad gestacional, se acostumbran a someter periódicamente a exámenes oculares para que los médicos puedan descartar un desarrollo anormal de los vasos sanguíneos. Si existe un riesgo elevado de desprendimiento de retina, los médicos pueden usar tratamientos con láser o administrar un medicamento llamado bevacizumab.

Los recién nacidos prematuros también corren un riesgo mayor de desarrollar otros problemas oculares, como miopía, desalineación de los ojos (estrabismo) o ambos.

Dificultad para regular el nivel de azúcar en sangre

Dado que los recién nacidos prematuros tienen dificultad para alimentarse y para mantener niveles normales de azúcar (glucosa) en sangre, a menudo se tratan con soluciones intravenosas de glucosa o alimentándolos frecuentemente y en pequeñas cantidades. Sin tomas regulares, los recién nacidos prematuros pueden desarrollar concentraciones bajas de azúcar en sangre (hipoglucemia). La mayoría de los recién nacidos con hipoglucemia no presentan síntomas. Otros recién nacidos se vuelven apáticos, con un tono muscular bajo, se alimentan mal o presentan temblores; en casos poco frecuentes, sufren convulsiones.

Los recién nacidos prematuros también son propensos a desarrollar concentraciones elevadas de azúcar en sangre (hiperglucemia) si sufren una infección o una hemorragia cerebral o reciben demasiada glucosa por vía intravenosa. Sin embargo, la hiperglucemia rara vez causa síntomas y se puede controlar al limitar la cantidad de glucosa administrada al recién nacido o al usar insulina durante un breve período de tiempo.

Problemas cardíacos

El conducto arterial persistente (CAP) es un problema habitual entre los lactantes menos maduros. El conducto arterial es un vaso sanguíneo que conecta las dos arterias de gran calibre que emergen del corazón, la arteria pulmonar y la arteria aorta (véase Circulación fetal normal). En un bebé a término, la pared muscular del conducto arterial cierra el vaso sanguíneo en las primeras horas o días de vida. Sin embargo, en los bebés prematuros, el vaso sanguíneo puede permanecer abierto, lo que provoca un flujo sanguíneo excesivo a través de los pulmones y requiere más trabajo por parte del corazón. En la mayoría de los bebés prematuros, el conducto arterial persistente se acaba cerrando por sí solo, pero, a veces, se administran medicamentos para ayudar a que se cierre más rápidamente. En algunos casos, se realiza un procedimiento quirúrgico para cerrar el conducto arterial persistente.

Dificultad en la regulación de la temperatura corporal

En comparación con los nacidos a término, los recién nacidos prematuros tienen una gran superficie cutánea en relación a su peso, pierden calor rápidamente y les resulta difícil mantener la temperatura corporal normal, sobre todo si el ambiente es fresco, hay corriente de aire o se encuentran cerca de una ventana cuando en el exterior hace frío. Si el bebé no se mantiene caliente, la temperatura corporal baja (se llama hipotermia). Los recién nacidos que tienen hipotermia aumentan poco de peso y pueden tener otras complicaciones. Para evitar la hipotermia, los bebés prematuros se mantienen calientes en una incubadora o con un calentador radiante suspendido (véase Unidades de cuidados intensivos neonatales (UCIN)).

Diagnóstico

  • Aspecto del recién nacido

  • Edad gestacional

Los médicos suelen determinar si un bebé nace prematuramente de acuerdo con la edad gestacional calculada del recién nacido y las características físicas observadas después del nacimiento. Examinan al recién nacido y realizan las pruebas necesarias de sangre, laboratorio, audición, vista e imágenes diagnósticas como parte de la valoración y el cribado sistemáticos del recién nacido. Es posible que sea necesario repetir estas evaluaciones con frecuencia a medida que el recién nacido crece y antes de ser dado de alta del hospital.

