Generalidades sobre la desnutrición

PorShilpa N Bhupathiraju, PhD, Harvard Medical School and Brigham and Women's Hospital;
Frank Hu, MD, MPH, PhD, Harvard T.H. Chan School of Public Health
Reviewed ByGlenn D. Braunstein, MD, Cedars-Sinai Medical Center
Revisado/Modificado Modificado dic 2025
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Vista para pacientes

La desnutrición es una forma de malnutrición. (Malnutrición, que también incluye la sobrenutrición). La desnutrición puede ser una consecuencia de una ingestión insuficiente de nutrientes, malabsorción, alteración del metabolismo, pérdida de nutrientes por diarrea o un incremento de las necesidades de nutrientes (como ocurre en períodos de rápido crecimiento y aumento de las necesidades nutricionales o en trastornos [p. ej., cáncer, infección]). La desnutrición crónica se produce cuando una deficiencia a largo plazo en la ingesta de calorías y nutrientes esenciales es insuficiente para satisfacer los requerimientos nutricionales de una persona. La desnutrición progresa por etapas; puede desarrollarse lentamente cuando es debida a anorexia, o muy rápidamente, como a veces ocurre cuando se debe a caquexia rápidamente progresiva relacionada con cáncer. Al principio, se modifican las concentraciones de nutrientes en la sangre y en los tejidos; luego, hay cambios intracelulares de las funciones bioquímicas y de la estructura. En última instancia, aparecen los signos y síntomas. El diagnóstico se basa en la anamnesis, el examen físico, el análisis de la composición corporal y, en ocasiones, pruebas de laboratorio (p. ej., albúmina).

La desnutrición es un problema mundial (1). La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) informó que en 2022 casi 735 millones de personas, o el 9,2% de la población mundial, enfrentaron hambre, lo que se determinó por la prevalencia de subalimentación. Esta cifra fue 122 millones de personas más que las que se habían notificado en 2019, antes de la pandemia de COVID-19. El impacto de la pandemia varió en todo el mundo, así como las tasas posteriores de crecimiento económico y recuperación, lo que a su vez afectó las tasas de desnutrición en diferentes partes del mundo. Por ejemplo, la prevalencia de desnutrición en África aumentó del 19,4% en 2021 al 19,7% en 2022, un aumento de 11 millones de personas. Por el contrario, en Asia, la prevalencia de la desnutrición disminuyó del 8,8% en 2021 al 8,5% en 2022, una disminución de más de 12 millones de personas.

Referencia general

  1. 1. Food and Agriculture Organization of the United Nations. Food Security and Nutrition Around the World. Accessed September 15, 2025.

Factores de riesgo para la desnutrición

La desnutrición es causada por factores sociales, culturales y políticos. La pobreza sigue siendo la principal causa de desnutrición en los países de bajos, medianos y altos ingresos. La guerra, los disturbios civiles, la superpoblación, las condiciones inseguras de vivienda, las enfermedades infecciosas, las pandemias y la urbanización pueden contribuir al desarrollo de desnutrición.

La desnutrición genera una preocupación especial en ciertos períodos (es decir, durante la lactancia, la primera infancia, la adolescencia, el embarazo, la lactancia y la vejez) porque estas condiciones implican un rápido crecimiento y/o aumentan la necesidad de nutrientes.

Lactantes y niños

Los lactantes y los niños son especialmente sensibles a la desnutrición debido a sus elevadas demandas energéticas y de nutrientes esenciales. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2022, 149 millones de niños < 5 años presentaban retraso del crecimiento (demasiado bajos para su edad) y 45 millones estaban emaciados (demasiado delgados para su talla [1]). La desnutrición proteico-calórica (DPC, anteriormente llamada malnutrición proteico-calórica) es una causa importante de muerte en neonatos y niños de 1 a 4 años (2). Los lactantes y niños alimentados inadecuadamente en todo el mundo también corren riesgo de deficiencias de hierro, yodo, folato (ácido fólico), vitamina A y zinc (3).

Los lactantes alimentados exclusivamente con leche materna deben recibir el suplemento de vitamina D porque la leche materna típicamente no contiene niveles suficientes de vitamina D (4); también pueden desarrollar deficiencia de vitamina B12 si la madre sigue una dieta vegana (5).

Durante la adolescencia, los requeriemientos nutricionales aumentan debido a que se acelera la velocidad de crecimiento. La anorexia nerviosa puede afectar en particular a las adolescentes.

