Pruebas de cribado para lactantes, niños y adolescentes

Revisión completa: jun 2026 PorDeborah M. Consolini, MD, Thomas Jefferson University Hospital | Revisión de colegas realizada porAlicia R. Pekarsky, MD, State University of New York Upstate Medical University, Upstate Golisano Children's Hospital
Última actualización: jun 2026
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Vista para pacientes

Las pruebas de cribado (junto con el examen físico) son una parte importante de la atención de salud preventiva de lactantes, niños y adolescentes. Las pruebas de detección sistemática incluyen:

Pruebas de cribado en sangre

Para detectar la deficiencia de hierro, los médicos deben determinar el hematocrito y la hemoglobina aproximadamente al año de edad; los lactantes prematuros suelen recibir suplementos de hierro de forma sistemática y se reevalúan o se someten a cribado más tempranamente (1). Las adolescentes con sangrado menstrual abundante deben someterse a pruebas de detección de anemia y, en algunos casos, de trastornos hemorrágicos subyacentes (2).

  • En recién nacidos de término: entre los 9 y los 12 meses

  • En recién nacidos pretérmino: a la edad de 5 a 6 meses

  • En adolescentes que menstrúan: en forma anual si tienen cualquiera de los siguientes factores de riesgo: menstruaciones moderadas a intensas, pérdida crónica de peso, déficit nutricional o participación en actividad deportiva

Las recomendaciones de pruebas en sangre para investigar la exposición al plomo varían según el estado. En general, se debe realizar una evaluación del riesgo en todas las consultas de control de salud del niño entre los 6 meses y los 6 años (3). Se debe realizar una prueba para determinar el nivel de plomo en sangre si la evaluación del riesgo es positiva. El cribado universal al año y a los 2 años se realiza en niños que viven en áreas de alta prevalencia con mayores factores de riesgo, como las viviendas antiguas. No existe un nivel seguro de plomo en sangre en los niños (4), e incluso se ha demostrado que los niveles bajos de plomo en sangre afectan el coeficiente intelectual, la capacidad de prestar atención y el rendimiento académico. No pueden corregirse los efectos de la exposición al plomo. En los Estados Unidos, un nivel > 5 mcg/dL (> 0,24 micromol/L) ahora se usa para identificar a los niños que han estado expuestos al plomo y que requieren manejo del caso (5).

La evaluación del colesterol está indicada para todos los niños entre 9 y 11 años y nuevamente entre 17 y 21 años, y puede realizarse con un perfil lipídico sin necesidad de ayuno (6, 7). Se debe indicar una evaluación sistemática del nivel de colesterol en los niños después de los 2 años y antes de los 10 años si tienen antecedentes familiares de hipercolesterolemia o enfermedad coronaria temprana o factores de riesgo para enfermedad arterial coronaria (p. ej., diabetes, obesidad, hipertensión).

Las pruebas para la enfermedad de células falciformes pueden realizarse lo antes posible si el cribado no se efectuó en el período neonatal o si existe un alto grado de sospecha clínica (8).

Pruebas de cribado para detectar la infección por hepatitis B y C

El cribado de la hepatitis B debe realizarse en niños y adolescentes de grupos de alto riesgo (consumidores de drogas inyectables; hombres jóvenes que tienen sexo con hombres; pacientes con VIH; quienes comparten agujas con personas HBsAg positivas; y quienes son parejas sexuales o contactos domésticos de personas HBsAg positivas) (9).

Se debe realizar un cribado sistemático a los pacientes para detectar la infección por el virus de la hepatitis C (VHC) al menos una vez entre los 18 y los 79 años (véase la declaración de 2020 del U.S. Preventive Services Task Force Hepatitis C Virus Infection in Adolescents and Adults: Screening y la de 2020 de los CDC Recommendations for Hepatitis C Screening Among Adults—United States). Las personas con mayor riesgo de infección por HCV, incluidas las que consumieron drogas inyectables en el pasado o en la actualidad, deben someterse a pruebas para detectar la infección por HCV y volver a evaluarse en forma anual. (Véase también Cribado de la hepatitis C crónica.)

