Síndrome del intestino irritable

Revisión completa: ago 2026 PorZubair Malik, MD, Virtua Health System | Revisión de colegas realizada porMinhhuyen Nguyen, MD, Fox Chase Cancer Center, Temple University
Última actualización: ago 2026
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Vista para pacientes

El síndrome del intestino irritable (SII) se caracteriza por dolor abdominal recurrente con al menos dos de las siguientes características: relación con la defecación, asociación con un cambio en la frecuencia de las heces o asociación con un cambio en la consistencia de las heces. Se desconoce la causa, y la fisiopatología sólo se conoce en parte. El diagnóstico es clínico. El tratamiento es sintomático y consiste en manejo dietético y fármacos dirigidos al hábito evacuatorio predominante (es decir, estreñimiento o diarrea). Los medicamentos para la forma con estreñimiento predominante incluyen antiespasmódicos, neuromoduladores centrales (p. ej., antidepresivos tricíclicos) y secretagogos intestinales; los medicamentos para la forma con diarrea predominante incluyen rifaximina o antagonistas de los receptores de serotonina.

El síndrome del intestino irritable comienza con mayor frecuencia en la adolescencia y al comienzo de la edad adulta (1). La prevalencia es más alta entre las mujeres de 20 a 40 años, aunque también ocurre con frecuencia en hombres de 16 a 30 años en algunas poblaciones, así como en adultos de mediana edad.

Referencia general

  1. 1. Sperber AD. Review article: epidemiology of IBS and other bowel disorders of gut-brain interaction (DGBI). Aliment Pharmacol Ther. 2021;54 Suppl 1:S1-S11. doi:10.1111/apt.16582

Etiología del síndrome del intestino irritable

El síndrome del intestino irritable es un trastorno de la interacción intestino-cerebro (antes conocido como trastorno gastrointestinal [GI] funcional). No se puede encontrar una causa anatómica en las pruebas de laboratorio, los estudios de diagnóstico por imágenes y las biopsias.

Las infecciones entéricas, las comorbilidades psicológicas, el sexo femenino y la edad < 40 años son factores de riesgo establecidos (1). Los factores emocionales, las enfermedades virales, los fármacos o las hormonas pueden precipitar o agravar los síntomas digestivos. Las mutaciones genéticas relacionadas con la función del músculo liso y del sistema nervioso autónomo están presentes en algunos pacientes, pero los factores ambientales (p. ej., el comportamiento aprendido) pueden desempeñar un papel más importante que la herencia genética (1).

Tradicionalmente, solía considerarse que el trastorno era exclusivamente psicosomático. Aunque los factores psicosociales pueden estar involucrados, es mejor considerar el síndrome del intestino irritable como una combinación de factores fisiológicos y psicosociales.

Factores fisiológicos

Diversos factores fisiológicos relacionados con el eje intestino-cerebro parecen estar implicados en los síntomas del síndrome del intestino irritable (SII). Estos factores incluyen (1):

  • Aumento de la sensibilidad intestinal (hiperalgesia visceral)

  • Anomalías sensoriales centrales, de activación emocional y de la corteza prefrontal

  • Motilidad intestinal alterada

Hiperalgesia visceral hace referencia a hipersensibilidad a grados normales de distensión intraluminal y mayor percepción de dolor en presencia de cantidades normales de gas intestinal; puede deberse al remodelado de vías nerviosas del eje intestino-encéfalo. Algunos pacientes (del 6 al 17%) han referido que sus síntomas del síndrome del intestino irritable comenzaron después de un episodio de gastroenteritis aguda (denominado síndrome del intestino irritable posinfeccioso) (2). Sin embargo, muchos pacientes no tienen ninguna alteración fisiológica demostrable, y aun en aquellos que sí presentan alteraciones, estas pueden no correlacionarse con los síntomas.

Se cree que la inflamación leve de la mucosa mediada por activación inmunitaria y las alteraciones en la microbiota intestinal están presentes en muchos pacientes con síndrome del intestino irritable (3).

El estreñimiento puede explicarse por el tránsito colónico más lento, y la diarrea, por el tránsito colónico más rápido. Algunos pacientes con estreñimiento presentan menos contracciones propagadas de alta amplitud, que impulsan el contenido colónico a lo largo de varios segmentos.