Embarazo y lactancia

Los requerimientos de nutrientes aumentan durante el embarazo (para apoyar las demandas metabólicas del embarazo y el crecimiento fetal) y la lactancia. Durante el primero, pueden producirse aberraciones alimentarias como el hábito de pica (consumo de sustancias no nutritivas como arcilla y carbón). La anemia por deficiencia de hierro es la causa patológica más frecuente de anemia durante el embarazo (6). La anemia por deficiencia de folato también es común entre las mujeres que han tomado anticonceptivos orales (7). La deficiencia de vitamina D es frecuente en las últimas etapas del embarazo; esto predispone al bebé a sufrir disminución de la masa ósea (8). Para las mujeres que están embarazadas o amamantando, los médicos pueden necesitar recomendar planes de dieta o suplementos dietéticos, especialmente si se compromete el estado nutricional.

Adultos mayores

Los adultos mayores tienen alto riesgo de desnutrición porque sus necesidades nutricionales aumentan pero los requerimientos de energía típicamente disminuyen. Esta disparidad requiere el consumo de alimentos ricos en nutrientes.

El envejecimiento —aun cuando no existan enfermedades o deficiencias dietéticas— lleva a la sarcopenia (pérdida progresiva de masa muscular corporal). Comienza después de los 40 años. La desnutrición contribuye a la sarcopenia (9).

Las causas de sarcopenia incluyen las siguientes:

  • Disminución de la actividad física

  • Disminución de la ingesta de alimentos

  • Aumento de los niveles de citocinas (sobre todo, la interleucina-6)

  • Disminución de los niveles de hormona de crecimiento y el factor de crecimiento mecano (factor similar a la insulina-3)

  • En los hombres, disminución de los niveles de andrógenos

La tasa metabólica basal generalmente aumenta en los recién nacidos hasta aproximadamente el año de edad antes de disminuir y luego estabilizarse en la edad adulta (20 a 60 años) (10). Después de los 60 años, la tasa metabólica basal disminuye (debido principalmente a la disminución de la masa magra).

La desnutrición en adultos mayores frecuentemente es causada por una disminución en la ingesta de alimentos derivada de una amplia gama de factores que incluyen los siguientes (11, 12):

  • Menor relajación receptiva del fondo gástrico

  • Aumento de la liberación y la actividad de la colecistocinina (que produce saciedad)

  • Aumento de la leptina (una hormona anorexígena producida por las células adiposas)

  • La disminución de los sentidos del gusto y el olfato, que puede reducir el placer de comer, aunque solo suele disminuir ligeramente la ingestión de alimentos

  • La depresión (una causa común) y otros trastornos del estado de ánimo

  • Demencia

  • Efectos secundarios de medicamentos

En ocasiones, la anorexia nerviosa (a veces llamada anorexia tardía en los adultos mayores) interfiere con la alimentación (11). Los problemas dentales limitan la capacidad para masticar y, en consecuencia, para digerir los alimentos. Los trastornos en la deglución (p. ej., por accidentes cerebrovasculares, candidiasis esofágica o xerostomía) son frecuentes. La inseguridad alimentaria como resultado de la pobreza también puede limitar el acceso a nutrientes.

Los adultos mayores que viven en instituciones también tienen riesgo de desnutrición calórico-proteica (13). Pueden presentar confusión y en ocasiones no pueden manifestar que tienen hambre o sus preferencias por determinados alimentos. Pueden tener impedimentos físicos para alimentarse solos. La masticación y la deglución pueden ser muy lentas, lo cual hace que a otra persona le resulte muy tedioso alimentarlos en forma adecuada.

Trastornos y procedimientos médicos

La diabetes puede disminuir el vaciado gástrico y reducir la absorción (14).

La resección intestinal y ciertos otros procedimientos quirúrgicos gastrointestinales (p. ej., procedimientos de bypass gastrointestinal) también pueden afectar la absorción de vitaminas liposolubles, vitamina B12, calcio y hierro (15).

La enteropatía por gluten, la insuficiencia pancreática y otras enfermedades pueden causar malabsorción. Es probable que la disminución de la absorción contribuya a la deficiencia de hierro y a la osteoporosis.

Algunas enfermedades crónicas (p. ej., cáncer, infección avanzada por VIH) pueden causar anorexia.

Las infecicones, los traumatismos, el hipertiroidismo, las quemaduras extensas y la fiebre prolongada aumentan las demandas metabólicas. Cualquier trastorno que incremente el nivel de citocinas puede estar acompañado de pérdida muscular, lipólisis, niveles bajos de albúmina y anorexia.

