Estrellas naranjas

Tuberculosis (TB)

Revisión completa: feb 2026 PorMichael Croix, MD, University of Rochester Medical Center | Revisión de colegas realizada porChristina A. Muzny, MD, MSPH, Division of Infectious Diseases, University of Alabama at Birmingham
Última actualización: feb 2026
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Datos clave

La tuberculosis es una infección causada por una bacteria, transportada por el aire, denominada Mycobacterium tuberculosis. Suele afectar los pulmones, pero casi cualquier órgano puede verse afectado.

  • La tuberculosis (TB) se transmite principalmente a través de la respiración, cuando el aire ha sido contaminado por una persona con una infección de TB activa.

  • La tos es el síntoma más frecuente, aunque también pueden aparecer fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso, malestar general y, si la tuberculosis afecta otros órganos, varios síntomas de índole diversa.

  • El diagnóstico suele incluir una prueba cutánea de tuberculina (prueba de Mantoux) o un análisis de sangre, una radiografía de tórax y el examen y cultivo de una muestra de esputo (saliva y mucosidad de los pulmones y la garganta que se expulsan al toser).

  • Las personas afectadas suelen recibir tratamiento con varios antibióticos para reducir el riesgo de resistencia a los fármacos.

  • El diagnóstico precoz, el tratamiento y el aislamiento de las personas con una infección activa hasta que comiencen a mejorar ayudan a evitar la propagación de la tuberculosis.

(Véase también Tuberculosis en recién nacidos.)

La tuberculosis está causada por una bacteria denominada Mycobacterium tuberculosis. Otras bacterias relacionadas (denominadas micobacterias), como Mycobacterium bovis, Mycobacterium microti y Mycobacterium africanum, provocan una enfermedad similar en algunos casos. A estas 3 bacterias y a Mycobacterium tuberculosis en conjunto se las denomina complejo Mycobacterium tuberculosis.

Otras especies de micobacterias, como Mycobacterium avium, también causan enfermedades en las personas. Pueden provocar infecciones cutáneas, infecciones de heridas o por cuerpos extraños o lepra. Estas otras especies no causan tuberculosis.

La tuberculosis suele afectar a los pulmones, pero puede afectar a casi cualquier órgano del cuerpo, así como a la sangre, los huesos, los tejidos conectivos o la piel.

La tuberculosis en todo el mundo

La tuberculosis ha supuesto un grave problema de salud pública durante mucho tiempo. En el siglo XIX, fue responsable de aproximadamente el 25% del total de muertes en Europa. Una vez que los antibióticos estuvieron disponibles a finales de la década de 1940, la batalla contra la tuberculosis parecía ganada. Sin embargo, la tuberculosis sigue siendo una enfermedad mortal en muchas partes del mundo debido a factores como recursos insuficientes de salud pública, problemas de acceso a la atención médica, debilidad del sistema inmunitario (que puede deberse a una infección avanzada por VIH [también llamada sida], otras enfermedades o medicamentos que inhiben el sistema inmunitario), desarrollo de resistencia a los medicamentos y pobreza extrema. En 2024, se calcula que la tuberculosis fue mortal para 1,23 millones de personas, la mayoría de ellas en países de ingresos bajos y medios.

En 2024 hubo 10,7 millones de nuevos casos de tuberculosis en todo el mundo. La mayoría de los nuevos casos se produjeron en el Sudeste Asiático, África, el Pacífico Occidental y el Mediterráneo Oriental. Se produjeron pocos casos nuevos en América y Europa.

Las nuevas infecciones pueden ocurrir en todo tipo de personas, variando de forma notable en función de la región, la edad, la raza, el sexo y el estatus socioeconómico. En 2024, la mayoría de las personas infectadas eran hombres.

Se cree que alrededor de un cuarto de todos los habitantes del planeta están infectados. La mayoría tiene una infección de tuberculosis inactiva (denominada infección de tuberculosis latente), que no causa síntomas ni es contagiosa. Solo un pequeño porcentaje de las infecciones latentes derivan en tuberculosis activa. En cualquier momento, cerca de 11 millones de personas en todo el mundo tienen tuberculosis activa y contagiosa.

En las zonas del mundo donde la infección por VIH y la TB son frecuentes, las personas que tienen infección por VIH corren un riesgo considerablemente mayor de morir a causa de TB. En 2024, la tuberculosis fue mortal para alrededor de 150 000 personas con infección por VIH.

¿Sabías que...?

  • La tuberculosis causó en 2024 alrededor de 1,23 millones de muertes en todo el mundo.

Tuberculosis en Estados Unidos

En Estados Unidos se notificaron 9633 nuevos casos de tuberculosis en 2023.

El riesgo de contagio aumenta para las personas que viven en instalaciones de alto riesgo, como albergues para personas sin hogar, centros de atención para enfermos crónicos o prisiones. En 2023, las personas con diabetes mellitus o que fumaban o habían fumado o vapeado tabaco también presentaban un mayor riesgo de infección.

En Estados Unidos, la incidencia es desproporcionadamente mayor en las minorías raciales y étnicas. Por ejemplo, en 2023, en comparación con las tasas de tuberculosis en las personas de ascendencia caucásica, el número de casos fue 7 veces mayor en las personas de ascendencia africana, alrededor de 4 veces mayor en las personas de ascendencia asiática y alrededor de 5 veces mayor en las personas de origen hispano o latino. Los hombres resultaron infectados con mayor frecuencia que las mujeres.

En 2022, se notificó la tuberculosis como la causa subyacente de 565 muertes.

