Intervenciones coronarias por vía percutánea

Revisión completa: jul 2026 PorRanya N. Sweis, MD, MS, Northwestern University Feinberg School of Medicine | Arif Jivan, MD, PhD, Northwestern University Feinberg School of Medicine | Revisión de colegas realizada porJonathan G. Howlett, MD, Cumming School of Medicine, University of Calgary
Última actualización: jul 2026
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Vista para pacientes

La intervención coronaria percutánea (ICP) es la angioplastia coronaria transluminal percutánea (ACTP) con o sin implante de endoprótesis. Las indicaciones principales son el tratamiento de:

  • Cardiopatía isquémica estable con angina de pecho refractaria al tratamiento médico

  • Síndromes coronarios agudos (incluida la angina inestable, el infarto de miocardio sin elevación del segmento ST [IAMSEST] y el infarto de miocardio con elevación del segmento ST [IAMCEST])

La angioplastia coronaria transluminal percutánea con colocación de stent en los 90 minutos posteriores al inicio del dolor es el tratamiento óptimo para el infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST), o para cualquier síndrome coronario con características de inestabilidad clínica (p. ej., dolor torácico refractario, insuficiencia cardíaca de nueva aparición o empeoramiento de esta, inestabilidad hemodinámica, shock cardiogénico o arritmias inestables). La intervención coronaria percutánea (ICP) también está indicada de forma diferida para el infarto agudo de miocardio sin elevación del segmento ST (IAMSEST) y algunos casos de angina inestable. La intervención coronaria percutánea (ICP) electiva puede ser adecuada para los pacientes que han sufrido un infarto de miocardio (IM) y que presentan angina recurrente o inducible antes del alta hospitalaria, y para los pacientes que tienen angina y continúan sintomáticos a pesar del tratamiento médico.

La angioplastia transluminal percutánea (ATP) se utiliza también para tratar la enfermedad arterial periférica.

Procedimiento para la intervención coronaria por vía percutánea

La angioplastia coronaria transluminal percutánea (ACTP) se realiza a través de una punción percutánea de la arteria femoral, radial o braquial. Se prefiere el abordaje radial, ya que reduce las molestias del paciente, disminuye el tiempo hasta la deambulación y reduce la incidencia de algunas complicaciones (p. ej., sangrado, formación de seudoaneurisma) (1, 2).

Debe introducirse un catéter guía en una arteria periférica grande y avanzarlo hasta el origen de la arteria coronaria que se desea tratar. Un catéter con balón, guiado por fluoroscopia o ecografía intravascular, se posiciona dentro de la estenosis y, a continuación, se infla para romper la placa aterosclerótica y el trombo, y dilatar la arteria. Habitualmente se coloca un stent. La angiografía se repite después del procedimiento para documentar los cambios.

Referencias del procedimiento de intervención coronaria percutánea (ICP)

  1. 1. Rao SV, O'Donoghue ML, Ruel M, et al. 2025 ACC/AHA/ACEP/NAEMSP/SCAI Guideline for the Management of Patients With Acute Coronary Syndromes: A Report of the American College of Cardiology/American Heart Association Joint Committee on Clinical Practice Guidelines. Circulation. 2025;151(13):e771-e862. doi:10.1161/CIR.0000000000001309

  2. 2. Writing Committee Members, Lawton JS, Tamis-Holland JE, et al. 2021 ACC/AHA/SCAI Guideline for Coronary Artery Revascularization: A Report of the American College of Cardiology/American Heart Association Joint Committee on Clinical Practice Guidelines. J Am Coll Cardiol. 2022;79(2):e21-e129. doi:10.1016/j.jacc.2021.09.006

Prótesis endovasculares para la intervención coronaria por vía percutánea

Las endoprótesis vasculares (stents) para las arterias coronarias son cilindros de malla metálica expandibles que ayudan a mantener abiertas las áreas estenóticas, mejorar la ganancia luminal y prevenir la oclusión brusca del vaso durante la angioplastia coronaria transluminal percutánea (ACTP).