Las molestias abdominales posprandiales pueden atribuirse a un reflejo gastrocólico exagerado (la respuesta contráctil del colon a una comida), la presencia de contracciones colónicas propagadas de alta amplitud, hiperalgesia visceral o una combinación de estos factores. La ingestión de grasas puede aumentar la permeabilidad intestinal y exagerar la hipersensibilidad. Los alimentos ricos en oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables (denominados en conjunto FODMAP, por sus siglas en inglés) se absorben mal en el intestino delgado y pueden aumentar la motilidad y la secreción colónicas (1).

En las mujeres, las fluctuaciones hormonales afectan las funciones intestinales (4). La sensibilidad rectal aumenta durante la menstruación, pero no durante otras fases del ciclo menstrual. Los efectos de las hormonas sexuales sobre el tránsito gastrointestinal son sutiles.

Factores psicosociales

El malestar psicológico es frecuente en los pacientes con síndrome del intestino irritable, especialmente en aquellos que solicitan atención médica (1). Algunos pacientes presentan trastornos de ansiedad, depresión o trastornos de somatización. También coexisten las alteraciones del sueño. Sin embargo, el estrés y los conflictos emocionales no siempre coinciden con el comienzo ni con la recurrencia de los síntomas. Algunos pacientes con síndrome del intestino irritable parecen tener una conducta de enfermedad aberrante, aprendida (es decir, expresan los conflictos emocionales como un síntoma digestivo, en general, dolor abdominal). El médico que evalúa a pacientes con síndrome del intestino irritable, en particular a aquellos con síntomas resistentes al tratamiento, debe investigar comorbilidades psicológicas, así como la posibilidad de abuso físico o sexual (5, 6). Los factores psicosociales también pueden afectar la evolución del síndrome del intestino irritable.

Referencias de la etiología

  1. 1. Ford AC, Sperber AD, Corsetti M, et al. Irritable bowel syndrome. Lancet. 2020;396(10263):1675-1688. doi:10.1016/S0140-6736(20)31548-8

  2. 2. Spiller R, Garsed K. Postinfectious irritable bowel syndrome. Gastroenterology. 2009;136(6):1979-1988. doi:10.1053/j.gastro.2009.02.074

  3. 3. Matricon J, Meleine M, Gelot A, et al. Review article: Associations between immune activation, intestinal permeability and the irritable bowel syndrome. Aliment Pharmacol Ther. 2012;36(11-12):1009-1031. doi:10.1111/apt.12080

  4. 4. Meleine M, Matricon J. Gender-related differences in irritable bowel syndrome: potential mechanisms of sex hormones. World J Gastroenterol. 2014;20(22):6725-6743. doi:10.3748/wjg.v20.i22.6725

  5. 5. Zhou Y, Liu S, Xie S, et al. Long-term risk of irritable bowel syndrome associated with adverse childhood and adulthood experiences: a large-scale prospective cohort study. Transl Psychiatry. 2026;16(1):70. Published 2026 Jan 28. doi:10.1038/s41398-026-03833-w

  6. 6. Melchior C, Wilpart K, Midenfjord I, et al. Relationship Between Abuse History and Gastrointestinal and Extraintestinal Symptom Severity in Irritable Bowel Syndrome. Psychosom Med. 2022;84(9):1021-1033. doi:10.1097/PSY.0000000000001141

Signos y síntomas del síndrome del intestino irritable

El síndrome del intestino irritable causa episodios sintomáticos que recurren a intervalos irregulares. Los síntomas del síndrome del intestino irritable rara vez despiertan al paciente. A menudo, son desencadenados por alimentos o por estrés.

Los pacientes presentan dolor abdominal, que varía considerablemente pero suele localizarse en el abdomen inferior, es constante o de carácter cólico y se relaciona con la defecación. Además, las molestias abdominales presentan una asociación temporal con alteraciones del ritmo evacuatorio (aumentado en el síndrome del intestino irritable con predominio de diarrea y disminuido en el síndrome del intestino irritable con predominio de estreñimiento) y la consistencia de la materia fecal (es decir, líquida o grumosa y dura). Es probable que el dolor o el malestar relacionado con la defecación sea de origen intestinal; el asociado con ejercicio, movimiento, micción o menstruación suele tener una causa diferente.