Dietas vegetarianas y veganas

Las personas que siguen una dieta vegetariana o vegana pueden desarrollar deficiencias de vitamina B12, vitamina B2, niacina, yodo, cínc, calcio, potasio y selenio (16).

Dietas de moda

Muchas dietas de moda resultan en deficiencias de vitaminas, minerales y proteínas cuando no se consumen alimentos específicos o grupos de alimentos (17).

Fármacos y suplementos nutricionales

Muchos medicamentos (p. ej., supresores del apetito, digoxina, agonistas del receptor del péptido semejante al glucagón-1 [GLP-1]) disminuyen el apetito; otros alteran la absorción de nutrientes o el metabolismo. Algunos medicamentos y otras sustancias (p. ej., estimulantes) tienen efectos catabólicos. Otros pueden afectar la absorción de muchos nutrientes; p. ej., los antiepilépticos pueden alterar la absorción de vitaminas.

Alcoholismo o dependencia de sustancias

Los pacientes con dependencia de sustancias o de alcohol pueden desatender sus necesidades nutricionales (18). La absorción y el metabolismo de los nutrientes también pueden resultar alterados. El alcoholismo puede causar deficiencia de magnesio, cinc y algunas vitaminas como la tiamina.

Referencias de los factores de riesgo

  1. 1. World Health Organization (WHO). Infant and young child feeding, 2021. December 20, 2023. Accessed September 15, 2025.

  2. 2. Global Burden of Disease Child and Adolescent Health Collaboration, Kassebaum N, Kyu HH, et al. Child and Adolescent Health From 1990 to 2015: Findings From the Global Burden of Diseases, Injuries, and Risk Factors 2015 Study. JAMA Pediatr. 2017;171(6):573-592. doi:10.1001/jamapediatrics.2017.0250

  3. 3. Bailey RL, West Jr KP, Black RE. The epidemiology of global micronutrient deficiencies. Ann Nutr Metab. 2015;66(Suppl 2):22-23.

  4. 4. Tan ML, Abrams SA, Osborn DA. Vitamin D supplementation for term breastfed infants to prevent vitamin D deficiency and improve bone health. Cochrane Database Syst Rev. 2020;12(12):CD013046. Published 2020 Dec 11. doi:10.1002/14651858.CD013046.pub2

  5. 5. Wirthensohn M, Wehrli S, Ljungblad UW, Huemer M. Biochemical, Nutritional, and Clinical Parameters of Vitamin B12 Deficiency in Infants: A Systematic Review and Analysis of 292 Cases Published between 1962 and 2022. Nutrients. 2023;15(23):4960. Published 2023 Nov 29. doi:10.3390/nu15234960

  6. 6. James AH. Iron Deficiency Anemia in Pregnancy. Obstet Gynecol. 2021;138(4):663-674. doi:10.1097/AOG.0000000000004559

  7. 7. Shere M, Bapat P, Nickel C, et al. Association Between Use of Oral Contraceptives and Folate Status: A Systematic Review and Meta-Analysis. J Obstetric Gynaecol Canada. 2015;37(5):430-438. https://doi.org/10.1002/jbmr.2138

  8. 8. Zhu K, Whitehouse A, Hart P, et al. Maternal vitamin D status during pregnancy and bone mass offspring at 20 years of age: A prospective cohort study. J Bone Mineral Res. 2014;29(5):1088-1095. https://doi.org/10.1002/jbmr.2138

  9. 9. Beaudart C, Sanchez-Rodriguez D, Locquet M, et al. Malnutrition as a Strong Predictor of the Onset of Sarcopenia. Nutrients. 2019, 11(12), 2883; https://doi.org/10.3390/nu11122883

  10. 10. Pontzer H, Yamada Y, Sagayama H, et al. Daily energy expenditure through the human life course. Science. 2021;373(6556):808-812. DOI: 10.1126/science.abe5017 

  11. 11. Cruz-Jentoft AJ, Volkert D. Malnutrition in Older Adults. N Engl J Med. 2025;392(22):2244-2255. doi:10.1056/NEJMra2412275

  12. 12. Morley JE. Decreased food intake with aging. J Gerontol: Series A. 2001;56:81-88. https://doi.org/10.1093/gerona/56.suppl_2.81

  13. 13. Volkert D, Beck AM, Cederholm T, et al. ESPEN guideline on clinical nutrition and hydration in geriatrics. Clin Nutr. 2019;38(1):10-47. doi:10.1016/j.clnu.2018.05.024

