Vías aéreas y dispositivos respiratorios

Revisión completa: jun 2026 PorAbdulghani Sankari, MD, PhD, MS, Wayne State University | Revisión de colegas realizada porDavid A. Spain, MD, Department of Surgery, Stanford University
Última actualización: jun 2026
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Vista para pacientes

Dispositivos de máscara ambú

El posicionamiento es fundamental antes de la ventilación con bolsa-válvula-mascarilla, ya que el propio dispositivo no mantiene abierta la vía aérea; intentar ventilar con una vía aérea cerrada retrasa la aplicación de medidas de reanimación eficaces. (Véase también Establecimiento y control de la vía aérea y las figuras , .) Los dispositivos complementarios de la vía aérea, como una cánula orofaríngea o nasofaríngea, también ayudan a mantener la permeabilidad de la vía aérea, particularmente durante la ventilación prolongada con bolsa-válvula-mascarilla.

Los dispositivos de bolsa-válvula-mascarilla constan de una bolsa que suele ser autoinflable (bolsa de reanimación) con un mecanismo de válvula sin reinhalación y una mascarilla blanda que se adapta a los tejidos de la cara; al conectarse a una fuente de oxígeno, suministran entre el 60 y el 100% de oxígeno inspirado (véase también Cómo hacer ventilación con bolsa-válvula-mascarilla). En manos expertas de profesionales de la salud, el dispositivo de máscara ambú brinda una ventilación temporaria adecuada en muchas situaciones y da tiempo para lograr un control definitivo de la vía aérea. Sin embargo, si se uitiliza la ventilación con máscara ambú durante > 5 min, se introduce aire en el estómago, y debe colocarse una sonda nasogástrica para evacuar el aire acumulado.

Posición de la cabeza y el cuello para abrir la vía aérea

A: la cabeza se ubica plana sobre la camilla; las vías aéreas están cerradas y sin acceso. B: se alinean las orejas y la incisura esternal, con el rostro paralelo al cielorraso, abriendo las vías aéreas. Adapted from Levitan RM, Kinkle WC: The Airway Cam Pocket Guide to Intubation, ed. 2. Wayne (PA), Airway Cam Technologies, 2007.

Empuje de la mandíbula

Durante la ventilación con bolsa-válvula-mascarilla, se puede utilizar una cánula orofaríngea o una cánula nasofaríngea para evitar que la lengua y los tejidos blandos de la orofaringe obstruyan las vías aéreas.

Las cánulas orofaríngeas están destinadas principalmente a pacientes inconscientes; en pacientes conscientes pueden provocar arcadas y conllevar el riesgo de vómitos y aspiración. La forma más común de determinar el tamaño adecuado de la vía aérea orofaríngea es utilizar una vía aérea que tenga la misma longitud que la distancia entre la comisura de la boca del paciente y el ángulo de la mandíbula.

Las vías aéreas nasofaríngeas no inducen el reflejo nauseoso en el paciente y se recomienda su uso en pacientes despiertos o semiconscientes que podrían no tolerar una vía aérea orofaríngea debido al reflejo nauseoso. 

Las contraindicaciones absolutas para la inserción de una vía aérea nasofaríngea incluyen lesiones significativas en la porción media de la cara con sospecha de fractura de la placa cribosa (base del cráneo).

Las contraindicaciones relativas incluyen anomalías en la anatomía nasal (p. ej., traumatismo nasal significativo, pólipos grandes, cirugía nasal reciente) que podrían dificultar el pasaje a través de una vía aérea nasofaríngea.

Las bolsas de reanimación se utilizan también con vías aéreas artificiales como tubos endotraqueales y mascarillas laríngeas, y otras vías aéreas supraglóticas y faríngeas. Las bolsas pediátricas tienen una válvula de presión que limita la presión pico en la vía aérea (por lo general, a 35-45 cm de agua); el reanimador debe controlar la válvula para evitar una hiperventilación accidental. La válvula de alivio puede cerrarse si es necesario para proporcionar suficiente presión. Algunas bolsas de reanimación son de inflado por flujo en lugar de autoinflables, incluidas las que se utilizan habitualmente en el quirófano durante la anestesia y en la reanimación neonatal. Las bolsas de inflado por flujo ofrecen retroalimentación táctil sobre las fugas de aire y la distensibilidad pulmonar, y permiten administrar presiones elevadas cuando es necesario, aunque requieren flujo de gas para inflarse.

