Estrellas naranjas

Miocarditis

Revisión completa: abr 2026 PorBrian D. Hoit, MD, Case Western Reserve University | Revisión de colegas realizada porJonathan G. Howlett, MD, Cumming School of Medicine, University of Calgary
Última actualización: abr 2026
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La miocarditis es la inflamación del tejido muscular del corazón (miocardio) que puede causar síntomas como dolor torácico o dificultad para respirar, aumentar el riesgo de alteraciones del ritmo cardíaco durante el ejercicio y, a menudo, causar daño tisular y cicatrices en el miocardio.

  • La miocarditis puede tener su origen en muchos trastornos, como infecciones, toxinas y fármacos que afectan el corazón, y trastornos sistémicos (de todo el cuerpo) como la sarcoidosis, pero a menudo la causa es desconocida.

  • Los síntomas pueden ser variados y pueden consistir en cansancio, dificultad respiratoria, hinchazón (edema), conciencia de los latidos cardíacos (palpitaciones), dolor torácico y muerte súbita.

  • El diagnóstico se basa en electrocardiografía (ECG), análisis de sangre, pruebas de diagnóstico por la imagen del corazón (RM y ecocardiografía) y, en ocasiones, biopsia del músculo cardíaco.

  • El tratamiento depende de la causa y consiste en fármacos para tratar la insuficiencia cardíaca y las arritmias y, en muy pocos casos, en cirugía.

La inflamación puede diseminarse por todo el músculo cardíaco o confinarse a una o algunas áreas. Si la inflamación se extiende al pericardio (el saco flexible con dos capas que envuelve el corazón), la afección se denomina perimiocarditis. Las enfermedades inflamatorias que afectan al músculo cardíaco y al pericardio también se denominan síndromes miopericárdicos inflamatorios. El tipo de síntomas viene determinado por el grado de afectación miocárdica y la extensión en el pericardio. La inflamación que se propaga a través del corazón puede provocar insuficiencia cardíaca, ritmos anormales del corazón (arritmias) y, en ocasiones, muerte cardíaca súbita. Una inflamación menos generalizada es menos probable que cause insuficiencia cardíaca, pero todavía puede causar ritmos anormales del corazón (arritmias) y muerte cardíaca súbita. La afectación del pericardio conduce a dolor torácico y a otros síntomas característicos de pericarditis. En ocasiones, una persona infectada puede no presentar síntomas.

Causas de la miocarditis

La miocarditis puede ser el resultado de causas infecciosas o no infecciosas. En muchos casos, la causa no se puede identificar (idiopática).

En Estados Unidos y en la mayoría de los países con altos recursos, la miocarditis infecciosa tiene su origen principalmente en una infección vírica, especialmente en niños. Las causas víricas más habituales en Estados Unidos son el parvovirus B19 y el virus del herpes humano 6. SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID-19, también algunas veces causa miocarditis. En las áreas de bajos recursos, la miocarditis infecciosa suele estar causada por fiebre reumática, enfermedad de Chagas o infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

Las causas no infecciosas incluyen sustancias que son tóxicas para el corazón (como el alcohol y la cocaína), ciertos medicamentos y algunos trastornos autoinmunitarios e inflamatorios. La miocarditis causada por fármacos o sustancias se denomina miocarditis por hipersensibilidad. También puede aparecer miocarditis, raramente, después de una vacunación contra el COVID-19 basada en ARNm, principalmente en adolescentes y adultos jóvenes varones en la semana posterior a la vacunación.

Tabla
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Miocarditis de células gigantes

La miocarditis de células gigantes es una forma muy poco frecuente y grave de miocarditis que tiene un inicio rápido y a menudo es grave. La causa no está clara, pero puede ser de origen autoinmunitario. Para establecer el diagnóstico se realiza una biopsia.

En personas con miocarditis de células gigantes, el corazón de repente es incapaz de bombear suficiente sangre para sostener las funciones del organismo (llamado shock cardiogénico). La persona afectada también suele presentar ritmos cardíacos anormales (arritmias) que son difíciles de corregir.

La miocarditis de células gigantes tiene un mal pronóstico, pero los tratamientos inmunosupresores pueden ayudar a mejorar la supervivencia.

Síntomas de la miocarditis

Los afectados pueden presentar sólo unos pocos síntomas o sufrir una insuficiencia cardíaca grave y rápidamente progresiva, así como anomalías graves del ritmo cardíaco (arritmias). Las personas de cualquier edad pueden experimentar síntomas de una infección, síntomas de las vías respiratorias superiores u otras enfermedades inespecíficas, que se produjeron de 1 a 4 semanas antes del inicio de los síntomas de miocarditis. Pueden referir antecedentes de exposición a una toxina o a un medicamento conocido por causar miocarditis. Los síntomas dependen de la causa de la miocarditis, así como la extensión y la gravedad de la inflamación. Los niños pequeños pueden presentar síntomas leves, como un ligero aumento de la frecuencia respiratoria o sudoración al alimentarse, a pesar de padecer una insuficiencia cardíaca grave.

Los síntomas de la insuficiencia cardíaca pueden consistir en cansancio, dificultad respiratoria e hinchazón (edema).

Algunas personas pueden presentar conciencia de los latidos cardíacos (palpitaciones) o desmayo. En algunos casos, el primer síntoma es la aparición repentina de un ritmo cardíaco anormal grave.

Cuando la inflamación del pericardio se produce junto con la miocarditis (lo que se denomina perimiocarditis), se puede sentir dolor torácico que suele empeorar con los movimientos del tórax, como al toser o respirar. El dolor opaco o punzante puede extenderse al cuello, la espalda o los hombros. El dolor puede ser entre leve e intenso. Dolor torácico debido a una pericarditis. El dolor a menudo se alivia al sentarse e inclinarse hacia adelante.

