Prurito

(Prurito)

Revisión completa: ago 2026 PorJulia Benedetti, MD, Harvard Medical School | Revisión de colegas realizada porJoseph F. Merola, MD, MMSc, UT Southwestern Medical Center
Última actualización: ago 2026
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Vista para pacientes

El prurito (picazón) es un síntoma que puede causar un malestar significativo y es uno de los principales motivos de consulta al médico. Puede acompañarse o no de una erupción cutánea primaria. Por lo general, el prurito lleva al rascado, que puede causar inflamación, daño cutáneo y posibles infecciones secundarias. Los cambios cutáneos crónicos también pueden producirse como resultado del rascado —la piel puede descamarse, excoriarse o incluso liquenificarse— incluso en ausencia de un trastorno cutáneo primario.

(Véase también Evaluación del paciente dermatológico).

Fisiopatología del prurito

El prurito puede desencadenarse por diversos estímulos, como un roce suave, vibraciones y fibras de lana. Hay varios mediadores químicos y diferentes mecanismos por los cuales se transmite la sensación de prurito. Las neuronas sensitivas periféricas específicas median la sensación de prurito. Estas neuronas son distintas de las que responden al tacto ligero o al dolor y están compuestas principalmente por fibras nerviosas C y algunas fibras A-delta especializadas que viajan desde la piel hasta el sistema nervioso central y transmiten la sensación. Estas neuronas también contienen receptores especializados para el prurito (p. ej., TRPV1, TRPA1), cuya estimulación causa la sensación de picazón (1). Otros receptores clave del prurito incluyen receptores acoplados a proteínas G, como el receptor activado por proteasas 2 (PAR-2, por sus siglas en inglés) y miembros de la familia de receptores acoplados a proteínas G relacionados con Mas (MRGPR, por sus siglas en inglés), que transducen las señales de prurito al ser activados por pruritógenos. Estos receptores selectivos del prurito (también llamados pruriceptores) detectan los estímulos pruriginosos y transmiten señales a través de neuronas periféricas que hacen sinapsis con neuronas espinales e interneuronas, y finalmente alcanzan múltiples regiones cerebrales para su procesamiento.

Mediadores

La histamina ha sido tradicionalmente el mediador mejor conocido en la inducción de prurito agudo. Se sintetiza y almacena en los mastocitos de la piel y se libera por desgranulación en respuesta a varios estímulos. La histamina generalmente actúa a través de los receptores de histamina H1 o H4 en las fibras nerviosas C y mediante la entrada de cationes regulada por TRPV1, lo que provoca potenciales de acción y, de este modo, transmite la sensación de prurito (2). Evidencias posteriores han mostrado que otros mediadores también pueden estar involucrados (3).

Las citocinas Th2 (en particular las interleucinas [IL]-4, IL-13, IL-31 e IL-33, así como la linfopoyetina estromal tímica) actúan principalmente a través de las vías de señalización JAK/STAT, y determinan la sensibilización de TRPA1 o TRPV1, lo que conduce a la entrada de cationes y, posteriormente, a la formación de potenciales de acción y a la transmisión de la sensación de prurito.

También se cree que otros neurotransmisores (p. ej., sustancia P, péptido liberador de gastrina) y neurotrofinas (p. ej., factor de crecimiento nervioso) desempeñan un papel central en la transmisión de la señal del prurito (1); se cree que muchos de estos mediadores potencian la transmisión de la señal del prurito a través de los receptores PAR y MRGPR (2).

La señalización opioide también modula la transmisión de la sensación de prurito a nivel central y periférico a través de los receptores opioides mu y kappa, lo que contribuye tanto al prurito inducido por opioides como al prurito crónico.

Mecanismos

Existen 3 mecanismos de prurito:

  • Dermatológico: este mecanismo es causado típicamente por procesos inflamatorios o patológicos (p. ej., urticaria, dermatitis atópica, psoriasis).

  • Sistémico: este mecanismo está relacionado con enfermedades de órganos distintos de la piel (p. ej., colestasis, enfermedad renal crónica).

  • Neurogénico: este mecanismo está relacionado con enfermedades del sistema nervioso central o del sistema nervioso periférico (p. ej., esclerosis múltiple).

