Abordaje del paciente traumatizado

Revisión completa: abr 2026 PorJaime Jordan, MD, UCLA School of Medicine | Revisión de colegas realizada porDiane M. Birnbaumer, MD, David Geffen School of Medicine at UCLA
Última actualización: abr 2026
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Vista para pacientes

En los Estados Unidos, las lesiones son la causa más común de muerte en personas de 1 a 44 años (1). En 2023, hubo 300.900 muertes por lesiones, aproximadamente el 74% de las cuales fueron accidentales. De las muertes por lesiones intencionales, más de un 65% se debieron a lesiones autoprovocadas. Además de las muertes, las lesiones provocan más de 40 millones de visitas anuales al departamento de emergencias.

Los pacientes cuyas heridas son graves pero no inmediatamente fatales deben recibir tratamiento en centros específicos para el manejo de los traumatismos (llamados centros de trauma), que son hospitales que cuenten con personal y protocolos especiales para realizar una asistencia inmediata de los enfermos en situación crítica tras un traumatismo. Los criterios para la designación de estos pacientes (y para la necesidad de transporte a dichos centros específicos) varían, pero generalmente siguen las pautas del gobierno o de las sociedades médicas, como las del American College of Surgeons Committee on Trauma [Comité de traumatismos del Colegio estadounidense de cirujanos].

Muchas lesiones traumáticas se analizan en otras secciones del Manual:

Referencia general

  1. 1. Centers for Disease Control and Prevention, National Center for Health Statistics: All injuries. FastStats. Available at https://www.cdc.gov/nchs/fastats/injury.htm. Accessed March 30, 2026.

Etiología de los traumatismos

La mayoría de los traumatismos físicos se deben a lesiones contusas o penetrantes. Los traumatismos romos se producen por un impacto potente (p. ej., golpe, patada, impacto con un objeto, caída, colisión de tráfico, estallido). Las lesiones penetrantes implican la rotura de la piel u otros tejidos por un objeto (p. ej., cuchillo, trozo de cristal roto) o un proyectil (p. ej., bala, metralla de una explosión).

Otros mecanismos de lesión incluyen las quemaduras térmicas y por sustancias químicas, la inhalación o ingesta de tóxicos y las lesiones por radiación.

Fisiopatología del trauma

Todos los casos de traumatismo implican una lesión directa (daño tisular inmediato por fuerza mecánica en el momento del impacto), cuya naturaleza y extensión dependen del sitio anatómico, el mecanismo y la cantidad de fuerza. Las lesiones tisulares directas graves en órganos críticos (p. ej., el corazón, el cerebro o la médula espinal) son responsables de la mayoría de las muertes inmediatas debidas a traumatismos.

El traumatismo también puede implicar una lesión indirecta (daño tisular tardío causado por las consecuencias fisiológicas de la lesión inicial). Esto puede incluir lesión por isquemia-reperfusión tisular, síndrome compartimental, inflamación, infección u otras secuelas.

Puede producirse una disrupción vascular debido a una lesión directa o indirecta de los vasos sanguíneos y puede ocurrir hemorragia, que puede ser externa o interna y estar confinada (p. ej., contusión, hematoma) o ser libre (sangrado hacia una cavidad corporal [p. ej., cavidad peritoneal, tórax]). Pequeños volúmenes de hemorragia (es decir, < 10% del volumen sanguíneo) son bien tolerados por la mayoría de los pacientes. Los volúmenes mayores causan hipovolemia con una reducción progresiva de la tensión arterial y la perfusión de los órganos (es decir, shock), que culmina en disfunción celular, falla orgánica y, en última instancia, la muerte.

El shock hemorrágico y la lesión cerebral provocan la mayoría de las muertes a corto plazo (es decir, en cuestión de horas), y la insuficiencia multiorgánica debida a un shock prolongado causa muchas de las muertes a mediano plazo (es decir, en los primeros 14 días) (1). Otras muertes a mediano plazo se deben a infección por la rotura de las barreras anatómicas normales.

