Estrellas naranjas

Cáncer de pulmón

(Carcinoma de Pulmón)

Revisión completa: feb 2026 PorMaria A. Velez, MD, MS, University of California, Los Angeles | Revisión de colegas realizada porM. Patricia Rivera, MD, University of Rochester Medical Center
Última actualización: may 2026
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Datos clave

El cáncer de pulmón es la principal causa de muerte por cáncer tanto en hombres como en mujeres. Alrededor del 85% de los casos están relacionados con el tabaquismo.

  • La tos persistente o un cambio en las características de una tos crónica son síntomas comunes.

  • Las radiografías de tórax pueden detectar el cáncer de pulmón, pero se requieren otras pruebas de diagnóstico por la imagen (como la TC y la PET-TC) y biopsias para confirmar el diagnóstico.

  • Para tratar el cáncer de pulmón pueden utilizarse cirugía, inmunoterapia, quimioterapia, agentes dirigidos a dianas específicas y radioterapia.

El cáncer de pulmón es la principal causa de muerte por cáncer en todo el mundo. El cáncer de pulmón representa alrededor del 12% de todos los diagnósticos nuevos de cáncer y casi el 19% de las muertes por cáncer a nivel mundial. Existe una variación significativa en la incidencia de cáncer de pulmón a nivel mundial; algunas zonas presentan tasas más altas (como Australia y Nueva Zelanda) y otras más bajas (como África Occidental). Existe un predominio en el sexo masculino. Estas variaciones por sexo y región pueden explicarse, en parte, por las diferencias en la prevalencia del tabaquismo y en los niveles de desarrollo económico. En Estados Unidos se estima que en 2025 se diagnosticarán 226.650 nuevos casos de cáncer de pulmón (alrededor de 110.680 en hombres y 115.970 en mujeres) y se espera que 124.730 personas mueran a causa de la enfermedad.

El cáncer de pulmón primario es un cáncer que se origina a partir de células pulmonares. El cáncer pulmonar primario puede iniciarse en las vías respiratorias que se ramifican a partir de la tráquea para ventilar los pulmones (bronquios) o en los pequeños sacos aéreos del pulmón (alvéolos).

El cáncer de pulmón metastásico es un cáncer que ha comenzado en otra parte del cuerpo y se disemina al pulmón (con mayor frecuencia desde las mamas, el colon, la próstata, los riñones, la glándula tiroidea, el estómago, el cuello del útero, el recto, los testículos, los huesos o la piel).

Interior de los pulmones y de las vías respiratorias

Hay 2 categorías principales de cáncer de pulmón primario:

  • Cáncer de pulmón no microcítico: alrededor de un 85 de los cánceres de pulmón se encuentran en esta categoría. Este cáncer crece más lentamente que el cáncer pulmonar microcítico (o de células pequeñas). Sin embargo, aproximadamente el 40% de las personas diagnosticadas presentan un cáncer que ya se ha diseminado a otras partes del organismo, fuera del tórax. Los tipos más comunes de cáncer de pulmón de células no pequeñas son el carcinoma de células escamosas, que se origina en las células que recubren las vías respiratorias; el adenocarcinoma, que se origina en las células que revisten los pequeños sacos de aire de los pulmones (alvéolos); el carcinoma de células grandes, que contiene tipos de células grandes y poco definidas (poco diferenciadas) y el carcinoma sarcomatoide, que es un cáncer de tejidos mixtos que contiene más de un tipo de célula poco diferenciada.

  • Cáncer pulmonar microcítico: este cáncer, a veces también denominado carcinoma de células en avena, representa un 15% de todos los cánceres pulmonares. Es muy agresivo y se extiende rápidamente. La mayoría de las personas, en el momento en que son diagnosticadas, presentan ya un cáncer que se ha extendido a otras partes del organismo.

Los cánceres de pulmón poco comunes incluyen:

Causas del cáncer de pulmón

Fumar cigarrillos es la principal causa de cáncer pulmonar y representa aproximadamente el 85% de todos los casos de cáncer de pulmón. El riesgo de desarrollar cáncer de pulmón varía en función del número de cigarrillos fumados y del número de años durante los que sea ha fumado. Sin embargo, algunos grandes fumadores no desarrollan cáncer de pulmón. En las personas que dejan de fumar, el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón disminuye, pero los ex-fumadores continúan presentando un riesgo más elevado de desarrollar cáncer de pulmón que las personas que nunca han fumado.