El prurito intenso estimula el rascado enérgico, que a su vez puede causar trastornos secundarios en la piel (p. ej., inflamación, excoriación, infección, liquenificación), que pueden provocar más prurito debido a la rotura de la barrera cutánea. Aunque el rascado puede disminuir de forma temporal la sensación de prurito por activación de circuitos neuronales inhibidores, también amplifica el prurito a nivel encefálico, lo que exacerba el ciclo prurito-rascado.

Referencias de fisiopatología

  1. 1. Misery L, Pierre O, Le Gall-Ianotto C, et al. Basic mechanisms of itch. J Allergy Clin Immunol. 2023;152(1):11-23. doi:10.1016/j.jaci.2023.05.004

  2. 2. Coscarella G, Edwards E, Yosipovitch G. Basic mechanisms of itch and advances in clinical management. Ann Allergy Asthma Immunol. 2026;136(2):131-140. doi:10.1016/j.anai.2025.09.014

  3. 3. Szöllősi AG, Oláh A, Lisztes E, Griger Z, Tóth BI. Pruritus: A Sensory Symptom Generated in Cutaneous Immuno-Neuronal Crosstalk. Front Pharmacol. 2022;13:745658. Published 2022 Mar 7. doi:10.3389/fphar.2022.745658

Etiología del prurito

El prurito puede ser un síntoma de una enfermedad cutánea primaria o de una enfermedad sistémica. Además, algunos medicamentos y otras sustancias pueden causar prurito (véase tabla ).

Trastornos cutáneos

Muchos trastornos cutáneos causan prurito. Los más comunes son:

Trastornos sistémicos

En los trastornos sistémicos, el prurito puede aparecer con o sin presencia de lesiones cutáneas. Sin embargo, cuando el prurito es intenso y no hay lesiones cutáneas identificables, deben considerarse más seriamente los trastornos sistémicos, los fármacos y las sustancias. Los trastornos sistémicos son una causa de prurito menos frecuente que los trastornos cutáneos, pero algunas de las causas más frecuentes incluyen:

Algunas causas sistémicas menos frecuentes de prurito son hipertiroidismo, hipotiroidismo, diabetes, deficiencia de hierro, dermatitis herpetiforme y policitemia vera.

Medicamentos

Los fármacos y otras sustancias pueden causar prurito como reacción alérgica o al desencadenar directamente la liberación de histamina (con mayor frecuencia, los opioides (p. ej., morfina) y algunos agentes de contraste intravenosos).

Tabla
Tabla

Evaluación del prurito

Anamnesis

La anamnesis de la enfermedad actual debe determinar el momento de aparición del prurito, la localización inicial, la progresión, la duración y los patrones del prurito (p. ej., si es nocturno o diurno, intermitente o persistente, si hay variación estacional) y si hay algún exantema (1, 2). Debe obtenerse una anamnesis farmacológica minuciosa, incluyendo los medicamentos prescritos y los de venta libre, con especial atención a los recientemente iniciados. Se debe investigar el uso de cremas hidratantes y otros poductos tópicos (p. ej., hidrocortisona, difenhidramina). La anamnesis debe incluir cualquier factor desencadenante o atenuante del prurito.

El interrogatorio por aparatos y sistemas debe buscar síntomas de los trastornos causales, incluidos:

  • Irritabilidad, sudoración, pérdida de peso y palpitaciones (hipertiroidismo)

  • Depresión, piel seca y aumento de peso (hipotiroidismo)

  • Cefalea, pica, adelgazamiento del cabello e intolerancia al ejercicio (anemia ferropénica)

  • Síntomas constitucionales de pérdida de peso, cansancio y sudoración nocturna (cáncer)

  • Debilidad intermitente, entumecimiento, hormigueo, alteraciones visuales o ceguera (esclerosis múltiple)

  • Esteatorrea, ictericia, y dolor en el cuadrante superior derecho (colestasis)

  • Poliuria, sed excesiva y pérdida de peso (diabetes)

Los antecedentes personales deben identificar los trastornos causantes conocidos (p. ej., enfermedad renal, trastorno colestásico, cáncer tratado con quimioterapia) y el estado emocional del paciente. Los antecedentes sociales deben centrarse en los miembros de la familia con prurito y síntomas cutáneos similares (p. ej., escabiosis, pediculosis); la relación entre el prurito y la ocupación o la exposición a plantas, animales o sustancias químicas; y los antecedentes de viajes recientes.

