Trastornos bipolares

Revisión completa: ene 2026 PorWilliam Coryell, MD, University of Iowa Carver College of Medicine | Revisión de colegas realizada porMark Zimmerman, MD, South County Psychiatry
Última actualización: may 2026
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Vista para pacientes

Los trastornos bipolares y relacionados se caracterizan por episodios alternantes de manía y depresión, aunque en muchos pacientes predomina uno sobre el otro. Se desconoce la causa exacta, pero pueden estar implicados la herencia, cambios en las concentraciones de los neurotransmisores cerebrales y factores psicológicos. El diagnóstico se basa en los criterios psiquiátricos estándar. El tratamiento consiste en fármacos estabilizadores del estado de ánimo, a veces con psicoterapia.

Los trastornos bipolares suelen comenzar en la adolescencia, los veinte años o los treinta (véase también Trastorno bipolar en niños y adolescentes) (1). La prevalencia de por vida, estimada utilizando una muestra mundial, es de aproximadamente 2,5% en los hombres y 2,3% en las mujeres (2).

Los trastornos bipolares se clasifican en:

  • Trastorno bipolar I: Definido por la presencia de al menos 1 episodio maníaco; los episodios depresivos también ocurren en la mayoría de los pacientes. La incidencia es similar en hombres y mujeres (1, 2).

  • Trastorno bipolar II: Definido por la presencia de al menos 1 episodio depresivo mayor con al menos 1 episodio hipomaníaco, pero sin episodios maníacos. La incidencia es algo mayor en las mujeres (3).

  • Trastorno ciclotímico: los pacientes tienen períodos prolongados (> 2 años) que incluyen episodios tanto hipomaníacos como depresivos; sin embargo, estos episodios no cumplen con los criterios específicos para un trastorno maníaco, hipomaníaco o depresivo mayor.

  • Trastorno bipolar inducido por sustancias/medicamentos: definido por la presencia de un trastorno del estado de ánimo compatible con manía que se desarrolla durante o poco después de una exposición, intoxicación o abstinencia de una sustancia (p. ej., cocaína, corticosteroides) y que es capaz de producir los síntomas mencionados.

  • Trastorno bipolar y trastorno relacionado debido a otra afección médica: definido por la presencia de una alteración del estado de ánimo compatible con manía causada por una enfermedad (p. ej., síndrome de Cushing, traumatismo encefalocraneano), que no se produce exclusivamente durante un episodio de delirio

  • Trastorno bipolar no especificado: trastornos con características bipolares claras que no cumplen criterios específicos para otros trastornos bipolares

(Véase también Generalidades sobre los trastornos del estado de ánimo).

Referencias generales

  1. 1. American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5th ed, Text Revision (DSM-5-TR). American Psychiatric Association Publishing; 2022.

  2. 2. Nierenberg AA, Agustini B, Köhler-Forsberg O, et al. Diagnosis and Treatment of Bipolar Disorder: A Review. JAMA. 2023;330(14):1370-1380. doi:10.1001/jama.2023.18588

  3. 3. Diflorio A, Jones I. Is sex important? Gender differences in bipolar disorder. Int Rev Psychiatry. 22(5):437-452, 2010. doi: 10.3109/09540261.2010.514601

Etiología de los trastornos bipolares

Se desconoce la causa exacta del trastorno bipolar. Se estima que la heredabilidad de los trastornos bipolares es del 70 al 90% (1). También hay evidencia de desregulación de los neurotransmisores serotonina, noradrenalina y dopamina (2).

También puede haber implicados factores psicosociales. Los eventos vitales estresantes a menudo se asocian con el desarrollo inicial de síntomas y las exacerbaciones posteriores, aunque no se ha establecido la relación causa-efecto (3).

Ciertos medicamentos y sustancias pueden desencadenar exacerbaciones en algunos pacientes con trastorno bipolar; estos incluyen:

(Consulte la tabla para obtener una lista completa de las afecciones médicas y las sustancias que pueden causar síntomas del trastorno bipolar).