Referencia de la etiología

  1. 1. Cole E, Gillespie S, Vulliamy P, et al; Organ Dysfunction in Trauma (ORDIT) study collaborators. Multiple organ dysfunction after trauma. Br J Surg. 2020;107(4):402-412. doi:10.1002/bjs.11361

Evaluación y tratamiento del paciente con un traumatismo

La evaluación del paciente traumatizado incluye:

  • Estudio primario: evaluación y estabilización utilizando los mnemotécnicos A, B, C, D, E, (vías Aéreas, Breathing [Respiración], Circulación, Disability [Incapacidad, estado neurológico] y Exposición /Environmental control [Control ambiental])

  • Evaluación secundaria: examen desde la cabeza a los pies después de la estabilización inicial

  • Uso selectivo de radiografías, TC y otros estudios de imagen

La evaluación y el tratamiento se llevan a cabo de forma simultánea, comenzando por los aparatos y sistemas que plantean el mayor riesgo vital inmediato en caso de lesión. Atender las lesiones muy llamativas pero no mortales (p. ej., fractura abierta de un miembro inferior, amputaciones de dedos) antes de evaluar los riesgos vitales inmediatos puede suponer un error mortal.

La evaluación y la estabilización iniciales se llevan a cabo sistemáticamente en función del esquema A, B, C, D, E. Se evalúan rápidamente los aparatos y sistemas para detectar alteraciones graves (valoración primaria); una vez estabilizado el paciente, se realiza un examen más exhaustivo (valoración secundaria).

Perlas y errores

  • Atender las lesiones muy llamativas pero no mortales (p. ej., fractura abierta de un miembro inferior, amputaciones de dedos) antes de evaluar los riesgos vitales inmediatos puede suponer un error mortal.

En las pacientes traumatizadas embarazadas, la prioridad inicial es la estabilización de la mujer, que es también la mejor manera de asegurar la estabilidad fetal. Se debe consultar un obstetra de inmediato cuando se atienden pacientes con trauma grave o signos de complicaciones en el embarazo (p. ej., frecuencia cardíaca fetal anormal, sangrado vaginal, contracciones). En embarazos ≥ 20 semanas de edad gestacional, el fondo uterino puede palparse en el ombligo o por encima de este y es lo suficientemente grande como para comprimir la vena cava inferior; por lo tanto, la inmovilización en decúbito supino puede obstruir el retorno venoso y causar hipotensión. El útero puede ser empujado manualmente a la izquierda del paciente o la camilla se puede inclinar a la izquierda para aliviar la compresión. Si el feto tiene ≥ 22 semanas de edad gestacional (el límite inferior de viabilidad), se realiza la monitorización fetal y se continúa durante al menos 4 a 6 horas. La inmunoglobulina Rh0(D) se administra a todas las pacientes embarazadas con Rh negativo, incluso después de un traumatismo menor. Si una paciente embarazada de ≥ 20 semanas se encuentra en paro cardíaco y los esfuerzos de reanimación no han tenido éxito, se debe iniciar una cesárea perimortem (histerotomía de reanimación) en los 4 minutos posteriores al paro y el feto debe extraerse en un plazo de 5 minutos (1).

Evaluación primaria

Vía aérea

La permeabilidad de la vía aérea puede verse amenazada por uno o más de los siguientes factores: coágulos de sangre, dientes o cuerpos extraños en la bucofaringe; laxitud de las partes blandas y retracción posterior de la lengua causadas por obnubilación (p. ej., debido a un traumatismo craneoencefálico, shock o intoxicación); y/o edema o hematoma debidos a un traumatismo directo en el cuello. Estas obstrucciones son inmediatamente evidentes en la inspección directa de la boca y el cuello; si el paciente habla se puede confirmar que la vía aérea no está en riesgo inmediato.

La sangre y los cuerpos extraños deben extraerse mediante aspiración o manualmente. Los pacientes obnubilados en quienes la permeabilidad de las vías aéreas, los mecanismos protectores de las vías aéreas, la oxigenación o la ventilación sean inciertos y los pacientes con lesiones orofaríngeas significativas requieren intubación endotraqueal; por lo general, se administran medicamentos para inducir la inconsciencia y la parálisis antes de realizar la intubación. Varias herramientas están disponibles para ayudar con el manejo de las vías respiratorias incluyendo dispositivos extragloticos, bujía de las vías aéreas y videolaringoscopia. Un dispositivo colorimétrico de dióxido de carbono o, preferiblemente, la capnografía de forma de onda puede ayudar a confirmar la posición correcta del tubo endotraqueal.