Tubos Endotraqueales

El tubo endotraqueal se introduce a través de la boca, pasa por las cuerdas vocales y va directamente a la tráquea. Algunos tubos endotraqueales tienen manguitos de alto volumen y baja presión para evitar la fuga de aire y minimizar el riesgo de aspiración. Los tubos con manguito se han usado tradicionalmente solo en adultos y niños > 8 años; sin embargo, a veces se usan tubos con manguito en lactantes y niños más pequeños para limitar la fuga de aire o la aspiración (especialmente durante el transporte). A veces, los manguitos no se inflan o solo se inflan en la medida necesaria para evitar fugas evidentes.

El tubo endotraqueal es el método definitivo para asegurar una vía aérea comprometida, limitar la aspiración y proporcionar ventilación mecánica en pacientes comatosos, en aquellos que no pueden proteger sus vías aéreas o en los pacientes que necesitan ventilación mecánica prolongada. Un tubo endotraqueal permite también la aspiración del tracto respiratorio inferior. Si bien es posible administrar fármacos a través del tubo endotraqueal durante un paro cardíaco, esta práctica no se recomienda, y se prefiere la administración intraósea cuando no se puede asegurar el acceso intravenoso (1, 2).

La colocación suele requerir una laringoscopia por parte de un médico experimentado, pero se dispone de una variedad de dispositivos de inserción que ofrecen otras opciones (véase Intubación endotraqueal).

Referencias de tubos endotraqueales

  1. 1. Lasa JJ, Dhillon GS, Duff JP, et al. Part 8: Pediatric Advanced Life Support: 2025 American Heart Association and American Academy of Pediatrics Guidelines for Cardiopulmonary Resuscitation and Emergency Cardiovascular Care. Pediatrics. 2026;157(1):e2025074351. doi:10.1542/peds.2025-074351

  2. 2. Wigginton JG, Agarwal S, Bartos JA, et al. Part 9: Adult Advanced Life Support: 2025 American Heart Association Guidelines for Cardiopulmonary Resuscitation and Emergency Cardiovascular Care. Circulation. 2025;152(16_suppl_2):S538-S577. doi:10.1161/CIR.0000000000001376

Vías aéreas supraglóticas

Se insertan vías aéreas supraglóticas (ASG) en la faringe para permitir la ventilación, la oxigenación y la administración de gases anestésicos sin necesidad de intubación endotraqueal. Estos dispositivos se utilizan para lo siguiente:

  • Manejo primario de la vía aérea

  • Ventilación de rescate cuando la ventilación con bolsa-válvula-mascarilla (de tipo ambú) sea difícil

  • Ventilación de rescate cuando se espera que el manejo definitivo de la vía aérea sea difícil (p. ej., en presencia de anomalías anatómicas)

  • Ventilación cuando el personal es limitado (p. ej., prehospitalarios)

  • Como conducto para la intubación endotraqueal

Las mascarillas laríngeas (LMA) y dispositivos similares se emplean con mayor frecuencia en el quirófano, mientras que otros dispositivos supraglóticos (SGA) se utilizan más a menudo en el servicio de urgencias y en el manejo prehospitalario de la vía aérea.

Mascarillas laríngeas (LMA)

Las mascaras laríngeas se insertan en la orofaringe inferior para prevenir la obstrucción de las vías aéreas por los tejidos blandos y crear un canal eficaz para la ventilación (véase figura ). Se dispone de una variedad de mascarillas laríngeas, algunas de las cuales permiten el paso de un tubo endotraqueal o de una sonda de descompresión gástrica. Como su nombre lo indica, estos dispositivos sellan la entrada a la laringe (y no la interfase rostro-mascarilla) y así evitan la dificultad de mantener un sello rostro-mascarilla adecuado y el riesgo de desplazamiento de la mandíbula y la lengua. Las complicaciones incluyen vómitos y aspiración en pacientes con reflejo de arcadas intacto o que reciben ventilación excesiva.

