Celulitis

Revisión completa: may 2026 PorPatrick James Passarelli, MD, Dartmouth Health | Revisión de colegas realizada porBrenda L. Tesini, MD, University of Rochester School of Medicine and Dentistry
Última actualización: may 2026
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Vista para pacientes

La celulitis es una infección bacteriana aguda de la piel y el tejido subcutáneo causada, la mayoría de las veces, por estreptococos o estafilococos. Los síntomas y signos son dolor, calor, eritema de rápida propagación y edema, típicamente sin secreción purulenta. Puede haber fiebre y los ganglios linfáticos regionales pueden agrandarse en infecciones más graves. El diagnóstico se basa en el aspecto clínico; los cultivos pueden ser de ayuda. El tratamiento con antibióticos debe iniciarse empíricamente; la elección del antibiótico depende del tipo de infección y del patrón de sensibilidad a los antibióticos. El pronóstico es excelente con el tratamiento oportuno de las lesiones.

La celulitis es una infección bacteriana común y potencialmente grave de la piel y el tejido subcutáneo. (Véase también Generalidades sobre las infecciones bacterianas de la piel).

Etiología de la celulitis

Las causas más comunes de celulitis son:

  • Estreptococos beta-hemolíticos del grupo A (p. ej., Streptococcus pyogenes)

  • Staphylococcus aureus

Los estreptococos causan una infección difusa que se extiende rápidamente debido a la acción de las enzimas producidas por las bacterias (estreptocinasa, DNasa, hialuronidasa), que degradan los componentes celulares que, de otra manera, contendrían y focalizarían la inflamación.

La celulitis estafilocócica suele ser más localizada y suele aparecer en heridas abiertas o en abscesos cutáneos.

La infección implica la entrada de bacterias a través de roturas en la barrera cutánea, como las causadas por infecciones fúngicas previas (p. ej., onicomicosis, tinea pedis), lesiones por presión, úlceras venosas en las piernas u otras alteraciones cutáneas (p. ej., lesiones psoriásicas o eccematosas raspadas por el rascado).

Manifestaciones de la celulitis estreptocócica
Celulitis estreptocócica con linfangitis acompañante

© Springer Science+Business Media

Celulitis estreptocócica con linfangitis acompañante

Esta fotografía muestra el eritema y el edema focal de la parte inferior de la pierna, por lo general acompañados por calor e hipersensibilidad, característicos de la celulitis focal. El médico ha marcado el borde de la celulitis con un lápiz, para facilitar el reconocimiento de la diseminación o la resolución. Obsérvese la línea de eritema que se extiende en la parte superior del muslo debido a la linfangitis.

Esta fotografía muestra el eritema y el edema focal de la parte inferior de la pierna, por lo general acompañados por c

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Celulitis estreptocócica

Esta fotografía muestra eritema y edema focales, por lo general acompañados por calor y dolor a la palpación, característicos de la celulitis focal. El eritema puede ser violáceo y simular una congestión venosa. Nótese que el médico ha marcado el borde de la celulitis con un bolígrafo para facilitar el reconocimiento de la diseminación o la resolución.

Esta fotografía muestra eritema y edema focales, por lo general acompañados por calor y dolor a la palpación, caracterí

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Si bien la prevalencia general de S. aureus resistente a la meticilina (MRSA) ha disminuido en los últimos años en los Estados Unidos, es responsable de aproximadamente la mitad de todas las infecciones por S. aureus asociadas a la comunidad (1). Además, mientras que la cepa USA300 se ha vuelto cada vez más predominante en los entornos sanitarios de los Estados Unidos, las cepas tradicionales de SARM asociadas a la atención sanitaria (particularmente USA100) persisten en hospitales y centros de enfermería y presentan diferentes patrones de resistencia a los antibióticos en comparación con los del SARM–USA300 (2, 3). (Véase también Vigilancia del SARM en instituciones de salud.)

Las causas menos comunes de celulitis son:

  • Estreptococos del grupo B (p. ej., S. agalactiae) en adultos mayores con diabetes

  • Bacilos gramnegativos (p. ej., Haemophilus influenzae) en niños

  • Pseudomonas aeruginosa en pacientes con diabetes o neutropenia, usuarios de bañeras con hidromasaje o spa y pacientes hospitalizados

  • Bacterias anaerobias (p. ej., Bacteroides fragilis, especies de Clostridium)

Las mordeduras de animales pueden provocar celulitis y suelen ser polimicrobianas. Pasteurella multocida a menudo es la causa en las mordeduras de gatos, y las especies Pasteurella o Capnocytophaga suelen ser la causa en las mordeduras de perros (4). Los anaerobios obligados (es decir, microorganismos que solo pueden sobrevivir en ausencia de oxígeno), como las especies de Fusobacterium, Bacteroides, Porphyromonas y Prevotella, también pueden causar celulitis después de una mordedura de animal (5).