Las prótesis endovasculares pueden utilizarse para el tratamiento del infarto agudo de miocardio, la enfermedad ostial o del tronco común izquierdo, las oclusiones totales crónicas y las lesiones en bifurcación.

Tipos de prótesis endovasculares

Las endoprótesis vasculares metálicas sin recubrimiento están hechas de una aleación de níquel-titanio, y su uso es limitado (1). Las endoprótesis vasculares liberadoras de fármacos (DES) contienen fármacos (p. ej., de 1.ª generación: sirolimús, paclitaxel; de 2.ª generación: everolimús, ridaforolimús, zotarolimús) unidos al metal que limitan la proliferación neointimal para reducir el riesgo de reestenosis. Las prótesis endovasculares de tercera generación pueden estar recubiertas con polímeros biodegradables o carecer de polímero. Los stents de tercera generación pueden mejorar la endotelización. Se están desarrollando prótesis endovasculares (stents) completamente biodegradables y los resultados iniciales a corto plazo han demostrado ser prometedores, aunque su uso se limita actualmente a ensayos clínicos (2).

Para algunas lesiones de vasos pequeños también pueden emplearse técnicas sin endoprótesis mediante balones liberadores de fármacos.

Referencias de prótesis endovasculares

  1. 1. Colombo A, Giannini F, Briguori C. Should We Still Have Bare-Metal Stents Available in Our Catheterization Laboratory? J Am Coll Cardiol. 2017;70(5):607-619. doi:10.1016/j.jacc.2017.05.057

  2. 2. Iglesias JF, Muller O, Heg D, et al. Biodegradable polymer sirolimus-eluting stents versus durable polymer everolimus-eluting stents in patients with ST-segment elevation myocardial infarction (BIOSTEMI): a single-blind, prospective, randomised superiority trial. Lancet 2019;394(10205):1243-1253. doi:10.1016/S0140-6736(19)31877-X

Anticoagulación y tratamiento antiagregante plaquetario

Se utilizan diversos regímenes de anticoagulación y antiplaquetarios durante y después de la intervención coronaria por vía percutánea para reducir la incidencia de trombosis en el sitio de dilatación con balón y de colocación de la prótesis endovascular (stent).

La anticoagulación suele iniciarse con heparina no fraccionada (1). La enoxaparina y la bivalirudina son alternativas. En los pacientes con trombocitopenia inducida por la heparina debe usarse bivalirudina o argatrobán en lugar de heparina no fraccionada. En pacientes sometidos a intervención coronaria percutánea (ICP), la doble terapia antiagregante plaquetaria con inhibidores de P2Y12 (clopidogrel, prasugrel, ticagrelor) y aspirina se inicia en el momento del procedimiento. En pacientes con infarto agudo de miocardio inestable sin elevación del segmento ST, pueden añadirse inhibidores de la glucoproteína IIb/IIIa (abciximab, eptifibatida, tirofibán) en el período periprocedimiento.

Los inhibidores de P2Y12 (a menudo en combinación con aspirina) suelen mantenerse durante al menos 6 a 12 meses después de la intervención coronaria percutánea (ICP) para disminuir el riesgo de trombosis del stent hasta que se produzca su endotelización. La doble antiagregación plaquetaria puede tener una duración más corta (1 o 3 meses) cuando se utilizan stents de nueva generación en determinadas situaciones clínicas (p. ej., en pacientes con alto riesgo de hemorragia y/o bajo riesgo de isquemia recurrente); sin embargo, la duración de 12 meses sigue siendo la recomendación estándar en pacientes con síndrome coronario agudo (SCA) (2). Si la doble terapia antiagregante plaquetaria se mantiene durante 12 meses, es posible realizar una desescalada del prasugrel o el ticagrelor a clopidogrel, un inhibidor del P2Y12 menos potente que conlleva un menor riesgo hemorrágico.

