Un vipoma es un tumor de células no beta de los islotes pancreáticos, que secreta péptido intestinal vasoactivo (VIP), lo que causa un síndrome de diarrea acuosa, hipopotasemia y aclorhidria (síndrome WDHA por sus siglas en inglés). El diagnóstico se realiza por las concentraciones séricas de VIP. El tumor se localiza por TC y ecografía endoscópica. El tratamiento consiste en la resección quirúrgica.
Los VIPomas son un tipo de tumor pancreático endocrino que se origina en células de los islotes. Más de la mitad de estos tumores son malignos y algunos pueden ser bastante grandes (7 cm) en el momento del diagnóstico. En alrededor del 6% de los pacientes, el vipoma forma parte de la neoplasia endocrina múltiple tipo 1 (1).
Referencia general
1. de Herder WW, Hofland J. Vasoactive Intestinal Peptide-Secreting Tumor (VIPoma). In: Feingold KR, Adler RA, Ahmed SF, et al., eds. Endotext. South Dartmouth (MA): MDText.com, Inc.; April 5, 2023.
Síntomas y signos del vipoma
Los síntomas importantes del vipoma son diarrea acuosa masiva prolongada (volumen fecal en ayunas > 750-1000 mL/día y volúmenes sin ayuno de > 3000 mL/día) y síntomas de hipopotasemia, acidosis metabólica y deshidratación. En la mitad de los pacientes, la diarrea es constante; en el resto, su intensidad varía a lo largo del tiempo. Alrededor del 33% de los pacientes presentan diarrea < 1 año antes del diagnóstico, pero el 25% tienen diarrea ≥ 5 años antes del diagnóstico (1).
Son frecuentes el letargo, la debilidad muscular, las náuseas, los vómitos y el dolor abdominal cólico.
Alrededor del 20% de los pacientes presentan rubefacción similar a la del síndrome carcinoide durante los episodios diarreicos.
Referencia de los signos y los síntomas
1. Una Cidon E. Vasoactive intestinal peptide secreting tumour: An overview. World J Gastrointest Oncol. 2022;14(4):808-819. doi:10.4251/wjgo.v14.i4.808
Diagnóstico del vipoma
Confirmación de la diarrea secretora
Niveles séricos de péptido intestinal vasoactivo (VIP)
Ecografía endoscópica, tomografía por emisión de positrones (PET) o gammagrafía para la localización
El diagnóstico del vipoma exige demostrar una diarrea secretora (osmolalidad de las heces cercana a la osmolalidad plasmática, y el doble de la suma de la concentración de sodio y potasio en materia fecal es responsable de la osmolalidad total determinada en las heces). Deben desecharse otras causas de diarrea secretora y, en particular, debe excluirse el abuso de laxantes (véase evaluación de la diarrea). En estos pacientes, deben derminarse las concentraciones séricas de VIP (idealmente, durante un episodio de diarrea). El aumento marcado de las concentraciones confirma el diagnóstico, pero puede haber incrementos leves en el síndrome del intestino corto y en las enfermedades intestinales inflamatorias.
Los pacientes con altas concentraciones de VIP deben ser sometidos a estudios de localización del tumor, como ecografía endoscópica, PET y gammagrafía con octreotida o arteriografía.
Deben medirse los electrolitos y efectuarse un hemograma completo. Se observa hiperglucemia y alteración de la tolerancia a la glucosa en ≤ 50% de los pacientes. Hipercalcemia en el 50% de los pacientes. La etiología de la hipercalcemia no está del todo clara, pero los factores contribuyentes pueden incluir deshidratación grave, neoplasia endocrina múltiple tipo 1 (NEM) concurrente y un péptido calcitrópico secretado por el tumor (1).
Referencia del diagnóstico
1. Una Cidon E. Vasoactive intestinal peptide secreting tumour: An overview. World J Gastrointest Oncol. 2022;14(4):808-819. doi:10.4251/wjgo.v14.i4.808
Estadificación del vipoma
La estadificación de los vipomas utiliza el sistema tumor, ganglios, metástasis (TNM) del American Joint Committee on Cancer (AJCC) para tumores neuroendocrinos bien diferenciados del páncreas (1).