Si los pacientes necesitan una vía aérea artificial y la intubación endotraqueal no es posible (p. ej., debido al edema de las vías aéreas causado por una quemadura) o está contraindicado (p. ej., debido a una lesión maxilofacial grave), está indicada la cricotirotomía percutánea o quirúrgica. NOTA: Al evaluar o manipular las vías respiratorias de un paciente, debe mantenerse la restricción del movimiento de la columna cervical (anteriormente llamada inmovilización espinal) hasta que la lesión de la columna cervical se haya excluido mediante examen, estudios por imágenes o ambos.

Respiración (Breathing)

La ventilación adecuada puede verse amenazada por la disminución del estímulo respiratorio central (en general debido a un traumatismo de cráneo, intoxicación o shock casi fatal) o por un traumatismo torácico (p. ej., hemotórax o neumotórax, fracturas costales múltiples, contusión pulmonar).

La pared torácica está totalmente expuesta para confirmar la expansión amplia de la pared torácica, signos externos de trauma, y movimiento paradójico de la pared (es decir, la retracción de la pared torácica durante la inspiración), que indica un tórax inestable. Debe palparse la pared torácica para detectar fracturas costales y la existencia de aire subcutáneo (a veces, el único hallazgo en el neumotórax).

Mediante auscultación puede evidenciarse un correcto intercambio de gases. El neumotórax a tensión, el neumotórax simple o el hemotórax pueden causar disminución del murmullo vesicular en el lado afectado. El neumotórax a tensión también puede causar distensión de las venas del cuello; la hipotensión arterial y la desviación de la tráquea hacia el lado opuesto a la lesión son hallazgos tardíos.

El neumotórax es descomprimido por el tubo de drenaje torácico (véase Cómo hacer una toracostomía con tubo y catéter). En los pacientes con hallazgos compatibles con un neumotórax, se debe realizar una radiografía de tórax o una ecografía a pie de cama antes de iniciar la ventilación con presión positiva. La ventilación con presión positiva puede agrandar un neumotórax simple o convertirlo en un neumotórax a tensión. Si se sospecha un neumotórax a tensión, puede descomprimirse mediante una toracostomía digital (inserción de un dedo en el espacio pleural) o una toracostomía con aguja (p. ej., con aguja de diámetro 14 introducida en la línea medioaxilar, quinto espacio intercostal) para estabilizar al paciente si no es posible introducir de inmediato un tubo de tórax. Una ventilación inadecuada se trata con intubación endotraqueal y ventilación mecánica. Un neumotórax abierto se cubre con un apósito vendaje adherido en 3 lados; el cuarto lado se deja sin tapar para liberar la presión que podría acumularse y causar un neumotórax a tensión.

Circulación

Una hemorragia externa grave por lesión de un vaso principal siempre es evidente. Las hemorragias internas que amenazan la vida suelen resultar mucho menos evidentes. Sin embargo, este volumen de hemorragia sólo puede producirse en unos pocos compartimientos corporales: el tórax, el abdomen, el retroperitoneo, y las partes blandas de pelvis y muslos (p. ej., tras una fractura de pelvis y fémur).

Se controlan el pulso y la presión arterial y se registran los signos de shock (p. ej., taquipnea, color azulado, diaforesis, alteraciones del estado mental, relleno capilar enlentecido). También es frecuente encontrar distensión y dolor abdominal, inestabilidad de la pelvis y inestabilidad y deformidad del muslo cuando existe en estas zonas una hemorragia interna lo bastante grave para poner en riesgo la vida.

La hemorragia externa se controla mediante compresión directa. Se deben aplicar torniquetes para el sangrado en los miembros si el sangrado no se controla con presión directa. Deben colocarse 2 vías venosas de gran diámetro (p. ej., diámetro 14 o 16) e infundir solución fisiológica al 0,9% o solución Ringer lactato; en caso de existir signos de shock e hipovolemia se realiza una infusión rápida de 1 L (20 mL/kg en niños). Se debe considerar la administración temprana de sangre entera o la terapia con componentes de la sangre. La medición del lactato o de los gases en sangre arterial (y el cálculo del exceso de base) en la cabecera del paciente puede ayudar a indicar la gravedad de la hipoperfusión tisular y el shock y, por lo tanto, guiar la terapia de reposición hídrica. Se han desarrollado protocolos para los pacientes que requieren grandes volúmenes de hemoderivados (protocolos de transfusión masiva), que incluyen la evaluación de la coagulación con tromboelastografía o tromboelastografía rotatoria (siempre que estén disponibles) y la administración temprana (en las primeras 3 horas) de ácido tranexámico. Los pacientes con coagulopatías conocidas o que toman medicamentos anticoagulantes y presentan hemorragia potencialmente letal deben someterse a la reversión de sus coagulopatías.

