Un absceso cutáneo es una acumulación de pus localizada en la piel; puede aparecer en cualquier superficie cutánea. Los signos y síntomas son dolor y edema fluctuante o firme y doloroso. El diagnóstico suele basarse en la evaluación clínica. El tratamiento consiste en incisión y drenaje, y a veces antibióticos.
Los abscesos cutáneos son colecciones localizadas, generalmente bien definidas, de pus dentro de la piel. Algunos datos de estudios observacionales sugieren que la incidencia ha aumentado en los países de ingresos altos durante las últimas dos décadas, lo que puede atribuirse en parte a la aparición de Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM) procedente de la comunidad (1–3). (Véase también Generalidades sobre las infecciones bacterianas de la piel).
Las lesiones de ántrax (infección de folículos pilosos contiguos coalescentes) y los forúnculos (infección de un solo folículo piloso) son tipos relacionados de infecciones cutáneas purulentas.
Los forúnculos son nódulos o pústulas dolorosos que afectan a un folículo piloso y son causados por una infección estafilocócica.
Los forúnculos son nódulos o pústulas dolorosos que afectan a un folículo piloso y son causados por una infección estaf
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Esta fotografía muestra un forúnculo rojo e inflamado debajo de la ceja de una mujer.
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Esta fotografía muestra un ántrax se encuentra en la nuca. Está formado por un conjunto de furúnculos interconectados, que son folículos pilosos dolorosos, inflamadas, llenos de pus.
Esta fotografía muestra un ántrax se encuentra en la nuca. Está formado por un conjunto de furúnculos interconectados,
SCIENCE PHOTO LIBRARY
Referencias generales
1. Vaska VL, Nimmo GR, Jones M, Grimwood K, Paterson DL. Increases in Australian cutaneous abscess hospitalisations: 1999-2008. Eur J Clin Microbiol Infect Dis. 2012;31(1):93-96. doi:10.1007/s10096-011-1281-3
2. Ray GT, Suaya JA, Baxter R. Incidence, microbiology, and patient characteristics of skin and soft-tissue infections in a U.S. population: a retrospective population-based study. BMC Infect Dis. 2013;13:252. Published 2013 May 30. doi:10.1186/1471-2334-13-252
3. Shallcross LJ, Hayward AC, Johnson AM, Petersen I. Incidence and recurrence of boils and abscesses within the first year: a cohort study in UK primary care. Br J Gen Pract. 2015;65(639):e668-e676. doi:10.3399/bjgp15X686929
Etiología del absceso cutáneo
Los factores de riesgo para los abscesos cutáneos son los siguientes:
Alteración de la barrera cutánea
Drogadicción intravenosa
Sobrecrecimiento bacteriano
Antecedente de traumatismo (particularmente cuando hay un cuerpo extraño)
Inmunosupresión
Alteración de la circulación
Las bacterias que causan los abscesos cutáneos suelen ser microorganismos comensales o colonizadores originados en la piel del área afectada o en las membranas mucosas adyacentes. S. aureus (incluido el SARM) y los estreptococos siguen siendo causas comunes de abscesos en el tronco, los miembros, las axilas, la cabeza y el cuello; estos también pueden ser polimicrobianos.
Los abscesos en la región perineal (es decir, inguinales, vaginales, en los glúteos y perirrectales) contienen microorganismos presentes en la materia fecal, en general son anaerobios o una combinación de aerobios y anaerobios (véase tabla ).
Signos y síntomas de los abscesos cutáneos
Los abscesos cutáneos son dolororosos, sensibles a la palpación, indurados, y por lo general eritematosos.
Tienen tamaño variable, de aproximadamente 1 a 3 cm, aunque a veces son mucho más grandes. Al principio, el edema es firme; más tarde, a medida que se forma una punta, la piel suprayacente se afina y se palpa más fluctuante. La fluctuación es una característica clave cuando está presente; sin embargo, en abscesos muy profundos, la fluctuación puede estar oculta por el tejido blando suprayacente. El absceso puede entonces drenar espontáneamente.
El cuadro se acompaña de celulitis local, linfangitis, linfadenopatías regionales, fiebre y leucocitosis.
Diagnóstico de los abscesos cutáneos
Principalmente anamnesis y examen físico
Cultivo para identificar SARM
El diagnóstico del absceso cutáneo suele basarse en la evaluación clínica. Los hallazgos clínicos que avalan el diagnóstico de un absceso cutáneo incluyen una anamnesis sospechosa y una tumefacción eritematosa dolorosa, sensible y fluctuante al examen.
Generalmente se recomienda la tinción de Gram y el cultivo, principalmente para identificar SARM y obtener pruebas de sensibilidad antimicrobiana (1). Aunque los rotos imitan abscesos y a menudo se cultivan, rara vez revelan patógenos porque la inflamación suele ser una reacción de cuerpo extraño a la queratina más que una verdadera infección bacteriana.
La ecografía en el sitio de atención puede mejorar la precisión diagnóstica y ayudar a distinguir un absceso de una celulitis cuando existe incertidumbre diagnóstica (2).
