Linfadenopatía

Revisión completa: mar 2026 PorJames D. Douketis, MD, McMaster University | Revisión de colegas realizada porJonathan G. Howlett, MD, Cumming School of Medicine, University of Calgary
Última actualización: mar 2026
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Vista para pacientes

La linfadenopatía es el agrandamiento palpable de uno o más ganglios linfáticos. El diagnóstico es clínico. Se trata el trastorno que causa la fiebre.

Los ganglios linfáticos están presentes en todo el cuerpo y pueden ser superficiales o profundos. Hay grupos específicos de ganglios linfáticos superficiales en el cuello, las axilas y la región inguinal; unos pocos ganglios pequeños (< 1 cm) a menudo son palpables en esas áreas en personas sanas.

La linfadenopatía es el tamaño, el crecimiento o la consistencia anormales de uno o más ganglios linfáticos (1). A menudo, la linfadenopatía implica un agrandamiento palpable (> 1 cm para la mayoría de los ganglios, > 2 cm para los ganglios linfáticos inguinales). La linfadenopatía puede ser:

  • Localizada: cuando está presente en una sola área del cuerpo

  • Generalizado: cuando está presente en ≥ 2 zonas del cuerpo

La linfadenitis es una adenopatía con dolor y/o signos de inflamación (p. ej., eritema [más sutil en la piel oscura], dolor a la palpación).

Otros síntomas pueden estar presentes dependiendo de la enfermedad subyacente.

Referencia general

  1. 1. Falk N, Joseph R, Dieujuste M. Lymphadenopathy: Evaluation and Differential Diagnosis. Am Fam Physician. 2025;112(3):286-293.

Fisiopatología de la linfadenopatía

Parte del plasma y de las células (p. ej., células cancerosas, microorganismos infecciosos) en el espacio intersticial, junto con cierto material celular, antígenos y partículas extrañas, ingresan en los vasos linfáticos y se convierten en componentes del líquido linfático. Los ganglios linfáticos filtran el líquido linfático en su camino hacia la circulación venosa central, eliminando las células y otros materiales. El proceso de filtrado también presenta antígenos a los linfocitos contenidos dentro de los ganglios. La respuesta inmune de estos linfocitos implica la proliferación celular, que puede causar el agrandamiento de los ganglios (linfadenopatía reactiva). Los microorganismos patógenos transportados en el líquido linfático pueden infectar directamente a los ganglios, causando linfadenitis, y en ellos pueden alojarse y proliferar las células cancerosas.

Etiología de la linfadenopatía

Debido a que los ganglios linfáticos participan en la respuesta inmunitaria del cuerpo, la mayoría de las causas de linfadenopatía son infecciosas, inflamatorias o malignas (véase la tabla ). Sólo las causas más comunes se discuten aquí. Es muy probable que las causas varíen dependiendo de la edad del paciente, los hallazgos asociados y los factores de riesgo. La adenopatía localizada de corta duración (< 2 semanas) es generalmente benigna tanto en adultos como en niños (1, 2). (Una excepción es la adenopatía supraclavicular o epitroclear localizada, que puede hacer sospechar cáncer).

Las causas frecuentes de linfadenopatía localizada benigna incluyen:

  • Idiopática, autolimitada

  • Infecciones respiratorias altas

  • Infecciones locales de los tejidos blandos

La adenopatía localizada que dura > 2 semanas no siempre es benigna (p. ej., adenopatía cervical en el cáncer de cabeza y cuello; adenopatía supraclavicular o epitroclear en el linfoma o el cáncer metastásico).

La adenopatía generalizada sugiere enfermedad sistémica subyacente causada por infección (p. ej., mononucleosis infecciosa), neoplasia maligna (p. ej., linfoma) o trastornos autoinmunes (p. ej., lupus eritematoso sistémico).

Las causas peligrosas de linfadenopatía incluyen:

Aproximadamente el 1% de los casos no diferenciados en adultos que acuden a atención primaria corresponden a cáncer, aunque esta cifra aumenta al 4% en pacientes mayores de 40 años (1).

Tabla
Tabla

Referencias de la etiología

  1. 1. Falk N, Joseph R, Dieujuste M. Lymphadenopathy: Evaluation and Differential Diagnosis. Am Fam Physician. 2025;112(3):286-293.

  2. 2. Stanford EF, Levine HM, Cabana MD, Anosike BI. Lymphadenopathy: Differential Diagnosis and Indications for Evaluation. Pediatr Rev. 2024;45(8):429-439. doi:10.1542/pir.2023-006291

Evaluación de la linfadenopatía

La adenopatía puede ser el motivo de consulta del paciente o ser descubierto durante la evaluación por otra causa.

