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Botulismo

Por

Larry M. Bush

, MD, FACP, Charles E. Schmidt College of Medicine, Florida Atlantic University

Última revisión completa dic. 2019
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El botulismo es una intoxicación poco frecuente y potencialmente mortal, causada por las toxinas producidas por la bacteria anaerobia Clostridium botulinum.

  • Las toxinas botulínicas, habitualmente consumidas en los alimentos, debilitan o paralizan los músculos.

  • El botulismo puede comenzar con sequedad de boca, dificultad para tragar y para hablar, visión doble e incapacidad de enfocar la vista, o con síntomas digestivos como diarrea, vómitos y cólicos intestinales.

  • Los médicos examinan las muestras de sangre y heces, o los tejidos de una herida, y realizan una electromiografía.

  • La preparación y el almacenamiento cuidadosos de los alimentos previenen el botulismo causado por la ingesta de alimentos contaminados.

  • Si las personas creen que pueden tener botulismo, deben acudir al hospital de inmediato.

  • Para prevenir o hacer más lentos los efectos de la toxina se utiliza una antitoxina.

Clostridium botulinum no necesita oxígeno para vivir. Es decir, son anaerobias.

Las toxinas que producen el botulismo, que son los venenos más potentes que se conocen, afectan gravemente la función nerviosa periférica. Las toxinas del botulismo paralizan los músculos para evitar que los nervios liberen un mensajero químico (neurotransmisor) llamado acetilcolina. La acetilcolina interacciona con los receptores de los músculos (en la unión neuromuscular) y estimula su contracción.

En dosis muy pequeñas, dos tipo de toxinas del botulismo (A y B) se utilizan para aliviar espasmos musculares (dado que reduce la actividad muscular) y para reducir las arrugas cutáneas.

¿Sabías que...?

  • Las toxinas que causan el botulismo son los venenos más potentes conocidos.

  • En dosis muy pequeñas, dos tipos de estas toxinas (A y B) se utilizan para controlar los espasmos musculares y para reducir las arrugas cutáneas.

Causas

La bacteria Clostridium botulinum produce unas células latentes denominadas esporas. Estas esporas latentes están presentes de forma generalizada en el medio ambiente, incluso en el suelo y en el agua del río y el mar. Como las semillas, las esporas permanecen en estado latente durante muchos años y son muy resistentes a la destrucción por ejemplo, por el calor. En condiciones de humedad, en presencia de nutrientes y ausencia de oxígeno (como en el intestino y en los recipientes herméticos o en las latas), las esporas se transforman en bacterias activas y producen toxinas. Algunas toxinas producidas por Clostridium botulinum no son destruidas por el ácido gástrico o las enzimas protectoras del intestino.

Clostridium botulinum es habitual en el medio ambiente, y el aire transporta sus esporas. Algunos casos de botulismo son resultado de la ingestión o la inhalación de pequeñas cantidades de tierra o polvo que contienen esporas. Además, la toxina se puede usar como arma. Las esporas entran también en el organismo a través de los ojos o de una herida en la piel.

Casi nunca se ha producido botulismo después de la inyección de toxina botulínica por razones estéticas, como arrugas, o razones médicas, como dolores de cabeza por migraña.

No obstante, muchos de los casos se producen por la ingestión de alimentos que contienen la toxina.

Hay diferentes formas de botulismo, que tienen distintas causas. Las formas más frecuentes son

Botulismo transmitido por los alimentos

El botulismo transmitido por alimentos tiene lugar cuando la persona ingiere alimentos contaminados por la toxina botulínica, producida por la bacteria Clostridium botulinum. Los alimentos pueden estar contaminados si fueron cocinados de manera inadecuada antes de su almacenamiento.

Las fuentes más comunes de botulismo alimentario son

  • Los alimentos enlatados en el propio hogar, en particular los que tienen un bajo contenido ácido, como los espárragos, las judías verdes, las remolachas y el maíz.

Otras son el ajo picado en aceite, el ají, los tomates enlatados, las patatas horneadas envueltas en papel de aluminio que han permanecido durante demasiado tiempo a temperatura ambiente y el pescado enlatado o fermentado en casa. Sin embargo, cerca 10% de los brotes se producen al consumir alimentos preparados comercialmente, como verduras, pescado, frutas y condimentos (salsas). Con menor frecuencia, el botulismo es consecuencia del consumo de carne de res, productos lácteos, carne de cerdo, aves de corral u otros alimentos determinados.