La exposición a agua contaminada, particularmente la inmersión de piel no intacta, puede ocasionar una celulitis causada por una variedad de patógenos poco comunes, incluidos Vibrio vulnificus, V. parahaemolyticus, Erysipelothrix rhusiopathiae, Mycobacterium marinum, especies de Aeromonas, especies de Shewanella y Streptococcus iniae.

Los pacientes inmunocomprometidos pueden infectarse por microorganismos oportunistas, como bacterias gramnegativas (p. ej., Proteus, Serratia, Enterobacter, Citrobacter), bacterias anaerobias y especies de Helicobacter y Fusarium. Las especies de Mycobacterium son una causa rara de celulitis.

Los factores de riesgo incluyen anomalías de la piel (p. ej., traumatismos, ulceración, infección micótica, otras alteraciones de la barrera cutánea debidas a enfermedades cutáneas subyacentes), que son comunes en pacientes con insuficiencia venosa crónica o linfedema. Las cicatrices por eliminación de la vena safena por cirugía cardíaca o vascular son sitios frecuentes de celulitis recurrente, sobre todo si coexiste con una tiña del pie. A menudo no se observa una enfermedad predisponente o un sitio de entrada.

Referencias de la etiología

  1. 1. Burillo A, Bouza E. Community-acquired methicillin-resistant Staphylococcus aureus: is it still a significant pathogen for skin and soft tissue infections? A 30-year overview. Curr Opin Infect Dis. 2025;38(2):78-91. doi:10.1097/QCO.0000000000001086

  2. 2. Lakhundi S, Zhang K. Methicillin-Resistant Staphylococcus aureus: Molecular Characterization, Evolution, and Epidemiology. Clin Microbiol Rev. 2018, 31:e00020-18. Published 2018 Sep 12. doi:10.1128/CMR.00020-18

  3. 3. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Invasive Staphylococcus aureus Infection Surveillance. February 10, 2026. Accessed January 16, 2026.

  4. 4. Oehler RL, Velez AP, Mizrachi M, Lamarche J, Gompf S. Bite-related and septic syndromes caused by cats and dogs. Lancet Infect Dis. 2009;9(7):439-447. doi:10.1016/S1473-3099(09)70110-0

  5. 5. Talan DA, Citron DM, Abrahamian FM, Moran GJ, Goldstein EJ. Bacteriologic analysis of infected dog and cat bites. Emergency Medicine Animal Bite Infection Study Group. N Engl J Med. 1999;340(2):85-92. doi:10.1056/NEJM199901143400202

Síntomas y signos de la celulitis

La celulitis es más frecuente en los miembros inferiores. Típicamente es unilateral.

Los hallazgos principales son eritema local y dolor a la palpación y, en infecciones más graves, a menudo linfangitis (inflamación de los vasos linfáticos que se presenta como estrías de eritema que se extienden proximalmente desde un sitio de infección hacia los ganglios linfáticos regionales) y una adenopatía regional. La piel en las áreas afectadas está caliente, eritematosa y edematosa; con frecuencia la superficie cutánea tiene el aspecto de piel de naranja (peau d’orange). Esta apariencia resulta del edema epidérmico y la tensión que rodean un folículo piloso con «hoyuelo» (es decir, el folículo piloso permanece anclado a la dermis, y la piel que lo rodea está hinchada). Los bordes suelen ser difusos, excepto en las erisipelas (un tipo de celulitis con bordes bien definidos). Las petequias son frecuentes; es raro observar grandes áreas de equimosis.

Pueden observarse vesículas y ampollas que se rompen, en ocasiones con necrosis de la piel comprometida.

La mayoría de las celulitis no son purulentas. Sin embargo, la celulitis a veces se asocia con una o más pústulas, forúnculos, o abscesos con o sin drenaje o exudado purulento y se denomina celulitis purulenta.