Referencias de análisis de sangre de cribado

  1. 1. Baker RD, Greer FR; Committee on Nutrition American Academy of Pediatrics. Diagnosis and prevention of iron deficiency and iron-deficiency anemia in infants and young children (0-3 years of age). Pediatrics. 2010;126(5):1040-1050. doi:10.1542/peds.2010-2576

  2. 2. Screening and Management of Bleeding Disorders in Adolescents With Heavy Menstrual Bleeding: ACOG COMMITTEE OPINION, Number 785. Obstet Gynecol. 2019;134(3):e71-e83. doi:10.1097/AOG.0000000000003411

  3. 3. Committee on Practice and Ambulatory Medicine. 2025 Recommendations for Preventive Pediatric Health Care: Policy Statement. Pediatrics. 2025;155(5):e2025071066. doi:10.1542/peds.2025-071066

  4. 4. Lanphear B, Navas-Acien A, Bellinger DC. Lead Poisoning. N Engl J Med. 2024;391(17):1621-1631. doi:10.1056/NEJMra2402527

  5. 5. COUNCIL ON ENVIRONMENTAL HEALTH. Prevention of Childhood Lead Toxicity. Pediatrics. 2016;138(1):e20161493. doi:10.1542/peds.2016-1493

  6. 6. Committee on Practice and Ambulatory Medicine. 2025 Recommendations for Preventive Pediatric Health Care: Policy Statement. Pediatrics. 2025;155(5):e2025071066. doi:10.1542/peds.2025-071066

  7. 7. Expert Panel on Integrated Guidelines for Cardiovascular Health and Risk Reduction in Children and Adolescents; National Heart, Lung, and Blood Institute. Expert panel on integrated guidelines for cardiovascular health and risk reduction in children and adolescents: summary report. Pediatrics. 2011;128 Suppl 5(Suppl 5):S213-S256. doi:10.1542/peds.2009-2107C

  8. 8. Yates AM, Aygun B, Nuss R, Rogers ZR; Section on Hematology/Oncology; AMERICAN SOCIETY OF PEDIATRIC HEMATOLOGY/ONCOLOGY. Health Supervision for Children and Adolescents With Sickle Cell Disease: Clinical Report. Pediatrics. 2024;154(2):e2024066842. doi:10.1542/peds.2024-066842

  9. 9. US Preventive Services Task Force, Krist AH, Davidson KW, et al. Screening for Hepatitis B Virus Infection in Adolescents and Adults: US Preventive Services Task Force Recommendation Statement. JAMA. 2020;324(23):2415-2422. doi:10.1001/jama.2020.22980

Pruebas auditivas

(Véase también Alteración auditiva en niños).

Los padres pueden sospechar un déficit auditivo si su hijo no responde de forma adecuada a los ruidos o voces, o no comprende ni desarrolla el habla (véase la tabla ).

Como los déficits auditivos alteran el desarrollo del lenguaje, deben corregirse los problemas de audición lo antes posible. El médico debe consultar a los padres sobre la audición del niño en cada visita durante la primera infancia, y estar preparado para realizar pruebas formales o derivarlo a un audiólogo siempre que haya alguna duda sobre su capacidad auditiva.

Tabla
Tabla

Puede realizarse una audiometría en el contexto de la atención primaria; la mayoría de los demás procedimientos auditivos (p. ej., pruebas de emisión otoacústica, respuesta evocada auditiva de tronco encefálico) deben ser realizados por un audiólogo.

El cribado auditivo comienza en los recién nacidos con pruebas de emisiones otoacústicas o de potenciales evocados auditivos del tronco encefálico (1, 2). Se puede efectuar una audiometría convencional en niños a partir de los 3 años de edad; los niños pequeños también pueden ser estudiados observando sus respuestas a sonidos que reciben a través de audífonos, sus intentos de localizar el sonido o de completar una tarea simple. El cribado de rutina continúa de forma anual o bienal desde los 4 hasta los 10 años (3). Para los niños mayores, la audiometría debe hacerse una vez entre los 11 y los 14 años, una vez entre los 15 y los 17 años, y una vez entre los 18 y los 21 años; las pruebas para niños mayores deben incluir frecuencias altas de 6.000 y 8.000 Hz.

La otoscopia neumática es útil para evaluar el estado del oído medio y se recomienda para el diagnóstico de la otitis media con derrame, que puede provocar pérdida de audición con el tiempo (4). La timpanometría, otro procedimiento de consultorio que puede usarse en niños de cualquier edad, es útil para evaluar la función del oído medio, en particular si el diagnóstico es incierto después de la otoscopia neumática. Los timpanogramas anormales suelen mostrar una disfunción de la trompa de Eustaquio o la presencia de líquido en el oído medio que no puede ser detectado durante el examen otoscópico.