Aunque los patrones evacuatorios son relativamente consistentes en la mayoría de los pacientes, no es inusual que éstos alternen entre el estreñimiento y la diarrea. Asimismo, los pacientes pueden tener síntomas de defecación anormal (esfuerzo, urgencia o sensación de evacuación incompleta), eliminar moco o referir distensión abdominal. Muchos pacientes también tienen síntomas de dispepsia. Son frecuentes los síntomas extraintestinales (p. ej., cansancio, fibromialgia, alteraciones del sueño, cefaleas crónicas). El síndrome del intestino irritable también es frecuente (25%) en pacientes con síndrome de taquicardia ortostática postural, presumiblemente debido a la disfunción del sistema nervioso autónomo que afecta a múltiples sistemas corporales (1).

Referencia de los signos y los síntomas

  1. 1. Kulin D, Shah A, Fairlie T, et al. Gastrointestinal Symptoms and Systemic Comorbidities in Patients With POTS: A Systematic Review and Meta-Analysis. Neurogastroenterol Motil. 2026;38(4):e70305. doi:10.1111/nmo.70305

Diagnóstico del síndrome del intestino irritable

  • Evaluación clínica, basada en los criterios de Roma

  • Pruebas de laboratorio

  • Otras pruebas para pacientes con signos y síntomas sugestivos o signos de alarma

El diagnóstico del síndrome del intestino irritable se basa principalmente en la anamnesis (específicamente en el hábito intestinal característico, el momento y las características del dolor, y la ausencia de signos de alarma) y en una exploración física dirigida (1, 2, 3).

Los criterios de Roma son criterios estandarizados basados en síntomas para el diagnóstico del síndrome del intestino irritable. Los criterios de Roma requieren la presencia de dolor abdominal durante al menos 1 día/semana en los 3 meses previos, con ≥ 2 de las siguientes características (4):

  • Dolor relacionado con la defecación.

  • El dolor se asocia con un cambio en la frecuencia defecatoria.

  • Dolor asociado con un cambio en la consistencia de las heces.

Signos de alarma

La investigación diagnóstica debe ser más exhaustiva cuando se observan los siguientes signos de alarma en el momento de la presentación inicial o en cualquier momento después del diagnóstico:

  • Mayor edad (≥ 50 años) (5)

  • Pérdida de peso

  • Proctorragia

  • Anemia ferropénica

  • Antecedentes familiares de cáncer de colon, enfermedad inflamatoria intestinal o enfermedad celíaca

  • Diarrea nocturna

Diagnósticos diferenciales

Como los pacientes con síndrome del intestino irritable pueden presentar enfermedades orgánicas, también deben realizarse estudios para otras enfermedades en pacientes con signos de alarma o que experimenten signos notoriamente diferentes durante la evolución del síndrome del intestino irritable. Las enfermedades frecuentes que pueden confundirse con el síndrome del intestino irritable incluyen:

Algunos pacientes con diverticulosis crónica presentan síntomas abdominales crónicos en ausencia de inflamación manifiesta, afección conocida como enfermedad diverticular sintomática no complicada (EDSNC). Dado que los síntomas de la enfermedad diverticular sintomática no complicada (EDSNC) se superponen con los del síndrome del intestino irritable, la diverticulosis no es necesariamente la causa de los síntomas abdominales. La enfermedad diverticular sintomática no complicada (EDSNC) puede distinguirse del síndrome del intestino irritable por la tendencia a una localización del dolor en el cuadrante inferior izquierdo y por la presencia de niveles elevados de calprotectina fecal. En cambio, el dolor del síndrome del intestino irritable suele ser difuso o migratorio, y los niveles de calprotectina fecal suelen ser normales.

La distribución etaria bimodal de los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal hace imperativo evaluar a pacientes tanto jóvenes como mayores para descartar la enfermedad inflamatoria intestinal como causa de los síntomas del paciente. En aquellos > 60 con síntomas agudos, debe considerarse la colitis isquémica. Es preciso investigar el hipotiroidismo y la hipercalcemia en pacientes con estreñimiento y sin lesiones anatómicas. Si los síntomas del paciente sugieren malabsorción o enfermedad celíaca, deben realizarse pruebas. Los trastornos defecatorios deben ser considerados la causa de estreñimiento en pacientes que refieren síntomas de defecación difícil.

