Estrellas naranjas

Depresión

PorWilliam Coryell, MD, University of Iowa Carver College of Medicine
Revisado porMark Zimmerman, MD, South County Psychiatry
Revisado/Modificado Modificado ene 2026
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Datos clave

La depresión es un sentimiento de tristeza, vacío o irritabilidad que se convierte en un trastorno cuando es lo suficientemente intenso como para interferir con el funcionamiento.

  • Pueden contribuir a la depresión factores diversos: hereditarios, efectos adversos de determinados medicamentos, acontecimientos dolorosos con elevada carga emocional y cambios en los niveles hormonales o de otras sustancias presentes en el organismo, entre otros factores.

  • La depresión genera un cuadro de tristeza y decaimiento y/o de pérdida del interés y del placer en la realización de actividades que solían ser del agrado de la persona afectada.

  • Los médicos basan el diagnóstico en los signos y síntomas.

  • Los medicamentos antidepresivos, la psicoterapia y, en ocasiones, la terapia electroconvulsiva pueden ayudar.

(Véase también Introducción a los trastornos del estado de ánimo.)

La depresión es el segundo trastorno de salud mental más frecuente (la ansiedad es el más frecuente). Aproximadamente el 13% de las personas que acuden a un médico de atención primaria cumplen los criterios para un diagnóstico de depresión mayor.

La depresión suele aparecer durante la adolescencia media, los 20 o los 30 años, aunque puede comenzar a casi cualquier edad, incluso durante la infancia (véase también Trastornos de depresión y de regulación del estado de ánimo en niños y adolescentes).

Si no se trata, un episodio de depresión suele durar alrededor de 6 meses, pero a veces se prolonga durante 2 años o más. Los episodios tienden a repetirse varias veces a lo largo de la vida.

El término depresión se utiliza a menudo para describir un estado de ánimo triste o desalentador que es consecuencia de acontecimientos emocionalmente angustiosos, como un desastre natural, una enfermedad grave o la muerte de un ser querido. Una persona puede decir que se siente deprimida en ciertos momentos, como durante las vacaciones (depresión vacacional) o en el aniversario de la muerte de un ser querido. Sin embargo, estos sentimientos no suelen implicar un trastorno. Por lo general, estos sentimientos de dolor, desmoralización y decepción son temporales, ya que duran días y no semanas o meses y ocurren en oleadas que tienden a estar relacionadas con pensamientos o recuerdos del acontecimiento traumático. Además, estos sentimientos no interfieren sustancialmente con el funcionamiento normal de la persona durante ningún periodo de tiempo.

La depresión afecta a muchos adultos mayores. Algunos ancianos tuvieron episodios de depresión en etapas anteriores de su vida. Otros los desarrollan por primera vez durante la vejez.

Causas de depresión en personas de edad avanzada

Algunas causas de la depresión pueden ser más frecuentes entre las personas de edad avanzada. Por ejemplo, las personas de edad avanzada son más propensas a experimentar acontecimientos emocionales traumáticos que impliquen pérdidas, como la muerte de un ser querido o la pérdida del entorno familiar (como una mudanza del domicilio habitual). También pueden contribuir otras fuentes de estrés, como los reducidos ingresos económicos, el empeoramiento de una enfermedad crónica, la pérdida gradual de independencia o el aislamiento social.

Los trastornos que pueden conducir a una depresión son frecuentes entre las personas de edad avanzada. Entre estos trastornos se encuentran el cáncer, el infarto de miocardio, la insuficiencia cardíaca, los trastornos tiroideos, los accidentes cerebrovasculares, la demencia y la enfermedad de Parkinson.

Depresión frente a demencia

En los ancianos, la depresión puede causar síntomas similares a los de la demencia, como ralentización del pensamiento, disminución de la concentración, confusión y problemas de memoria, y no tanto la tristeza que la gente suele asociar a la depresión. Sin embargo, los médicos diferencian la depresión de la demencia, ya que al tratar la depresión las personas afectadas recuperan su estado cognitivo previo. Las personas con demencia no. Además, los afectados por depresión se quejan amargamente de su pérdida de memoria y rara vez olvidan los acontecimientos importantes de actualidad o los asuntos personales. Por el contrario, los afectados por demencia suelen negar la pérdida de memoria.