Referencias de la etiología

  1. 1. Gordovez FJA, McMahon FJ. The genetics of bipolar disorder. Mol Psychiatry. 25(3):544-559, 2020. doi: 10.1038/s41380-019-0634-7

  2. 2. Magioncalda P, Martino M. A unified model of the pathophysiology of bipolar disorder. Mol Psychiatry. 2022;27(1):202-211. doi:10.1038/s41380-021-01091-4

  3. 3. Carvalho AF, Firth J, Vieta E. Bipolar Disorder. N Engl J Med. 2020;383(1):58-66. doi:10.1056/NEJMra1906193

Signos y síntomas de los trastornos bipolares

El trastorno bipolar comienza con una fase aguda de síntomas de depresión o manía, que es seguida por un curso de recidivas y remisiones. Las remisiones suelen ser completas, pero muchos pacientes tienen síntomas residuales, y para algunos, su capacidad laboral queda gravemente deteriorada. Las recidivas son episodios marcados por síntomas más intensos que son maníacos, depresivos, hipomaníacos o una mezcla de características depresivas y maníacas. (Véase la figura .)

Los pacientes maníacos pueden participar de forma inagotable, excesiva e impulsiva en distintas actividades placenteras de alto riesgo (p. ej., juego, deportes peligrosos, indiscreciones sexuales) sin tener perspectiva del posible daño. Las inversiones imprudentes, las compras compulsivas y otras elecciones personales pueden tener consecuencias irreparables.

Los pacientes que se encuentran en un episodio de manía pueden presentarse exuberantes y se visten de una manera extravagante o colorida; a menudo tienen maneras autoritarias con una verborrea imparable. Pueden establecer asociaciones por sonidos (el sonido de las palabras y no su significado provoca nuevos pensamientos). Se distraen fácilmente, cambian constantemente de tema o se empeñan en otra cosa. Sin embargo, tienden a creer que se encuentran en su mejor estado mental.

La falta de perspectiva y el aumento de la actividad provocan una conducta impertinente y puede ser una combinación peligrosa. Se producen roces interpersonales que pueden hacer que los pacientes se sientan maltratados o perseguidos injustamente. En consecuencia, pueden volverse peligrosos para sí mismos o las otras personas. El paciente percibe su actividad mental acelerada como pensamientos apresurados y el médico lo observa como fuga de ideas.

Patrones episódicos en trastornos bipolares tipo I y tipo II

Data from Nierenberg AA, Agustini B, Köhler-Forsberg O, et al. Diagnosis and Treatment of Bipolar Disorder: A Review. JAMA. 2023;330(14):1370-1380. doi:10.1001/jama.2023.18588

Los episodios duran desde algunas semanas hasta 6 meses; los episodios depresivos generalmente duran más que los episodios maníacos o hipomaníacos.

Los ciclos, es decir el tiempo que transcurre desde el inicio de un episodio hasta el siguiente, tienen una duración variable. Algunos pacientes tienen episodios esporádicos, tal vez sólo algunos pocos durante toda la vida, mientras que otros tienen formas de ciclado rápido (que habitualmente se definen como 4 episodios/año). Sólo una minoría alterna entre la manía y la depresión con cada ciclo; en la mayoría predomina una u otra.

Los pacientes pueden intentar o completar un suicidio. La incidencia de por vida de suicidio en pacientes con trastorno bipolar se estima aproximadamente 20-60 veces mayor que en la población general (1), y el 15-20% de las personas con trastorno bipolar mueren por suicidio (2).

Referencias de los signos y síntomas

  1. 1. Plans L, Barrot C, Nieto E, et al. Association between completed suicide and bipolar disorder: A systematic review of the literature. J Affect Disord. 242:111-122, 2019. doi: 10.1016/j.jad.2018.08.054

  2. 2. Nierenberg AA, Agustini B, Köhler-Forsberg O, et al. Diagnosis and Treatment of Bipolar Disorder: A Review. JAMA. 2023;330(14):1370-1380. doi:10.1001/jama.2023.18588

Diagnóstico de los trastornos bipolares

  • Evaluación psiquiátrica

  • Nivel de tiroxina (T4) y hormona tiroideoestimulante (TSH) para detectar hipertiroidismo

  • Exclusión del abuso de estimulantes mediante examen clínico o por cribado toxicológico en sangre u orina

  • Pruebas de laboratorio sistemáticas (p. ej., hemograma completo, panel metabólico básico) para excluir otras afecciones médicas generales

El diagnóstico de trastorno bipolar tipo I requiere cumplir los criterios del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales), 5.ª edición, Texto Revisado (DSM-5-TR, por sus siglas en inglés) para un episodio maníaco (1). El episodio maníaco puede haber sido precedido o seguido por episodios hipomaníacos o depresivos mayores.