Cómo se desarrolla la tuberculosis

En la mayoría de las enfermedades infecciosas (como la faringoamigdalitis estreptocócica o la neumonía), la persona se siente mal inmediatamente después de que el microorganismo entra en el cuerpo, y la enfermedad se hace evidente en un plazo de 1 o 2 semanas. La tuberculosis no sigue este patrón.

La tuberculosis se produce en 3 etapas:

  • Infección primaria

  • Infección latente

  • Enfermedad activa

Excepto los niños muy pequeños y quienes tengan un sistema inmunitario debilitado, pocas personas se sienten enfermas inmediatamente después de la entrada de la bacteria de la tuberculosis en el organismo (esta etapa inicial se llama infección primaria). En la mayoría de los casos, las bacterias de la tuberculosis que penetran en los pulmones son eliminadas inmediatamente por las defensas inmunitarias del organismo. Las que sobreviven quedan atrapadas en el interior de los glóbulos blancos, llamados macrófagos. Las bacterias capturadas pueden permanecer vivas en estado latente dentro de estos macrófagos durante muchos años (esta etapa se denomina infección latente). En la mayoría de los casos, estas bacterias supervivientes jamás llegan a causar más problemas, pero en un pequeño porcentaje de las personas infectadas finalmente comienzan a multiplicarse y provocan la enfermedad tuberculosa activa. En esta fase las personas infectadas realmente enferman y son contagiosas.

Infección primaria por tuberculosis

Durante las primeras semanas de la infección, ciertas bacterias pueden trasladarse desde los pulmones hasta los ganglios linfáticos cercanos. Estos ganglios linfáticos se encuentran justo fuera de los pulmones. En la mayoría de las personas, la infección no progresa, y las bacterias pasan a estar en estado latente (inactivo), sin causar ningún síntoma.

Sin embargo, la infección en personas con un sistema inmunitario debilitado (por ejemplo, niños menores de 5 años) puede provocar neumonía y/o tuberculosis que afecta a otras partes del organismo (tuberculosis extrapulmonar). Además, en los niños pequeños los ganglios linfáticos afectados pueden crecer lo suficiente como para comprimir los bronquios en su entrada a los pulmones y causar síntomas (como dificultad para respirar y sibilancias).

Por lo general, la infección no es contagiosa durante la infección primaria.

Infección tuberculosa latente

Durante la infección latente, las bacterias pueden permanecer con vida, pero en un estado latente en el interior de los macrófagos durante muchos años. El organismo mantiene encerradas a las bacterias en el interior de un conjunto de células, formándose pequeñas cicatrices en los pulmones. Las bacterias latentes no se multiplican ni causan síntomas. En la mayoría de los casos, estas bacterias permanecen latentes y nunca causan más problemas.

La infección no es contagiosa durante la infección latente.

Enfermedad tuberculosa activa

En un pequeño porcentaje de las personas infectadas, las bacterias latentes finalmente comienzan a multiplicarse y causan la tuberculosis activa. Este cambio desde un estado latente se llama reactivación. En esta fase las personas infectadas realmente enferman y pueden transmitir la infección.

En muchas personas que desarrollan enfermedad activa, la reactivación de bacterias latentes tiene lugar en el transcurso de los 2 primeros años después de la infección primaria, pero es posible que no se reactiven hasta después de mucho tiempo, incluso décadas.

La reactivación se produce con mayor frecuencia en los pulmones y es más probable en personas con un sistema inmunitario debilitado, especialmente en personas con infección por VIH.

Entre otros factores de riesgo que aumentan la probabilidad de una reactivación de la infección por tuberculosis se encuentran los siguientes:

  • Diabetes

  • Enfermedad renal terminal

  • Uso de fármacos que deprimen el sistema inmunitario (como esteroides [a veces denominados corticoesteroides o glucocorticoides] y otros fármacos como adalimumab, etanercept e infliximab)

  • Edad mayor de 65 años

  • Pérdida de peso sustancial

  • Tabaquismo

  • Cánceres hematológicos

  • Cáncer de cabeza y cuello

  • Cirugía para extirpar parte del estómago o su totalidad

La tuberculosis es mucho más peligrosa en personas que tienen un sistema inmunitario debilitado. Para estas personas, la tuberculosis puede ser potencialmente mortal.

Transmisión de la infección

Mycobacterium tuberculosis solo puede vivir en los seres humanos (no en los animales). Los animales, los insectos, la tierra o los objetos inanimados no suelen ser portadores de dichas bacterias. Por lo general, los afectados contraen la infección por tuberculosis al respirar aire contaminado por una persona con tuberculosis activa. Tocar a alguien que tenga la enfermedad no es contagioso, porque las bacterias Mycobacterium tuberculosis se transmiten casi exclusivamente por el aire.

Las personas con tuberculosis activa en los pulmones o la laringe pueden contaminar el aire con bacterias cuando tosen, estornudan o incluso cuando hablan o cantan. Estas bacterias pueden permanecer en el aire durante varias horas. Si otra persona respira este aire, puede resultar infectada. Por eso, las personas que están en contacto estrecho con una persona con TB activa, como los familiares o los profesionales de la salud que tratan a la persona infectada, sufren mayor riesgo de contraer la infección. Sin embargo, una vez que los afectados comienzan un tratamiento eficaz, el riesgo de transmisión de la infección disminuye rápidamente, por regla general pasadas unas dos semanas.

Las personas con infección latente o con tuberculosis que no esté en sus pulmones o en su laringe no expelen bacterias al aire y no transmiten la infección.

