El trastorno de ansiedad generalizada consiste en la presencia de un estado de preocupación y nerviosismo excesivos en relación con diversas actividades o acontecimientos. Las personas afectadas sufren ansiedad la mayoría de los días durante un periodo de 6 meses o más. La causa es desconocida, aunque por lo general coexiste en personas que tienen trastorno por consumo de alcohol, depresión mayor, o trastorno de angustia.
La persona afectada está ansiosa y preocupada por diversos temas, actividades y situaciones.
Para establecer el diagnóstico de este trastorno, la ansiedad ha de ir acompañada de otros síntomas (como, por ejemplo, tendencia a cansarse con facilidad, dificultad para concentrarse y tensión muscular).
El tratamiento consiste en una combinación de fármacos (generalmente ansiolíticos y a veces antidepresivos) y psicoterapia.
El trastorno de ansiedad generalizada es un tipo frecuente de trastorno de ansiedad. Afecta cada año a alrededor del 2% de los adultos a nivel mundial y entre el 3% y el 4% de la población de Estados Unidos. Las mujeres tienen un riesgo dos veces mayor de sufrir este trastorno. El trastorno comienza con mayor frecuencia en la edad adulta, pero puede empezar a cualquier edad (véase Trastorno de ansiedad generalizada en niños).
En la mayoría de las personas el trastorno persiste a lo largo de muchos años y tiene un curso fluctuante, con empeoramiento en periodos de estrés.
Síntomas de ansiedad generalizada
Las personas con trastorno de ansiedad generalizada experimentan un estado de preocupación o malestar constante que les resulta difícil de controlar. La intensidad, frecuencia o duración de la preocupación es mayor de lo que la situación justifica.
Las preocupaciones son de carácter general y pueden referirse a diversos temas, si bien es frecuente que con el tiempo vayan pasando de un tema a otro. Entre las preocupaciones habituales se incluyen las responsabilidades laborales y familiares, el dinero, la salud, la seguridad, las reparaciones del automóvil y las labores domésticas.
La mayoría de las personas con trastorno de ansiedad generalizada también padecen otro trastorno de salud mental, como depresión u otro trastorno de ansiedad.
Diagnóstico de la ansiedad generalizada
Evaluación médica, basada en los criterios estándar de diagnóstico psiquiátrico
Para que un médico diagnostique un trastorno de ansiedad generalizada, la persona afectada debe experimentar preocupación o ansiedad que
Es excesiva
Está relacionada con una serie de actividades y eventos diversos
Está presente la mayoría de los días durante un periodo de 6 meses o más
Además, la persona afectada debe presentar 3 o más de los siguientes síntomas:
Inquietud o sensación de tensión o desasosiego
Tendencia a cansarse fácilmente
Dificultad para concentrarse
Irritabilidad
Tensión muscular
Alteraciones del sueño
Antes de diagnosticar el trastorno de ansiedad generalizada, los médicos también realizan un examen físico. Pueden practicar un análisis de sangre u otras pruebas para asegurarse de que los síntomas no son causados por un trastorno físico o por el uso de un fármaco.
Tratamiento de la ansiedad generalizada
Una combinación de fármacos y psicoterapia
El tratamiento consiste a menudo en una combinación de terapia farmacológica y psicoterapia. Esta última puede abordar las causas de la ansiedad y proporcionar herramientas para hacerle frente.
Los antidepresivos, particularmente los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (como el escitalopram) y los inhibidores de la recaptación de serotonina-noradrenalina (como la venlafaxina), son eficaces para el trastorno de ansiedad generalizada. Estos antidepresivos suelen tardar un par de semanas en aliviar la ansiedad, por lo que a algunas personas se les receta al principio una benzodiazepina junto con el antidepresivo. Las benzodiazepinas son fármacos ansiolíticos que alivian la ansiedad de forma rápida, por lo general casi de inmediato. Sin embargo, debido a que el uso prolongado de benzodiazepinas puede conducir a una dependencia y adicción a los medicamentos (véase Mal uso de medicamentos ansiolíticos y sedantes), estos medicamentos se suelen administrar solo durante un tiempo relativamente corto. Cuando el fármaco antidepresivo y la psicoterapia ya son eficaces para aliviar la ansiedad, se disminuye la dosis de benzodiazepina de manera gradual hasta su suspensión completa. El tratamiento con benzodiazepinas no se debe suspender de forma abrupta.
La buspirona, otro fármaco ansiolítico, también es eficaz en algunas personas con trastorno de ansiedad generalizada. La buspirona también puede tardar dos semanas o más en empezar a hacer efecto y puede requerir aumentos graduales de la dosis para resultar eficaz.
Algunas plantas medicinales, como la kava, pueden tener efectos ansiolíticos, aunque todavía son necesarios estudios adicionales para valorar su efectividad y seguridad en el tratamiento de los trastornos de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada.
La terapia cognitivo-conductual ha demostrado ser el tratamiento más beneficioso para el trastorno de ansiedad generalizada. Con esta terapia, las personas aprenden a hacer lo siguiente:
Reconocer en qué aspectos está distorsionado su pensamiento
Controlar su pensamiento distorsionado
Modificar su comportamiento en consecuencia
Las técnicas de relajación, yoga, meditación y biorretroalimentación, así como el ejercicio físico, también pueden ser beneficiosas.
Más información
El siguiente recurso en inglés puede ser útil. Tenga en cuenta que el Manual no es responsable del contenido de este recurso.
Información del fármaco para el tema