El hecho de refrigerarlos no garantiza su seguridad, puesto que los clostridios (Clostridia) pueden producir algunas toxinas a las temperaturas típicas del refrigerador.

La toxina botulínica entra desde el intestino delgado al torrente sanguíneo, que la conduce a los nervios. Dicha toxina impide que los nervios envíen señales a los músculos.

Botulismo por heridas

El botulismo transmitido a través de heridas se produce cuando Clostridium botulinum contamina una herida o se introduce en el interior de otros tejidos. Dentro de la herida, la bacteria produce toxinas que son absorbidas hacia el interior del torrente sanguíneo.

Este tipo de botulismo se produce al inyectar drogas con agujas que no están esterilizadas, por ejemplo heroína contaminada en el interior de un músculo o bajo la piel (inyección subcutanea).

Síntomas

Las diversas formas de botulismo causan muchos de estos síntomas:

  • Sequedad de boca

  • Visión borrosa o doble

  • Párpados caídos

  • Dificultad para enfocar objetos cercanos

  • Pupilas que no se contraen de forma normal cuando se exponen a la luz

  • Arrastrar las palabras al hablar

  • Dificultad para deglutir

El daño neurológico causado por las toxinas afecta la fuerza muscular, pero no la sensibilidad. Además, el estado mental no suele alterarse.

La dificultad para deglutir hace que se puedan inhalar (aspirar) alimentos o saliva hacia los pulmones, lo que origina ahogos o atragantamientos y aumenta el riesgo de neumonía (denominada neumonía por aspiración).

Normalmente, después de la pérdida de fuerza de los músculos de la cara y de la cabeza, gradualmente se pierde la fuerza en los músculos de los brazos y las piernas y en los músculos implicados en la respiración. Los músculos se debilitan de forma progresiva. La parálisis de los músculos respiratorios puede causar la muerte si no se proporciona ventilación mecánica (empleo de una máquina para ayudar a respirar).

En el botulismo transmitido por alimentos, los síntomas evolucionan de forma súbita, habitualmente entre 18 y 36 horas después de que las toxinas penetren en el organismo, aunque pueden comenzar entre 4 horas y 8 días después de la ingestión. Cuantas más toxinas se ingieren, más pronto se enferma.

Los primeros síntomas del botulismo transmitido por alimentos son a menudo náuseas, vómitos, cólicos abdominales y diarrea. Con el tiempo, muchas personas sufren estreñimiento. Estos síntomas digestivos suelen ocurrir antes de que los músculos se vean afectados. Las personas con botulismo transmitido por heridas no presentan síntomas digestivos.

Diagnóstico

  • Por lo general, electromiografía

  • Cuando sea posible, pruebas para detectar toxinas en los alimentos, sangre o heces

Los médicos sospechan botulismo basándose en los síntomas. Sin embargo, otras enfermedades causan síntomas similares, por lo que se necesita información adicional.

La electromiografía (la estimulación eléctrica de los músculos y el registro de su actividad eléctrica) tiene utilidad diagnóstica. En la mayoría de los casos de botulismo, la electromiografia muestra una respuesta anormal del músculo tras la estimulación eléctrica.

En el botulismo transmitido por alimentos, la existencia de alimentos sospechosos proporciona una pista. Por ejemplo, cuando el botulismo se presenta en dos o más personas que consumieron los mismos alimentos preparados en el mismo lugar, el diagnóstico es claro. Cuando se detectan toxinas en la sangre, o las bacterias o sus toxinas en una muestra de heces, se confirma el diagnóstico. Las toxinas también se identifican en el alimento que se ingirió.

En el botulismo transmitido por heridas, los médicos preguntan a las personas si han sufrido un traumatismo con rotura de la piel. Se inspecciona la piel comprobando si hay marcas de punción que indiquen consumo de drogas. El diagnóstico se confirma cuando hay toxinas en la sangre de la persona afectada o cuando se detecta la bacteria en un cultivo de tejido de la herida.

A veces es imposible determinar si el botulismo se ha producido por una herida o por la ingestión de alimentos.