Aunque Mycobacterium tuberculosis reside solo en las personas, existen micobacterias relacionadas que afectan a los animales. Mycobacterium bovis es una de estas micobacterias relacionadas. Infecta con mayor frecuencia al ganado y ocasionalmente causa infección en personas que consumen leche o productos lácteos no pasteurizados (como los quesos blandos) de vacas infectadas. En los países donde el ganado se somete a pruebas para detectar tuberculosis y se pasteuriza la leche, la infección por Mycobacterium bovis es rara. Sin embargo, el queso elaborado con leche sin pasteurizar procedente de ganado infectado a veces es introducido en los países por viajeros procedentes de otros lugares donde el ganado infectado constituye un problema, lo que, en ocasiones, da lugar a la infección en las personas que lo comen. Si las personas inhalan Mycobacterium bovis cuando está presente en el aire, pueden transmitir la bacteria a otras personas cuando tosen o estornudan. Las personas que trabajan en mataderos también pueden transmitir la infección si inhalan bacterias provenientes de tejidos animales infectados.

¿Sabías que...?

  • Las personas con tuberculosis activa pueden contaminar el aire al toser, estornudar o incluso al hablar o al cantar.

Progresión y diseminación de la infección

La probabilidad de que la tuberculosis progrese de una infección latente a una enfermedad activa es muy variable. La evolución hacia la enfermedad activa es más probable y mucho más rápida en personas con VIH y otros factores de riesgo. Por el contrario, las personas que tengan infección tuberculosa latente pero que tengan un sistema inmunitario sano presentan entre un 5 y un 15% de posibilidades de desarrollar la enfermedad activa a lo largo de toda su vida.

En las personas con un sistema inmunitario que funciona correctamente, la tuberculosis activa se limita por lo general a los pulmones (tuberculosis pulmonar).

La tuberculosis extrapulmonar (tuberculosis fuera de los pulmones) proviene generalmente de la tuberculosis pulmonar que se ha extendido desde los pulmones a través de la sangre para afectar a otras partes del organismo. Como en el caso de los pulmones, aunque la infección no cause enfermedad, las bacterias pueden permanecer latentes alojadas en una cicatriz muy pequeña, y reactivarse en algún momento a lo largo de la vida, produciendo síntomas en los órganos correspondientes.

La tuberculosis miliar se desarrolla cuando un gran número de bacterias viajan a través del torrente sanguíneo y se propagan por todo el cuerpo. Este tipo de tuberculosis puede ser potencialmente mortal.

Síntomas y complicaciones de la tuberculosis

Infección primaria

La infección primaria rara vez causa síntomas pero, cuando aparecen, por lo general consisten en fatiga y febrícula (alrededor de 38 °C). Se puede inflamar la fina membrana de dos capas que recubre los pulmones y causar dolor torácico.

Infección latente

Las personas con infección latente no presentan síntomas.

Tuberculosis pulmonar activa

Algunas personas con tuberculosis pulmonar activa no presentan síntomas, a excepción de no sentirse bien, fatiga, pérdida de apetito y pérdida de peso. Estos síntomas evolucionan gradualmente a lo largo de varias semanas.

La tos es el síntoma más frecuente de la tuberculosis pulmonar activa. Dado que la enfermedad evoluciona con lentitud, una persona infectada puede en un principio atribuir la causa de la tos al tabaco o a un episodio reciente de gripe, resfriado común o asma. La tos puede ir acompañada de la expectoración de una pequeña cantidad de esputo verde o amarillo, por lo general cuando la persona afectada se levanta por la mañana. En raras ocasiones, el esputo puede presentar estrías de sangre.

Otro síntoma es el hecho de despertarse durante la noche empapado en sudor, con o sin fiebre. A veces la cantidad de sudor es tan abundante que la persona tiene que cambiarse de ropa y cambiar incluso las sábanas.

Las personas que desarrollan dificultad respiratoria y dolor torácico pueden tener aire (neumotórax) o líquido (derrame pleural) en el espacio entre los pulmones y la pared torácica. Al cabo de un tiempo, muchas de las personas con tuberculosis no tratada sufren dificultad respiratoria cuando la infección se extiende por los pulmones.

Tuberculosis extrapulmonar

La tuberculosis también puede afectar a los huesos, el encéfalo, la cavidad abdominal, el corazón, la piel, las articulaciones (especialmente las que cargan peso, como las caderas y las rodillas), el hígado, los intestinos, los órganos reproductores, la sangre y los ganglios linfáticos. La tuberculosis en estas zonas puede ser difícil de diagnosticar.

Los síntomas de la tuberculosis extrapulmonar son poco precisos: suele padecerse fatiga, pérdida del apetito, fiebre intermitente, sudores y, posiblemente, pérdida de peso.

A veces la infección provoca dolor, incomodidad, acúmulos purulentos (abscesos) u otros síntomas, en función de la zona afectada:

  • Corazón: la pericarditis tuberculosa provoca un engrosamiento del pericardio (la membrana con dos capas que rodea el corazón) y a veces una filtración de líquido en el espacio comprendido entre el pericardio y el corazón. Lo que limita la capacidad de bombeo del corazón y da lugar a fiebre, dolor torácico, dilatación de las venas del cuello y dificultad respiratoria. En zonas del planeta donde la tuberculosis es frecuente, la pericarditis tuberculosa es una causa frecuente de insuficiencia cardíaca.

  • Ganglios linfáticos: en una nueva infección por tuberculosis, las bacterias pueden trasladarse desde los pulmones hasta los ganglios linfáticos que drenan los pulmones. Si las defensas naturales del organismo son capaces de controlar la infección, esta no sigue avanzando y las bacterias se vuelven inactivas. Sin embargo, los niños muy pequeños tienen las defensas más débiles. En ellos, los ganglios linfáticos que drenan los pulmones pueden hacerse lo bastante grandes como para comprimir los bronquios, causando tos metálica y posiblemente colapso pulmonar. A veces, las bacterias se propagan desde los vasos linfáticos hasta los ganglios linfáticos del cuello. La infección de los ganglios linfáticos del cuello puede abrirse paso a través de la piel y secretar pus. A veces, las bacterias viajan por el torrente sanguíneo hasta los ganglios linfáticos situados en otras partes del organismo.