Las personas con miocarditis infecciosa pueden presentar síntomas de la infección, como fiebre y dolores musculares, antes de desarrollar miocarditis. La miocarditis relacionada con fármacos o miocarditis por hipersensibilidad puede ir acompañada de una erupción cutánea. Algunas personas pueden presentar ganglios linfáticos inflamados.

La miocarditis puede ser aguda, subaguda o crónica. En algunos casos, la miocarditis puede derivar en una miocardiopatía dilatada, una afección crónica en la que el corazón se agranda y no funciona con normalidad.

Diagnóstico de la miocarditis

  • Análisis de sangre

  • Pruebas de diagnóstico por la imagen cardíaca (ecocardiografía y resonancia magnética [RM] cardíaca)

  • Electrocardiografía (ECG)

  • A veces, biopsia endomiocárdica

  • Pruebas para identificar la causa

Los médicos sospechan miocarditis cuando una persona sana sin factores de riesgo de enfermedad cardíaca presenta síntomas de insuficiencia cardíaca o ritmos cardíacos anormales (arritmias).

Los médicos solicitan análisis de sangre para medir los niveles de biomarcadores cardíacos (sustancias que están presentes cuando el corazón está dañado).

En las personas con miocarditis, la ecocardiografía puede mostrar anomalías de la función cardíaca.

La resonancia magnética cardíaca permite evaluar tanto la función cardíaca como la inflamación en personas con miocarditis. También resulta útil para seguir la evolución durante la recuperación de la miocarditis, identificar las cicatrices en el corazón derivadas de la inflamación que produce la miocarditis y detectar líquido alrededor del corazón.

El ECG se realiza para buscar signos de alteraciones del ritmo cardíaco, un aumento del tamaño de las cavidades del corazón u otros problemas derivados de la miocarditis. La RM cardíaca suele ser la prueba de diagnóstico por la imagen que permite establecer el diagnóstico definitivo de miocarditis.

Para confirmar la miocarditis se puede practicar una biopsia endomiocárdica, en la que el médico extrae una muestra de tejido de la pared interna del corazón para examinarla al microscopio. No siempre se realiza una biopsia, pero es necesaria en determinados tipos de miocarditis o cuando el diagnóstico no está claro y los síntomas son graves. Como el diagnóstico depende de que el médico obtenga una muestra de tejido de un área con enfermedad manifiesta, la biopsia endomiocárdica puede no ser la mejor prueba para diagnosticar la miocarditis. Por lo tanto, si la biopsia endomiocárdica muestra evidencia de miocarditis, el trastorno se confirma, pero el hecho de que una muestra de tejido no presente signos de miocarditis no significa que los médicos puedan descartar este diagnóstico. Además, debido a que la biopsia endomiocárdica conlleva riesgos de complicaciones graves, como un desgarro en la pared del corazón y la muerte, no se hace rutinariamente a menos que los médicos sospechen miocarditis de células gigantes (porque el tratamiento rápido de la miocarditis de células gigantes puede salvar vidas) o si la miocarditis causa insuficiencia cardíaca grave o anormalidades del ritmo cardíaco (arritmias).

Diagnóstico de la causa

Una vez se diagnostica miocarditis, se realizan pruebas para determinar la causa. En un adulto joven previamente sano que sufre una infección vírica y miocarditis, generalmente no es necesaria una valoración extensiva.

Un hemograma completo es útil para buscar ciertos tipos de glóbulos blancos (eosinófilos), que están presentes en gran número en personas con miocarditis por hipersensibilidad por lo general debido a una alergia a medicamentos.

La cateterización cardíaca o una tomografía computarizada de las arterias coronarias puede ser útil para descartar una disminución del flujo sanguíneo al corazón porque la miocarditis se puede confundir con un infarto de miocardio.

En otros casos puede ser necesaria una biopsia del tejido cardíaco para establecer un diagnóstico.

Pueden ser necesarias otras pruebas, como tests para detectar la presencia de trastornos autoinmunitarios, infección por virus de inmunodeficiencia humana, histoplasmosis y otras infecciones. A veces, se necesitan pruebas genéticas.

Tratamiento de la miocarditis

  • Tratamiento de la insuficiencia cardíaca y de las anomalías del ritmo cardíaco

  • Tratamiento del trastorno subyacente

El tratamiento de la insuficiencia cardíaca incluye medicamentos para aliviar los síntomas. En algunos casos de insuficiencia cardíaca puede ser necesario un procedimiento quirúrgico como la implantación de un dispositivo de asistencia ventricular izquierda (DAVI) o un trasplante de corazón. Es necesario un tratamiento farmacológico de larga duración para la insuficiencia cardíaca.

Los ritmos cardíacos anómalos (arritmias) se tratan con tratamiento antiarrítmico. En ocasiones, si las alteraciones del ritmo cardíaco persisten, se requiere un marcapasos o un desfibrilador cardioversor implantable.

Si la miocarditis tiene su origen en una infección, en ocasiones se pueden administrar antibióticos o fármacos para tratar otros tipos de infecciones.

Cuando un fármaco o una toxina causa miocarditis, se suspende el uso de la sustancia causante y se administran corticoesteroides. Otras causas específicas de la miocarditis (miocarditis de células gigantes, miocarditis por inhibidores de los puntos de control inmunitario, sarcoidosis y otras causas autoinmunitarias) se tratan con esteroides y/u otros medicamentos inmunosupresores.

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