Entre un 15% y un 20% de las personas que desarrollan cáncer de pulmón nunca han fumado o han fumado muy poco. En estas personas, se desconoce la razón por la que desarrollan cáncer de pulmón, pero podría ser debido a ciertas mutaciones genéticas.

Otros posibles factores de riesgo son:

  • Contaminación del aire

  • Exposición al humo del cigarro

  • Exposición al humo de tabaco ajeno

  • La exposición a carcinógenos, como asbesto, radiación, radón, arsénico, cromatos, níquel, éteres clorometílicos, hidrocarburos policíclicos aromáticos, gas mostaza, emisiones de estufas de carbón: la exposición a dichas fuentes puede darse en el puesto de trabajo.

  • Uso exclusivo de fuegos abiertos para cocinar y calentar

El riesgo de contraer cáncer de pulmón es mayor en las personas que están expuestas a estas sustancias y, además, fuman cigarrillos.

El riesgo de cáncer de pulmón relacionado con los sistemas de suministro de nicotina, como los cigarrillos electrónicos, aún no se ha determinado, si bien los médicos creen que las sustancias creadas en la combustión del tabaco más probablemente sean la causa del cáncer más que la propia nicotina.

Se desconoce si fumar marihuana aumenta el riesgo de cáncer de pulmón.

La exposición al radón doméstico es un factor de riesgo para el cáncer de pulmón.

En casos contados aparecen cánceres de pulmón, especialmente adenocarcinoma y carcinoma bronquioloalveolar (un tipo de adenocarcinoma también conocido como adenocarcinoma in situ), en personas cuyos pulmones presentan cicatrices causadas por otros trastornos pulmonares, como la tuberculosis. Además, las personas que fuman y toman suplementos de betacaroteno pueden tener un mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.

¿Sabías que...?

  • Aunque fumar causa la mayoría de los casos, las personas que nunca han fumado también pueden padecer cáncer de pulmón.

Cambios genéticos

Los médicos han identificado varios genes asociados con el cáncer de pulmón. Las alteraciones en estos genes se denominan mutaciones. Las mutaciones que se producen en el cáncer de pulmón suelen darse de forma reiterada en determinados genes a lo largo del tiempo. Algunas mutaciones genéticas específicas están asociadas al cáncer de pulmón de células no pequeñas (por ejemplo, EGFR, ALK, KRAS, ROS, NTRK1, NTRK2, NTRK3 y CDKN2A) y al cáncer de pulmón de células pequeñas (por ejemplo, MYC, NOTCH1 y NOTCH2). Pero también se han identificado otros genes (por ejemplo, el TP53). Los médicos analizan estas alteraciones genéticas (biomarcadores) en personas con cáncer de pulmón para ayudar a determinar qué terapias dirigidas a dichas mutaciones resultarán eficaces.

Síntomas del cáncer de pulmón

Los síntomas del cáncer de pulmón dependen de su tipo, de su localización y de la manera en la que se extiende hacia el interior de los pulmones, a las áreas que los rodean o a cualquier otra parte del cuerpo. Algunas personas no presentan síntomas en el momento del diagnóstico.

Uno de los síntomas más frecuentes es una tos persistente o, en personas que tienen tos crónica, un cambio en las características de la tos. Algunas personas expectoran sangre o esputo manchado con sangre (hemoptisis). En raras ocasiones, el cáncer de pulmón crece en un vaso sanguíneo subyacente y causa una hemorragia grave.

Otros síntomas adicionales no específicos de cáncer de pulmón son pérdida de apetito, pérdida de peso, cansancio, dolor torácico y debilidad.

Complicaciones del cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón puede estrechar la vía respiratoria y provocar sibilancias. Si un tumor obstruye una vía respiratoria, parte del pulmón ventilado por esa vía puede colapsarse; dicho trastorno se denomina atelectasia. Otras consecuencias de la obstrucción de una vía respiratoria son dificultad respiratoria (disnea) y neumonía, que puede evolucionar con tos, fiebre y dolor torácico.