  • Encéfalo: la tuberculosis que infecta los tejidos que recubren el encéfalo (meningitis tuberculosa) es potencialmente mortal. En Estados Unidos, la meningitis tuberculosa es más frecuente en adultos mayores y personas con el sistema inmunitario debilitado. En las zonas donde la tuberculosis es frecuente entre los niños, la meningitis tuberculosa suele afectar a recién nacidos y niños hasta de 5 años de edad. Los síntomas incluyen fiebre, dolor de cabeza constante, rigidez en el cuello, náuseas, confusión y somnolencia que puede llevar al coma. La tuberculosis también puede infectar el propio cerebro y formar una masa llamada tuberculoma. Un tuberculoma puede provocar síntomas como dolor de cabeza, convulsiones o debilidad muscular. Los tuberculomas también son más frecuentes y más destructivos en personas con infección avanzada por el VIH.

  • Intestino: la tuberculosis intestinal aparece de forma mayoritaria en los países en los que la tuberculosis bovina es un problema. Se contrae al comer o beber productos lácteos sin pasteurizar contaminados con Mycobacterium bovis. Esta infección puede causar dolor, diarrea, obstrucción intestinal y deposiciones con sangre de color rojo brillante procedente del ano. Los tejidos del abdomen pueden hincharse. Esta hinchazón puede confundirse con un cáncer o una apendicitis.

  • Riñones y vejiga: la infección de los riñones puede causar fiebre, dolor de espalda o en el costado, y pus en la orina. La infección suele diseminarse a la vejiga, con lo que la persona siente la necesidad de orinar con más frecuencia y la micción es dolorosa.

  • Genitales: la tuberculosis también se puede propagar a los genitales. En los hombres, la tuberculosis genital provoca el aumento de tamaño del escroto. En las mujeres, causa dolor pélvico crónico y esterilidad y aumenta el riesgo de embarazo en una ubicación anómala (embarazo ectópico).

  • Piel: la tuberculosis se puede diseminar desde otro sitio, como los ganglios linfáticos o los huesos, hasta la piel (lo que se denomina tuberculosis cutánea). Puede causar la formación de bultos indoloros y firmes. Con el tiempo, estos bultos se agrandan y forman llagas abiertas. Se pueden formar canales entre el área infectada dentro del cuerpo y la piel y el pus puede drenar a través de los mismos.

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Diagnóstico de la tuberculosis

  • Radiografía de tórax

  • Pruebas de muestras de esputo: prueba de amplificación de ácido nucleico (NAAT por sus siglas en inglés) y examen microscópico y cultivo de una muestra de esputo

  • Pruebas de detección: prueba cutánea de la tuberculina (prueba de Mantoux) o análisis de sangre para la detección de la tuberculosis

A veces, la primera indicación de la tuberculosis es una prueba de detección sistemática positiva. Se llevan a cabo de forma rutinaria pruebas de detección sistemática de la tuberculosis en personas en riesgo de padecer la enfermedad.

Los médicos pueden sospechar tuberculosis basándose en síntomas como fiebre, tos que dura más de 3 semanas, sudores nocturnos, pérdida de peso, tos que produce sangre, dolor en el pecho y dificultad para respirar.

Cuando los médicos sospechan tuberculosis, las primeras pruebas que se llevan a cabo son:

  • Radiografía de tórax

  • Pruebas NAAT para detectar el material genético (ADN) de Mycobacterium tuberculosis en muestras de esputo y proporcionar resultados rápidamente (por lo general, en unas pocas horas)

  • Examen microscópico y cultivo de esputo

Si el diagnóstico sigue siendo incierto, puede realizarse lo siguiente:

  • Prueba cutánea de tuberculina (prueba de Mantoux)

  • Ensayo de liberación de interferón gamma (un análisis de sangre para la tuberculosis)

Si se diagnostica tuberculosis, se pueden realizar análisis de sangre para detectar la infección por VIH (un factor de riesgo para la tuberculosis) y la hepatitis B y C.

Radiografía de tórax para la tuberculosis

En las personas con tuberculosis, la radiografía de tórax suele ser anómala. No obstante, las anomalías detectadas en personas con tuberculosis suelen ser similares a las de otras enfermedades, de modo que el diagnóstico puede depender de los resultados de la prueba cutánea de la tuberculina u otras pruebas más específicas para la tuberculosis.

Pruebas de esputo para la tuberculosis

Se recogen al menos 3 muestras de esputo. Se examinan al microscopio para detectar la presencia de la bacteria de la tuberculosis y se procesan para realizar cultivos bacterianos. El examen al microscopio es mucho más rápido que un cultivo, pero menos preciso; Sin embargo, los cultivos tradicionales no proporcionan resultados hasta que no hayan transcurrido varias semanas, ya que la bacteria de la tuberculosis crece con lentitud. Por esta razón, el tratamiento de los posibles afectados por tuberculosis suele iniciarse mientras los médicos esperan los resultados del examen de esputo y el cultivo. Los métodos de cultivo más recientes que tienen tiempos de respuesta mucho más rápidos (1 semana o incluso menos) están cada vez más disponibles y se utilizan en todo el mundo.