Existen varias técnicas para la introducción de las mascaras laríngeas (véase Cómo insertar una mascarilla laríngea para asegurar la vía aérea). El método estándar es presionar la mascarilla desinflada contra el paladar duro (utilizando el dedo mayor de la mano dominante) y rotarla cuando pasa la base de la lengua hasta que llegue a la hipofaringe y la punta se asiente en el esófago superior. Una vez que se ubica en su posición correcta, la máscarilla se infla. Si la mascarilla se infla hasta la mitad de su volumen antes de la colocación la punta se endereza, lo que facilita la introducción. Algunas versiones de máscaras reemplazan el manguito inflable con un gel que se amolda a la vía aérea.

Si bien una máscara laríngea no aísla las vías aéreas del esófago tan bien como lo hace el tubo endotraqueal, tiene algunas ventajas sobre la ventilación con máscara ambú:

  • Reduce el edema gástrico

  • Proporciona cierta protección contra la regurgitación pasiva

La mayoría de las versiones de mascarillas laríngeas tienen una abertura a través de la cual se puede insertar un pequeño tubo para descomprimir el estómago.

La eficacia del sello de las vías aéreas con la máscara laríngea, a diferencia de los tubos endotraqueales, no se correlaciona directamente con la presión de insuflación de la máscara. En los tubos endotraqueales, una mayor presión en el tubo permite un sello más estrecho; en la máscara laríngea, la sobreinsuflación vuelve la máscasa más rígida y menos adaptable a la anatomía del paciente. Si el sello es inadecuado, hay que reducir la presión de la mascarilla; si de esta forma no se logra ajustar el sello, debe utilizarse una máscara de mayor tamaño.

En una emergencia, la mascarilla laríngea debe considerarse una medida temporaria. Una colocación por tiempo prolongado o la sobreinsuflación de la máscara pueden comprimir la lengua y producir edema. Si se administran relajantes musculares a un paciente no comatoso antes de la introducción de la máscara laríngea (p. ej., para laringoscopia), puede tener náuseas y aspirarse una vez pasado el efecto de dichos fármacos. El dispositivo debe retirarse (si la ventilación y los reflejos nauseosos son adecuados) o administrar fármacos para eliminar la respuesta nauseosa y dar tiempo a realizar una técnica de intubación alternativa.

Una contraindicación par utilizar una mascarilla laríngea es un traumatismo facial masivo.

Vía aérea de mascarilla laríngea

La vía aérea de máscara laríngea es un tubo con un manguito inflable que se inserta en la bucofaringe. A: el manguito desinflado se introduce por la boca. B: con el dedo índice, se guía el manguito hacia el lugar adecuado por encima de la laringe. C: una vez en su lugar, se infla el manguito.

Algunos manguitos usan un gel que se amolda a la vía aérea en lugar de un manguito inflable.

Otras vías aéreas supraglóticas

Otros dispositivos supraglóticos incluyen los tubos laríngeos y las vías aéreas de doble luz endotraqueal-traqueal (véase Cómo insertar un tubo de doble luz esofágico-traqueal o un tubo laríngeo). Estos dispositivos utilizan 2 balones para ocluir por encima y por debajo de la laringe y tienen puertos de ventilación sobre la entrada a la laringe (que se ubica entre los balones). Al igual que la mascarilla laríngea, la colocación durante un tiempo prolongado y la sobreinsuflación del balón pueden producir edema de lengua.

Estos dispositivos no requieren la visualización directa de las cuerdas vocales y pueden utilizarse como vía aérea alternativa después de intentos fallidos de intubación con un tubo endotraqueal. El personal prehospitalario con escasa formación o experiencia en intubación endotraqueal puede utilizar estos dispositivos para establecer una vía aérea rápidamente.

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