Diagnósticos diferenciales
Las afecciones que se asemejan a los abscesos cutáneos simples y que suelen ser reconocibles clínicamente (incluso en un tacto rectal) incluyen la hidradenitis supurativa y los quistes epidérmicos rotos. Los quistes de inclusión epidérmicos (a menudo mal llamados quistes sebáceos) raras veces se infectan; no obstante, la rotura provoca la liberación de queratina hacia la dermis, lo que causa una reacción inflamatoria exagerada que en ocasiones recuerda a un cuadro infeccioso. El cultivo de estos quistes rotos raras veces revela la presencia de algunos patógenos.
Los abscesos perineales pueden representar la manifestación cutánea de un absceso perirrectal más profundo o el drenaje de la enfermedad de Crohn a través de un trayecto fistuloso.
Referencias del diagnóstico
1. Stevens DL, Bisno AL, Chambers HF, et al. Practice guidelines for the diagnosis and management of skin and soft tissue infections: 2014 update by the Infectious Diseases Society of America. Clin Infect Dis. 2014;59(2):e10-e52. doi:10.1093/cid/ciu444
2. Subramaniam S, Bober J, Chao J, Zehtabchi S. Point-of-care Ultrasound for Diagnosis of Abscess in Skin and Soft Tissue Infections. Acad Emerg Med. 2016;23(11):1298-1306. doi:10.1111/acem.13049
Tratamiento del absceso cutáneo
Incisión y drenaje
A veces antibióticos
El tratamiento de los abscesos cutáneos generalmente depende del tamaño de la lesión y de las características clínicas asociadas, como el dolor y la inflamación (1). Algunos abscesos pequeños resuelven sin tratamiento, llegan a ser un punto y drenan. Las compresas tibias aceleran el proceso. La incisión y el drenaje están indicados cuando hay dolor significativo, sensibilidad a la palpación y edema; no es necesario esperar hasta que la lesión se vuelva fluctuante. Se administra anestesia local, previas medidas de asepsia, con lidocaína inyectable o aerosoles fríos.
Los pacientes con abscesos grandes y muy dolorosos pueden beneficiarse con sedación IV y analgesia durante el drenaje. Un solo corte pequeño con la punta del escalpelo suele ser suficiente para abrir el absceso. Luego de drenar el pus, debe presionarse en toda la cavidad con el dedo enguantado o una cureta para eliminar las tabicaciones. La irrigación con solución fisiológica normal es opcional. Colocación de compresas en la cavidad de manera holgada con un fragmento de gasa hacia afuera reduce el espacio muerto y evita la formación de un seroma. El fragmento de gasa generalmente se extrae de 24 a 48 horas más tarde. Sin embargo, los datos sugieren que no son necesarios la irrigación de rutina ni el taponamiento de los abscesos < 5 cm de diámetro (2, 3). El calor local y la elevación pueden acelerar la resolución de la inflamación.
Los antibióticos se han considerado en forma tradicional como innecesarios, a menos que los pacientes tengan signos de infección sistémica, celulitis, abscesos múltiples, inmunocompromiso o un absceso facial en el área drenada por los senos cavernosos. En estos casos, debe comenzarse el tratamiento empírico con un fármaco activo contra SARM (p. ej., trimetoprima/sulfametoxazol, clindamicina; para las infecciones graves, vancomicina), a la espera de los resultados del cultivo bacteriano. Sin embargo, estudios posteriores han sugerido tasas más bajas de fracaso del tratamiento y recurrencia cuando se agregan antibióticos para todo absceso que requiera tratamiento en lugares donde el SARM es prevalente (4).
Referencias del tratamiento
1. Stevens DL, Bisno AL, Chambers HF, et al. Practice guidelines for the diagnosis and management of skin and soft tissue infections: 2014 update by the Infectious Diseases Society of America. Clin Infect Dis. 2014;59(2):e10-e52. doi:10.1093/cid/ciu444
2. Chinnock B, Hendey GW. Irrigation of cutaneous abscesses does not improve treatment success. Ann Emerg Med. 2016;67(3):379-383. doi:10.1016/j.annemergmed.2015.08.007
3. O'Malley GF, Dominici P, Giraldo P, et al. Routine packing of simple cutaneous abscesses is painful and probably unnecessary. Acad Emerg Med. 2009;16(5):470-473. doi:10.1111/j.1553-2712.2009.00409.x
4. Talan DA, Mower WR, Krishnadasan A. Trimethoprim-sulfamethoxazole versus placebo for uncomplicated skin abscess. N Engl J Med. 2016;374(9):823-832. doi:10.1056/NEJMoa1507476
Conceptos clave
Los patógenos reflejan la flora de la zona afectada (p. ej., S. aureus y estreptococos en el tronco, la axila, la cabeza y el cuello).
Por lo general, se recomienda el cultivo de los abscesos para identificar SARM.
Drenar los abscesos cuando estén acompañados de dolor significativo, sensibilidad a la palpación e hinchazón; proporcionar una analgesia adecuada y, cuando esté indicado, sedación.
Administrar antibióticos si el paciente tiene signos de infección sistémica, celulitis, abscesos múltiples, inmunocompromiso o un absceso facial.