Prueba analítica

Las pruebas de amplificación de ácidos nucleicos (NAAT, por sus siglas en inglés) son pruebas que aumentan la cantidad de material genético de las bacterias y pueden confirmar la presencia de Mycobacterium tuberculosis en 24 a 48 horas. Las nuevas técnicas de amplificación de ácidos nucleicos (nucleic acid amplification tests, NAAT) pueden producir resultados en 2 horas. A menudo se utiliza una muestra de esputo, pero si es necesario se pueden utilizar muestras de otros tejidos, como muestras de un ganglio linfático.

Las pruebas genéticas (también llamadas pruebas de sensibilidad a los fármacos) también permiten identificar con rapidez si las bacterias de la tuberculosis son resistentes a algunos de los medicamentos habituales utilizados para tratar la tuberculosis, por lo que pueden ayudar a los médicos a elegir un tratamiento eficaz. Estas pruebas detectan mutaciones en los genes de las bacterias, que les permiten resistirse al tratamiento con ciertos medicamentos (véase Tecnologías de secuenciación de última generación).

Prueba cutánea de la tuberculosis

La prueba cutánea de la tuberculina (también denominada prueba de Mantoux o PPD, por las siglas en inglés correspondientes a derivado proteico purificado) se realiza inyectando una pequeña cantidad de proteína derivada de las bacterias de la tuberculosis entre las capas de la piel, por lo general en el antebrazo. Aparece de forma inmediata un bulto pálido, que luego desaparece en unas pocas horas. Este bulto sólo significa que la prueba se ha realizado correctamente. Aproximadamente 2-3 días más tarde, se examina el punto de inoculación. Una zona inflamada firme al tacto y que sobrepase un determinado tamaño indica un resultado positivo. El enrojecimiento alrededor del punto, en ausencia de inflamación, no indica un resultado positivo. Se puede realizar una prueba similar denominada prueba cutánea basada en antígenos de Mycobacterium tuberculosis (TBST, por sus siglas en inglés). Esta prueba se realiza de la misma forma que la prueba cutánea de la tuberculina, pero se utiliza para detectar diferentes proteínas secretadas por las bacterias de la tuberculosis.

Algunas personas que están muy enfermas o que tienen un sistema inmunitario debilitado (como aquellas con infección por el VIH) pueden no responder a la prueba cutánea incluso si están infectadas de tuberculosis.

Aunque una prueba cutánea de tuberculina es una de las pruebas más útiles para diagnosticar la tuberculosis, solo indica que una persona ha sido infectada por Mycobacterium tuberculosis o bacterias relacionadas o ha recibido una vacuna contra la tuberculosis en algún momento. No indica si la infección es definitivamente tuberculosis o si la infección está actualmente activa.

Es decir, los resultados pueden indicar tuberculosis incluso en ausencia de la enfermedad (lo que se conoce como falsos positivos) porque la persona afectada sufre una infección estrechamente relacionada (que suele ser inofensiva) o ha sido recientemente vacunada contra la tuberculosis.

Los resultados también pueden indicar que no hay presencia de tuberculosis cuando en realidad sí la hay (falsos negativos). Pero, por lo general, los resultados falsos negativos se producen sólo en personas que:

  • Tienen fiebre

  • Están muy enfermas

  • Son mayores

  • Padezcan una enfermedad que debilite el sistema inmunitario, como la infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH)

  • Toman medicamentos que deprimen el sistema inmunitario, como los esteroides (a veces llamados corticoesteroides o glucocorticoides)

Análisis de sangre para la tuberculosis

El ensayo de liberación de interferón gamma (interferon-gamma release assay, IGRA) es un análisis de sangre que puede detectar la tuberculosis. En esta prueba, se mezcla una muestra de sangre con proteínas sintéticas similares a las producidas por la bacteria de la tuberculosis. Si la persona está infectada con bacterias de la tuberculosis, sus glóbulos blancos (leucocitos) producen ciertas sustancias (interferones) en respuesta a las proteínas sintéticas. A continuación, se analiza la sangre para detectar la presencia de interferones para determinar si hay infección por tuberculosis.

Esta prueba, a diferencia de la prueba cutánea de la tuberculina, no da lugar a un resultado positivo falso en las personas que han sido vacunadas contra la tuberculosis.

Otros estudios

Una muestra de esputo suele ser adecuada, pero en algunos casos, para establecer el diagnóstico, el médico necesita obtener muestras de líquido o de tejido pulmonar. Se introduce un broncoscopio en las vías aéreas, a través de la boca o de los orificios nasales; se usa para inspeccionar los bronquios y obtener una muestra de tejido o fluido pulmonar. Este procedimiento suele realizarse cuando se sospecha la presencia de otras enfermedades, como un cáncer de pulmón.

Cuando los síntomas indican la posibilidad de meningitis tuberculosa, es necesario realizar una punción lumbar para obtener una muestra de líquido cefalorraquídeo y analizarla. Las bacterias de la tuberculosis son difíciles de encontrar en el líquido cefalorraquídeo y el cultivo, por lo general, tarda varias semanas, por tanto se aplica a la muestra una técnica llamada reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés). Dicha técnica permite produce muchas copias de un gen, lo que facilita la identificación del ADN de la bacteria. Aunque los resultados de dichas pruebas están disponibles con rapidez, suele prescribirse tratamiento antibiótico en cuanto se sospecha el diagnóstico de meningitis tuberculosa. Un tratamiento precoz puede evitar la muerte del enfermo y minimizar el daño cerebral.