El hipertiroidismo, el cáncer medular de tiroides, el síndrome carcinoide, el gastrinoma, el vipoma son causas raras de diarrea, la esprúe tropical y la enfermedad de Whipple.

Perlas y errores

  • Los divertículos colónicos no inflamados no suelen causar síntomas, por lo que su presencia no siempre explica los síntomas gastrointestinales.

Anamnesis

Debe prestarse particular atención al carácter del dolor, el hábito evacuatorio, las relaciones interfamiliares y los antecedentes de fármacos y dieta. El estado emocional general del paciente, la interpretación de los problemas personales y la calidad de vida son igual de importantes. La calidad de la interacción médico–paciente es clave para la eficacia diagnóstica y terapéutica.

En la anamnesis se debe prestar atención a las comorbilidades psicológicas y médicas.

Examen físico

Por lo general, los pacientes parecen saludables.

La palpación del abdomen puede revelar dolor a esta maniobra, particularmente en el cuadrante inferior izquierdo, asociado a veces con un sigmoides palpable y doloroso a la palpación.

Debe realizarse un tacto rectal, incluida una prueba de sangre oculta, a todos los pacientes.

En las mujeres, el examen pélvico ayuda a excluir tumores y quistes de ovario o endometriosis, que pueden simular un síndrome del intestino irritable.

Estudios complementarios

Puede llegar razonablemente al diagnóstico de síndrome del intestino irritable aplicando los criterios de Roma en tanto los pacientes no presenten signos de alarma, como rectorragia, pérdida de peso ni otros hallazgos que podrían sugerir otra etiología. Las pruebas de laboratorio pueden incluir hemograma completo y perfil bioquímico (incluidas las pruebas hepáticas) (2). Para los pacientes con predominio de diarrea, la evaluación debe incluir marcadores serológicos para la enfermedad celíaca (anticuerpos IgA antitransglutaminasa tisular con niveles de IgA) y pruebas para detectar la enfermedad inflamatoria intestinal con calprotectina fecal o lactoferrina fecal y proteína C reactiva o velocidad de sedimentación globular (1). Para los pacientes con estreñimiento, a menudo se realiza la medición de los niveles de hormona tiroideoestimulante y de calcio.

Ya no se recomiendan las pruebas para patógenos entéricos, incluyendo Giardia, en los pacientes con síndrome del intestino irritable, a menos que haya una alta probabilidad preprueba de infección. Si hay factores de riesgo definitivos para exposición a Giardia (p. ej., suministro de agua comprometido, viajes, guardería, campamentos), se recomienda solicitar inmunoensayos fecales o pruebas de reacción en cadena de la polimerasa para Giardia.

Se recomienda la colonoscopia para los pacientes de > 45 años de edad para excluir pólipos y tumores colónicos (1). En el síndrome del intestino irritable, los patrones mucoso y vascular suelen ser normales. En pacientes con diarrea crónica (≥ 3 deposiciones blandas al día durante al menos 4 semanas), en particular en mujeres mayores con diarrea más grave, la biopsia de la mucosa puede descartar una posible colitis microscópica.

No se recomienda realizar pruebas de alergia alimentaria en forma sistemática (1, 2).

Solo se deben realizar otros estudios (como manometría anorrectal, ecografía, tomografía computarizada [TC], radiografía con enema de bario, esofagogastroduodenoscopia y radiografías de intestino delgado) cuando hay otras anomalías objetivas. La excreción fecal de grasa o la elastasa pancreática deben medirse cuando existe preocupación acerca de la esteatorrea. Se recomienda la evaluación del intestino delgado (p. ej., enteroscopia, cápsula endoscópica) cuando se sospecha malabsorción. En circunstancias apropiadas, hay que considerar pruebas de intolerancia a hidratos de carbono o proliferación bacteriana en intestino delgado.

