Hemoderivados

Revisión completa: mar 2026 PorRavindra Sarode, MD, The University of Texas Southwestern Medical Center | Revisión de colegas realizada porAshkan Emadi, MD, PhD, West Virginia University School of Medicine, Robert C. Byrd Health Sciences Center
Última actualización: abr 2026
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Vista para pacientes

La sangre entera puede aportar mejor capacidad de transporte de oxígeno, expansión de volumen y reposición de factores de coagulación, y antes se recomendaba para la pérdida masiva y rápida de sangre. Sin embargo, debido a que separar los componentes sanguíneos individuales es más eficiente y rentable, las transfusiones de sangre total no han estado disponibles en Estados Unidos durante varias décadas. La sangre total del grupo sanguíneo O con título bajo (para anti-A) se utiliza a menudo para la reanimación de pacientes con traumatismos como grupo sanguíneo universal sobre la base de datos que sugieren una mejor supervivencia en comparación con la terapia con componentes (1).

Glóbulos rojos (eritrocitos)

El concentrado de eritrocitos se almacena entre 1 y 6 °C durante un máximo de 42 días. Los concentrados de eritrocitos son el componente de elección para aumentar la hemoglobina (Hb) en un paciente con anemia. La capacidad de transporte de oxígeno puede ser adecuada, con concentraciones de Hb de tan solo 7 g/dL (70 g/L) en pacientes sanos, pero puede estar indicada una transfusión con concentraciones de hemoglobina más altas en aquellos con disminución de la reserva cardiopulmonar o hemorragia activa. Una unidad de eritrocitos aumenta la Hb promedio de un adulto en alrededor de 1 g/dL (10 g/L), y el hematocrito (Hto) en alrededor del 3%, por encima del valor previo a la transfusión. Cuando sólo se requiere expansión de volumen, pueden utilizarse otros líquidos en forma concurrente o independiente. En pacientes con múltiples anticuerpos contra el grupo sanguíneo o con anticuerpos contra antígenos eritrocíticos de alta frecuencia, se utilizan eritrocitos con fenotipos raros de antígenos; estos suelen congelarse para su almacenamiento.

Los eritrocitos lavados carecen de casi todo vestigio de plasma, de la mayoría de los leucocitos y de plaquetas. Por lo general, se administran a pacientes que presentan reacciones graves al plasma (p. ej., alergias graves, inmunización contra IgA). En pacientes con inmunización contra IgA, puede ser preferible transfundir sangre obtenida de donantes con deficiencia de IgA.

Los eritrocitos sin leucocitos (eritrocitos leucorreducidos) se preparan con filtros especiales que eliminan 99,99% de los leucocitos. Están indicados en pacientes que han presentado reacciones transfusionales febriles no hemolíticas, recibido exanguinotransfusiones, pacientes que requieren sangre citomegalovirus-negativa cuando no se dispone de ella y, posiblemente, en la prevención de aloinmunización human leukocyte antigen (HLA) para ayudar a evitar la refractariedad a la transfusión plaquetaria (no se puede alcanzar el nivel objetivo de plaquetas en sangre después de la transfusión de plaquetas).

Plasma fresco congelado

El plasma fresco congelado (PFC) es una fuente no concentrada de todos los factores de coagulación, sin plaquetas. El plasma fresco congelado se almacena a -18° C durante hasta 1 año. Las indicaciones son la corrección de una hemorragia coagulopática secundaria a deficiencias de factores de coagulación para las que no hay reemplazo de factores específicos, los estados de deficiencia de múltiples factores (p. ej., transfusión masiva, coagulación intravascular diseminada [CID], insuficiencia hepática). El plasma fresco congelado (PFC) se utiliza para inversión urgente de warfarina sólo cuando no se dispone de un concentrado de complejo de protrombina con 4 factores (4F-PCC [por sus siglas en inglés] es la primera elección). El plasma fresco congelado (PFC) es ineficaz en el tratamiento del sangrado debido a los inhibidores directos de factor Xa o a los inhibidores directos de trombina. El plasma fresco congelado (PFC) no debe usarse para tratar pacientes que sangran debido a sobredosis de heparina no fraccionada porque su contenido de antitrombina puede potenciar el efecto de la heparina y exacerbar el sangrado. El plasma fresco congelado puede suplementar los eritrocitos cuando no se dispone de sangre entera para la exanguinotransfusión neonatal. El plasma fresco congelado no debe usarse para la expansión de volumen ni para la corrección de una coagulopatía leve a moderada antes de los procedimientos, particularmente en pacientes con cirrosis (su hemostasia está reequilibrada) que presentan sangrado (a menudo una hemorragia varicosa), porque rara vez corrige las alteraciones en las pruebas de coagulación y el plasma añadido puede aumentar la presión portal y precipitar un mayor sangrado.