La fiebre, los escalofríos, la taquicardia, la cefalea, la hipotensión y el delirio (que en general indican una infección grave) pueden preceder varias horas a las manifestaciones cutáneas, aunque muchos pacientes no parecen enfermos. La leucocitosis es frecuente. La celulitis con rápida propagación de la infección, aumento del dolor, hipotensión, delirio, o descamación de la piel, en particular con ampollas y fiebre, sugiere infección potencialmente mortal.

La celulitis purulenta y otros factores de riesgo predisponen a la infección complicada/grave (es decir, profunda, invasora, sistémica).

Los factores de riesgo para SARM e infección complicada incluyen los siguientes:

  • Traumatismo penetrante

  • Heridas quirúrgicas

  • Exposición en hospitalización reciente o en un geriátrico

  • Drogadicción intravenosa

  • Proximidad de la infección con un dispositivo médico implantado, como una prótesis articular

  • Infección previa por SARM

  • Colonización nasal conocida por SARM

  • Manifestaciones clínicas sugestivas de infección grave

Las características clínicas sugestivas de infección complicada incluyen las siguientes:

  • Dolor desproporcionado respecto de los hallazgos físicos

  • Hemorragia cutánea

  • Ampollas

  • Descamación de la piel

  • Anestesia de la piel

  • Progresión rápida

  • Gas tisular

  • Signos de toxicidad sistémica (p. ej., fiebre o hipotermia, taquicardia, hipotensión, delirio)

Celulitis
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Este ejemplo de celulitis en el lugar de una vacunación previa muestra piel edematosa, enrojecida y caliente con formación de ampollas.

Image courtesy of Allen W. Mathies, MD, California Emergency Preparedness Office, Immunization Branch, via the Public Health Image Library of the Centers for Disease Control and Prevention.

Diagnóstico de la celulitis

  • Principalmente anamnesis y examen físico

  • Hemocultivos en casos seleccionados

  • Cultivos de tejido en casos seleccionados

El diagnóstico de celulitis se basa principalmente en la evaluación clínica y la exclusión de diagnósticos diferenciales que pueden presentarse de manera similar.

Los cultivos de piel y heridas (incluidos los aspirados cutáneos, biopsias o hisopados), así como los hemocultivos, no se recomiendan de forma rutinaria en todos los pacientes con celulitis (1).

En pacientes inmunocomprometidos y en aquellos con signos de infección sistémica (p. ej., fiebre y leucocitosis) (1), los hemocultivos pueden ser útiles para detectar bacteriemia. El cultivo del tejido comprometido puede ser necesario en pacientes inmunocomprometidos si no responden al tratamiento empírico o si los hemocultivos no aíslan un microorganismo, así como en pacientes con celulitis en el sitio de ciertas lesiones (p. ej., heridas por mordedura de animal, lesiones penetrantes).

Los abscesos y la infección necrosante de tejidos blandos pueden desarrollarse como complicación de la celulitis. Los abscesos deben identificarse principalmente mediante evaluación clínica (p. ej., dolor focal, fluctuación). Las modalidades de diagnóstico por imágenes pueden distinguir eficazmente entre celulitis y absceso (p. ej., ecografía en la cama del paciente) o infección necrosante de tejidos blandos (p. ej., RM) y ayudar a guiar las decisiones de tratamiento (2, 3).

Diagnósticos diferenciales

La dermatitis de contacto, la dermatitis por estasis y la trombosis venosa profunda (TVP) deben considerarse como posibles diagnósticos alternativos (véase tabla ). La celulitis también puede simular una dermatitis por estasis; sin embargo, la dermatitis por estasis suele ser bilateral. La dermatitis por estasis a veces se puede diferenciar por las características propias de la dermatitis (p. ej., descamación, hallazgos eccematosos, liquenificación), evidencia de estasis venosa y localización bilateral. La dermatitis de contacto a menudo se puede diferenciar por la presencia de prurito, la limitación de las lesiones en el sitio de contacto, la ausencia de signos sistémicos y, a veces, la ubicación unilateral. Otros trastornos a considerar incluyen el linfoma cutáneo de células T, la dermatitis numular, y la tiña.