Cuando el tumor crece en el interior de la pared torácica, puede causar un dolor torácico persistente que no logra aliviarse. En el espacio entre el pulmón y la pared torácica puede acumularse líquido que contiene células cancerosas (lo que se conoce como derrame pleural maligno). La acumulación de una cantidad importante de líquido produce dificultad respiratoria y el dolor torácico. Si el cáncer se extiende por los pulmones, las concentraciones de oxígeno en la sangre disminuyen, lo que provoca dificultad respiratoria y, finalmente, hipertrofia del lado derecho del corazón con posible insuficiencia cardíaca (un trastorno denominado cor pulmonale).

El cáncer de pulmón puede afectar a ciertos nervios del cuello, haciendo que un párpado quede semiabierto, la pupila se contraiga y la transpiración en un lado de la cara quede reducida. Estos síntomas, en conjunto, se conocen como síndrome de Horner.

El cáncer en la parte alta del pulmón puede afectar a los nervios que controlan el brazo, produciendo dolor, entumecimiento y pérdida de fuerza en el brazo o el hombro. Los tumores con esta localización suelen denominarse tumores de Pancoast. Si el tumor crece en los nervios de la zona central del tórax, puede resultar dañado el nervio de la laringe, lo que produce una voz ronca; el nervio hacia el diafragma puede resultar dañado, lo que provoca dificultad respiratoria (disnea) y bajos niveles de oxígeno en sangre.

El cáncer de pulmón puede crecer en el esófago o cerca de él, haciendo difícil o dolorosa la deglución.

También puede crecer hacia el corazón o la región torácica media (mediastínica), lo que da lugar a anomalías en el ritmo cardíaco, obstrucción del flujo sanguíneo a través del corazón o aparición de líquido en el saco que envuelve el corazón (saco pericárdico).

El cáncer puede crecer hacia el interior de una de las grandes venas del tórax (la vena cava superior) o comprimirla. Este trastorno se denomina síndrome de la vena cava superior. El bloqueo de la vena cava superior provoca reflujo sanguíneo en las otras venas de la parte superior del cuerpo. Las venas de la pared del tórax se agrandan. La cara, el cuello y la parte superior del tórax, incluidas las mamas, se inflaman y se enrojecen, causando dolor. La enfermedad también produce dificultad respiratoria, dolor de cabeza, visión borrosa, mareo y somnolencia. Estos síntomas suelen empeorar cuando la persona se inclina hacia adelante o se acuesta.

El cáncer de pulmón también puede propagarse por el torrente sanguíneo hacia otras partes del organismo, con mayor frecuencia hacia el hígado, el cerebro, las glándulas suprarrenales, la médula espinal o los huesos. La extensión del cáncer pulmonar puede ocurrir en la primera fase de la enfermedad, especialmente si se trata del cáncer pulmonar microcítico o de células pequeñas. Algunos síntomas, como dolor de cabeza, confusión, convulsiones y dolores óseos, pueden producirse antes de que cualquier otra anomalía pulmonar sea evidente, lo cual complica un diagnóstico precoz.

Los síndromes paraneoplásicos son efectos causados por el cáncer que aparecen en sitios alejados del mismo, como nervios y músculos. Estos síndromes no tienen relación con el tamaño o la localización del cáncer pulmonar y no indican que este se haya propagado más allá del tórax. La causa de estos síndromes está en las sustancias segregadas por el cáncer (como hormonas, citocinas y otras proteínas diversas). Entre los efectos paraneoplásicos comunes del cáncer de pulmón se incluyen:

Diagnóstico de los trastornos pulmonares

  • Pruebas de diagnóstico por la imagen

  • Examen microscópico de las células tumorales

  • Análisis genético del tumor

  • Estadificación

Los médicos valoran la posibilidad de un cáncer de pulmón cuando una persona, especialmente una persona que fuma o ha dejado de fumar, sufre accesos de tos persistente que empeoran, presenta otros síntomas pulmonares (como dificultad respiratoria o expectoración de esputo teñido de sangre) o tiene pérdida de peso. También puede ser preocupante el hecho de que la persona afectada parezca haber sufrido neumonía pero su radiografía siga sin tener un aspecto normal después de haber recibido un ciclo de antibióticos.