  14. 14. Goyal RK. Gastric Emptying Abnormalities in Diabetes Mellitus. N Engl J Med. 2021;384(18):1742-1751. doi:10.1056/NEJMra2020927

  15. 15. Utrilla Fornals A, Costas-Batlle C, Medlin S, et al. Metabolic and Nutritional Issues after Lower Digestive Tract Surgery: The Important Role of the Dietitian in a Multidisciplinary Setting. Nutrients. 2024;16(2):246. Published 2024 Jan 12. doi:10.3390/nu16020246

  16. 16. Yannakoulia M, Scarmeas N. Diets. N Engl J Med. 2024;390(22):2098-2106. doi:10.1056/NEJMra2211889

  17. 17. Anderson K. Popular fad diets: An evidence-based perspective. Prog Cardiovasc Dis. 2023;77:78-85. doi:10.1016/j.pcad.2023.02.001

  18. 18. Jeynes KD, Gibson EL. The importance of nutrition in aiding recovery from substance use disorders: A review. Drug Alcohol Depend. 2017;179:229-239. doi:10.1016/j.drugalcdep.2017.07.006

Signos y síntomas de desnutrición

Los síntomas varían según la causa y el tipo de desnutrición (p. ej., desnutrición calórico-proteica, deficiencia de vitaminas).

Evaluación de la desnutrición

El diagnóstico de la desnutrición se basa en los resultados de las anamnesis clínica y dietética, el examen físico, el análisis de la composición corporal y determinadas pruebas de laboratorio. Se han propuesto criterios explícitos de consenso, pero aún no se han adoptado universalmente (1).

Anamnesis

La anamnesis debe incluir preguntas sobre

  • Ingesta dietética: véase Mini Nutritional Assessment (MNA), una herramienta de detección y evaluación nutricional que puede identificar a pacientes ≥ 65 años que están desnutridos o en riesgo de desnutrición (2)

  • Enfermedad crónica: véase el Global Diet Quality Score (GDQS), una forma rápida de evaluar el riesgo de desnutrición y enfermedad crónica en mujeres no embarazadas y no lactantes en edad reproductiva (3)

  • Cambios recientes en el peso

  • Los factores de riesgo para desnutrición, incluidos el consumo de drogas y de alcohol

La pérdida no intencionada de 10% del peso corporal normal durante un período de 3 meses indica una elevada probabilidad de desnutrición (1, 4). La anamnesis social debe incluir preguntas sobre la seguridad alimentaria y la capacidad del paciente para comprar y cocinar.

La revisión de los sistemas orgánicos debería centrarse en los síntomas de deficiencias nutricionales (véase tabla ). Por ejemplo, la alteración en la visión nocturna puede indicar deficiencia de vitamina A.

Tabla
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Examen físico

El examen físico debe incluir

  • Medición de la altura y el peso

  • Inspección de la distribución de la grasa corporal

  • Mediciones antropométricas de la masa corporal magra

El índice de masa corporal (IMC = peso [kg]/talla [m]2) ajusta el peso para la talla. Si el IMC es < 18,5, se debe sospechar desnutrición (5). Si bien estas mediciones permiten detectar desnutrición, no son específicas.

Calculadora clínica

El área muscular del brazo permite calcular la masa corporal magra. Este valor se obtiene a partir del pliegue tricipital (PT) y de la circunferencia del brazo. Ambas se miden en el mismo sitio, con el brazo derecho del paciente en posición relajada. La circunferencia braquial media es de 34,1 cm para los hombres y de 31,9 cm para las mujeres (6). La fórmula para calcular el área muscular del brazo en cm2 es la siguiente:

equation

Esta fórmula corrige el área breaquial según la grasa y el hueso. Los valores medios para el área braquial son de 54 ± 11 cm2 para los hombres y de 30 ± 7 cm2 para las mujeres. Un valor < 75% de este valor estándar (según la edad) indica depleción de la masa muscular corporal (véase tabla ). Esta medida puede estar afectada por la actividad física, factores genéticos y la pérdida de la masa muscular relacionada con la edad.

Tabla
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El examen físico debe centrarse en los signos de deficiencias nutricionales específicas. Deben buscarse signos de desnutrición calórico-proteica (p. ej., edema, emaciación muscular, cambios en la piel). En el examen, también deben explorarse signos de trastornos que pueden predisponer a deficiencias nutricionales, tales como problemas dentales. Debe evaluarse el estado mental, ya que la depresión y las alteraciones cognitivas pueden causar adelgazamiento.