Tabla

Referencias del diagnóstico

  1. 1. Stevens DL, Bisno AL, Chambers HF, et al. Practice guidelines for the diagnosis and management of skin and soft tissue infections: 2014 update by the Infectious Diseases Society of America. Clin Infect Dis. 2014;59(2):e10-e52. doi:10.1093/cid/ciu444

  2. 2. Gottlieb M, Avila J, Chottiner M, Peksa GD. Point-of-Care Ultrasonography for the Diagnosis of Skin and Soft Tissue Abscesses: A Systematic Review and Meta-analysis. Ann Emerg Med. 2020;76(1):67-77. doi:10.1016/j.annemergmed.2020.01.004

  3. 3. Chun CW, Jung JY, Baik JS, Jee WH, Kim SK, Shin SH. Detection of soft-tissue abscess: Comparison of diffusion-weighted imaging to contrast-enhanced MRI. J Magn Reson Imaging. 2018;47(1):60-68. doi:10.1002/jmri.25743

Tratamiento de la celulitis

  • Antibióticos

El tratamiento de primera línea de la celulitis consiste en antibióticos, y su selección se basa en la presencia o ausencia de purulencia y otros factores de riesgo de infección grave y/o resistente (1). La Infectious Diseases Society of America suele recomendar 5 días de tratamiento para los pacientes que muestran mejoría clínica; sin embargo, el tratamiento debe prolongarse si los pacientes no han mejorado (2).

Las modalidades no farmacológicas son coadyuvantes importantes del tratamiento, pero a menudo son subutilizadas. La inmovilización y la elevación del área afectada ayudan a disminuir el edema; las compresas frías y/o húmedas ayudan a reducir el dolor. La terapia compresiva puede ayudar a prevenir la recurrencia de los episodios de celulitis en la pierna en pacientes con celulitis recurrente que tienen edema crónico de los miembros inferiores.

Celulitis no purulenta, no complicada

Para la mayoría de los pacientes con celulitis no purulenta, se usa terapia empírica efectiva contra los estreptococos del grupo A y S. aureus susceptible a la meticilina.

El tratamiento oral suele ser adecuado para las infecciones leves, por lo general con dicloxacilina o cefalexina. En pacientes alérgicos a la penicilina, la clindamicina es una alternativa.

Los pacientes con celulitis leve causada por mordeduras de animales pueden ser tratados en forma ambulatoria con amoxicilina/ácido clavulánico. En pacientes alérgicos a la penicilina, puede indicarse clindamicina más una fluoroquinolona por vía oral (p. ej., ciprofloxacina en dosis de 500 mg cada 12 horas) o sulfametoxazol/trimetoprima de doble concentración por vía oral.

La celulitis que se desarrolla después de la exposición a agua dulce o salobre debe tratarse con una cefalosporina de primera generación, como cefalexina por vía oral o cefazolina IV, además de una fluoroquinolona. Si se desarrolla celulitis después de la exposición a agua salobre o salada, también se debe agregar doxiciclina por vía oral.

Es importante evaluar la integridad de la piel, incluidos los espacios interdigitales de los pies en busca de fisuras, grietas o maceración. La celulitis recurrente puede reaparecer en pacientes con factores de riesgo como tiña del pie, obesidad, insuficiencia venosa, edema y dermatitis atópica. Estos trastornos deben identificarse y tratarse para disminuir la probabilidad de celulitis recurrente. Los antibióticos profilácticos como la penicilina benzatínica en dosis de 1,2 millones de unidades IM mensuales o la penicilina V o la eritromicina en dosis de 250 mg por vía oral 2 veces al día durante 1-12 meses pueden considerarse para los pacientes que tienen 3 a 4 episodios de celulitis por año a pesar del tratamiento de lo factores de riesgo. Los pacientes que toman antibióticos profilácticos deben ser evaluados regularmente para controlar los efectos adversos y la eficacia del tratamiento. Los antibióticos deben continuarse hasta que también se hayan manejado los factores de riesgo. Si estos regímenes no dan buenos resultados, se requiere el cultivo del tejido afectado.

SARM y celulitis purulenta o complicada

Los pacientes con celulitis purulenta o factores de riesgo de infección complicada o grave (es decir, invasora, sistémica) deben recibir antibióticos con actividad contra el MRSA.

Para los pacientes con sospecha de SARM sin características que sugieran una infección complicada, es razonable el tratamiento empírico ambulatorio con sulfametoxazol/trimetoprima de doble concentración (800 mg de sulfametoxazol/160 mg de trimetoprima) por vía oral 2 veces al día, doxiciclina 100 mg por vía oral 2 veces al día, linezolid 600 mg por vía oral 2 veces al día, o clindamicina 300 a 450 mg por vía oral 3 veces al día (sin embargo, la resistencia a la clindamicina es cada vez más frecuente).