En los pacientes que requieren anticoagulación por otro motivo (p. ej., fibrilación auricular), se prefiere el uso a largo plazo de anticoagulantes orales de acción directa (apixabán, dabigatrán, edoxabán o rivaroxabán) frente a la warfarina, a menos que exista alguna contraindicación para su uso (3, 4). En la mayoría de los pacientes que requieren anticoagulación, la triple terapia con anticoagulantes orales, un inhibidor de P2Y12 y aspirina se suspende entre 1 semana y 1 mes después de la intervención, y posteriormente se mantiene a los pacientes con anticoagulación oral y un inhibidor de P2Y12 de 6 meses a 1 año (1). También pueden administrarse bloqueantes de los canales de calcio y nitratos para reducir el riesgo de espasmo coronario.

Referencias sobre anticoagulación

  1. 1. Rao SV, O'Donoghue ML, Ruel M, et al. 2025 ACC/AHA/ACEP/NAEMSP/SCAI Guideline for the Management of Patients With Acute Coronary Syndromes: A Report of the American College of Cardiology/American Heart Association Joint Committee on Clinical Practice Guidelines. Circulation. 2025;151(13):e771-e862. doi:10.1161/CIR.0000000000001309

  2. 2. Byrne RA, Rossello X, Coughlan JJ, et al. 2023 ESC Guidelines for the management of acute coronary syndromes. Eur Heart J. 2023;44(38):3720-3826. doi:10.1093/eurheartj/ehad191

  3. 3. Berwanger O, Wojdyla DM, Fanaroff AC, et al. Antithrombotic Strategies in Atrial Fibrillation After ACS and/or PCI: A 4-Way Comparison From AUGUSTUS. J Am Coll Cardiol. 2024;84(10):875-885. doi:10.1016/j.jacc.2024.06.022

  4. 4. Rodriguez F, Harrington RA. Management of Antithrombotic Therapy after Acute Coronary Syndromes. N Engl J Med. 2021;384(5):452-460. doi:10.1056/NEJMra1607714

Contraindicaciones para la intervención coronaria por vía percutánea

Las contraindicaciones relativas para la intervención coronaria percutánea incluyen:

  • Coagulopatía u otro trastorno que conlleve un alto riesgo hemorrágico

  • Estados de hipercoagulabilidad

  • Enfermedad renal avanzada o lesión renal aguda

  • Esperanza de vida limitada (< 1 a 2 años)

  • Demencia avanzada

  • Preferencia del paciente

  • Un solo vaso lesionado que perfunde todo el miocardio

  • Estenosis crítica de la coronaria izquierda principal sin flujo colateral de un vaso nativo o de un injerto de derivación previo de la arteria descendente anterior izquierda

  • Lesiones vasculares generalizadas sin estenosis focales

  • Falta de soporte para la cirugía cardíaca

  • Estenosis < 50%

  • Oclusión completa de una arteria coronaria

Aunque la falta de soporte de cirugía cardíaca a veces se considera una contraindicación absoluta para la intervención coronaria percutánea, muchos expertos recomiendan que, cuando se requiere una revascularización urgente en un infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST), los operadores experimentados procedan con la intervención en salas de hemodinámica autorizadas incluso si no se cuenta con respaldo quirúrgico (1).

Aunque suele preferirse el bypass para los pacientes con estenosis crítica del tronco coronario izquierdo sin flujo colateral de un vaso nativo ni de un injerto de derivación previo (2), la intervención coronaria percutánea (ICP) se utiliza con frecuencia y de forma creciente en este contexto en pacientes seleccionados.