Un episodio maníaco se define como tener un estado de ánimo anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable y un aumento de la actividad o energía que dura 1 semana (o menos si es necesaria la hospitalización) más 3 síntomas adicionales (o 4 si el estado de ánimo es solo irritable) (1):

  • Autoestima inflada o megalomanía

  • Disminución de la necesidad de sueño

  • Más locuacidad de lo habitual o presión por seguir hablando

  • Fuga de ideas o pensamientos acelerados

  • Distractibilidad

  • Aumento de la actividad dirigida por objetivos o agitación psicomotriz

  • Excesiva participación en actividades con alto riesgo de consecuencias graves (p. ej., compras compulsivas, inversiones financieras insensatas, indiscreciones sexuales)

La alteración del estado de ánimo debe causar deterioro grave, incluir características psicóticas o requerir hospitalización, y no estar causada por consumo de sustancias u otra enfermedad.

El diagnóstico del trastorno bipolar I puede incluir especificadores para aclarar el tipo y la gravedad del episodio actual, si hay características psicóticas y si el paciente está en remisión total o parcial. Los síntomas de manía no deben explicarse mejor por esquizofrenia o un trastorno relacionado.

El diagnóstico del trastorno bipolar II requiere el cumplimiento de los criterios del DSM-5-TR para al menos 1 episodio hipomaníaco, así como al menos 1 episodio depresivo mayor (1).

Un episodio hipomaníaco es una variante de un episodio maníaco de duración más corta y, a menudo, con síntomas menos graves. Un episodio hipomaníaco se define como un período específico en el que el estado de ánimo es anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable, con aumento de la actividad o la energía, presentes durante la mayor parte del día, casi todos los días. El episodio dura 4 días e incluye 3 de los síntomas adicionales enumerados en la definición de episodio maníaco (1). A veces, un episodio hipomaníaco dura una semana o más, pero se diferencia de un episodio maníaco porque no incluye características psicóticas, deterioro marcado de la función ni necesidad de hospitalización.

Un episodio depresivo mayor se define como la presencia de 5 de los siguientes síntomas durante el mismo período de 2 semanas, y al menos 1 de los síntomas debe ser estado de ánimo deprimido o pérdida de interés o placer y, con la excepción de pensamientos o intentos suicidas, todos los síntomas están presentes casi todos los días (1).

  • Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día

  • Marcada disminución del interés o placer en todas o casi todas las actividades la mayor parte del día

  • Aumento o pérdida significativa de peso (p. ej., un cambio de > 5% del peso corporal en un mes) o disminución o aumento del apetito

  • Insomnio (a menudo insomnio de mantenimiento del sueño) o hipersomnia

  • Agitación o retardo psicomotor observado por otros (no informado por el mismo paciente)

  • Fatiga o pérdida de energía

  • Sentimientos de inutilidad o de culpa excesiva o inapropiada

  • Capacidad disminuida para pensar o concentrarse, o indecisión

  • Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio, intento de suicidio o un plan específico para suicidarse

Los síntomas maníacos deben ser bastante graves para deteriorar de manera significativa el funcionamiento social u ocupacional o requerir una hospitalización a fin de evitar daños a sí mismo o a otros.

El diagnóstico diferencial de los trastornos bipolares incluye lo siguiente:

Algunos pacientes que se presentan con síntomas depresivos pueden haber experimentado previamente hipomanía o manía, pero no la comunican a menos que se los interrogue específicamente. Un interrogatorio hábil puede poner de manifiesto signos mórbidos (p. ej., gastos excesivos, escapadas sexuales impulsivas, uso de sustancias estimulantes), aunque es más probable que esta información la aporten los familiares. Un inventario estructurado como el Mood Disorder Questionnaire puede ser útil. Debe preguntarse a todos los pacientes, con tacto pero directamente, sobre la ideación, los planes o la actividad relacionados con el suicidio.