Diagnóstico de la depresión en personas de edad avanzada

La depresión es a menudo difícil de diagnosticar en la población anciana por varias razones:

  • Los síntomas pueden ser menos perceptibles, ya que las personas mayores no suelen trabajar y tienen por lo tanto menos interacciones sociales.

  • Algunas personas creen que la depresión es un signo de debilidad y son reacios a explicar que sienten tristeza u otros síntomas.

  • La ausencia de expresión emocional se interpreta a veces como indiferencia y no como indicio de depresión.

  • Los familiares y amigos pueden considerar los síntomas de una persona con depresión simplemente como algo que se espera a medida que las personas envejecen.

  • Los síntomas pueden ser atribuidos a otras enfermedades, como la demencia.

Dado que la depresión es a veces difícil de identificar, es frecuente que los médicos realicen, de forma periódica, preguntas a la persona de edad avanzada acerca de su estado de ánimo. Los miembros de la familia deben estar atentos a cambios sutiles en la personalidad, en especial falta de entusiasmo y espontaneidad, pérdida del sentido del humor y aparición de despistes.

Causas y factores de riesgo de la depresión

La causa exacta de la depresión no se conoce bien. Hay una serie de factores que predisponen probablemente a la depresión. Los factores de riesgo incluyen

  • Una tendencia familiar (hereditaria)

  • Acontecimientos que provocan alteraciones emocionales, en especial las pérdidas

  • Sexo femenino

  • Ciertos trastornos médicos generales

  • Efectos secundarios de algunos fármacos

La depresión no refleja una debilidad de carácter o una falta de intento de sentirse mejor. La clase social, la ascendencia y los aspectos culturales no parecen intervenir en la posibilidad de sufrir depresión alguna vez en la vida.

Los factores genéticos contribuyen a la depresión entre un tercio y la mitad de las personas que la padecen. Por ejemplo, la depresión es más común entre hermanos, padres e hijos (particularmente en un gemelo idéntico) de personas con depresión. Factores genéticos pueden afectar a la funcionalidad de las sustancias que ayudan a las neuronas a comunicarse (neurotransmisores). La serotonina, la dopamina, la noradrenalina, el glutamato y la acetilcolina son neurotransmisores que pueden estar implicados en la depresión.

Otros factores son los sistemas hormonales que regulan las glándulas tiroidea, suprarrenal y pituitaria; las influencias ambientales que pueden activar o desactivar ciertos genes, como la exposición a traumas infantiles repetidos; y factores estresantes importantes en la vida, como la pérdida de un ser querido.

Las mujeres son más propensas que los varones a sufrir depresión, aunque las razones no se conocen bien. Los factores hormonales son los factores biológicos que parecen estar más implicados en la aparición de depresión. La alteración de los valores hormonales puede causar cambios de humor justo antes de la menstruación (tensión premenstrual), como parte del síndrome premenstrual, durante el embarazo, después del parto y durante la menopausia. Algunas mujeres sufren depresión durante el embarazo o durante las 4 primeras semanas después del parto (lo que se conoce como tristeza o melancolía puerperal o, si la depresión es más grave, depresión puerperal o posparto). Otro factor de predisposición bastante frecuente en las mujeres es la alteración funcional de la glándula tiroidea.

Las personas transgénero y no binarias parecen presentar tasas de depresión más elevadas que las personas cisgénero.

Los trastornos del estado de ánimo también pueden estar asociados con cambios estacionales. Por ejemplo, muchas personas refieren sentirse más tristes a finales de otoño y en invierno, y atribuyen esta tendencia al acortamiento de las horas de luz diurna y a las temperaturas más bajas. Sin embargo, en algunas personas, esta tristeza es lo suficientemente grave como para ser considerada un tipo de depresión (denominada trastorno afectivo estacional).

La depresión puede darse conjuntamente con una serie de trastornos o factores médicos generales o tener su origen en estos. Estos trastornos pueden causar depresión directamente (por ejemplo, cuando un trastorno tiroideo afecta a los niveles hormonales) o indirectamente (por ejemplo, cuando la artritis reumatoide causa dolor y discapacidad). Con frecuencia un trastorno causa depresión de forma directa e indirecta a la vez. Por ejemplo, una infección avanzada por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) puede dañar el cerebro y causar depresión directamente. Las formas menos avanzadas de infección por VIH también pueden causar depresión indirectamente al tener un efecto general negativo en la vida de la persona, desde el diagnóstico hasta la infección avanzada.