Enfermedad intercurrente

Los pacientes con síndrome del intestino irritable pueden presentar posteriormente otros trastornos digestivos no relacionados. Los cambios de los síntomas (p. ej., localización, tipo o intensidad del dolor, del hábito evacuatorio, del estreñimiento y la diarrea) y los síntomas o manifestaciones nuevos (p. ej., diarrea nocturna) pueden señalar otro proceso patológico.

Otros síntomas que deben ser investigados son sangre fresca en materia fecal, pérdida de peso, dolor abdominal muy intenso o distensión abdominal inusual, esteatorrea o deposiciones notoriamente malolientes, fiebre o escalofríos, vómitos persistentes, hematemesis, síntomas que despiertan al paciente (p. ej., dolor, impulso de defecar, incontinencia fecal), y un agravamiento sostenido y progresivo de los síntomas. La probabilidad de presentar una enfermedad fisiológica intercurrente es mayor en los pacientes ≥ 50 años que en los más jóvenes; por lo tanto, el umbral para realizar pruebas debe ser menor (5).

Referencias del diagnóstico

  1. 1. Lacy BE, Pimentel M, Brenner DM, et al: ACG Clinical Guideline: Management of irritable bowel syndrome. Am J Gastroenterol. 2021;116(1):17–44. doi: 10.14309/ajg.0000000000001036

  2. 2. Vasant DH, Paine PA, Black CJ, et al. British Society of Gastroenterology guidelines on the management of irritable bowel syndrome. Gut. 2021;70(7):1214-1240. doi:10.1136/gutjnl-2021-324598

  3. 3. Rim DS, Rao SSC. A Guideline-Based Review of IBS Management. Gastroenterology & Endoscopy News. Published March 2, 2026. Accessed May 28, 2026.

  4. 4. Mearin F, Lacy BE, Chang L, et al. Bowel Disorders. Gastroenterology. Published online February 18, 2016. doi:10.1053/j.gastro.2016.02.031

  5. 5. Aziz I, Simrén M. The overlap between irritable bowel syndrome and organic gastrointestinal diseases. Lancet Gastroenterol Hepatol. 2021;6(2):139-148. doi:10.1016/S2468-1253(20)30212-0

Tratamiento del síndrome del intestino irritable

  • Dieta normal evitando alimentos que causan gases y diarrea

  • Mayor ingesta de fibra e hidratación para el estreñimiento

  • Medicamentos orientados a los síntomas predominantes

El tratamiento está orientado a síntomas específicos. Es conveniente educarlos sobre el trastorno (p. ej., fisiología intestinal normal e hipersensibilidad del intestino al estrés y los alimentos) y tranquilizarlos, después de los estudios apropiados, acerca de la ausencia de una enfermedad grave o potencialmente fatal.

La actividad física regular ayuda a aliviar el estrés y colabora con la función intestinal, sobre todo en pacientes con estreñimiento.

Dieta

Por lo general, se puede cumplir una dieta normal. Las comidas no deben ser muy abundantes, y es aconsejable comer en forma lenta y regular (1, 2). Los pacientes con distensión abdominal y aumento de la flatulencia pueden beneficiarse al reducir o eliminar de la dieta judías, coles y otros alimentos que contienen hidratos de carbono fermentables. La menor ingesta de edulcorantes (p. ej., sorbitol, manitol, fructosa), que son componentes de alimentos naturales y procesados (p. ej., zumo de manzana y uva, bananas, frutos secos, pasas), pueden disminuir la flatulencia, la distensión y la diarrea. Los pacientes con evidencia de intolerancia a la lactosa deben reducir la ingesta de leche y productos lácteos. Los pacientes pueden intentar reducir la ingesta de las categorías de alimentos antes mencionadas una a la vez y observar el efecto sobre sus síntomas, o pueden probar una dieta baja en FODMAP (oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables), que restringe todas las categorías de alimentos antes mencionadas (3). Si se observa mejoría, se agrega una categoría de alimentos a la vez para comprobar si aparecen cambios en los síntomas. Además, una dieta pobre en grasas puede reducir los síntomas abdominales posprandiales.

La cafeína (chocolate, café, té) también puede desencadenar síntomas del síndrome del intestino irritable.