Pruebas de diagnóstico por la imagen

La radiografía torácica suele ser la primera prueba. La radiografía de tórax permite detectar la mayoría de los tumores pulmonares, aunque los más pequeños pueden pasar desapercibidos. A veces, una anomalía detectada en una radiografía de tórax hecha con otra finalidad (como, por ejemplo, un estudio preoperatorio) proporciona el primer indicio, aunque este tipo de anomalía no constituyen una prueba inequívoca de cáncer.

A continuación se puede realizar tomografía computarizada (TC). La TC puede mostrar patrones característicos que ayudan a realizar el diagnóstico. Pueden además mostrar pequeños tumores que no son visibles en las radiografías y revelar si los ganglios linfáticos del interior del tórax han aumentado de tamaño.

La tomografía por emisión de positrones (PET) y la tomografía PET-TC, que combina la tecnología PET y TC en una sola máquina, también se utilizan para evaluar a las personas con sospecha de cáncer y pueden ayudar a detectar la enfermedad que se ha diseminado fuera del tórax. También se puede utilizar la resonancia magnética nuclear (RMN) si las imágenes de TC o PET-TC no aportan suficiente información a los médicos.

Examen microscópico

Por lo general, se necesita un examen microscópico de tejido pulmonar procedente de la zona que puede ser cancerosa para confirmar el diagnóstico. Si el cáncer ha provocado un derrame pleural maligno, puede ser suficiente con extraer y analizar el líquido pleural. Por lo general, sin embargo, los médicos necesitan obtener una muestra de tejido (biopsia) directamente del tumor.

Una manera frecuente de obtenerla es mediante broncoscopia. La vía aérea de la persona se observa directamente mediante un endoscopio flexible y se pueden obtener muestras del tumor. Los broncoscopios que incorporan dispositivos ecográficos pueden encontrar y biopsiar tejido que no se puede visualizar con un broncoscopio regular, como los ganglios linfáticos ubicados en el centro del tórax (mediastino). Esto ayuda a estadificar la enfermedad y guiará el tratamiento.

Si el cáncer está demasiado lejos de las vías respiratorias principales para ser alcanzado con un broncoscopio, normalmente se puede obtener una muestra insertando un instrumento a través de la piel. Este procedimiento se denomina biopsia percutánea. Algunas veces, solo se puede obtener una muestra mediante un procedimiento quirúrgico denominado toracotomía. También se puede realizar una mediastinoscopia, en la cual se toman y examinan muestras de ganglios linfáticos del centro del tórax que han aumentado de tamaño (biopsia) para determinar si el aumento de tamaño se debe a una inflamación o a un cáncer.

Prueba genética

Los médicos llevan a cabo pruebas genéticas en la muestra de tejido para ver si la causa del cáncer es una mutación cuyos efectos se puedan tratar con fármacos específicos.

Estadificación

Una vez que se ha identificado el cáncer con ayuda del microscopio, generalmente se realizan pruebas para determinar si se ha extendido. Se pueden realizar PET-TC y técnicas de imagen de la cabeza (TC o RMN cerebral) para determinar si el cáncer pulmonar se ha extendido, especialmente al hígado, las glándulas suprarrenales o el cerebro. Si no está disponible una PET-TC, se realiza TC de tórax, de abdomen y de pelvis y una gammagrafía ósea. La gammagrafía puede mostrar que el cáncer se ha extendido a los huesos.

La estadificación del cáncer de pulmón se realiza mediante el Sistema Internacional de Estadificación (sistema TNM). Los cánceres se clasifican en función de:

  • El tamaño del tumor (T)

  • Si se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos (N)

  • Si se ha diseminado (metastasizado) a órganos lejanos (M)

Las diferentes categorías se utilizan para determinar el estadio del cáncer. Cada uno de estos estadios se subdivide a su vez en números, por lo general del 1 al 4 (por ejemplo, T1N1M1) y, en ocasiones, se añaden además letras de la "a" a la "c" (por ejemplo, T4N2aM0).