Pronóstico

En las últimas décadas, la supervivencia y el pronóstico global de los recién nacidos prematuros ha mejorado de manera espectacular, pero problemas como el retraso en el desarrollo, la parálisis cerebral, las discapacidades visuales y auditivas, el trastorno de déficit de atención/hiperactividad (TDAH) y los trastornos del aprendizaje siguen siendo más frecuentes entre los bebés prematuros que entre los bebés a término. Los factores más importantes para determinar el pronóstico son

  • Peso al nacer

  • Grado de prematuridad

  • Si la madre recibió corticoesteroides durante las 24 a 48 horas previas a un parto prematuro

  • Complicaciones que surgen después del nacimiento

El sexo del bebé también afecta la probabilidad de un buen pronóstico: las niñas tienen un mejor pronóstico que los niños con el mismo grado de prematuridad.

La supervivencia en sí es muy poco frecuente si los bebés nacen con menos de 23 semanas de gestación. Los bebés nacidos entre las 23 y las 24 semanas de gestación pueden sobrevivir, pero pocos tienen una funcionalidad neurológica normal. La mayoría de los bebés nacidos después de las 27 semanas de gestación sobreviven con una funcionalidad neurológica normal.

Debido a la posibilidad de un mal pronóstico, los especialistas en recién nacidos (neonatólogos) recomiendan tratamientos más o menos agresivos para los bebés nacidos en el rango de 22 a 25 semanas de gestación. En estos casos, los padres deben discutir el pronóstico y las opciones con el neonatólogo, idealmente antes del parto si hay tiempo suficiente para tal discusión.

Prevención

Una atención prenatal convencional, combinada con la identificación y el tratamiento de cualquier factor de riesgo o de complicaciones del embarazo y dejar de fumar puede ser el mejor enfoque para reducir el riesgo de prematuridad. Sin embargo, muchas de las condiciones que aumentan el riesgo de prematuridad no pueden evitarse. En todos los casos, las mujeres que piensan que pueden estar en trabajo de parto prematuro o que han sufrido una rotura de las membranas deben contactar con su obstetra inmediatamente para organizar una evaluación y un tratamiento apropiados.

Las técnicas de reproducción asistida con frecuencia dan lugar a embarazos múltiples (gemelos, trillizos y más). Estos embarazos presentan un riesgo significativamente mayor de parto prematuro y sus complicaciones. Sin embargo, una técnica llamada transferencia electiva de un solo embrión, que consiste en la implantación de un solo embrión, reduce el riesgo de un embarazo múltiple y puede considerarse una buena opción para algunas mujeres.

Tratamiento

  • Tratamiento de las complicaciones

El tratamiento de la prematurez implica el control de las complicaciones que resultan de los órganos subdesarrollados. Todos los trastornos específicos se tratan según sea necesario. Por ejemplo, los recién nacidos prematuros pueden recibir tratamientos eficaces para los problemas respiratorios (como ventilación mecánica para enfermedades pulmonares y tratamiento con surfactante), antibióticos para las infecciones, transfusiones de sangre para la anemia y cirugía láser para enfermedades oculares, o pueden necesitar estudios de imágenes especiales como la ecocardiografía para problemas de corazón

Se alienta a los progenitores a visitar a su bebé e interactuar con él tan a menudo como sea posible. El contacto piel con piel (también llamado método de la madre canguro, véase Unidade de cuidados intensivos neonatales [UCIN]) entre el recién nacido y la madre o el padre es beneficioso para el recién nacido.

En casa, los progenitores de todos los bebés deben retirar los materiales blandos (como mantas, edredones, almohadas y juguetes de peluche) de la cuna del bebé, ya que estos elementos pueden aumentar el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Una vez en casa, los lactantes deben colocarse boca arriba y no boca abajo para dormir, ya que dormir boca abajo también aumenta el riesgo de sufrir síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).

Recién nacidos muy prematuros

Los recién nacidos muy prematuros pueden requerir hospitalización en una unidad de cuidados intensivos neonatales durante días, semanas o meses. Pueden necesitar un tubo de respiración y una máquina que ayuda al aire a entrar y salir de los pulmones (ventilador mecánico) hasta que sus pulmones puedan respirar aire por sí solos.