Anamnesis

Al recabar los antecedentes de la enfermedad actual, debe determinarse la localización y la duración de la adenopatía y si se acompaña de dolor. Se observan lesiones cutáneas recientes (en particular picaduras de insectos, arañazos de gato y mordeduras de rata) e infecciones en el área drenada por los ganglios afectados.

La revisión por aparatos y sistemas debe buscar síntomas y signos de posibles causas (véase la tabla ), que incluyen:

Los antecedentes médicos deben identificar los factores de riesgo para tuberculosis o infección por VIH (o su existencia conocida) y el cáncer (en particular el uso de alcohol y/o tabaco). Se pregunta a los pacientes sobre contactos enfermos (para evaluar el riesgo de tuberculosis o enfermedades virales, como el virus de Epstein-Barr) y antecedentes sexuales (para evaluar el riesgo de infecciones de transmisión sexual).

Los antecedentes de viaje deben identificar las visitas a áreas con infecciones endémicas (p. ej., Oriente Medio para la brucelosis, el suroeste estadounidense para la peste) y las posibles exposiciones (p. ej., a heces de gato para la toxoplasmosis, a animales de granja para la brucelosis y a animales salvajes para la tularemia). Revisar los antecedentes de consumo de drogas en busca de posibles agentes causales específicos.

Examen físico

Evaluar los signos vitales en busca de fiebre. Se palpan las áreas de especial concentración de ganglios linfáticos del cuello (incluidas la región occipital y las áreas supraclaviculares), las regiones supraclavicular, epitroclear, axilar e inguinal. Se evalúan el tamaño, la sensibilidad y la consistencia de los ganglios, también si son libremente móviles o están fijos al tejido adyacente.

La piel se inspecciona en busca de erupción y lesiones, con especial atención a las áreas drenadas por los ganglios afectados. Se examina y palpa la orofaringe para detectar signos de infección y lesiones que pueden ser cancerosas. Debe palparse la glándula tiroides en busca de agrandamiento y nodularidad. Se deben palpar las mamas (incluso en los hombres) para buscar nódulos. Se auscultan los pulmones en busca de estertores crepitantes (que sugieren sarcoidosis o infección). Se palpa el abdomen en busca de hepatomegalia y esplenomegalia. Se examinan los genitales para identificar chancros, vesículas y otras lesiones, y para observar la presencia de secreción uretral. Deben examinarse las articulaciones en busca de signos de inflamación.

Signos de alarma

  • Ganglio cervical o inguinal > 2 cm o cualquier ganglio supraclavicular o axilar palpable en forma independiente del tamaño

  • Ganglio que presenta secreción o que está duro o se fija al tejido subyacente

  • Factores de riesgo para VIH o tuberculosis

  • Fiebre y/o pérdida de peso

  • Esplenomegalia

Interpretación de los hallazgos

Los pacientes con adenopatía generalizada a menudo tienen un trastorno sistémico. Sin embargo, los pacientes con adenopatías localizadas pueden tener un trastorno local o sistémico (incluyendo uno que a menudo causa adenopatía generalizada).

A veces, la anamnesis y el examen físico sugieren una causa (véase tabla ) y pueden ser diagnósticos en pacientes con una infección respiratoria alta claramente viral o con una infección de los tejidos blandos o dental. En otros casos, los resultados (al igual que los signos de alarma) son motivo de preocupación, pero no apuntan a una sola causa.

Los ganglios cervicales o inguinales duros, marcadamente agrandados (por lo general > 2 cm, aunque los ganglios inguinales pueden alcanzar 2 cm en adultos sanos—[1]), y/o fijos al tejido adyacente sugieren cáncer, en particular en pacientes que han consumido tabaco y/o alcohol durante un período prolongado. Sin embargo, cualquier ganglio supraclavicular o axilar palpable no atribuible a la infección, en forma independiente de su tamaño, debe ser motivo de preocupación por un posible cáncer de mama o intratorácico. La presencia de sensibilidad marcada, eritema y aumento de temperatura en un único ganglio agrandado puede deberse a una infección ganglionar supurada (p. ej., debido a estafilococos o estreptococos).

Puede haber fiebre en muchas de las enfermedades infecciosas, malignas, y trastornos reumáticos sistémicos. Puede haber esplenomegalia en la mononucleosis, la toxoplasmosis, la leucemia y el linfoma. La pérdida de peso se presenta con la tuberculosis y el cáncer. Los factores de riesgo y los antecedentes de viajes y exposición son los mejores elementos de sospecha.

Por último, a veces la adenopatía pueden tener una causa grave en pacientes que no tienen otras manifestaciones de enfermedad.