Los síntomas maníacos o hipomaníacos agudos similares pueden ser el resultado del uso de estimulantes, el tratamiento con corticosteroides o agonistas de la dopamina, o trastornos médicos generales como hipertiroidismo o feocromocitoma. Los pacientes con hipertiroidismo normalmente tienen otros signos y síntomas físicos, pero las pruebas de la función tiroidea (concentraciones de T4 y TSH) son un estudio de cribado razonable en los pacientes nuevos. Los pacientes con feocromocitoma tienen hipertensión marcada intermitente o sostenida; si no hay hipertensión, no está indicada la prueba para detectar el feocromocitoma. Otros trastornos causan síntomas de manía con menor frecuencia, pero los síntomas depresivos se pueden presentar en un número de trastornos (véase tabla ).

Una revisión del uso de sustancias (especialmente de anfetaminas y cocaína) y la detección toxicológica en sangre u orina pueden ayudar a identificar estas causas. Sin embargo, como el consumo de sustancias puede haber desencadenado simplemente un episodio en un paciente con trastorno bipolar, es importante investigar la presencia de síntomas (maníacos o depresivos) no relacionados con el consumo de sustancias.

Algunos pacientes con trastorno esquizoafectivo tienen síntomas maníacos, pero estos pacientes tienen características psicóticas que han persistido más allá de los episodios anímicos anormales.

Los pacientes con trastorno bipolar también pueden tener trastornos de ansiedad (p. ej., fobia social, ataques de pánico, trastornos obsesivo-compulsivos y trastornos de la personalidad), lo que dificulta el diagnóstico.

Referencia del diagnóstico

  1. 1. American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5th ed, Text Revision (DSM-5-TR). American Psychiatric Association Publishing; 2022.

Tratamiento de los trastornos bipolares

El tratamiento del trastorno bipolar habitualmente tiene 3 fases:

  • Aguda: para estabilizar y controlar las manifestaciones iniciales, a veces graves

  • Continuada: para alcanzar una remisión completa

  • De mantenimiento o de prevención: para mantener a los pacientes en remisión

La mayoría de los pacientes con hipomanía pueden recibir tratamiento ambulatorio, si bien la manía o la depresión grave a menudo requieren tratamiento en internación.

(Véase también Tratamiento farmacológico del Trastorno bipolar.)

Tratamiento farmacológico para el trastorno bipolar

Los fármacos para el trastorno bipolar incluyen lo siguiente (1-3):

  • Estabilizadores del estado de ánimo: litio y algunos anticonvulsivos, especialmente el valproato, la carbamazepina y la lamotrigina

  • Antipsicóticos, generalmente agentes atípicos (de segunda generación): quetiapina, asenapina, aripiprazol, paliperidona, risperidona, cariprazina, olanzapina, ziprasidona, lurasidona, lumateperona.

Estos fármacos se utilizan solos o combinados en todas las fases del tratamiento (1, 3). Las dosis del mismo medicamento pueden variar según la fase de la enfermedad (p. ej., manía aguda, depresión aguda, mantenimiento).

La elección del fármaco para el tratamiento del trastorno bipolar puede ser difícil porque todos los agentes tienen efectos adversos importantes, las interacciones farmacológicas son frecuentes y ninguno es universalmente eficaz. La selección debe basarse en directrices autorizadas (1), así como en lo que previamente fue efectivo y bien tolerado en un paciente determinado. Si el paciente no ha recibido previamente medicamentos para tratar el trastorno bipolar (o si se desconoce el historial farmacológico), la elección se basa en los antecedentes clínicos del paciente (es decir, qué perfil de efectos adversos del estabilizador del estado de ánimo es más compatible con los antecedentes clínicos del paciente) y en la gravedad de los síntomas.

Los medicamentos de primera línea para la manía aguda incluyen litio, quetiapina, divalproex, asenapina, aripiprazol, paliperidona y cariprazina (1). Debido a que el litio tarda de 4 a 10 días en actuar, a menudo se administra un medicamento de acción más rápida para controlar la excitación del pensamiento y la actividad. Otros medicamentos o combinaciones se utilizan para la terapia de mantenimiento del trastorno bipolar I y el trastorno bipolar II.

Para la psicosis maníaca grave, en la cual está comprometida la seguridad inmediata del paciente y el manejo de los síntomas, el control urgente de la conducta habitualmente requiere un antipsicótico de segunda generación sedante, a veces complementado al inicio con una benzodiazepina, como lorazepam o clonazepam (véase tabla ).