El plasma con inactivación de patógenos, producido mediante el tratamiento con solvente-detergente, está disponible para reducir la transmisión de casi todos los patógenos transmitidos por el plasma. El plasma de convalecientes se ha utilizado durante brotes como el del Ébola, la gripe A (H1N1) y la COVID-19.

Crioprecipitado

El crioprecipitado es un concentrado preparado a partir de plasma fresco congelado (PFC) y también almacenado a -18° C. Cada concentrado suele contener alrededor de 80 unidades de factor VIII y de factor de Von Willebrand, y alrededor de 250 mg de fibrinógeno. También contiene ADAMTS13 (una enzima deficitaria en la púrpura trombocitopénica trombótica [PTT]) y factor XIII. Si bien se usó originalmente para la hemofilia y la enfermedad de von Willebrand, en la actualidad el crioprecipitado se utiliza como fuente de fibrinógeno en pacientes con hipofibrinogenemia con hemorragia, y para la rara deficiencia de factor XIII cuando no está disponible el concentrado humano de factor XIII de la coagulación.

Se dispone de una preparación de crioprecipitados inactivados por patógeno que puede ser utilizada como fuente de fibrinógeno. Tiene la ventaja de poder descongelarse y almacenarse a temperatura ambiente durante hasta 5 días, a diferencia del crioprecipitado convencional, que debe descongelarse desde los –18° C y usarse dentro de las siguientes 4 horas.

Glóbulos blancos (leucocitos)

Pueden transfundirse granulocitos cuando aparece una sepsis en un paciente con intensa neutropenia persistente (neutrófilos < 500/mcL [0,5 × 109/L]) que no responde a antibióticos. Los granulocitos se almacenan a temperatura ambiente y deben administrarse dentro de las 24 h de su recolección; sin embargo, pueden no haberse completado los estudios de VIH, hepatitis, virus linfotrópico humano de células T y sífilis antes de la infusión. Debido a la mejor antibioticoterapia y a los fármacos que estimulan la producción de granulocitos durante la quimioterapia, pocas veces se utilizan granulocitos.

La recolección de leucocitos es un desafío logístico, ya que los donantes de granulocitos generalmente requieren un pretratamiento con glucocorticoides para movilizar neutrófilos, lo que limita la disponibilidad y aceptación de donantes; la recolección de granulocitos estimulada con factor estimulante de colonias de granulocitos (G-CSF) no se usa de manera rutinaria, lo que restringe aún más el acceso a este producto.

Inmunoglobulinas

La inmunoglobulina anti-Rh, administrada por vía IM o IV, previene la aparición de anticuerpos maternos anti-Rh-D que pueden deberse a una hemorragia fetomaterna. Debe administrarse la dosis estándar de inmunoglobulina Rh intramuscular (300 mcg) a una madre Rh-negativa inmediatamente después de un aborto o un parto (recién nacido vivo o muerto), a menos que el recién nacido sea Rh(D) negativo y D débil negativo o que el suero de la madre ya contenga anticuerpos anti-Rh(D). Si la hemorragia fetomaterna es > 30 mL, se requiere una dosis más alta. Si se sospecha una hemorragia de esta magnitud, la evaluación del volumen de la hemorragia fetomaterna comienza con la prueba de detección de rosetas, la cual, si resulta positiva, va seguida de una prueba cuantitativa (p. ej., prueba de Kleihauer-Betke o citometría de flujo).

La inmunoglobulina Rh también se usa para tratar la trombocitopenia inmunitaria (PTI), en cuyo caso se administra por vía IV.

Hay otras inmunoglobulinas destinadas a la profilaxis posexposición para pacientes expuestos a una serie de enfermedades infecciosas, como citomegalovirus, hepatitis A, hepatitis B, sarampión, rabia, virus sincitial respiratorio, rubéola, tétanos, viruela y varicela (véase la enfermedad específica para el uso).