El uso de algunos medicamentos de venta con receta, como algunos betabloqueantes (utilizados para tratar la hipertensión), puede causar depresión. Por razones desconocidas, los esteroides (también llamados corticoesteroides o glucocorticoides) a menudo causan depresión cuando el organismo los produce en grandes cantidades como parte de un trastorno (como en el síndrome de Cushing), pero cuando se administran como medicamento, tienden a causar hipomanía (una forma menos grave de manía) o, rara vez, manía. A veces la interrupción de un tratamiento farmacológico puede causar una depresión temporal.

Existen diversos trastornos de la salud mental que predisponen a una persona a la depresión. Entre ellos se encuentran ciertos trastornos de ansiedad, el alcoholismo, otros trastornos por uso de sustancias y la esquizofrenia. Una persona que haya sufrido depresión tiene, en relación con las otras personas, mayor probabilidad de padecerla nuevamente.

Los acontecimientos emocionalmente angustiantes, como la pérdida de un ser querido, y las adversidades crónicas, como las causadas por el acoso, el estrés socioeconómico y las experiencias adversas en la infancia, pueden desencadenar en ocasiones una depresión. Sin embargo, la depresión generalmente solo se observa en personas predispuestas a la afección, como aquellas que tienen familiares con depresión. La depresión puede aparecer o empeorar sin que concurra ningún factor de estrés vital aparente o significativo.

Tabla
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Síntomas de depresión

Los síntomas de la depresión evolucionan habitualmente de forma gradual a lo largo de días o semanas y pueden ser muy variables. Por ejemplo, una persona que se está deprimiendo puede mostrarse aletargada y triste, o irritable y ansiosa.

Muchas personas con depresión no son capaces de experimentar de forma normal ciertas emociones, como el duelo, la alegría y el placer. Puede parecerles que el mundo se ha vuelto carente de vida y de estímulos. Pierden interés en las actividades de las que solían disfrutar o no experimentan ninguna satisfacción al realizarlas.

Las personas deprimidas se preocupan con intensos sentimientos de culpabilidad y autodenigración, y es posible que pierdan la capacidad de concentrarse. Pueden experimentar sentimientos de desesperación, soledad e inutilidad. Suelen presentar dificultades para tomar decisiones; se muestran retraídas, con frecuentes sentimientos de desamparo y desesperanza que aumentan a medida que evoluciona la enfermedad, y piensan en la muerte y en el suicidio.

La mayoría de las personas depresivas tienen dificultad para conciliar el sueño y se despiertan repetidamente, sobre todo de madrugada. Algunas personas con depresión duermen más de lo habitual.

La falta de apetito y la pérdida de peso pueden conducir a la caquexia, y en las mujeres puede interrumpirse la menstruación. Sin embargo, el exceso alimentario y el aumento de peso son frecuentes en personas con depresión leve.

Algunas personas deprimidas descuidan su higiene personal e incluso a sus hijos, a otros seres queridos o a sus mascotas. Algunas se quejan de padecer una enfermedad física, que les ocasiona diversas molestias y dolor.

Trastorno depresivo mayor

Las personas con trastorno depresivo mayor (formalmente llamado trastorno depresivo unipolar) están deprimidas la mayoría de los días durante 2 semanas por lo menos. Los síntomas específicos consisten en estado de ánimo deprimido, pérdida o aumento de peso, fatiga, alteraciones del sueño, agitación o enlentecimiento de los movimientos, sentimientos de inutilidad o culpa, dificultad para pensar e ideación o conducta suicida. Sus ojos pueden estar llenos de lágrimas, sus cejas fruncidas y las comisuras de la boca hacia abajo. Pueden mostrarse decaídos y evitar el contacto visual. Apenas pueden moverse, muestran poca expresividad facial y hablan en un tono monótono.

¿Sabías que...?

  • La depresión implica más aspectos que el de sentirse triste de manera permanente: la persona se siente inútil y culpable, pierde interés en lo que habitualmente le resultaba placentero o satisfactorio, sufre trastornos del sueño y pérdida o ganancia de peso.