Para los episodios agudos menos graves en los pacientes sin contraindicaciones (p. ej., trastornos renales), el litio es una buena primera elección tanto para los episodios maníacos como depresivos. Dado que el inicio es lento (4 a 10 días), los pacientes que presentan síntomas importantes pueden recibir también un anticonvulsivo o un antipsicótico de segunda generación.

Los medicamentos de primera línea recomendados para la depresión bipolar I aguda incluyen quetiapina, una combinación de lurasidona y litio o divalproex, monoterapia con litio, lamotrigina, cariprazina o lurasidona; el medicamento de primera línea para la depresión bipolar II aguda es la quetiapina (1).

A veces se agregan antidepresivos específicos (p. ej., inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina [ISRS]) para la depresión grave, pero su eficacia es controversial; no se recomiendan como única terapia para episodios depresivos. La ketamina también ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de la depresión bipolar grave (4). El haloperidol puede ser eficaz para la manía aguda.

Los estimulantes, como la lisdexanfetamina, el metilfenidato y el modafinilo, pueden utilizarse para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad coexistente, siempre que también se estén tomando estabilizadores del estado de ánimo cuando está presente la manía, o como coadyuvantes en la depresión bipolar resistente al tratamiento (5, 6).

Una vez lograda la remisión, se indica una terapia de mantenimiento con estabilizadores del estado de ánimo (incluidos antipsicóticos) o terapia combinada para todos los pacientes con trastorno bipolar I. Si los episodios recidivan durante la terapia de mantenimiento, los médicos deben determinar si el cumplimiento fue malo y, en caso afirmativo, si el incumplimiento precedió o siguió a la recidiva. Deben explorarse las razones para el incumplimiento a fin de determinar si un cambio en el tipo o la dosificación del estabilizador del estado de ánimo haría más aceptable el tratamiento.

Apoyo y psicoterapia

Es fundamental conseguir el apoyo de los seres queridos para prevenir los episodios mayores.

A menudo se recomienda la terapia de grupo y la psicoeducación para los pacientes y su pareja; allí aprenden sobre el trastorno bipolar, sus secuelas sociales y el papel central de los estabilizadores del estado de ánimo en el tratamiento (1, 2).

La psicoterapia individual, que incluye la terapia cognitivo-conductual, la terapia interpersonal, la terapia familiar y otros métodos, puede ayudar a los pacientes a sobrellevar mejor los problemas de la vida diaria y a adaptarse a una nueva forma de identificarse (1–3).

Más de la mitad de los pacientes pueden no cumplir por completo los regímenes farmacológicos (1). Cuando la falta de adherencia se debe a que los pacientes creen que estos medicamentos los hacen menos alertas y creativos, el clínico puede explicarles que el descenso de la creatividad es relativamente infrecuente, porque los estabilizadores del estado de ánimo en general dan la oportunidad de conseguir un rendimiento más regular en las actividades interpersonales, escolares, profesionales y artísticas.

Debe aconsejarse a los pacientes que limiten el consumo de alcohol, minimicen la privación de sueño y reconozcan los signos precoces de una recidiva.

Si los pacientes tienden a ser financieramente despilfarradores, es necesario retirarles el control de las finanzas, que pasarán a otro miembro de confianza de la familia. Se debe informar a los pacientes con aumento de la actividad sexual durante períodos de manía o hipomanía sobre el riesgo y la prevención de infecciones de transmisión sexual, así como de las posibles consecuencias para las relaciones.

Los grupos de apoyo (p. ej., Depression and Bipolar Support Alliance [Alianza de Apoyo Bipolar y Depresión, [DBSA]) pueden ayudar a los pacientes al proporcionar un foro para compartir sus experiencias y sentimientos.

Otros tratamientos

La terapia electroconvulsiva (ECT) se utiliza a veces para la depresión bipolar refractaria al tratamiento y también es eficaz para la manía (1–3, 7).

La fototerapia puede ser útil en el tratamiento de los síntomas depresivos del trastorno bipolar I o bipolar II estacional (con depresión otoño-invierno e hipomanía primavera-verano) o del trastorno bipolar I o bipolar II no estacional (8). Probablemente, sea más útil como terapia potenciadora.