Se debe alentar a los pacientes a beber más líquido. Los suplementos de fibra soluble de la dieta pueden ablandar la materia fecal y facilitar la evacuación (1). Sin embargo, el uso excesivo de fibra puede inducir distensión y diarrea, de manera que deben individualizarse sus dosis. En ocasiones, puede reducirse la flatulencia rotando a un preparado de fibra sintética (p. ej., metilcelulosa, psyllium).

Se pueden administrar probióticos (2).

Medicamentos

Los medicamentos se dirigen a los síntomas predominantes (2, 4).

Los medicamentos antiespasmódicos (p. ej., diciclomina, hioscina antes de las comidas) pueden usarse para reducir el dolor abdominal en todos los subtipos de síndrome del intestino irritable (SII) al reducir la contracción del músculo liso y posiblemente la hipersensibilidad visceral (1, 2, 4). Sin embargo, la calidad general de la evidencia sobre su eficacia es baja.

Ciertos aceites aromáticos (carminativos) son otra opción antiespasmódica. Pueden relajar el músculo liso y aliviar el dolor causado por cólicos en algunos pacientes. El aceite de menta es el agente de esta clase más usado (1).

En pacientes con síndrome del intestino irritable (SII) con predominio de estreñimiento (SII-E), varios secretagogos han mostrado eficacia. El activador del canal de cloruro lubiprostona y los agonistas de la guanilato ciclasa C linaclotida y plecanatida pueden ser útiles (4). El tenapanor inhibe el intercambio gastrointestinal de sodio/hidrógeno y está disponible para el tratamiento del SII-C. Los laxantes con polietilenglicol no se evaluaron bien en el síndrome del intestino irritable. Sin embargo, han demostrado ser eficaces para el uso en el estreñimiento crónico y para el lavado intestinal antes de la colonoscopia y por lo tanto se utilizan con frecuencia para el síndrome del intestino irritable-C. La prucaloprida es un agonista del receptor de serotonina altamente selectivo que está disponible para el estreñimiento crónico, pero no ha sido bien estudiada en el síndrome del intestino irritable con estreñimiento (SII-E) (2).

En pacientes con síndrome del intestino irritable (SII) con predominio de diarrea (SII-D), se puede administrar loperamida para reducir la frecuencia de las deposiciones y mejorar su consistencia (5). La dosis de loperamida debe aumentarse gradualmente para reducir la diarrea evitando a la vez el estreñimiento. La rifaximina es un antibiótico con eficacia demostrada para aliviar los síntomas de distensión y dolor abdominal y para ayudar a aumentar la consistencia de las heces en pacientes con síndrome del intestino irritable-D. Alosetrón es un antagonista de los receptores 3 de 5-hidroxitriptamina (serotonina) (5HT3) que pueden beneficiar a las mujeres con síndrome del intestino irritable-D grave refractario a otros fármacos. Como el alosetrón se ha asociado con colitis isquémica y estreñimiento grave, es esencial una cuidadosa selección de los pacientes. La eluxadolina tiene actividad mixta sobre los receptores opioides y está indicada para el tratamiento del síndrome del intestino irritable con diarrea (SII-D); sin embargo, debido al riesgo de pancreatitis, está contraindicada en pacientes sometidos a una colecistectomía, que tienen disfunción del esfínter de Oddi, que padecen enfermedad hepática o consumen más de 3 bebidas alcohólicas al día.

En muchos pacientes, los antidepresivos tricíclicos (ATC) (a menudo denominados neuromoduladores intestino-cerebro en este contexto) ayudan a aliviar síntomas de diarrea, dolor abdominal y distensión. Se considera que estos fármacos reducen el dolor por regulación negativa de la actividad de la médula espinal y las vías corticales aferentes que llegan del intestino. Los antidepresivos tricíclicos de amina secundaria (p. ej., nortriptilina, desipramina) a menudo son mejor tolerados que las aminas terciarias precursoras (p. ej., amitriptilina, imipramina, doxepina) debido a que causan menos efectos adversos anticolinérgicos, antihistamínicos sedantes y alfa-adrenérgicos (4). El tratamiento debe iniciarse con una dosis muy baja de un antidepresivo tricíclico (ATC), aumentándola según necesidad y tolerancia.