Referencias de contraindicaciones

  1. 1. Grines CL, Box LC, Mamas MA, et al. SCAI Expert Consensus Statement on Percutaneous Coronary Intervention Without On-Site Surgical Backup. J Soc Cardiovasc Angiogr Interv. 2023;2(2):100560. doi:10.1016/j.jscai.2022.100560

  2. 2. Holm NR, Mäkikallio T, Lindsay MM, et al. Percutaneous coronary angioplasty versus coronary artery bypass grafting in the treatment of unprotected left main stenosis: updated 5-year outcomes from the randomised, non-inferiority NOBLE trial. Lancet. 2020;395(10219):191-199. doi:10.1016/S0140-6736(19)32972-1

Complicaciones de la intervención coronaria por vía percutánea

Las principales complicaciones de la angioplastia coronaria transluminal percutánea (ACTP) con o sin colocación de stent son:

La tasa global de mortalidad intrahospitalaria tras la intervención coronaria percutánea es del 0,5 al 1,9% (1, 2). Algunos estudios, aunque no todos, muestran una mortalidad global a largo plazo (de 5 a 10 años) más alta después de la intervención coronaria percutánea que después de la cirugía de revascularización coronaria (CABG), especialmente en pacientes con enfermedad compleja o multivaso, aunque las tasas de mortalidad son equivalentes en la enfermedad del tronco común izquierdo y son favorables a la intervención coronaria percutánea en pacientes con diabetes (3, 4, 5). El riesgo de accidente cerebrovascular es menor con la intervención coronaria percutánea que con la cirugía de revascularización coronaria, mientras que el riesgo de infarto de miocardio periprocedimental y la necesidad de una nueva revascularización son generalmente mayores con la intervención coronaria percutánea (6, 7, 8).

La intervención coronaria percutánea conlleva un alto riesgo de nefropatía inducida por contraste en comparación con muchos otros procedimientos angiográficos (debido a una mayor carga de contraste, la urgencia, la gravedad de la enfermedad del paciente y la duración del procedimiento) (9, 10); este riesgo puede reducirse mediante hidratación preprocedimental y, en pacientes con enfermedad renal crónica preexistente, posiblemente mediante el uso de un medio de contraste no iónico o hemofiltración. La buena práctica clínica también incluye la identificación preprocedimental de los pacientes con riesgo de nefropatía inducida por contraste y la determinación de un volumen máximo "deseable" de contraste como objetivo de administración.

Trombosis

La trombosis de la endoprótesis vascular (stent) provoca un bloqueo completo y puede ocurrir en cualquier momento:

  • Aguda (inmediatamente durante o después del procedimiento)

  • Subaguda (dentro de los primeros 30 días)

  • Tardía (> 30 días)

  • Muy tarde (> 1 año)

La trombosis de la endoprótesis puede deberse a una expansión inadecuada o a una aposición incompleta de la endoprótesis en el momento del procedimiento, a la interrupción prematura de la doble terapia antiagregante plaquetaria (p. ej., por falta de adherencia o necesidad de una cirugía no cardíaca), o a ambas. En raras ocasiones, la endoprótesis puede fragmentar un coágulo intracoronario (es decir, como el que puede encontrarse en el infarto agudo de miocardio), que puede embolizar distalmente y causar un infarto de miocardio. El uso de estrategias de protección (p. ej., el bloqueo temporal del flujo sanguíneo en la arteria mediante un balón seguido de la aspiración de los émbolos, o la colocación de un pequeño filtro distal al sitio de la intervención coronaria percutánea para capturar los émbolos) puede mejorar los resultados de la intervención coronaria percutánea realizada en un injerto de vena safena previo, pero no se utiliza habitualmente (11).

El uso de endoprótesis vasculares (stents) ha eliminado casi por completo la necesidad de realizar una cirugía de revascularización miocárdica de urgencia tras una intervención coronaria percutánea; la tasa de trombosis aguda (de 0 a 24 horas) y subaguda (de 24 horas a 30 días) es de < 0,5 a 1,3%, y resulta mayor en los pacientes con síndrome coronario agudo en comparación con los sometidos a una intervención coronaria percutánea por cardiopatía isquémica estable (12, 13). Con los stents liberadores de fármacos y la doble terapia antiagregante plaquetaria actuales, el riesgo de trombosis tardía del stent (> 30 días) es de aproximadamente un 0,1% anual, lo que afecta en total hasta al 2,5% de los pacientes sometidos a intervención coronaria percutánea (14).