Las siguientes herramientas de evaluación pueden ser útiles:

  • La Malnutrition Screening Tool (MST) es una herramienta de detección de 2 preguntas diseñada para identificar desnutrición en pacientes hospitalizados mayores. Una puntuación de 2 o superior indica riesgo de desnutrición, mientras que una puntuación de 0 a 1 indica ausencia de riesgo (7).

  • La Herramienta Universal de Cribado de Desnutrición (MUST por su nombre en inglés) fue diseñada por la British Association for Parenteral and Enteral Nutrition. Categoriza a los pacientes como de riesgo bajo, medio o alto de desnutrición en función de su IMC, antecedentes de pérdida de peso involuntaria y la probabilidad de futura pérdida de peso debido a enfermedad aguda (4).

  • La tan utilizada Subjective Global Assessment (SGA) usa información de la anamnesis del paciente (p. ej., pérdida de peso, cambios en la dieta, síntomas digestivos), datos del examen físico (p. ej., pérdida de masa muscular y de tejido adiposo subcutáneo, edema, ascitis) y la evaluación clínica del estado nutricional del paciente.

  • La Mini Nutritional Assessment (MNA®) ha sido homologada y se utiliza en forma generalizada, sobre todo en adultos mayores. La MNA consiste en 18 preguntas puntuadas que se dividen en cuatro secciones: mediciones antropométricas, evaluación integral, antecedentes dietéticos y estrés metabólico. La puntuación total posible es 30; las puntuaciones ≥ 24 indican un estado nutricional normal, las puntuaciones entre 17 y 23,5 indican riesgo de desnutrición, y las puntuaciones < 17 indican desnutrición (8–10). El MNA Short Form (MNA-SF) solo incluye 6 elementos y, por lo tanto, es más rápido y fácil de usar. Una puntuación de ≤ 11 puntos (de un total de 14) indica riesgo de desnutrición y se deben realizar evaluaciones adicionales para confirmar el diagnóstico de desnutrición (11).

  • Puede utilizarse el Simplified Nutrition Assessment Questionnaire (Cuestionario de Evaluación Nutricional Simplificado, SNAQ), un método sencillo y homologado para predecir la pérdida de peso en el futuro en adultos mayores que viven en la comunidad (12).

Cuestionario de Evaluación Nutricional Simplificado (SNAQ)

Estudios complementarios

No resulta del todo claro cuáles son las pruebas de laboratorio necesarias, y esto depende de las circunstanacias del paciente. Cuando la causa es obvia y pasible de ser corregida (p. ej., una situación de supervivencia en la naturaleza) es probable que estas pruebas no tengan mucha utilidad. Otros pacientes pueden necesitar una evaluación más detallada.

La medición de la albúmina sérica es una prueba de laboratorio que se utiliza con frecuencia, aunque no se ha mostrado que sea un indicador fiable del estado nutricional (13). La disminución de la albúmina y otras proteínas (p. ej., prealbúmina [transtiretina], transferrina, proteína fijadora de retinol) puede indicar deficiencia proteica o desnutrición calórico-proteica. A medida que progresa el cuadro de desnutrición, la albúmina disminuye con lentitud; la prealbúmina, la transferrina y la proteína fijadora de retinol lo hacen con rapidez. La medición de la albúmina es de bajo costo y predice mejor la morbilidad y la mortalidad que la medición de las otras proteínas. No obstante, la correlación de la albúmina con la morbilidad y la mortalidad podría estar asociada a factores no nutricionales, además de los nutricionales. La inflamación produce citocinas que determinan que la albúmina y otros marcadores nutricionales proteicos se extravasen, con la consiguiente disminución de su concentración sérica. Debido a que la prealbúmina, la transferrina y la proteína fijadora de retinol disminuyen con mayor rapidez que la albúmina en los casos de inanición, en ocasiones sí se determinan para diagnosticar o evaluar la gravedad de una inanición aguda. Sin embargo, se desconoce si son más sensibles o específicas que la albúmina.

La concentración urinaria de creatinina está relacionada con la masa muscular. La excreción urinaria de creatinina en un período de 24 horas puede utilizarse para calcular el índice de creatinina/talla (%), que refleja la masa muscular magra. El indice creatinina/talla se calcula como (creatinina en orina de 24 horas x 100)/excreción de creatinina ideal para la talla (obtenida de tablas estandarizadas). El índice creatinina/talla indica el grado de depleción muscular de la siguiente manera: > 30% es grave, 15 a 30% es moderada y 5 a 15% es leve (14).