Trastorno depresivo persistente

La persona afectada por el trastorno depresivo persistente ha estado deprimida durante la mayor parte del tiempo a lo largo de 2 años o más.

Los síntomas comienzan gradualmente, a menudo durante la adolescencia, y pueden durar años o décadas. Estos síntomas consisten en estado de ánimo deprimido, fatiga, cambios en el apetito, alteraciones del sueño, agitación o enlentecimiento de los movimientos, baja autoestima, sentimientos de desesperanza y dificultad para pensar. El número de síntomas que se encuentran presentes a la vez es variable y en ocasiones son menos graves que en una depresión mayor.

Las personas con este trastorno pueden ser sombrías, pesimistas, escépticas, sin sentido del humor e hipercríticas. Algunas se muestran pasivas, apáticas e introvertidas. Algunas de ellas se quejan constantemente y son muy propensas a criticar a otros y a hacerse reproches a sí mismas. Puede preocuparles su propia incompetencia, el fracaso y los acontecimientos negativos, en ocasiones hasta el punto de encontrar un goce morboso en sus propios fracasos.

Trastorno disfórico premenstrual

Los síntomas graves se producen antes de la mayoría de los períodos menstruales y desaparecen una vez que estos terminan. Los síntomas causan un malestar significativo y/o provocan un deterioro funcional considerable en la persona que los padece. Los síntomas son similares a los del síndrome premenstrual pero son más graves, de modo que causan muchas molestias e interfieren negativamente en el funcionamiento normal en el trabajo y en las interacciones sociales.

El trastorno disfórico premenstrual puede aparecer por primera vez en cualquier momento después del primer período menstrual. Puede empeorar a medida que las mujeres se acercan a la menopausia, pero termina después de la menopausia. Afecta al 1-6% de las mujeres que están menstruando.

Las mujeres con trastorno disfórico premenstrual tienen cambios de humor y, de repente, se entristecen y lloran. Se muestran irritables y se enojan fácilmente. Se sienten muy deprimidas, desesperadas, ansiosas y nerviosas. Pueden sentirse abrumadas o fuera de control.

Al igual que ocurre en otros tipos de depresión, las afectadas por este trastorno pueden perder interés en sus actividades habituales, tener dificultad para concentrarse y sentirse cansadas y sin energía. Pueden comer demasiado y tener antojo de determinados alimentos. Pueden dormir demasiado poco o en exceso.

También pueden estar presentes síntomas físicos como dolor articular, sensación de hinchazón, sensibilidad en las mamas o aumento de peso.

Trastorno de duelo prolongado

El duelo prolongado es la tristeza persistente que sigue a la pérdida de un ser querido. Se diferencia de la depresión en el hecho de que la tristeza se relaciona específicamente con la pérdida más que con los sentimientos más generales de tristeza y fracaso asociados a la depresión.

Se considera duelo prolongado cuando el duelo (como lo demuestra el deseo persistente o el anhelo y/o la preocupación por el fallecido) es de larga duración (al menos 12 meses), se experimenta durante gran parte del tiempo y es más profundo de lo que la cultura de una persona considera habitual. También debe ir acompañado de 3 o más de los elementos siguientes durante 1 mes como mínimo y en un grado que cause angustia o discapacidad:

  • Sensación de confusión de identidad (por ejemplo, sensación de que parte de uno mismo ha muerto)

  • Incredulidad sobre la muerte

  • Evitar los recordatorios de la pérdida

  • Dolor emocional intenso (por ejemplo, dolor relacionado con la muerte)

  • Dificultad para participar en los aspectos de la vida cotidiana

  • Sensación de entumecimiento

  • Sentimientos de falta de sentido

  • Intensa soledad

Otros trastornos y afecciones asociados a los trastornos depresivos incluyen el consumo de sustancias y una mayor susceptibilidad al cáncer y a trastornos cardiovasculares.

Abuso de sustancias

Las personas con depresión son más propensas a abusar del alcohol o de otras drogas recreativas en un intento de facilitarse el sueño o de sentirse menos ansiosas. Sin embargo, la depresión conduce al consumo de alcohol y a otros trastornos por consumo de sustancias con menos frecuencia de lo que se pensaba.