Con la angioplastia con balón aislada, el riesgo de trombosis aguda es de entre el 1 y el 2% (15).

Reestenosis

La reestenosis típica es el resultado del depósito de colágeno, por lo que no se identifica hasta varias semanas después del procedimiento o más tarde, y puede ocasionar un bloqueo vascular parcial o, con menor frecuencia, completo.

Con los stents liberadores de fármacos y los tratamientos antiagregantes actuales, la tasa de reestenosis que requiere revascularización es de aproximadamente entre el 0,5 y el 1% anual hasta 10 años después de la intervención coronaria percutánea (14).

Con la angioplastia con balón aislada, el riesgo de reestenosis en los meses posteriores a la intervención coronaria percutánea es aproximadamente del 20 al 30% (16).

Disección arterial

La incidencia descrita de disección de la arteria coronaria inducida por catéter durante el intervencionismo coronario percutáneo varía ampliamente, de < 0,1% a aproximadamente un 2%, en varias series extensas (17, 18, 19). Esta complicación conlleva un mayor riesgo de mortalidad. La colocación de otro stent («stent de rescate») a menudo reabre el segmento disecado; la cirugía de revascularización miocárdica de urgencia es una estrategia de respaldo.

Accidente cerebrovascular

El riesgo de accidente cerebrovascular con la intervención coronaria percutánea es menor que con la cirugía de revascularización miocárdica (6). Dos metanálisis informaron de un riesgo mayor de accidente cerebrovascular a los 30 días en los pacientes sometidos a cirugía de revascularización miocárdica (del 1,1 al 1,2%) que en los sometidos a una intervención coronaria percutánea (del 0,34 al 0,4%) (6, 8).

Referencias de complicaciones

  1. 1. Castro-Dominguez YS, Wang Y, Minges KE, et al. Predicting In-Hospital Mortality in Patients Undergoing Percutaneous Coronary Intervention. J Am Coll Cardiol. 2021;78(3):216-229. doi:10.1016/j.jacc.2021.04.067

  2. 2. Strepkos D, Alexandrou M, Mutlu D, et al. Death Following Percutaneous Coronary Intervention: Data From the PROGRESS-COMPLICATIONS Registry. Am J Cardiol. 2026:Feb 13:266:35-37. doi:10.1016/j.amjcard.2026.02.026

  3. 3. Fearon WF, Zimmermann FM, Ding VY, et al. Outcomes after fractional flow reserve-guided percutaneous coronary intervention versus coronary artery bypass grafting (FAME 3): 5-year follow-up of a multicentre, open-label, randomised trial. Lancet. 2025;405(10488):1481-1490. doi:10.1016/S0140-6736(25)00505-7

  4. 4. Head SJ, Milojevic M, Daemen J, et al. Mortality after coronary artery bypass grafting versus percutaneous coronary intervention with stenting for coronary artery disease: a pooled analysis of individual patient data. Lancet. 2018;391(10124):939-948. doi:10.1016/S0140-6736(18)30423-9

  5. 5. Kawczynski MJ, Gabrio A, Maessen JG, et al. Percutaneous coronary intervention with drug-eluting stents versus coronary bypass surgery for coronary artery disease: A Bayesian perspective. J Thorac Cardiovasc Surg. 2025;170(2):558-565.e10. doi:10.1016/j.jtcvs.2024.08.017

  6. 6. Head SJ, Milojevic M, Daemen J, et al. Stroke Rates Following Surgical Versus Percutaneous Coronary Revascularization. J Am Coll Cardiol. 2018;72(4):386-398. doi:10.1016/j.jacc.2018.04.071