Cuando exista una sospecha clínica contundente de hemorragia intraabdominal grave, los pacientes pueden necesitar una laparotomía inmediata. La colocación de un balón endovascular de reanimación para la oclusión de la aorta (REBOA) puede ayudar a estabilizar al paciente antes de la cirugía. Aquellos con hemorragia intratorácica masiva pueden requerir una toracotomía inmediata y posiblemente una autotransfusión de sangre recuperada a través del tubo de toracostomía.

Perlas y errores

  • Los signos de shock hipovolémico en pacientes con lesiones en la cabeza, aparentemente aislado, deben impulsar la revaluación de una hemorragia interna, debido a que una lesión cefálica aislada no causa shock hipovolémico.

Discapacidad (disfunción neurológica)

Debe evaluarse la función neurológica para descartar deficiencias graves en el encéfalo o la médula espinal. La escala de coma de Glasgow (ECG; véase tablas Escala de coma de Glasgow y Escala de coma de Glasgow modificada para lactantess y niños) y la respuesta pupilar a la luz se utilizan para evaluar el nivel de consciencia y la gravedad de la lesión intracraneal.

Los movimientos motores groseros y la sensibilidad de cada miembro sirven para descartar lesiones medulares graves. Se debe palpar la médula cervical para descartar zonas de hipersensibilidad y deformaciones, y debe estabilizarse con un collar rígido si no pueden descartarse lesiones. Con una cuidadosa estabilización manual de la cabeza y el cuello, el paciente se gira en bloque hacia un lado para permitir:

  • Palpación de la columna torácica y lumbar

  • Inspección de la espalda

  • Se realiza un tacto rectal si está indicado para determinar el tono del esfínter (una reducción de éste indica una posible lesión medular), evaluar la próstata (una próstata alta puede sugerir una lesión uretral o pélvica) y descartar la presencia de sangre.

En los Estados Unidos, la mayoría de los pacientes que son trasladados en ambulancia llegan inmovilizados en una tabla larga rígida (extricación) para facilitar el transporte y estabilizar posibles fracturas vertebrales. Se debe retirar a los pacientes de la tabla tan pronto como sea posible porque resulta bastante incómoda y pueden producirse úlceras por presión en pocas horas (2).

Los pacientes con lesión cerebral traumática grave (Glasgow < 8) pueden requerir intubación endotraqueal para protección de las vías aéreas, estudios por imágenes del cerebro, evaluación neuroquirúrgica y terapia para prevenir lesión cerebral secundaria (p. ej., optimización de la presión arterial y oxigenación, profilaxis de convulsiones, tratamiento de la presión intracraneal elevada, a veces hiperventilación transitoria para pacientes con signos de herniación cerebral inminente).

Tabla
Tabla
Tabla
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Exposición/control ambiental

Para asegurar que no se pasan por alto lesiones, los pacientes deben estar completamente desnudos (cortando las prendas) y se debe examinar toda la superficie corporal para controlar signos de traumatismos ocultos. El paciente se mantiene caliente (p. ej., con mantas térmicas y el uso de líquidos IV calientes) para evitar la hipotermia.

Evaluación secundaria

Después de evaluar las amenazas inmediatas para la vida y de que el paciente se estabilice, se realiza una valoración más exhaustiva y se obtiene una anamnesis dirigida. Si sólo es posible una conversación limitada, una anamnesis básica cubre la información esencial:

  • Alergias

  • Medicamentos

  • Antecedentes personales

  • Ultima comida

  • Eventos de la lesión

Después de devestir completamente al paciente, se lo examina de cabeza a los pies; en general se incluyen todos los orificios y se realiza un examen más detallado de todas las regiones estudiadas en el primer examen. Se examinan las partes blandas en busca de lesiones y edema, se palpan todos los huesos para descartar dolor y se evalúa el rango de movimiento de las articulaciones (salvo que existan fracturas o deformidades evidentes).

En lso pacientes con lesiones graves u obnubilados suele colocarse una sonda vesical, siempre que no haya evidencia de lesión uretral (p. ej., sangre en el meato, equimosis en el periné). Los pacientes intubados con lesiones graves a menudo también tienen una sonda orogástrica colocada.