El uso de probióticos para tratar el síndrome del intestino irritable ha aumentado en los últimos años dada la importancia del microbioma intestinal en este trastorno. Sin embargo, los datos sobre su eficacia en el tratamiento del síndrome del intestino irritable son limitados. Algunos grupos de expertos consideran razonable una prueba terapéutica para mejorar los síntomas globales, mientras que otros desaconsejan su uso (1, 2). Se ha estudiado el trasplante de microbiota fecal para el tratamiento del síndrome del intestino irritable, pero los datos son limitados y no son concluyentes (6), y esta terapia no se recomienda (1).

Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina se utilizan a veces en pacientes con ansiedad o un trastorno afectivo, pero los estudios no han demostrado un beneficio significativo para los pacientes con síndrome del intestino irritable y pueden agravar la diarrea. No se recomiendan como tratamiento primario para el síndrome del intestino irritable (2, 4).

Terapias psicológicas

La terapia cognitivo-conductual y la hipnoterapia dirigida al intestino pueden ayudar a ciertos pacientes con síndrome del intestino irritable (1, 2).

Referencias del tratamiento

  1. 1. Lacy BE, Pimentel M, Brenner DM, et al: ACG Clinical Guideline: Management of irritable bowel syndrome. Am J Gastroenterol. 2021;116(1):17–44. doi: 10.14309/ajg.0000000000001036

  2. 2. Vasant DH, Paine PA, Black CJ, et al. British Society of Gastroenterology guidelines on the management of irritable bowel syndrome. Gut. 2021;70(7):1214-1240. doi:10.1136/gutjnl-2021-324598

  3. 3. American College of Gastroenterology. Low-FODMAP (Fermentable, Oligo-, Di-, Mono-saccharides and Polyols) Diet. Updated April, 2026. Accessed July 9, 2026.

  4. 4. Chang L, Sultan S, Lembo A, et al. AGA Clinical Practice Guideline on the Pharmacological Management of Irritable Bowel Syndrome With Constipation. Gastroenterology. 2022;163(1):118-136. doi:10.1053/j.gastro.2022.04.016

  5. 5. Lembo A, Sultan S, Chang L, et al. AGA Clinical Practice Guideline on the Pharmacological Management of Irritable Bowel Syndrome With Diarrhea. Gastroenterology. 2022;163(1):137-151. doi:10.1053/j.gastro.2022.04.017

  6. 6. Wu J, Lv L, Wang C. Efficacy of Fecal Microbiota Transplantation in Irritable Bowel Syndrome: A Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials. Front Cell Infect Microbiol. 2022;12:827395. doi: 10.3389/fcimb.2022.827395

Conceptos clave

  • El síndrome del intestino irritable consiste en molestias o dolor abdominal recurrentes acompañados de ≥ 2 de las siguientes manifestaciones: dolor relacionado con la defecación, asociado con un cambio en la frecuencia de las deposiciones (diarrea o estreñimiento) o con un cambio en la consistencia de las heces.

  • La etiología implica factores fisiológicos (eje intestino-cerebro) y psicosociales.

  • En pacientes con signos de alarma, como edad avanzada, pérdida de peso o proctorragia, deben excluirse trastornos más peligrosos.

  • Las enfermedades comunes que pueden confundirse con síndrome del intestino irritable son la intolerancia a la lactosa, la diarrea inducida por fármacos, la diarrea poscolecistectomía, el abuso de laxantes, las enfermedades parasitarias, la gastritis o la enteritis eosinofílica, la colitis microscópica, la proliferación bacteriana en intestino delgado, la enfermedad celíaca y la enfermedad inflamatoria intestinal temprana.

  • Las pruebas típicas a considerar incluyen hemograma completo, perfil bioquímico (incluidas las pruebas de función hepática), marcadores serológicos para la enfermedad celíaca y pruebas para detectar inflamación (para pacientes con predominio de diarrea).

  • Es esencial establecer una relación médico-paciente de apoyo y terapéutica; el tratamiento farmacológico debe dirigirse hacia los síntomas predominantes.

Más información

El siguiente recurso en inglés puede ser útil. Tenga en cuenta que el MANUAL no es responsable por el contenido de este recurso.

  1. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases: Useful dietary advice for patients about eating, diet, and nutrition for IBS

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