Se tiene una mayor propensión a fumar en exceso y a descuidar la salud. Por lo tanto, aumenta el riesgo de aparición o empeoramiento de otras enfermedades, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Otros efectos de la depresión

La depresión puede reducir la capacidad del sistema inmunitario para responder frente a los invasores externos o peligrosos, tales como microorganismos o células cancerosas. En consecuencia, las personas con depresión tienen mayor probabilidad de sufrir infecciones.

Además, la depresión aumenta el riesgo de desarrollar trastornos cardíacos y vasculares (como infartos y accidentes cerebrovasculares). La razón puede ser que la depresión causa ciertas alteraciones físicas que incrementan este riesgo. Por ejemplo, el organismo produce más cantidad de sustancias que ayudan a la coagulación de la sangre (factores de coagulación), y el corazón tiene una menor capacidad para modificar la velocidad con la que late como respuesta a diferentes situaciones.

Cribado para la depresión

El médico puede pedir a la persona que rellene cuestionarios estandarizados para ayudar a identificar la depresión y determinar su gravedad, pero no se pueden utilizar como forma única de diagnosticar la depresión. Dos de estos cuestionarios son el Patient Health Questionnaire-9 (PHQ-9) y el Beck Depression Inventory. Existe un cuestionario de escala de depresión geriátrica (Geriatric Depression Scale) para las personas de edad avanzada. Los médicos también suelen preguntar a su paciente si piensa en dañarse a sí mismo o si tiene planes para ello. Tales pensamientos indican que la depresión es grave.

Diagnóstico de la depresión

  • Evaluación médica, basada en los criterios estándar de diagnóstico psiquiátrico

  • Pruebas que permiten identificar los trastornos que pueden causar depresión.

Generalmente, el médico diagnostica la depresión basándose en los síntomas. Los médicos utilizan listas específicas de los síntomas (criterios) para diagnosticar los diferentes tipos de trastornos depresivos. Para facilitar la distinción entre la depresión y los cambios normales del estado de ánimo, los médicos determinan si los síntomas están causando una angustia significativa a la persona afectada, o bien menoscaban de manera significativa su capacidad para desenvolverse. La existencia de antecedentes personales o familiares de depresión ayuda a confirmar el diagnóstico.

La presencia de una preocupación excesiva, ataques de angustia y obsesiones son frecuentes en la depresión, de modo que el médico puede pensar, erróneamente, que la persona tiene un trastorno de ansiedad.

En personas de edad avanzada, es difícil determinar la existencia de un trastorno depresivo, sobre todo si no trabajan o tienen poca interacción social (véase ). Además, la depresión puede confundirse con la demencia, porque sus síntomas pueden llegar a ser similares, como por ejemplo la confusión y la dificultad para concentrarse y pensar con claridad. Sin embargo, si tales síntomas son debidos a una depresión, se curan con el tratamiento antidepresivo. Cuando la causa es la demencia, no remiten.

Pruebas complementarias

No hay pruebas que puedan confirmar la existencia de depresión. Sin embargo, las pruebas de laboratorio ayudan al médico a determinar si la causa de la depresión es un trastorno hormonal u otro tipo de trastorno orgánico. Por ejemplo, se suelen realizar análisis de sangre para detectar un trastorno tiroideo o un déficit vitamínico. Se pueden realizar pruebas para detectar el consumo de drogas ilícitas.

Dado que la enfermedad de Parkinson también origina algunos síntomas similares a los de la depresión, se suele realizar un minucioso examen neurológico.

Las personas con un trastorno grave del sueño pueden requerir someterse a pruebas del sueño (polisomnografía) para diferenciar los trastornos del sueño de la depresión.

Tratamiento de la depresión

  • Tratamiento complementario

  • Psicoterapia

  • Fármacos, principalmente antidepresivos

  • A veces terapia electroconvulsiva o estimulación magnética transcraneal

La mayoría de las personas con depresión no requieren ser hospitalizadas. Sin embargo, algunas personas sí lo requieren, especialmente si tienen ideas de suicidio o lo han intentado, si están demasiado débiles por la pérdida de peso o si tienen riesgo de sufrir problemas cardíacos a causa de su estado de inquietud.