Estudios complementarios

Si se sospecha un trastorno específico (p. ej., mononucleosis en un paciente joven con fiebre, dolor de garganta y esplenomegalia), las pruebas iniciales se dirigen a pruebas clínicamente indicadas para ese trastorno (véase tabla ). Por ejemplo, a los pacientes con adenopatía, síntomas articulares y erupción cutánea se les podrían realizar pruebas de anticuerpos antinucleares para el lupus eritematoso sistémico y pruebas virales para el VIH agudo y el parvovirus B19.

Si la anamnesis y el examen físico no muestran una causa probable, los estudios adicionales dependen de los ganglios involucrados y los otros hallazgos presentes. Los pacientes con adenopatías localizadas o generalizadas recién identificadas y sin síntomas sistémicos, signos de alarma, mayor riesgo o sospecha de malignidad pueden observarse de forma segura hasta por 4 semanas, a menos que se sospeche cáncer (1).

A los pacientes con signos de alarma inexplicables y a aquellos con adenopatía generalizada se les debe realizar un hemograma y una radiografía de tórax (1). Si se observan leucocitos anormales en el hemograma, se realizan un frotis de sangre periférica y una citometría de flujo para evaluar la presencia de leucemia o linfoma. Para la adenopatía generalizada de etiología incierta, una evaluación completa incluye anticuerpo treponémico, prueba cutánea de tuberculina (o ensayo de liberación de interferón gamma), pruebas serológicas para VIH, antígeno de superficie de hepatitis B, anticuerpo antinuclear, proteína C reactiva, velocidad de sedimentación globular, anticuerpos contra DNA bicatenario, anticuerpo anti-péptido citrulinado cíclico, lactato deshidrogenasa y factores reumatoides.

Los estudios de diagnóstico por imágenes de la adenopatía localizada a menudo comienzan con ecografía, especialmente en niños ≤ 14 años (1, 2). La ecografía puede revelar tamaño, extensión, vascularidad y, a veces, sugerir una causa. La radiografía de tórax puede ayudar en la evaluación de una sospecha de neoplasia maligna, así como identificar causas infecciosas en caso de adenopatía cervical, torácica o generalizada. Si se sospecha cáncer, o en adultos y adolescentes mayores (> 14 años) con adenopatía persistente de causa desconocida, los pacientes se someten a tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) del área según esté clínicamente indicado.

Dependiendo de los hallazgos y el grado de sospecha de malignidad, los pacientes deben someterse a biopsia del ganglio y de cualquier tejido anormal. La biopsia también se considera si la adenopatía aislada o generalizada no se resuelve en 3 a 4 semanas (3), o si no es evidente una causa a pesar de una evaluación diagnóstica exhaustiva. El tejido se puede obtener mediante aspiración con aguja fina, biopsia con aguja gruesa o biopsia escisional; la biopsia con aguja gruesa es una buena opción inicial (1).

Referencias de la evaluación

  1. 1. Falk N, Joseph R, Dieujuste M. Lymphadenopathy: Evaluation and Differential Diagnosis. Am Fam Physician. 2025;112(3):286-293.

  2. 2. Stanford EF, Levine HM, Cabana MD, Anosike BI. Lymphadenopathy: Differential Diagnosis and Indications for Evaluation. Pediatr Rev. 2024;45(8):429-439. doi:10.1542/pir.2023-006291

  3. 3. Bazemore AW, Smucker DR. Lymphadenopathy and malignancy. Am Fam Physician 2002;66(11):2103-2110.

Tratamiento de la linfadenopatía

El tratamiento primario está dirigido a la causa; no se trata la adenopatía propiamente dicha.

No se realiza una prueba terapéutica con glucocorticoides para una adenopatía de etiología desconocida, porque pueden reducir una adenopatía causada por leucemia y linfoma y así retrasar el diagnóstico (1), y los glucocorticoides pueden exacerbar la tuberculosis.

Por lo general, tampoco está indicada una prueba terapéutica con antibióticos, excepto cuando se sospecha una infección supurada de los ganglios linfáticos.

Referencia del tratamiento

  1. 1. Falk N, Joseph R, Dieujuste M. Lymphadenopathy: Evaluation and Differential Diagnosis. Am Fam Physician. 2025;112(3):286-293.

Conceptos clave

  • La mayoría de las linfadenopatías son idiopáticas y autolimitadas o son el resultado de causas locales clínicamente aparentes.

  • Se deben efectuar pruebas iniciales si hay signos de alarma, si otras manifestaciones o factores de riesgo sugieren un trastorno específico, o cuando no se encuentra causa aparente para una adenopatía generalizada.

  • Los pacientes con adenopatía localizada o generalizada recientemente identificada y sin otros hallazgos diagnósticos pueden ser observados hasta 4 semanas, y a continuación se debe considerar una evaluación diagnóstica más extensa, que posiblemente incluya una biopsia.

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