La estimulación magnética transcraneal, que a veces se utiliza para tratar la depresión grave y resistente, también ha demostrado ser eficaz en la depresión bipolar (3, 9).

Referencias del tratamiento

  1. 1. Keramatian K, Chithra NK, Yatham LN. The CANMAT and ISBD Guidelines for the Treatment of Bipolar Disorder: Summary and a 2023 Update of Evidence. Focus (Am Psychiatr Publ). 2023;21(4):344-353. doi:10.1176/appi.focus.20230009

  2. 2. Nierenberg AA, Agustini B, Köhler-Forsberg O, et al. Diagnosis and Treatment of Bipolar Disorder: A Review. JAMA. 2023;330(14):1370-1380. doi:10.1001/jama.2023.18588

  3. 3. Goes FS. Diagnosis and management of bipolar disorders. BMJ. 2023;381:e073591. Published 2023 Apr 12. doi:10.1136/bmj-2022-073591

  4. 4. Wilkowska A, Szałach Ł, Cubała WJ. Ketamine in bipolar disorder: A review. Neuropsychiatr Dis Treat. 16:2707-2717, 2020. doi: 10.2147/NDT.S282208

  5. 5. Tsapakis EM, Preti A, Mintzas MD, Fountoulakis KN. Adjunctive treatment with psychostimulants and stimulant-like drugs for resistant bipolar depression: a systematic review and meta-analysis. CNS Spectr. Published online July 9, 2020. doi:10.1017/S109285292000156X

  6. 6. Miskowiak KW, Obel ZK, Guglielmo R, et al. Efficacy and safety of established and off-label ADHD drug therapies for cognitive impairment or attention-deficit hyperactivity disorder symptoms in bipolar disorder: A systematic review by the ISBD Targeting Cognition Task Force. Bipolar Disord. 2024;26(3):216-239. doi:10.1111/bdi.13414

  7. 7. Perugi G, Medda P, Toni C, et al. The role of electroconvulsive therapy (ECT) in bipolar disorder: Effectiveness in 522 patients with bipolar depression, mixed-state, mania and catatonic features. Curr Neuropharmacol. 15(3):359-371, 2017. doi: 10.2174/1570159X14666161017233642

  8. 8. Dong C, Shi H, Liu P, et al. A critical overview of systematic reviews and meta-analyses of light therapy for non-seasonal depression. Psychiatry Res. 314:114686, 2022. doi: 10.1016/j.psychres.2022.114686

  9. 9. Trapp NT, Purgianto A, Taylor JJ, et al. Consensus review and considerations on TMS to treat depression: A comprehensive update endorsed by the National Network of Depression Centers, the Clinical TMS Society, and the International Federation of Clinical Neurophysiology. Clin Neurophysiol. 2025;170:206-233. doi:10.1016/j.clinph.2024.12.015

Conceptos clave

  • El trastorno bipolar es una enfermedad cíclica que implica episodios de manía con depresión o sin ella (bipolar I) o hipomanía más depresión (bipolar II).

  • El trastorno bipolar afecta notablemente la capacidad de desempeño laboral y de interacción social, y el riesgo de suicidio es alto; sin embargo, los estados maníacos leves (hipomanía) pueden ser adaptativos, ya que pueden generar mucha energía, creatividad, confianza y un desempeño social por encima de lo normal.

  • La duración y la frecuencia de los ciclos varían entre los pacientes; algunos pacientes tienen sólo unos pocos episodios durante toda la vida, mientras que otros tienen 4 episodios/año (formas cíclicas rápidas).

  • Sólo unos pocos pacientes alternan entre la manía y la depresión durante cada ciclo; en la mayoría de los ciclos predomina una u otra.

  • El diagnóstico se basa en criterios clínicos, pero trastorno por uso de estimulantes y trastornos médicos generales como el hipertiroidismo o el feocromocitoma deben descartarse mediante examen y pruebas.

  • El tratamiento depende de las manifestaciones y su gravedad, pero normalmente implica estabilizadores del estado de ánimo y medicamentos anticonvulsivos (p. ej., litio, valproato, carbamazepina, lamotrigina) y/o antipsicóticos de segunda generación (p. ej., aripiprazol, lurasidona, olanzapina, quetiapina, risperidona, ziprasidona, cariprazina).

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