Las heridas abiertas deben cubrirse con curaciones estériles, aunque se posponer su lavado y reparación hasta completar la evaluación y el tratamiento de las lesiones más graves. Las luxaciones más graves con importante deformidad o compromiso neurovascular deben evaluarse con imágenes y reducirse de inmediato.

Las fracturas evidentes o posibles deben ser inmovilizadas con férulas hasta que puedan realizarse estudios por la imagen. Una fractura pélvica inestable evidente en el examen físico se estabiliza con una sábana o un dispositivo estabilizador comercial para ayudar a cerrar el espacio pélvico y disminuir el sangrado; la hemorragia grave puede requerir embolización angiográfica urgente, fijación quirúrgica, o control quirúrgico directo.

Los estudios de diagnóstico por imágenes y las pruebas de laboratorio complementan la evaluación clínica. Los enfermos con traumatismos penetrantes suelen tener lesiones focales que pueden impedir realizar los estudios radiológicos en las regiones con una afectación evidente. El traumatismo cerrado, sobre todo cuando se trata de una desaceleración significativa (p. ej., caída grave, accidente de tráfico), puede afectar cualquier parte del cuerpo y se solicitan pruebas de diagnóstico por la imagen que están indicadas por el mecanismo de la lesión y los hallazgos obtenidos en la exploración.

Estudios de diagnóstico por imágenes

Los estudios de diagnóstico por imágenes de la columna cervical pueden retrasarse en pacientes que no están intoxicados, no tienen hallazgos neurológicos focales, no tienen sensibilidad en la línea media de la columna cervical o lesiones con distracción (p. ej., fractura de fémur), y están despiertos y alertas. Todos los demás deben tener imágenes cervicales, preferiblemente mediante TC.

La radiografía de tórax puede identificar una rotura de las vías respiratorias, una lesión pulmonar, un hemotórax y un neumotórax; también puede sugerir desgarros de la aorta torácica (p. ej., un ensanchamiento mediastínico). Sin embargo, la TC de tórax es más sensible para la mayoría de las lesiones intratorácicas y a menudo se prefiere. Los estudios de diagnóstico por imágenes del tórax actualmente se realizan con frecuencia en la cabecera del paciente mediante ecografía E-FAST (por las siglas en inglés de Exploración enfocada ampliada con ecografía en el trauma), especialmente si los pacientes se encuentran inestables. Se puede identificar neumotórax, hemotórax y hemopericardio.

La TC de tórax, abdomen, pelvis, columna vertebral, cabeza, y especialmente combinaciones de estos estudios se utilizan con frecuencia para pacientes que requieren estudios por imagenes después de un traumatismo contuso grave y múltiple.

Es fundamental identificar las lesiones intraabdominales. El examen E-FAST a la cabecera del paciente puede ser útil para identificar sangre intraperitoneal, en especial en pacientes inestables; tiene una alta sensibilidad para detectar grandes volúmenes de sangre intraperitoneal y, por lo tanto, para indicar la necesidad de una laparotomía inmediata. Si los pacientes están estables, la TC es el estudio de preferencia; es muy precisa y lpermite obtener imágenes de las estructuras retroperitoneales y de los huesos, además muestra el volumen y a veces el origen de la hemorragia. El lavado peritoneal diagnóstico (LPD) ya no es el enfoque recomendado para evaluar a los pacientes con posible lesión intraabdominal.

Si se sospecha una fractura pelviana, se realiza una TC de la pelvis; esta resulta más precisa que la radiografía simple.

La TC de cráneo se realiza en general en pacientes con alteraciones del estado mental o anomalías neurológicas focales y en aquellos que sufrieron pérdida de la consciencia. Algunas evidencias sugieren que la TC no es necesaria en los pacientes con pérdida breve de la consciencia (es decir, < 5 s), amnesia transitoria o desorientación pero que están alertas con un Glasgow de 15 durante el examen. Los estudios de diagnóstico por imágenes se realizan con criterios más amplios en pacientes con dolor de cabeza persistente, vómitos, amnesia, convulsiones, edad > 60 años e intoxicación por drogas o alcohol, así como en pacientes que toman medicamentos anticoagulantes o antiplaquetarios. Se han desarrollado reglas de decisión clínica para ayudar a determinar qué pacientes deben someterse a una TC craneal (3). Estas reglas de decisión deben usarse para guiar, pero no para reemplazar, el juicio clínico.