Tratamiento de la tuberculosis

  • Aislamiento

  • Antibióticos

  • A veces, cirugía o corticoesteroides

La mayoría de personas infectadas no requieren ser hospitalizadas para seguir el tratamiento. Las personas son hospitalizadas si:

  • Están gravemente enfermas de tuberculosis

  • Padecer otro trastorno grave (como cáncer, desnutrición o infección por VIH)

  • Requieren someterse a procedimientos diagnósticos

  • No tienen un lugar apropiado donde ir (por ejemplo, si son personas sin hogar)

  • Sufre un trastorno por consumo de sustancias

  • Necesitan permanecer aisladas, como las personas que viven en una situación de grupo donde se encontrarían con regularidad con personas previamente no expuestas (como en una residencia de ancianos)

Aislamiento

Las personas con tuberculosis pulmonar que reciben tratamiento en un hospital se mantienen aisladas en una habitación especialmente diseñada para minimizar el riesgo de contagio de infecciones a través del aire. La puerta se mantiene cerrada durante el máximo tiempo posible y el aire de la habitación se cambia 6-12 veces cada hora. Las personas que se mantienen aisladas no necesitan usar una mascarilla quirúrgica si logran taparse la boca al toser. Sin embargo, las personas que entren en la habitación deben usar un respirador (un dispositivo con un filtro especial, no una máscara quirúrgica simple).

Las personas pueden ser trasladadas desde el aislamiento a una habitación en planta o, en ocasiones, pueden regresar a casa cuando han respondido claramente al tratamiento. Por lo general, se considera que las personas han respondido al tratamiento cuando cumplen lo siguiente:

  • Sus muestras de esputo han sido sistemáticamente negativas (sin presencia de bacterias de la tuberculosis) durante un período de tiempo (por lo general, 3 muestras negativas en 2 días, incluyendo al menos 1 muestra negativa obtenida a primera hora de la mañana).

  • Ya no tienen fiebre.

  • Han recuperado el apetito y la sensación de bienestar.

Antibióticos

Existen varios antibióticos eficaces contra la tuberculosis. Sin embargo, dado que las bacterias de la tuberculosis son de crecimiento muy lento, deben tomarse antibióticos durante 4 a 6 meses o más. El tratamiento debe continuar largo tiempo después de que la persona afectada se encuentre completamente bien. De lo contrario, la tuberculosis tiende a reaparecer, al no haber sido eliminada por completo. Además, las bacterias de la tuberculosis pueden volverse resistentes a los antibióticos.

A la mayoría de las personas les resulta difícil acordarse de tomar los medicamentos cada día durante un periodo tan largo. Otras personas, por distintos motivos, interrumpen el tratamiento en cuanto se sienten mejor. A causa de estos problemas, muchos expertos recomiendan que sea un profesional de la salud quien proporcione los fármacos a los afectados por tuberculosis, asegurándose de que se tomen realmente los comprimidos. Esta práctica se denomina «terapia vigilada directamente» (directly observed therapy, DOT). Dado que este tipo de terapia permite asegurar que la persona toma todas las dosis, los medicamentos a veces pueden administrarse solo 2 o 3 veces por semana después de las 2 primeras semanas. La terapia vigilada directamente (DOT, por sus siglas en inglés) se suele realizar en persona, pero el DOT por vídeo es un método alternativo. En el DOT por vídeo, se observa como las personas toman sus medicamentos a través de un dispositivo con vídeo, como un teléfono inteligente, una tableta o una computadora.

Siempre se administran cuatro antibióticos que actúan de diferentes maneras porque el tratamiento con un solo antibiótico puede dejar vivas algunas bacterias resistentes a ese antibiótico. Con la mayoría de bacterias distintas de la tuberculosis, unos cuantos microorganismos no serían suficientes para causar una recaída, pero si esta enfermedad se trata con un único fármaco, las bacterias de la tuberculosis pronto se vuelven resistentes a dicho fármaco.

Los medicamentos de primera línea son:

  • Isoniazida

  • Rifampicina (rifampina)

  • Pirazinamida

  • Etambutol

Estos 4 antibióticos se suelen usar conjuntamente y son los que se usan en primer lugar (llamados medicamentos de primera línea). Todos estos fármacos tienen efectos adversos, pero la mayoría de las personas que sufren tuberculosis se curan con estos fármacos sin experimentar efectos adversos graves.

Existen diferentes combinaciones y esquemas de dosificación de estos fármacos. La isoniazida, la rifampicina y la pirazinamida pueden presentarse en una única cápsula, con lo que se reduce el número de píldoras que deben tomarse cada día, así como la probabilidad de que aparezcan resistencias al fármaco. A diferencia de otros antibióticos, los que se usan para tratar la tuberculosis suelen tomarse al mismo tiempo, 1 vez al día o de 1 a 3 veces a la semana.

Los fármacos de segunda línea se utilizan generalmente cuando las bacterias causantes de la tuberculosis se han vuelto resistentes a los fármacos de primera línea o cuando la persona no puede tolerar los fármacos de primera línea. Los medicamentos de segunda línea incluyen aminoglucósidos (como estreptomicina, kanamicina y amikacina), capreomicina (que está estrechamente relacionada con los aminoglucósidos) y fluoroquinolonas (como levofloxacina y moxifloxacina).

Se están desarrollando otros fármacos más nuevos para ayudar a tratar la tuberculosis que se ha vuelto resistente a los fármacos habituales. Estos medicamentos incluyen bedaquilina, delamanida, pretomanida y sutezolid.

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¿Sabías que...?

  • El tratamiento de la tuberculosis debe continuar durante mucho tiempo después de que la persona ya se sienta bien.

Resistencia a los fármacos

Las bacterias de la tuberculosis pueden desarrollar fácilmente resistencia a los antibióticos, sobre todo cuando las personas no toman los antibióticos con regularidad o durante el tiempo que se supone que deben hacerlo.