Plaquetas

Se utilizan concentrados de plaquetas:

  • Para prevenir el sangrado en la trombocitopenia grave asintomática (recuento de plaquetas < 5.000 to 10.000/mcL [< 5 × 109/L a 10 × 109/L])

  • Para pacientes con sangrado y trombocitopenia menos grave (recuento de plaquetas < 50.000/mcL [< 50 × 109/L])

  • Para pacientes con sangrado y disfunción plaquetaria debida a antiagregantes plaquetarios (distintos de aspirina [ácido acetilsalicílico]) pero con un recuento plaquetario normal

  • Para pacientes que reciben transfusión masiva que causa trombocitopenia dilucional

Los concentrados de plaquetas también se utilizan a veces antes de la cirugía invasiva, particularmente con circulación extracorpórea durante > 2 h (que a menudo vuelve a las plaquetas disfuncionales). Una unidad de concentrado de plaquetas aumenta el recuento de plaquetas en aproximadamente 10.000/mcL (10 × 109/L), y se alcanza una hemostasia adecuada con un recuento de plaquetas de aproximadamente 10.000/mcL (10 × 109/L) en un paciente sin complicaciones, y de aproximadamente 50.000/mcL (50 × 109/L) en aquellos sometidos a cirugía mayor. Por lo tanto, los concentrados de plaquetas derivados de un conjunto de 4 a 5 unidades de sangre total se usan comúnmente en adultos.

Los concentrados de plaquetas suelen prepararse con dispositivos automatizados que recogen las plaquetas y devuelven los componentes innecesarios (p. ej., eritrocitos, plasma) al donante. Este procedimiento, denominado plaquetoféresis, aporta suficientes plaquetas a partir de una sola donación (equivalente a 4 a 5 unidades de plaquetas de sangre entera) para transfundir a un adulto, y como minimiza los riesgos infeccioso e inmunógeno, se prefiere a las transfusiones de donantes múltiples en ciertas enfermedades.

Algunos pacientes pueden no responder a las transfusiones de plaquetas (denominado refractariedad), posiblemente debido a secuestro esplénico, consumo de plaquetas debido a coagulación intravascular diseminada o destrucción debida a aloinmunización contra HLA o a antígenos específicos de las plaquetas (y destrucción inmunomediada). Si los pacientes son refractarios a la transfusión, se les realizan pruebas de aloinmunización, si es posible. Los pacientes con destrucción inmunomediada pueden responder a plaquetas concentradas de sangre entera (debido a la mayor probabilidad de que algunas unidades sean HLA-compatibles), a plaquetas de familiares o a plaquetas ABO- o HLA-compatibles. Dado que algunos antígenos HLA están presentes en altas concentraciones en los leucocitos, la aloinmunización HLA puede mitigarse transfundiendo eritrocitos y concentrados de plaquetas desprovistos de leucocitos.

Las plaquetas inactivadas por patógenos, inactivadas mediante el uso de un producto químico (amotosalen), también están disponibles para uso clínico. La mayoría de las plaquetas se almacenan a una temperatura de entre 20 y 22 °C durante hasta 5 a 7 días. Las plaquetas también se pueden almacenar a una temperatura de 1 a 6 °C durante hasta 14 días. Durante el almacenamiento en frío, las plaquetas se activan parcialmente y, en consecuencia, son hemostáticamente más funcionales que las almacenadas a temperatura ambiente; por lo tanto, las plaquetas almacenadas en frío se utilizan durante la cirugía o en pacientes que están sangrando.

Otros productos

Los hemoderivados irradiados se utilizan para prevenir la enfermedad de injerto contra huésped asociada a la transfusión en pacientes en riesgo.

Se han realizado muchos intentos por desarrollar sustitutos de la sangre que utilizan sustancias químicas inertes (p. ej., perfluorocarbonos) o soluciones de hemoglobina para transportar y liberar oxígeno en los tejidos. Aunque estos sustitutos de la hemoglobina tenían una capacidad promisoria de entregar oxígeno a los tejidos durante una emergencia, varios ensayos clínicos han fracasado debido al aumento de la mortalidad y las toxicidades cardiovasculares adversas graves (p. ej., hipotensión). Hay intentos en curso para regenerar plaquetas y eritrocitos a partir de diversas fuentes de células madre (2).

Las células madre hematopoyéticas de donantes autólogos o alogénicos pueden transfundirse como método para reconstituir la función hematopoyética (en particular, la función inmunitaria) en pacientes sometidos a tratamiento mieloablativo.

Referencias

  1. 1. McCoy CC, Brenner M, Duchesne J, et al. Back to the Future: Whole Blood Resuscitation of the Severely Injured Trauma Patient. Shock. 2021;56(1S):9-15. doi:10.1097/SHK.0000000000001685

  2. 2. Kim KM, Albaira KI, Kang J, et al. Cell-based artificial platelet production: historical milestones, emerging trends, and future directions. Blood Res. 2025;60(1):32. doi:10.1007/s44313-025-00071-9

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