Los pacientes que tienen infecciones más graves, con síntomas de alto riesgo e infección por SARM probable o confirmada, o cuyo tratamiento oral fracasó, son hospitalizados y por lo general se tratan con vancomicina IV. Las opciones intravenosas alternativas incluyen daptomicina, linezolid (aunque existe una opción oral con alta biodisponibilidad) y teicoplanina (fuera de los Estados Unidos).

El uso de medicamentos alternativos para la infección bacteriana aguda grave de la piel y los anexos cutáneos (ABSSSI) por S. aureus (incluso SARM) se basaen la disponibilidad, la facilidad de administración, el perfil de efectos adversos y el costo. Las alternativas incluyen:

  • Linezolida o tedizolida (IV u oral)

  • Delafloxacina (IV u oral)

  • Omadaciclina (IV u oral)

  • Ceftarolina y ceftobiprol (IV)

  • Dalbavancina, oritavancina y telavancina (IV)

La celulitis en un paciente con neutropenia requiere cobertura antibiótica de amplio espectro. Se recomienda vancomicina más cefepima o meropenem hasta que los resultados del hemocultivo estén disponibles para guiar el tratamiento. Se debe considerar con intensidad el cultivo de tejidos para la identificación del microorganismo causante debido al mayor riesgo de infección micótica. Se debe considerar el cultivo en pacientes inmunocomprometidos si no responden al tratamiento empírico o si los hemocultivos no aíslan un microorganismo, y en pacientes con celulitis en el sitio de ciertas lesiones (p. ej., heridas por mordedura de animal, lesiones penetrantes).

Referencias del tratamiento

  1. 1. Brindle R, Williams OM, Barton E, Featherstone P. Assessment of antibiotic treatment of cellulitis and erysipelas: A systematic review and meta-analysis. JAMA Dermatol. 2019;155(9):1033–1040. doi:10.1001/jamadermatol.2019.0884

  2. 2. Stevens DL, Bisno AL, Chambers HF, et al. Practice guidelines for the diagnosis and management of skin and soft tissue infections: 2014 update by the Infectious Diseases Society of America. Clin Infect Dis. 2014;59(2):e10-e52. doi:10.1093/cid/ciu444

Pronóstico de la celulitis

La mayoría de los casos de celulitis se resuelven rápidamente con tratamiento antibiótico. En ocasiones, se forman abscesos locales, que requieren incisión y drenaje. Las complicaciones, raras pero graves, incluyen infección subcutánea grave necrosante y bacteriemia con focos metastásicos de infección.

Las recurrencias en la misma zona son frecuentes. Por ejemplo, un gran estudio de cohortes sobre celulitis grave de miembros inferiores informó una incidencia acumulada del 6,3% a los 12 meses después de una primera recurrencia, y esta aumentó sustancialmente con cada episodio posterior (17,2% a los 12 meses después de una primera recurrencia y 19,4% después de una segunda recurrencia). La celulitis recurrente puede causar graves daños a los vasos linfáticos, obstrucción linfática crónica y linfedema (1).

Referencia del pronóstico

  1. 1. Stevens DL, Bisno AL, Chambers HF, et al. Practice guidelines for the diagnosis and management of skin and soft tissue infections: 2014 update by the Infectious Diseases Society of America. Clin Infect Dis. 2014;59(2):e10-e52. doi:10.1093/cid/ciu444

Conceptos clave

  • Los patógenos más comunes que causan la celulitis son S. pyogenes y S. aureus.

  • Se debe considerar el S. aureus resistente a la meticilina (SARM) en pacientes con ciertos factores de riesgo (p. ej., celulitis purulenta, traumatismo penetrante, infección de la herida, colonización nasal), particularmente si hay un brote conocido o la prevalencia local es alta.

  • La celulitis de la pierna se diferencia de la trombosis venosa profunda por la presencia de calor, enrojecimiento, piel de naranja, y adenopatías.

  • Se debe considerar la obtención de un cultivo de tejido en pacientes inmunocomprometidos si no responden al tratamiento empírico o si los hemocultivos no aíslan ningún microorganismo, y en pacientes con celulitis en el sitio de ciertas lesiones (p. ej., heridas por mordedura de animal, lesiones penetrantes).

  • El tratamiento antibiótico debe dirigirse contra los patógenos más probables en situaciones clínicas específicas.

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