Las bacterias que resisten el tratamiento con antibióticos están causando cada vez más casos de tuberculosis (llamada tuberculosis resistente a los medicamentos).

La resistencia a los medicamentos es un problema grave, porque la tuberculosis resistente a los medicamentos debe ser tratada durante mucho tiempo. Los afectados por lo general deben tomar 4 o 5 medicamentos durante 18 a 24 meses. Los fármacos utilizados para tratar la tuberculosis resistente a los medicamentos a menudo son menos eficaces, más tóxicos y más caros. Se dispone de una pauta más reciente y más corta de 4 medicamentos, que se administran durante 6 meses.

Las bacterias de la tuberculosis resistentes a los antibióticos se clasifican en función de los antibióticos a los que son resistentes:

  • Tuberculosis multirresistente a medicamentos (MDR-TB por sus siglas en inglés): Resistente tanto a la isoniazida como a la rifampicina

  • Tuberculosis pre-ampliamente resistente a medicamentos (pre-XDR-TB por sus siglas en inglés): Resistente a la rifampicina (puede ser resistente a la isoniazida también), a más de 1 fluoroquinolona, y a la bedaquilina o al linezolid, o a ambos

  • Tuberculosis ampliamente resistente a medicamentos (XDR-TB por sus siglas en inglés): Resistente a isoniazida, rifampicina, más de 1 fluoroquinolona, y bedaquilina o linezolid o ambos

Los medicamentos más nuevos contra la tuberculosis, bedaquilina, delamanida y pretomanida, además de la fluoroquinolona moxifloxacino, son activos frente a cepas resistentes de bacterias de la tuberculosis y pueden ser eficaces para controlar la epidemia de la resistencia a los medicamentos.

Otros tratamientos

A veces es necesaria una intervención quirúrgica para extirpar una porción del pulmón para tratar a las personas con lo siguiente:

  • Infecciones muy resistentes a los medicamentos

  • Una tos con producción continua de sangre

  • Vías aéreas obstruidas

  • Pus que se ha acumulado (para drenarla)

Cuando la pericarditis tuberculosa provoca una reducción significativa de la contractilidad del corazón, es necesaria la resección quirúrgica del pericardio. Un tuberculoma (una masa que se desarrolla a causa de la tuberculosis) en el cerebro o en el pulmón también puede requerir extirpación quirúrgica.

Los médicos a veces administran corticoesteroides (como la dexametasona) cuando la tuberculosis causa una cantidad significativa de inflamación, sobre todo en personas con meningitis, pericarditis o inflamación pulmonar.

Detección y tratamiento de la infección por tuberculosis latente

Se llevan a cabo ciertas pruebas sistemáticas en personas en riesgo de contraer tuberculosis. Las pruebas incluyen la prueba cutánea de la tuberculina y el análisis de sangre llamado ensayo de liberación de interferón gamma (IGRA).

Entre las personas con riesgo de tuberculosis se encuentran las que presentan alguna de las características siguientes:

  • Viven o trabajan junto a personas con tuberculosis activa (se realiza la prueba anualmente)

  • Son personas sin hogar y residen en un albergue o bien residen en un centro penitenciario

  • Nacieron, viven en la actualidad o han viajado durante más de 1 mes a zonas donde la tuberculosis es frecuente

  • Presentan signos de una infección pasada por tuberculosis en una radiografía de tórax realizada por otro motivo

  • Tienen un sistema inmunitario debilitado (por ejemplo, a causa de la infección por el VIH) o toman un medicamento que puede debilitar el sistema inmunitario y reactivar una tuberculosis latente, si la hay (por ejemplo, esteroides y fármacos antineoplásicos [quimioterapia])

  • Sufren ciertos trastornos, como diabetes, enfermedad renal o cáncer de cabeza o cuello

  • Son mayores de 70 años

  • Sufre un trastorno por consumo de sustancias

Si los resultados de la prueba cutánea de tuberculina o la IGRA son positivos, la persona es valorada por un médico y se le realiza una radiografía de tórax. Si la radiografía de tórax es normal y la persona no manifiesta síntomas que sugieren una tuberculosis, es probable que tenga una tuberculosis latente. Las personas con tuberculosis latente se tratan con antibióticos (véase Tratamiento temprano de la tuberculosis). Si la radiografía de tórax es anómala, las personas presentan síntomas de tuberculosis, o ambas cosas, se valora la posibilidad de una tuberculosis activa (véase Diagnóstico de la tuberculosis).

Prevención de la tuberculosis

La prevención de la tuberculosis contempla tres aspectos:

  • Detener la propagación de la infección

  • Tratar la infección tan pronto como sea posible, antes de que se convierta en una enfermedad activa

  • A veces la vacunación

Detener la propagación de la tuberculosis

Dado que las bacterias de la tuberculosis son transportadas por el aire, una buena ventilación con aire fresco permite reducir su concentración y limitar su propagación. Además, se pueden utilizar lámparas ultravioletas germicidas para eliminar las bacterias de la tuberculosis transmitidas por el aire en edificios donde se reúnen personas en riesgo, tales como albergues para personas sin hogar, cárceles y salas de espera de hospitales y servicios de urgencias. Si los profesionales de la salud manipulan muestras de tejidos o fluidos infectados o interaccionan con personas que puedan estar infectadas, llevan máscaras especiales, llamadas respiradores, que filtran el aire y les ayudan a protegerse.

No se requieren precauciones si las personas no tienen síntomas, incluso si los resultados de la prueba cutánea o de los análisis de sangre para la tuberculosis son positivos.