Examen físico

El examen físico comienza con la pesquisa de signos como ictericia, pérdida o aumento de peso y cansancio. Debe realizarse un examen cuidadoso de la piel, tomando nota de la presencia, la morfología, la extensión y la distribución de cualquier lesión. En el examen cutáneo también se debe registrar la presencia de signos de infección secundaria (p. ej., cambios de coloración de tipo inflamatorio, edema, calor, costras amarillentas o melicéricas), escoriaciones o liquenificación.

El examen debe revelar la presencia de adenopatías sugestivas de cáncer. El examen abdominal debe focalizarse en la presencia de organomegalia, masas y dolor (colestasis o cáncer). El examen neurológico debe centrarse en la debilidad, la espasticidad o los mareos (esclerosis múltiple).

Signos de alarma

Los siguientes hallazgos son de particular importancia:

  • Síntomas constitucionales de pérdida de peso, cansancio y sudoración nocturna

  • Debilidad en las extremidades, mareos u hormigueos

  • Dolor abdominal e ictericia

  • Poliuria, sed excesiva y pérdida de peso

Interpretación de los hallazgos

El prurito generalizado que comienza poco después del uso de un medicamento o de la exposición a una sustancia (p. ej., contraste intravenoso, vancomicina) está causado probablemente por ese agente. El prurito localizado (a menudo con exantema) que ocurre en el área de contacto con una sustancia probablemente sea provocado por ella. No obstante, muchas alergias sistémicas pueden ser difíciles de identificar porque, por lo general, los pacientes han consumido múltiples alimentos diferentes y han estado en contacto con muchas sustancias antes de la aparición del prurito. De manera similar, puede ser difícil identificar el medicamento causante en un paciente que toma varios medicamentos. En ocasiones, los pacientes toman un medicamento durante meses o años antes de sufrir una reacción adversa.

Cuando la etiología no es evidente de inmediato, el aspecto y la localización de las lesiones cutáneas pueden sugerir un diagnóstico (véase la tabla ).

En la minoría de pacientes en quienes las lesiones cutáneas no son evidentes, debe considerarse la posibilidad de un trastorno sistémico. Algunos trastornos que causan prurito son fácilmente evidentes en la evaluación (p. ej., enfermedad renal crónica, ictericia colestásica). Los hallazgos sugieren otros trastornos sistémicos que causan prurito (véase la tabla ). En raras ocasiones, el prurito es la primera manifestación de un trastorno sistémico significativo (p. ej., policitemia vera, algunos cánceres, hipertiroidismo).

Estudios complementarios

Muchos trastornos dermatológicos pueden diagnosticarse clínicamente (1, 2). No obstante, cuando el prurito se acompaña de lesiones cutáneas delimitadas de etiología incierta, puede ser apropiado realizar una biopsia.

Cuando se sospecha una reacción alérgica pero se desconoce la sustancia causante, a menudo se realizan pruebas de alergia cutánea (ya sea por punción cutánea o pruebas con parches, según la etiología sospechada).

Cuando se presume un trastorno sistémico, se realizan pruebas específicas según la causa sospechada, que normalmente incluyen un hemograma, pruebas de función renal, hepática y tiroidea, y una evaluación apropiada para detectar un cáncer subyacente.

Referencias de la evaluación

  1. 1. Steinhoff M, Cevikbas F, Yeh I, Chong K, Buddenkotte J, Ikoma A. Evaluation and management of a patient with chronic pruritus. J Allergy Clin Immunol. 2012;130(4):1015-6.e7. doi:10.1016/j.jaci.2012.08.006

  2. 2. Rupert J, Honeycutt JD. Pruritus: Diagnosis and Management. Am Fam Physician. 2022;105(1):55-64.

Tratamiento del prurito

Deben tratarse todas las causas subyacentes. El tratamiento sintomático incluye lo siguiente (véase también tabla ):

  • Cuidado local de la piel

  • Tratamiento tópico

  • Tratamiento sistémico

Cuidado de la piel

El prurito debido a cualquier causa se alivia al utilizar agua fría o tibia (en lugar de caliente) y un jabón neutro o humectante durante el baño, así como al limitar la duración y la frecuencia de este. Además, se recomienda el uso frecuente de emolientes, la humidificación del aire seco y evitar la ropa irritante (p. ej., lana). También puede ser útil evitar el contacto con sustancias irritantes (p. ej., productos con fragancia).