El cáncer de pulmón tiene 4 estadios: I, II, III y IV (según el sistema TNM). El cáncer de pulmón de células pequeñas se clasifica además en enfermedad en estadio limitado (cuando el cáncer está confinado en un lado del tórax) y enfermedad en estadio extenso (cuando el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo). El estadio de un cáncer sugiere el tratamiento más adecuado y permite a los médicos estimar el pronóstico de la persona afectada. En casos extensos, el objetivo principal del tratamiento es mitigar los síntomas y mejorar la calidad de vida (cuidados paliativos), más que curar la enfermedad.

Cribado del cáncer de pulmón

Las pruebas de cribado son pruebas que se realizan en personas de alto riesgo sin síntomas para buscar indicios de una enfermedad en una etapa temprana. Las pruebas de cribado para el cáncer de pulmón incluyen tomografías computarizadas de baja dosis.

No se ha demostrado que el cribado de todas las personas (es decir, presenten o no factores de riesgo) disminuya el riesgo de muerte por cáncer de pulmón y, por lo tanto, no se recomienda. Las pruebas pueden ser caras y causar una preocupación injustificada si producen resultados falsos positivos que determinan de forma errónea la presencia de un cáncer. También puede darse el caso contrario. Una prueba de cribado que da un resultado negativo cuando existe realmente un cáncer.

Sin embargo, el cribado de la población de alto riesgo es recomendable. Los médicos intentan determinar con precisión el riesgo que tiene una persona de sufrir un determinado cáncer antes de realizar pruebas de cribado. Las personas que pueden beneficiarse del cribado del cáncer de pulmón son los adultos de mediana edad y de edad avanzada que fuman mucho o han fumado durante muchos años. Las pautas recomiendan la detección sistemática en personas entre 50 y 80 años de edad que tengan un historial de tabaquismo de más de 20 paquetes-año (calculado multiplicando los años fumados por el número de paquetes por día) que aún fuman o han dejado de fumar en los últimos 15 años. La TC anual con una técnica que utiliza cantidades de radiación inferiores a las habituales parece encontrar bastantes tipos de cáncer que se pueden curar y salvar vidas. Sin embargo, no se recomienda la realización de radiografías torácicas ni de exámenes de esputo en estas personas con alto riesgo.

Tratamiento del cáncer de pulmón

  • Cirugía

  • Radioterapia

  • Quimioterapia

  • Terapias dirigidas

  • Inmunoterapia

Los médicos utilizan diversos tratamientos, tanto para el cáncer de pulmón microcítico como para el no microcítico. La cirugía, la quimioterapia, la inmunoterapia, la terapia dirigida (terapias que actúan sobre las mutaciones genéticas relevantes causantes del cáncer) y la radioterapia pueden emplearse de forma individual o en combinación. La combinación precisa de los tratamientos depende de lo siguiente:

  • Tipo de cáncer

  • Localización del cáncer

  • Gravedad del cáncer

  • Grado en que el cáncer se ha diseminado

  • Estado de salud general de la persona

Por ejemplo, en algunas personas con cáncer de pulmón no microcítico avanzado, el tratamiento incluye quimioterapia y radioterapia antes, después o en lugar de extirpación quirúrgica.

Cirugía para el cáncer de pulmón

La cirugía es el tratamiento de elección para el cáncer pulmonar que no se ha diseminado más allá del pulmón (estadio temprano de la enfermedad). En general, la cirugía no se utiliza para el cáncer de pulmón de células pequeñas en estadio inicial, porque a menudo este cáncer agresivo se ha propagado más allá de los pulmones en el momento del diagnóstico y, por lo tanto, se trata con quimioterapia y radioterapia. La cirugía para el cáncer de pulmón no microcítico probablemente no será posible si el cáncer se ha propagado más allá de los pulmones, si está demasiado cerca de la tráquea o si el paciente presenta otras enfermedades graves (por ejemplo, enfermedades cardíacas o pulmonares).

Antes de la cirugía, se hacen pruebas de función pulmonar para determinar si la cantidad de pulmón preservada será capaz, después de la intervención, de proporcionar una cantidad de oxígeno suficiente y mantener la función respiratoria. La cirugía no es posible cuando los resultados de la prueba confirman que la extirpación del tejido canceroso conlleva una inadecuada función respiratoria. La porción de pulmón que hay que extirpar la decide el cirujano y varía desde una pequeña parte de un lóbulo pulmonar hasta todo un pulmón.