La mayoría de las personas con tuberculosis activa no necesitan ser hospitalizadas. Sin embargo, para ayudar a prevenir la propagación de la enfermedad, deben hacer lo siguiente:

  • Quedarse en casa

  • Evitar las visitas (no tienen que evitar a los familiares que ya han sido expuestos)

  • Cubrir la tos con un pañuelo desechable o toser sobre el propio codo

Las personas afectadas deben seguir estas precauciones hasta que respondan a los antibióticos. Al cabo de 5 días de tratamiento con los antibióticos adecuados, las personas afectadas tienen menos probabilidad de propagar la enfermedad. Sin embargo, si viven o trabajan con otras personas que constituyan un grupo de alto riesgo (como niños pequeños o personas con infección avanzada por el VIH), puede ser necesario realizar análisis de esputo de forma periódica para determinar en qué momento desaparece el riesgo de transmisión de la infección. Además, las personas que continúen tosiendo durante el tratamiento, las que no tomen los antibióticos de manera adecuada, o quienes tengan tuberculosis altamente resistente a los fármacos, pueden necesitar seguir estas precauciones durante más tiempo para evitar propagar la enfermedad.

La "terapia vigilada directamente" (DOT) también puede ayudar a prevenir la propagación de la infección. Asegurarse de que las personas infectadas tomen los antibióticos prescritos siguiendo las instrucciones que se les han dado aumenta la posibilidad de que las bacterias sean erradicadas.

El personal de salud pública trata de determinar quiénes podrían haber sido infectados por una persona con tuberculosis y recomienda que estas personas se hagan la prueba de la tuberculosis.

Tratamiento temprano de la tuberculosis

Dado que la tuberculosis solo es transmitida por personas con la enfermedad activa, el tratamiento de la enfermedad latente y el reconocimiento y tratamiento precoces de la enfermedad activa se encuentran entre las mejores formas de detener su propagación.

La mayoría de las personas con resultados positivos en la prueba cutánea de la tuberculina o en los análisis de sangre deben recibir tratamiento, aun cuando no estén enfermas.

El antibiótico isoniazida es un fármaco muy eficaz para detener la infección antes de que se convierta en una enfermedad activa. Se administra a diario durante 9 meses. A algunas personas se les puede recetar una dosis diaria de rifampicina durante 4 meses. En algunos países, la isoniazida y la rifapentina se toman juntas una vez a la semana durante 3 meses mediante lo que se denomina "terapia vigilada directamente", principalmente para la tuberculosis latente.

El tratamiento preventivo es claramente beneficioso en los jóvenes con resultados positivos en la prueba cutánea de tuberculina. También es probable que sea eficaz para las personas mayores con una prueba cutánea de tuberculina positiva si presentan un riesgo elevado de tuberculosis, por ejemplo, si se da alguna de las situaciones siguientes:

  • Su prueba cutánea o de sangre ha pasado de ser negativa a positiva en los últimos 2 años.

  • Han estado expuestas recientemente a la bacteria de la tuberculosis.

  • Tienen un sistema inmunitario debilitado.

Para los adultos mayores con una infección latente de larga duración, el riesgo de toxicidad de los antibióticos puede ser mayor que el riesgo de desarrollar tuberculosis. en estos casos, los médicos deben consultar a un experto en la materia antes de decidir si deben aplicar terapia preventiva.

Si las personas dan un resultado positivo en el test cutáneo o en los análisis de sangre, el riesgo de desarrollar una infección activa es alto:

  • Si tienen infección por VIH

  • Si toman esteroides u otros medicamentos que inhiben su sistema inmunitario (incluyendo algunos medicamentos antiinflamatorios como infliximab, etanercept y tofacitinib)

Estos pacientes suelen necesitar tratamiento para la infección tuberculosa latente.

Vacunación contra la tuberculosis

En las zonas del mundo donde la tuberculosis es común, se utiliza una vacuna llamada bacilo de Calmette-Guérin (BCG) para lo siguiente:

  • Reducir el desarrollo de complicaciones graves, como la meningitis

  • Ayudar a prevenir la infección en personas que están en alto riesgo de infectarse con Mycobacterium tuberculosis, especialmente los niños

Generalmente, los médicos no recomiendan la vacuna BCG para las personas que viven en los Estados Unidos. No obstante, la vacuna puede ser útil para proteger a los profesionales de la salud y a otras personas (sobre todo niños) expuestas a tuberculosis resistente a dos o más fármacos.

Las personas que recibieron la vacuna BCG al nacer pueden tener una reacción positiva a la prueba cutánea de la tuberculina años más tarde, aun cuando no hayan sido infectadas por la bacteria de la tuberculosis. El efecto de la vacunación con BCG en los resultados de las pruebas cutáneas suele ser menor que el de la tuberculosis y disminuye con el tiempo. No obstante, es frecuente que las personas vacunadas al nacer atribuyan erróneamente un resultado positivo en el test cutáneo al hecho de haber recibido dicha vacuna. En la mayoría de los países, la tuberculosis está estigmatizada, y muchas personas son reticentes a creer que tienen una infección latente, la cual es una enfermedad mucho menos activa. Por lo general, si los niños que han sido vacunados tienen una prueba cutánea positiva de tuberculina, los médicos presumen que se debe a la tuberculosis y la tratan en consecuencia. La infección latente no tratada puede tener complicaciones graves, especialmente en niños.

Sin embargo, si es posible, las personas que han recibido la vacuna BCG deben someterse a pruebas de detección de la TB utilizando un ensayo de liberación de interferón gamma (IGRA, por sus siglas en inglés), porque el IGRA no da lugar a un resultado positivo falso en las personas que han recibido la vacuna BCG. Esta prueba también puede determinar si una reacción positiva a una prueba cutánea se debe a una infección por Mycobacterium tuberculosis.

Información del fármaco para el tema

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