Otras pruebas de laboratorio, como las mediciones de vitaminas y minerales, se utilizan en forma selectiva para diagnosticar deficiencias específicas.

Referencias de la evaluación

  1. 1. Cederholm T, Jensen GL, Correia MITD, et al. GLIM (Global Leadership Initiative on Malnutrition) criteria for the diagnosis of malnutrition: a consensus report from the global clinical nutrition community. Clin Nutr. 38(1):1–9, 2019. doi: 10.1016/j.clnu.2018.08.002

  2. 2. Guigoz Y, Vellas B. Nutritional assessment in older adults: MNA® 25 years of a screening tool and a reference standard for care and research; What next? J Nutr Health Aging. 25(4):528–583, 2021. doi: 10.1007/s12603-021-1601-y

  3. 3. Bromage S, Batis C, Bhupathiraju SN, et al. Development and validation of a novel food-based Global Diet Quality Score (GDQS). J Nutr. 151(12 Suppl 2):75S–92S, 2021. doi: 10.1093/jn/nxab244

  4. 4. Stratton RJ, Hackston A, Longmore D, et al. Malnutrition in hospital outpatients and inpatients: prevalence, concurrent validity and ease of use of the 'malnutrition universal screening tool' ('MUST') for adults. Br J Nutr. 2004;92(5):799-808. doi:10.1079/bjn20041258

  5. 5. Jensen GL, Cederholm T, Correia ITD, et al. GLIM criteria for the diagnosis of malnutrition: A consensus report from the global clinical nutrition community. J Parenteral Enteral Nutr. 2018; Accessed September 16, 2025.

  6. 6. Fryar CD, Gu Q, Ogden CL, Flegal KM. Anthropometric reference data for children and adults: United States, 2011–2014. National Center for Health Statistics. Vital Health Stat. 3(39), 2016.

  7. 7. Thanh XLT, Thi PD, Thi HL, et al. Validity of NRS-2002, MUST, MST, and MNA-SF as first-step screening tools for malnutrition based on GLIM criteria in older adults. Clin Nutr Open Sci. 2025;63:99-112. doi.org/10.1016/j.nutos.2025.07.008

  8. 8. Laporte M, Keller HH, Payette H. et al. Validity and reliability of the new Canadian Nutrition Screening Tool in the ‘real-world’ hospital setting. Eur J Clin Nutr. 69(5):558–564, 2015. doi: 10.1038/ejcn.2014.270 Epub 2014 Dec 17.

  9. 9. Kaiser MJ, Bauer JM, Rämsch C, et al. Frequency of malnutrition in older adults: A multinational perspective using the mini nutritional assessment. J Am Geriatr Soc. 58(9):1734–1738, 2010. doi: 10.1111/j.1532-5415.2010.03016.x

  10. 10. Guigoz Y. The Mini Nutritional Assessment (MNA) review of the literature—What does it tell us? J Nutr Health Aging. 10(6):466–485; discussion 485–487, 2006.

  11. 11. Soysal P, Veronese N, Arik F, et al. Mini Nutritional Assessment Scale-Short Form can be useful for frailty screening in older adults. Clin Interv Aging. 14:693–699, 2019. doi: 10.2147/CIA.S196770 eCollection 2019.

  12. 12. Lau S, Pek K, Chew J, et al. The Simplified Nutritional Appetite Questionnaire (SNAQ) as a Screening Tool for Risk of Malnutrition: Optimal Cutoff, Factor Structure, and Validation in Healthy Community-Dwelling Older Adults. Nutrients. 2020;12(9):2885. Published 2020 Sep 21. doi:10.3390/nu12092885

  13. 13. Evans DC, Corkins MR, Malone A, et al. The Use of Visceral Proteins as Nutrition Markers: An ASPEN Position Paper. Nutr Clin Pract. 2021;36(1):22-28. doi:10.1002/ncp.10588

  14. 14. Hamada Y. Objective data assessment (ODA) methods as nutritional assessment tools. J Med Invest. 62(3–4):119–122, 2015. doi: 10.2152/jmi.62.119

Más información

El siguiente recurso en inglés puede ser útil. Tenga en cuenta que el MANUAL no es responsable por el contenido de este recurso.

  1. The State of Food Security and Nutrition in the World 2023

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