A pesar de que los cánceres pulmonares microcíticos pueden extirparse quirúrgicamente, el resultado no siempre es la curación. La quimioterapia complementaria (coadyuvante) después de la cirugía puede aumentar la tasa de supervivencia. Se aplica en todo tipo de cánceres, excepto los pequeños. A veces, la quimioterapia se administra antes de la cirugía (llamada terapia neoadyuvante) para ayudar a reducir el tamaño del tumor antes de que se practique la cirugía.

En el caso de que un cáncer originado en otro lugar del organismo (por ejemplo, en el colon) se propague a los pulmones, la extirpación del tumor original se realiza antes de extirpar la lesión en el pulmón. Este procedimiento solo se recomienda en contadas ocasiones, y las pruebas deben mostrar que el cáncer no se ha propagado fuera de los pulmones.

Radioterapia para el cáncer de pulmón

La radioterapia se utiliza tanto en los cánceres microcíticos como en los cánceres no microcíticos. Puede administrarse a personas que no quieren pasar por quirófano, no pueden ser sometidas a una intervención quirúrgica por presentar otros trastornos (como una enfermedad coronaria grave) o cuyo cáncer se ha propagado a estructuras cercanas como los ganglios linfáticos. Aunque la radioterapia se utiliza para tratar el cáncer, en algunas personas solo puede reducir parcialmente el tamaño del mismo o retrasar su crecimiento. La combinación de quimioterapia con radioterapia mejora aún más la supervivencia.

En las personas con un cáncer de pulmón pequeño y que han respondido bien a la quimioterapia puede ser aconsejable la radioterapia craneal para evitar que el cáncer se propague al cerebro. Si el cáncer ya se ha diseminado al cerebro, la radioterapia cerebral suele utilizarse frecuentemente para reducir síntomas como cefalea, confusión y convulsiones.

La radioterapia también es un procedimiento útil para controlar las complicaciones del cáncer de pulmón, como expectoración con sangre, dolor óseo, síndrome de la vena cava superior o compresión de la médula espinal.

Quimioterapia para el cáncer de pulmón

La quimioterapia se utiliza tanto en el cáncer de pulmón no microcítico como en el microcítico. En el cáncer de pulmón microcítico, el tratamiento principal es la quimioterapia, en ocasiones asociada a radioterapia. Se prefiere este enfoque debido a que el cáncer de pulmón microcítico es agresivo y con frecuencia se ha extendido a partes distantes del organismo en el momento del diagnóstico. La quimioterapia puede prolongar la supervivencia en personas en quienes la enfermedad se encuentra en fase avanzada.

En el cáncer pulmonar no microcítico, por lo general la quimioterapia también prolonga la supervivencia y trata los síntomas. En personas en las que se ha extendido a otras partes del organismo, la supervivencia media se incrementa a 9 meses con tratamiento. Las terapias dirigidas también pueden mejorar la supervivencia de pacientes con cáncer.

Terapias dirigidas contra el cáncer de pulmón

Algunas personas con cáncer de pulmón no microcítico sobreviven significativamente más tiempo cuando son tratadas con quimioterapia, radioterapia o algunas de las terapias dirigidas. Las terapias dirigidas incluyen fármacos, como ciertos fármacos biológicos que atacan específicamente las mutaciones genéticas que causan los tumores pulmonares. Estudios han identificado proteínas dentro de las células cancerosas y los vasos sanguíneos que nutren estas células. Estas proteínas pueden estar implicadas en la regulación y promoción del crecimiento y metástasis del cáncer. Se han diseñado fármacos para alterar específicamente los efectos de la proteína anormal y posiblemente matar las células cancerosas o inhibir su crecimiento. Las terapias dirigidas importantes para el cáncer de pulmón incluyen los inhibidores de EGFR (por ejemplo, el osimertinib), los inhibidores de ALK (por ejemplo, el alectinib y el lorlatinib), los inhibidores de ROS (por ejemplo, el crizotinib), los inhibidores de BRAF (por ejemplo, el dabrafenib), los inhibidores de MET (por ejemplo, el tepotinib) y los inhibidores de la fusión de los genes NTRK1, NTRK2 o NTRK3 (por ejemplo, el entrectinib).