  7. 7. Lee PH, Park H, Lee JS, Lee SW, Lee CW. Meta-Analysis Comparing the Risk of Myocardial Infarction Following Coronary Artery Bypass Grafting Versus Percutaneous Coronary Intervention in Patients With Multivessel or Left Main Coronary Artery Disease. Am J Cardiol. 2019;124(6):842-850. doi:10.1016/j.amjcard.2019.06.009

  8. 8. Palmerini T, Biondi-Zoccai G, Reggiani LB, et al. Risk of stroke with coronary artery bypass graft surgery compared with percutaneous coronary intervention. J Am Coll Cardiol. 2012;60(9):798-805. doi:10.1016/j.jacc.2011.10.912

  9. 9. Bagai J, Beavers CJ, Boudoulas KD. SCAI (Society for Cardiovascular Angiography and Interventions. Quality Initiatives for Prevention of Contrast-Induced Acute Kidney Injury. January 23, 2025. Accessed March 10, 2026.

  10. 10. Mehran R, Dangas GD, Weisbord SD. Contrast-Associated Acute Kidney Injury. N Engl J Med. 2019;380(22):2146-2155. doi:10.1056/NEJMra1805256

  11. 11. Writing Committee Members, Lawton JS, Tamis-Holland JE, et al. 2021 ACC/AHA/SCAI Guideline for Coronary Artery Revascularization: A Report of the American College of Cardiology/American Heart Association Joint Committee on Clinical Practice Guidelines. J Am Coll Cardiol. 2022;79(2):e21-e129. doi:10.1016/j.jacc.2021.09.006

  12. 12. Chau KH, Kirtane AJ, Easterwood RM, et al. Stent Thrombosis Risk Over Time on the Basis of Clinical Presentation and Platelet Reactivity: Analysis From ADAPT-DES. JACC Cardiovasc Interv. 2021;14(4):417-427. doi:10.1016/j.jcin.2020.12.005

  13. 13. Moreno R, Džavík V, Cairns J, et al. Stent thrombosis in the setting of ST-segment elevation acute myocardial infarction in the contemporary practice: results from the TOTAL randomized trial. Coron Artery Dis. 2025;36(2):126-138. doi:10.1097/MCA.0000000000001456

  14. 14. Gaudino M, Andreotti F, Kimura T. Current concepts in coronary artery revascularisation. Lancet. 2023;401(10388):1611-1628. doi:10.1016/S0140-6736(23)00459-2

  15. 15. Dangas G, Aymong ED, Mehran R, et al. Predictors of and outcomes of early thrombosis following balloon angioplasty versus primary stenting in acute myocardial infarction and usefulness of abciximab (the CADILLAC trial). Am J Cardiol. 2004;94(8):983-988. doi:10.1016/j.amjcard.2004.06.050

  16. 16. Byrne RA, Stone GW, Ormiston J, Kastrati A. Coronary balloon angioplasty, stents, and scaffolds. Lancet. 2017;390(10096):781-792. doi:10.1016/S0140-6736(17)31927-X

  17. 17. Hiraide T, Sawano M, Shiraishi Y, et al. Impact of catheter-induced iatrogenic coronary artery dissection with or without postprocedural flow impairment: A report from a Japanese multicenter percutaneous coronary intervention registry. PLoS One. 2018;13(9):e0204333. doi:10.1371/journal.pone.0204333

  18. 18. Kuno T, Ohata T, Nakamaru R, et al. Long-term outcomes of periprocedural coronary dissection and perforation for patients undergoing percutaneous coronary intervention in a Japanese multicenter registry. Sci Rep. 2023;13(1):20318. doi:10.1038/s41598-023-47444-7

  19. 19. Ramasamy A, Bajaj R, Jones DA, et al. Iatrogenic catheter-induced ostial coronary artery dissections: Prevalence, management, and mortality from a cohort of 55,968 patients over 10 years. Catheter Cardiovasc Interv. 2021;98(4):649-655. doi:10.1002/ccd.29382

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