El tratamiento depende de la gravedad y del tipo de depresión:

  • Depresión leve: tratamiento complementario (incluyendo visitas frecuentes al médico y educación) y psicoterapia

  • Depresión entre moderada y grave: fármacos, psicoterapia, o ambos, y en ocasiones terapia electroconvulsiva.

  • Depresión estacional: fototerapia

  • Trastorno de duelo prolongado: psicoterapia adaptada a este trastorno

Habitualmente, la depresión puede tratarse con éxito. Si se ha identificado una causa (como una sustancia o algún trastorno determinado), hay que corregirla en primer lugar, pero también pueden ser necesario el tratamiento farmacológico de la depresión.

Tratamiento complementario

El médico explica a la persona afectada y a sus familiares que la depresión tiene causas físicas y que requiere un tratamiento específico, que suele ser eficaz. El médico les tranquiliza diciéndoles que la depresión no refleja un defecto de carácter, como una debilidad. Es importante que los miembros de la familia comprendan el trastorno, participen en el tratamiento y brinden apoyo.

Aprender acerca de la depresión puede ayudar a las personas a entender el trastorno y lidiar con él. Por ejemplo, se puede aprender que el camino hacia la recuperación es a menudo desigual y que los episodios de tristeza y de pensamientos oscuros pueden reaparecer, pero se detendrán. Así, las personas pueden poner cualquier contratiempo en perspectiva y son más propensas a continuar con su tratamiento y no rendirse.

Ser más activo, por ejemplo dando paseos y haciendo ejercicio de forma regular, puede ser beneficioso, así como interactuar más con otras personas.

Los grupos de apoyo como la Depression and Bipolar Support Alliance, DBSA, pueden ser beneficiosos, ya que proporcionan la oportunidad de compartir experiencias y sentimientos comunes.

Psicoterapia

La psicoterapia como único tratamiento puede ser tan eficaz como la terapia farmacológica en el tratamiento de la depresión leve. Combinada con fármacos, la psicoterapia puede ser eficaz en la depresión grave.

La psicoterapia individual o de grupo ayuda a la persona que sufre depresión a hacerse cargo gradualmente de sus anteriores responsabilidades y a adaptarse a las presiones normales de la vida. La terapia interpersonal se centra en los papeles sociales del pasado y presente de la persona, identifica los problemas que aparecen en la interacción con los demás y proporciona orientación cuando la persona se adapta a los cambios en los papeles de la vida. La terapia cognitivo-conductual puede ayudar a combatir el desánimo y los pensamientos negativos. La terapia basada en la atención plena (mindfulness), que incorpora la autoconciencia a la terapia cognitivo-conductual, y la terapia psicodinámica, que se centra en los conflictos inconscientes y las experiencias de la primera infancia, son otros tipos de psicoterapias utilizadas en personas con depresión.

Medicamentos para la depresión

Existen varios tipos de fármacos antidepresivos disponibles (véase la tabla ). Se incluyen los siguientes:

Terapia electroconvulsiva

La terapia electroconvulsiva (antiguamente llamada en ocasiones terapia de choque) se utiliza a veces para tratar a personas con depresión grave, incluidas aquellas que tienen psicosis, así como aquellas que amenazan con suicidarse o se niegan a comer. Se utiliza también para tratar la depresión que acontece durante el embarazo, cuando los fármacos resultan ineficaces.

Este tipo de terapia suele ser muy eficaz y puede aliviar con rapidez los síntomas depresivos, a diferencia de la mayoría de los antidepresivos, cuyo efecto tarda en producirse incluso semanas. La velocidad con que actúa puede salvar vidas. Una vez se termina la terapia electroconvulsiva, los episodios de depresión pueden reaparecer. Para ayudar a evitar que reaparezcan, los médicos a menudo recetan antidepresivos.

En el procedimiento de la terapia electroconvulsiva, se colocan unos electrodos en la cabeza y se aplica una corriente eléctrica para inducir una convulsión en el cerebro. Por razones desconocidas, las convulsiones alivian la depresión. Generalmente se administran un mínimo de 6 a 10 sesiones, a días alternos.

Como la descarga eléctrica puede provocar contracciones musculares y dolor, es necesario aplicar anestesia general breve durante los tratamientos. La terapia electroconvulsiva puede originar alguna pérdida temporal de memoria y, en muy escasas ocasiones, una pérdida permanente de memoria.