Para los niños con lesión cefálica, la Pediatric Emergency Care Applied Research Network (PECARN, Red de Investigación Aplicada de Atención Pediátrica de Emergencia) ha desarrollado un algoritmo que puede ayudar a limitar la exposición a la radiación de la cabeza en la TC; la observación clínica se utiliza en niños que, de lo contrario, podrían haberse sometido a TC.

En los pacientes bajo sospecha de lesión de la médula espinal se deben obtener imágenes mediante RM.

Se debe considerar lesión aórtica en aquellos con lesión grave de pecho por desaceleración o signos sugestivos (p. ej., déficit de pulso o mediciones de presión arterial asimétricas, isquemia de órgano blanco, hallazgos sugestivos en la radiografía de pecho); estos pacientes pueden requerir angiografía por TC (angioTC) u otro estudio por imagen de la aorta. Los beta-bloqueantes de acción corta se pueden usar para controlar la frecuencia cardíaca y la presión arterial en pacientes con lesión aórtica traumática.

A todos aquellos pacientes con sospechas de lesión torácica roma se les debe colocar un monitor cardíaco y se debe realizar un ECG para detectar lesión miocárdica y arritmias. Por lo general, los pacientes con alteraciones en el ECG suelen requerir la medición de los niveles en sangre de los marcadores cardíacos y, a veces, ecocardiografía para evaluar una posición contusión cardíaca.

La lesión de los vasos carótideos y vertebrales debe ser considerada en pacientes con trauma en la cabeza y el cuello, particularmente aquellos con hallazgos neurológicos unilaterales, una señal en el cuello del cinturón de seguridad (equimosis lineal debido a la correa del hombro), o una lesión predisponente (p. ej., fractura de C1, C2, C3; otra fractura de la columna cervical con subluxación, mecanismo de ahorcamiento). En general a tales pacientes se debe realizar una angiografía por TC.

Ante la sospecha de fracturas o luxaciones se deben realizar radiografías simples. Otras pruebas por la imagen se llevan a cabo según la indicación específica (p. ej., una angiografía para diagnosticar y embolizar una lesión vascular; la TC para definir mejor las fracturas vertebrales, pelvianas o articulares complejas).

Evaluación de los niños de 0 a 2 años de edad con una lesión en la cabeza

*Incluye agitación, somnolencia, preguntas repetitivas, y lenta respuesta a la comunicación verbal.

†Incluye accidente automovilístico con expulsión del paciente, la muerte de un pasajero o vuelco; colisión de un vehículo con un peatón o ciclista que no usaba casco; una caída de > 0,9 m en niños < 2 años; y un golpe en la cabeza por un objeto a alta velocidad.

‡No hay otros hallazgos que sugieran una lesión cerebral traumática, como solo pérdida de la consciencia, cefalea, vómitos y algunos hematomas del cuero cabelludo en niños > 3 meses.

DU = departamento de urgencias; ECG = Escala de Coma de Glasgow; PC = pérdida de la consciencia.

Adapted from Kupperman N, Holmes JF, Dayan PS, et al for the Pediatric Emergency Care Applied Research Network. Identification of children at very low risk of clinically-important brain injuries after head trauma: A prospective cohort study. Lancet. 2009;374: 1160-1170. doi:10.1016/S0140-6736(09)61558-0

*Incluye agitación, somnolencia, preguntas repetitivas, y lenta respuesta a la comunicación verbal.

†Incluye accidente automovilístico con expulsión del paciente, la muerte de un pasajero o vuelco; colisión de un vehículo con un peatón o ciclista que no usaba casco; una caída de > 0,9 m en niños < 2 años; y un golpe en la cabeza por un objeto a alta velocidad.

‡No hay otros hallazgos que sugieran una lesión cerebral traumática, como solo pérdida de la consciencia, cefalea, vómitos y algunos hematomas del cuero cabelludo en niños > 3 meses.

DU = departamento de urgencias; ECG = Escala de Coma de Glasgow; PC = pérdida de la consciencia.

Adapted from Kupperman N, Holmes JF, Dayan PS, et al for the Pediatric Emergency Care Applied Research Network. Identification of children at very low risk of clinically-important brain injuries after head trauma: A prospective cohort study. Lancet. 2009;374: 1160-1170. doi:10.1016/S0140-6736(09)61558-0

Evaluación de niños ≥ 2 años con una lesión en la cabeza

*Incluye agitación, somnolencia, preguntas repetitivas, y lenta respuesta a la comunicación verbal.