Los fármacos de inmunoterapia, que comprenden nivolumab, pembrolizumab, durvalumab, ipilimumab y atezolizumab, capacitan al propio sistema inmunitario de la persona para luchar contra el cáncer. Estos medicamentos se pueden usar en lugar de los agentes quimioterápicos habituales, en combinación con ellos o después de un tratamiento con agentes quimioterápicos convencionales que no haya funcionado.

Terapia con láser y ablación para el cáncer de pulmón

A veces se utiliza una terapia con láser, en la cual se emplea un láser para eliminar o reducir el tamaño de los tumores pulmonares. En algunas ocasiones puede utilizarse una corriente de alta energía (ablación por radiofrecuencia) o frío (crioablación) para destruir las células tumorales en personas que tienen tumores pequeños o no pueden someterse a cirugía.

Otros tratamientos

Las personas con cáncer de pulmón a menudo necesitan tratamientos adicionales. Muchos de estos tratamientos, denominados tratamientos paliativos, tienen como objetivo mitigar los síntomas y mejorar la calidad de vida, más que curar el cáncer.

Dado que muchas personas afectadas de cáncer de pulmón sufren una disminución sustancial de la función pulmonar, estén o no bajo tratamiento, la oxigenoterapia y los broncodilatadores (medicamentos que ensanchan las vías respiratorias) pueden ayudar a respirar.

El dolor a menudo requiere tratamiento. Los opioides se pueden utilizar a menudo para aliviar el dolor, pero pueden causar efectos adversos, como estreñimiento, que también requieren tratamiento.

Pronóstico del cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón tiene un mal pronóstico. Las personas con cáncer de pulmón microcítico extendido o cáncer de pulmón no microcítico avanzado tienen un pronóstico especialmente malo. El diagnóstico precoz mejora la supervivencia.

En el cáncer de pulmón de células no pequeñas, la tasa de supervivencia a 5 años varía según el estadio: del 65 al 80% en pacientes con estadio I, del 30 al 60% en estadio II, del 13 al 36% para los pacientes en estadio III y del 5 al 62% para la enfermedad en estadio IV.

En el cáncer de pulmón de células pequeñas en estadio limitado, el tiempo de supervivencia habitual es de entre 25 y 56 meses, y entre el 16 y el 28% de los pacientes viven al menos 5 años. En el cáncer de pulmón de células pequeñas en estadio extenso, el pronóstico es menos favorable; el tiempo de supervivencia habitual es de alrededor de 1 año, con un 12% de los pacientes que viven al menos 5 años.

Los supervivientes deben hacerse revisiones regulares que incluyen radiografías de tórax y TC periódicas para asegurarse de que el cáncer no se ha reproducido. Por lo general, si el cáncer se reproduce, lo hace dentro de los 2 primeros años. Sin embargo, se recomiendan revisiones frecuentes durante los 5 años posteriores al tratamiento contra el cáncer de pulmón y realizar controles anuales durante el resto de la vida.

Dado que muchas personas fallecen por cáncer de pulmón, es necesario prever la atención de la enfermedad terminal. Aunque la ansiedad y el dolor son frecuentes en personas con cáncer de pulmón incurable, estos síntomas pueden aliviarse con la medicación adecuada.

Prevención del cáncer de pulmón

La prevención del cáncer de pulmón incluye dejar de fumar y evitar la exposición a sustancias potencialmente cancerígenas (carcinógenas). Los pacientes con alto riesgo de cáncer de pulmón también deben someterse a pruebas de detección. Las personas también deben controlar los niveles de radón en sus hogares para limitar la exposición. También es importante reducir la exposición al asbesto y a las emisiones de los gases de escape de los motores diésel.

Más información

Los siguientes son recursos en inglés que pueden ser útiles. Tenga en cuenta que el Manual no se hace responsable del contenido de estos recursos.

  1. American Cancer Society: Lung Cancer

  2. American Lung Association: Lung Cancer

  3. CancerCare: Lung Cancer

  4. National Cancer Institute: Lung Cancer

  5. Cancer Nation (formerly National Coalition for Cancer Survivorship)

Información del fármaco para el tema

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