Fototerapia (terapia lumínica)

La fototerapia con una caja de terapia de luz es el tratamiento más eficaz para la depresión estacional, pero también puede ser beneficiosa para otros tipos de trastornos depresivos.

La fototerapia consiste en sentarse a una distancia determinada de una caja de luz que emite luz con la intensidad necesaria. A la persona se le indica que no mire directamente a la luz y que permanezca frente a esta durante 30 a 60 minutos diarios. La fototerapia puede realizarse en el propio domicilio.

Si las personas se acuestan y se levantan tarde, la fototerapia es más efectiva por la mañana y a veces se complementa con una exposición de 5 a 10 minutos entre las 3 y las 7 de la tarde. Si las personas se acuestan temprano y se levantan temprano, la fototerapia es más efectiva entre la última hora de la tarde y el anochecer.

Otras terapias

Los psicoestimulantes, entre ellos el metilfenidato y la dextroanfetamina, se suelen prescribir junto con los antidepresivos. Los psicoestimulantes se utilizan para aumentar el estado de alerta mental y la conciencia.entre ellos el metilfenidato y la dextroanfetamina, se suelen prescribir junto con los antidepresivos. Los psicoestimulantes se utilizan para aumentar el estado de alerta mental y la conciencia.

La hierba de San Juan, un suplemento dietético a base de hierbas, se usa algunas veces para aliviar la depresión leve a moderada, aunque los estudios no han demostrado su eficacia para tratar la depresión mayor. Debido a la existencia de interacciones potencialmente nocivas entre el hipérico y muchos tratamientos farmacológicos, las personas interesadas en tomar este suplemento dietético deben consultar con su médico sobre las posibles interacciones con su medicación.

Se pueden probar otras terapias que estimulan el cerebro cuando otros tratamientos iniciales no son efectivos. Entre estos factores se incluyen los siguientes

  • Estimulación magnética transcraneal repetitiva

  • Estimulación del nervio vago

  • Estimulación cerebral profunda

Se cree que las células estimuladas liberan mensajeros químicos (neurotransmisores) que ayudan a regular el estado de ánimo y, por tanto, pueden aliviar los síntomas de la depresión. Estos tratamientos pueden resultar de utilidad a aquellas personas con depresión grave que no responden a los fármacos o a la psicoterapia.

En la estimulación magnética transcraneal repetitiva, se coloca una bobina electromagnética sobre la frente, cerca de la zona del cerebro que se cree que interviene en la regulación del humor. El electroimán produce pulsos magnéticos indoloros que los médicos piensan que estimulan las células nerviosas del área específica del cerebro que se desea activar. Los efectos adversos más habituales son dolores de cabeza y molestias en el cuero cabelludo cerca de donde se colocó la bobina.

Para la estimulación del nervio vago, se implanta un dispositivo parecido a un marcapasos bajo la clavícula izquierda y se conecta al nervio vago en el cuello con un cable que pasa por debajo de la piel. (El par de nervios vagos discurre desde el tronco cerebral, ubicado cerca de la base del cráneo, a través del cuello y descendiendo por cada lado del tórax y el abdomen hasta órganos como el corazón y los pulmones). El dispositivo se programa para estimular periódicamente el nervio vago con una señal eléctrica indolora. Puede ser útil para la depresión cuando otros tratamientos no son efectivos, pero por lo general tarda de 3 a 6 meses en tener efecto. Los efectos adversos consisten en ronquera, tos y cambio en la voz, que se hace más profunda cuando se estimula el nervio.

La estimulación cerebral profunda, que utiliza electrodos implantados para dirigirse a áreas específicas del cerebro que desempeñan un papel en la regulación emocional y en las respuestas biológicas automáticas relacionadas con las emociones, ha logrado resultados prometedores.

Más información

Los siguientes son recursos en inglés que pueden ser útiles. Tenga en cuenta que el Manual no se hace responsable del contenido de estos recursos.

  1. Depression and Bipolar Support Alliance (DBSA), Depression

  2. Mental Health America (MHA), Depression

  3. National Alliance on Mental Illness (NAMI), Depression

  4. National Institutes of Mental Health (NIMH), Depression

Información del fármaco para el tema

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