†Incluye accidente automovilístico con expulsión del paciente, la muerte de un pasajero o vuelco; colisión de un vehículo con un peatón o ciclista que no usa casco; una caída de > 1,5 m en los niños ≥ 2 años; y un golpe en la cabeza por un objeto a alta velocidad.

‡No hay otros hallazgos que sugieran una lesión cerebral traumática, como solo pérdida de la consciencia, cefalea, vómitos y algunos hematomas del cuero cabelludo en niños > 3 meses.

DU = departamento de urgencias; ECG = Escala de Coma de Glasgow; PC = pérdida de la consciencia.

Adapted from Kupperman N, Holmes JF, Dayan PS, et al for the Pediatric Emergency Care Applied Research Network. Identification of children at very low risk of clinically-important brain injuries after head trauma: A prospective cohort study. Lancet. 2009;374: 1160-1170. doi:10.1016/S0140-6736(09)61558-0

*Incluye agitación, somnolencia, preguntas repetitivas, y lenta respuesta a la comunicación verbal.

†Incluye accidente automovilístico con expulsión del paciente, la muerte de un pasajero o vuelco; colisión de un vehículo con un peatón o ciclista que no usa casco; una caída de > 1,5 m en los niños ≥ 2 años; y un golpe en la cabeza por un objeto a alta velocidad.

‡No hay otros hallazgos que sugieran una lesión cerebral traumática, como solo pérdida de la consciencia, cefalea, vómitos y algunos hematomas del cuero cabelludo en niños > 3 meses.

DU = departamento de urgencias; ECG = Escala de Coma de Glasgow; PC = pérdida de la consciencia.

Adapted from Kupperman N, Holmes JF, Dayan PS, et al for the Pediatric Emergency Care Applied Research Network. Identification of children at very low risk of clinically-important brain injuries after head trauma: A prospective cohort study. Lancet. 2009;374: 1160-1170. doi:10.1016/S0140-6736(09)61558-0

Evaluación de laboratorio

Las pruebas de laboratorio que pueden ser útiles incluyen:

  • A menudo se obtiene un hemograma completo, como base de referencia

  • Niveles seriados de hemoglobina para evaluar el sangrado

  • Determinación de gases en sangre para medir la presión parcial de oxígeno, la presión parcial de dióxido de carbono y el déficit de bases

  • Examen de sangre en orina

  • Glucosa para descartar hipoglucemia

  • Tipificación y compatibilidad para una posible transfusión de sangre

  • Estudios de coagulación

Las medidas de la perfusión (lactato sérico, déficit de base en los gases en sangre, y en pacientes con una vena cental cateterizada, la saturación venosa central de oxígeno) se indican para ayudar a identificar una situación de shock inicial. Otras pruebas realizadas tras un razonamiento reflexivo (p. ej., electrolitos, otros datos bioquímicos) no suelen aportar nada a una anamnesis médica bien realizada.

Las pruebas toxicológicas (p. ej., alcohol en sangre, estudio toxicológico en orina) se realizan con frecuencia; los resultados de estas pruebas rara vez modifican el tratamiento inmediato, pero pueden ayudar a identificar un trastorno por consumo de sustancias como la posible causa de la lesión, lo que permite intervenir para prevenir traumatismos posteriores.

El dímero-D, el fibrinógeno y los productos de degradación de la fibrina pueden medirse en pacientes embarazadas con trauma. Los resultados de las pruebas pueden ser anormales en pacientes con desprendimiento de la placenta; sin embargo, estas pruebas no son sensibles ni específicas y no pueden confirmar o descartar definitivamente el diagnóstico.

Referencias de evaluación y tratamiento

  1. 1. Del Rios M, Bartos JA, Panchal AR, et al. Part 1: Executive Summary: 2025 American Heart Association Guidelines for Cardiopulmonary Resuscitation and Emergency Cardiovascular Care. Circulation. 2025;152(16_suppl_2):S284-S312. doi:10.1161/CIR.0000000000001372

  2. 2. American College of Surgeons/American Congress of Rehabilitation Medicine. Best Practices Guidelines: Spine Injury. March 2022. Accessed March 30, 2026.

  3. 3. Bouida W, Marghli S, Souissi S, et al. Prediction value of the Canadian CT head rule and the New Orleans criteria for positive head CT scan and acute neurosurgical procedures in minor head trauma: A multicenter external validation study. Ann Emerg Med. 2013;61(5): 521-527. doi: 10.1016/j.annemergmed.2012.07.016

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