Prevención

  • La cocción completa o el calentamiento de alimentos

  • Almacenamiento y manipulación adecuada de los alimentos

Las esporas de Clostridium botulinum son altamente resistentes al calor y sobreviven a la ebullición durante varias horas. Sin embargo, las toxinas son rápidamente destruidas por el calor. Los alimentos almacenados pueden causar botulismo si fueron cocinados de manera inadecuada antes de su almacenamiento. Las bacterias producen algunas toxinas a temperaturas incluso tan bajas como 3 °C, que es la temperatura habitual de los frigoríficos, por lo que la refrigeración de los alimentos no los hace completamente seguros.

Las siguientes medidas ayudan a evitar el botulismo de transmisión alimentaria:

  • Cocinar los alimentos a 80 ºC durante 30 minutos, lo que casi siempre destruye las toxinas.

  • Desechar los alimentos enlatados que están manchados o que tienen mal olor

  • Seguir las directrices de las home-canning instructions (instrucciones para el envasado en casa) de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés)

  • Desechar las latas hinchadas o que gotean

  • Refrigerar los aceites caseros con ajo o hierbas y desechar cualquiera de estos aceites no utilizados transcurridos 4 días

  • Mantener calientes las patatas asadas en papel de aluminio hasta el momento de servirlas

Si no se sabe con seguridad si una lata debe ser desechada, se puede comprobar al abrirla. Antes de realizar el primer agujero en la lata, se colocan unas gotas de agua en el lugar donde se va a perforar. Si al perforar la lata el agua sale despedida en lugar de ser absorbida, el envase está contaminado y debe ser desechado.

Cualquier alimento que pueda estar contaminado debe manipularse cuidadosamente. Incluso la ingestión, la inhalación o la absorción de cantidades mínimas de toxinas por el ojo o por una herida en la piel pueden causar una enfermedad grave. Hay que evitar el contacto con la piel en la medida de lo posible y lavarse las manos de inmediato después de manipular el alimento contaminado.

Si se infecta una herida, buscar rápidamente asistencia médica disminuye el riesgo de botulismo.

Tratamiento

  • A veces carbón activado para evitar la absorción de las toxinas consumidas en los alimentos.

  • Antitoxina

  • Para los problemas de respiración, la utilización de un respirador mecánico

Si las personas creen que pueden tener botulismo, deben acudir al hospital de inmediato. Si se diagnostica botulismo, la persona afectada es hospitalizada y controlada estrechamente.

Las pruebas de laboratorio se realizan para confirmar el diagnóstico, pero el tratamiento no debe retrasarse hasta conocer los resultados. Para ayudar a eliminar cualquier toxina que todavía no se ha absorbido, los médicos administran carbón activado por vía oral o a través de una sonda insertada desde la nariz o la boca hasta el estómago.

Las constantes vitales (pulso, frecuencia respiratoria, presión arterial y temperatura) se miden a menudo. Si surgen problemas respiratorios, las personas afectadas son trasladadas a una unidad de cuidados intensivos y conectadas temporalmente a un ventilador artificial (respirador). Este tratamiento ha disminuido el porcentaje de muertes por botulismo aproximadamente del 70%, a principios del siglo XX, a menos del 10% en la actualidad.

Una vez diagnosticado el botulismo, se administra lo antes posible una sustancia que bloquea la acción de las toxinas (antitoxina). Si se administra en las 72 horas posteriores a la aparición de los síntomas, tiene más probabilidades de ser eficaz. La antitoxina hace más lento o detiene el deterioro físico posterior, lo que permite que el organismo se recupere por sí mismo en un periodo de varios meses. Sin embargo, la antitoxina no contrarresta el daño ya causado. Además, algunas personas sufren una reacción alérgica grave (anafiláctica) a la antitoxina, que se obtiene a partir del suero de caballo, o pueden desarrollar la enfermedad del suero.

Si es necesario, las personas que no pueden tragar pueden recibir alimento mediante una sonda fina de plástico (sonda nasogástrica) que se inserta por la nariz y desciende por la garganta.

Si las personas tienen heridas de botulismo, la herida se limpia a fondo y se retira el tejido muerto. Posteriormente se administran antibióticos, como penicilina o metronidazol, por vena (vía intravenosa).

Algunas personas que se recuperan del botulismo padecen cansancio y dificultad respiratoria durante muchos años, y a veces es necesaria fisioterapia de larga duración.

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