Tratamiento tópico

Los fármacos tópicos pueden aliviar el prurito localizado. Las opciones incluyen lociones o cremas con alcanfor y/o mentol, pramoxina, capsaicina o glucocorticoides. Los glucocorticoides tópicos, particularmente en ungüentos (p. ej., hidrocortisona al 2,5%, triamcinolona al 0,1%), alivian eficazmente el prurito causado por la inflamación (1). Los inhibidores tópicos de la calcineurina (p. ej., tacrolimús al 0,1%) también pueden ser eficaces.

Debe evitarse el uso de glucocorticoides tópicos al tratar afecciones sin evidencia de inflamación, especialmente si existe una infección concomitante. La benzocaína, la difenhidramina y la doxepina tópicas deben evitarse porque pueden causar dermatitis alérgica de contacto por sensibilización al contacto.

Tratamiento sistémico

Los fármacos sistémicos están indicados para el prurito generalizado o local resistente a los agentes tópicos. Los antihistamínicos de primera generación, sobre todo la hidroxicina y la doxepina, son eficaces, especialmente para el prurito nocturno. Los antihistamínicos de primera generación son sedantes y deben usarse con precaución en adultos mayores durante el día debido al riesgo de caídas. Los antihistamínicos de segunda generación, como loratadina, fexofenadina, levocetirizina y cetirizina, son menos sedantes y pueden ser útiles para el prurito diurno (2).

Para el prurito crónico resistente a los antihistamínicos, pueden considerarse los agentes biológicos (p. ej., dupilumab, nemolizumab, lebrikizumab) según la causa subyacente (p. ej., dermatitis atópica, prurigo nodular) (2).

Otros fármacos incluyen la colestiramina (para insuficiencia renal, colestasis y policitemia vera), los antagonistas opioides como la naltrexona (para el prurito biliar) y, tal vez, la gabapentina (para el prurito urémico). La difelikefalina es un agonista del receptor opioide kappa que puede usarse para el prurito de moderado a grave asociado a la enfermedad renal crónica en adultos que se someten a hemodiálisis.

Los agentes físicos que pueden ser eficaces para tratar el prurito incluyen la fototerapia ultravioleta.

Tabla
Tabla

Referencias del tratamiento

  1. 1. Butler DC, Berger T, Elmariah S, et al. Chronic Pruritus: A Review. JAMA. 2024;331(24):2114-2124. doi:10.1001/jama.2024.4899

  2. 2. Coscarella G, Edwards E, Yosipovitch G. Basic mechanisms of itch and advances in clinical management. Ann Allergy Asthma Immunol. 2026;136(2):131-140. doi:10.1016/j.anai.2025.09.014

Conceptos esenciales en geriatría: prurito

Los cambios relacionados con la edad en el sistema inmunitario y en las fibras nerviosas pueden contribuir a la alta prevalencia de prurito en los adultos mayores.

El eccema xerótico es muy frecuente en pacientes ancianos. Esto es especialmente probable si el prurito se localiza principalmente en los miembros inferiores.

El prurito grave y difuso en los adultos mayores debe hacer sospechar un cáncer, en especial si no hay otra etiología evidente de inmediato.

Cuando se trata a pacientes mayores, la sedación puede ser un problema significativo con los antihistamínicos, por lo que la reducción de la dosis puede ser apropiada. El uso de antihistamínicos no sedantes durante el día y de antihistamínicos sedantes durante la noche, el uso abundante de ungüentos y glucocorticoides tópicos (cuando esté indicado) y la consideración de la fototerapia ultravioleta pueden ayudar a evitar las complicaciones de la sedación.

Conceptos clave

  • El prurito (picazón) suele ser un síntoma de un trastorno cutáneo o una reacción alérgica sistémica, aunque puede ser secundario a un trastorno sistémico.

  • Debe investigarse un trastorno sistémico cuando las lesiones cutáneas no son evidentes.

  • Cuidado de la piel (p. ej., limitar los baños, evitar las sustancias irritantes, humectar regularmente, humidificar el ambiente).

  • Los síntomas pueden aliviarse con fármacos tópicos o sistémicos.

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