Reciben alimentación por vía intravenosa hasta que toleran la alimentación en el estómago por medio de una sonda de alimentación y, finalmente, por vía oral. La leche materna es el mejor alimento para los bebés prematuros. El uso de leche materna disminuye el riesgo de desarrollar un problema intestinal denominado enterocolitis necrotizante e infecciones. La leche materna tiene un contenido bajo en algunos nutrientes, como el calcio, por tanto, para los recién nacidos que tienen un peso muy bajo al nacer, puede ser necesario mezclarla con una solución fortificante. También se pueden usar en caso necesario fórmulas infantiles con alto contenido calórico elaboradas específicamente para bebés prematuros.

Los recién nacidos muy prematuros pueden necesitar un medicamento que les impulse a respirar, como la cafeína, hasta que la parte del cerebro que controla la respiración regular haya madurado.

Estos recién nacidos deben permanecer en una incubadora para mantenerse calientes hasta que puedan mantener una temperatura corporal normal.

Recién nacidos extremadamente prematuros

Los recién nacidos extremadamente prematuros requieren los mismos cuidados que los recién nacidos muy prematuros. Al igual que los recién nacidos muy prematuros, estos recién nacidos no pueden ser dados de alta del hospital hasta que puedan respirar por sí mismos, alimentarse por vía oral, mantener una temperatura corporal normal y aumentar de peso.

Alta hospitalaria

Los bebés prematuros acostumbran a permanecen hospitalizados hasta que sus problemas médicos están bajo control satisfactorio y:

  • Toman una cantidad adecuada de leche sin ayuda especial

  • Ganan peso de forma constante

  • Son capaces de mantener una temperatura corporal normal en una cuna

La mayoría de los bebés prematuros están listos para ir a casa cuando tienen entre 35 y 37 semanas de edad gestacional y pesan de 2 a 2,5 kilogramos. Sin embargo, existe una amplia variabilidad. El tiempo que el bebé permanece en el hospital no afecta el pronóstico a largo plazo.

Los recién nacidos prematuros corren el riesgo de interrupción de la respiración (apnea), tener concentraciones bajas de oxígeno en la sangre y tener un ritmo cardíaco lento mientras están sentados en el asiento infantil del automóvil, por tanto, en Estados Unidos, muchos hospitales realizan una "prueba del asiento infantil del automóvil" para bebés prematuros antes de ser dados de alta. La prueba se realiza para determinar si los bebés están estables en la posición semi-reclinada de un asiento infantil para el automóvil. Esta prueba se suele realizar empleando el asiento infantil proporcionado por los progenitores. La "prueba del asiento del automóvil" no es muy precisa y no es utilizada por médicos de otros países. Los bebés prematuros, incluso los que pasan la prueba, deben ser observados por un adulto que no conduce durante todo el viaje en el asiento del automóvil hasta que cumplen la edad correspondiente a la fecha probable del parto y han sido capaces de tolerar la permanencia en el asiento del automóvil. Dado que se debe observar el color del bebé, el viaje debe limitarse a las horas del día. Los viajes largos se deben dividir en periodos de 45 a 60 minutos para poder sacar al bebé del asiento del automóvil y reposicionarlo.

Las encuestas indican que la mayoría de los asientos de automóvil no están instalados de manera óptima, por lo que se recomienda su revisión por parte de un inspector certificado. Los lugares de inspección se pueden encontrar aquí. Algunos hospitales ofrecen un servicio de inspección, pero el asesoramiento ocasional proporcionado por un miembro del personal del hospital no certificado no debe considerarse equivalente a la inspección realizada por un experto certificado en el asiento para el automóvil.

La Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics) recomienda que los asientos del automóvil se usen únicamente para el transporte de vehículos y no como un asiento para bebés o una cama en el hogar. Muchos médicos también recomiendan que los progenitores no coloquen a los bebés prematuros en columpios o en asientos hinchables durante los primeros meses en el hogar.

Después del alta, los bebés prematuros son supervisados cuidadosamente para detectar problemas de desarrollo y reciben terapia física, ocupacional, del habla y del lenguaje según sea necesario.

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