Referencia sobre la estadificación
1. American College of Surgeons. AJCC Cancer Staging System, version 9: Neuroendocrine Tumors. Accessed March 16, 2026.
Tratamiento del vipoma
Reposición hidroelectrolítica
Octreotida o lanreotida
Resección quirúrgica en la enfermedad localizada
Inicialmente, debe procederse a la reposición hidroelectrolítica. Se debe administrar bicarbonato para reemplazarlo debido a la pérdida fecal y evitar la acidosis. Como las pérdidas fecales de agua y electrolitos aumenta a medida que progresa la rehidratación, la reposición IV continua puede tornarse difícil.
El análogo de somatostatina octreotida generalmente controla la diarrea, pero pueden ser necesarias dosis elevadas. Los pacientes que responden inicialmente al octreotide pueden beneficiarse de una formulación de acción prolongada de octreotide o lanreotide. Los pacientes que usan octreotida o lanreotida también pueden necesitar tomar suplementos de enzimas pancreáticas porque estos análogos de la somatostatina suprimen la secreción de enzimas pancreáticas.
La resección del tumor es curativa en el 50% de los pacientes con un tumor localizado. En pacientes con tumor metastásico, la resección de todo el tumor visible puede aliviar en forma transitoria los síntomas (1).
Para la mayoría de los tumores neuroendocrinos gastrointestinales bien diferenciados metastásicos y los tumores neuroendocrinos pancreáticos positivos para el receptor de somatostatina, los análogos de somatostatina (octreótido o lanreótido) son la terapia sistémica de primera línea (2). La observación a veces es apropiada para enfermedad asintomática, de bajo volumen y crecimiento lento. Si la enfermedad progresa después de la terapia inicial, el tratamiento se guía en gran medida por el estado del receptor de somatostatina: la terapia con radionúclidos de receptores de péptidos se prefiere para tumores positivos para receptores de somatostatina, mientras que el everolimús (y para los tumores neuroendocrinos pancreáticos, también la quimioterapia o el sunitinib) es una alternativa, especialmente para la enfermedad negativa para el receptor de somatostatina. Para los tumores neuroendocrinos gastroenteropancreáticos de grado 3, se administra típicamente quimioterapia (p. ej., capecitabina y temozolomida [CAPTEM]).
La combinación de estreptozocina y doxorrubicina puede reducir la diarrea y la masa tumoral si hay una respuesta objetiva (en un 50-60%) (3). La quimioterapia no es curativa.
Referencias del tratamiento
1. Azizian A, König A, Ghadimi M. Treatment options of metastatic and nonmetastatic VIPoma: a review. Langenbecks Arch Surg. 2022;407(7):2629-2636. doi:10.1007/s00423-022-02620-7
2. Del Rivero J, Perez K, Kennedy EB, et al. Systemic Therapy for Tumor Control in Metastatic Well-Differentiated Gastroenteropancreatic Neuroendocrine Tumors: ASCO Guideline. J Clin Oncol. 2023;41(32):5049-5067. doi:10.1200/JCO.23.01529
3. Müller C, Kreissl MC, Klose S, Krause A, Keitel V, Venerito M. Long-term treatment with streptozocin/5-fluorouracil chemotherapy in patients with metastatic pancreatic neuroendocrine tumors: Case series. Medicine (Baltimore). 2022;101(4):e28610. doi:10.1097/MD.0000000000028610
Conceptos clave
Más del 50% de los vipomas son malignos.
La diarrea acuosa profusa (a menudo de 1 a 3 L/día) es frecuente y, con frecuencia, provoca alteraciones electrolíticas o deshidratación.
En los pacientes con diarrea acuosa confirmada, se deben determinar las concentraciones séricas de vasoactive intestinal peptide (VIP) (idealmente, durante un episodio de diarrea).
Localice los tumores mediante ecografía endoscópica, tomografía por emisión de positrones (PET) o gammagrafía con octreotide o arteriografía.
Reseque los tumores quirúrgicamente cuando sea posible y suprima la diarrea con octreotida.
Los pacientes con tumores irresecables o metastásicos pueden recibir terapias biológicas moleculares como everolimús o sunitinib o, en algunos casos, combinadas con quimioterapia citotóxica.