Referencias de pruebas de audición

  1. 1. American Academy of Pediatrics, Joint Committee on Infant Hearing. Year 2007 position statement: Principles and guidelines for early hearing detection and intervention programs. Pediatrics. 2007;120(4):898-921. doi:10.1542/peds.2007-2333

  2. 2. Choe G, Park SK, Kim BJ. Hearing loss in neonates and infants. Clin Exp Pediatr. 2023;66(9):369-376. doi:10.3345/cep.2022.01011

  3. 3. Committee on Practice and Ambulatory Medicine. 2025 Recommendations for Preventive Pediatric Health Care: Policy Statement. Pediatrics. 2025;155(5):e2025071066. doi:10.1542/peds.2025-071066

  4. 4. Rosenfeld RM, Shin JJ, Schwartz SR, et al. Clinical Practice Guideline: Otitis Media with Effusion (Update). Otolaryngol Head Neck Surg. 2016;154(1 Suppl):S1-S41. doi:10.1177/0194599815623467

Cribado visual

Se recomienda el cribado visual a partir de los 3 años de edad, o antes si existen factores de riesgo. Además de las consultas del niño sano a los 3, 6, 8, 10, 12 y 15 años de edad, se puede utilizar el cribado con instrumentos para evaluar el riesgo a los 12 y 24 meses de edad, o a cualquier edad como alternativa a una tabla optométrica. Los pacientes con una agudeza visual de < 20/40 (20/50 si tienen < 5 años de edad), o con una diferencia de 2 líneas en la tabla optométrica entre ambos ojos, deben ser evaluados por un oftalmólogo (1).

Referencia de cribado visual

  1. 1. Hutchinson AK, Morse CL, Hercinovic A, et al. Pediatric Eye Evaluations Preferred Practice Pattern. Ophthalmology. 2023;130(3):P222-P270. doi:10.1016/j.ophtha.2022.10.030

Pruebas de tuberculosis

Se debe realizar una prueba de detección de tuberculosis utilizando una prueba cutánea (prueba de tuberculina) o en sangre (ensayo de liberación de interferón gamma [IGRA]) en (1):

  • Niños que han estado expuestos a la tuberculosis (p. ej., a un familiar infectado o a un contacto cercano).

  • Niños que tienen un familiar con una prueba de tuberculina positiva.

  • Niños que nacieron en un país de alto riesgo (países de Asia, Oriente Medio, África, América Latina o la antigua Unión Soviética), que inmigraron o fueron adoptados desde uno de ellos, o que viajaron a estos de forma prolongada.

  • Niños con infección por VIH.

El IGRA se prefiere para los niños mayores de 2 años, los niños que tienen pocas probabilidades de regresar para la lectura de su prueba cutánea o para aquellos que han recibido la vacuna del bacilo de Calmette-Guérin (BCG), que puede causar un resultado falso positivo en la prueba cutánea (1). Se prefiere la prueba cutánea de la tuberculina para los niños menores de 2 años.

Referencia de pruebas de tuberculosis

  1. 1. Nolt D, Starke JR. Tuberculosis Infection in Children and Adolescents: Testing and Treatment. Pediatrics. 2021;148(6):e2021054663. doi:10.1542/peds.2021-054663

Pruebas de cribado para infecciones de transmisión sexual

A los adolescentes se les debe preguntar sobre su actividad sexual en las visitas de control de salud, lo que incluye el tipo de actividad sexual y el género de la(s) pareja(s) sexual(es) (1). Al indagar sobre la actividad sexual, los médicos deben dejar claro que esta no se limita al sexo con penetración, sino que puede incluir contacto genital, anal, oral, cutáneo o mediante juguetes sexuales. Las recomendaciones de cribado para infecciones de transmisión sexual (ITS) varían según el género y el tipo de contacto sexual (2).

Se recomienda el cribado anual de clamidia y gonorrea en todas las mujeres sexualmente activas; según el tipo de contacto sexual, podrían estar indicadas pruebas rectales o faríngeas. Los hombres jóvenes que tienen sexo con hombres deben someterse a un cribado de gonorrea, clamidia y sífilis, que incluya pruebas rectales y faríngeas. El cribado de otras ITS en adolescentes embarazadas se realiza en función del embarazo y no de la edad, y se aborda en otro apartado.

Las pruebas de amplificación de ácido nucleico son las pruebas más sensibles para detectar infección por C. trachomatis y N. gonorrhoeae. Se dispone de pruebas de amplificación de ácidos nucleicos (NAAT) en muestras de orina, lo que en la mayoría de los casos evita la necesidad de obtener muestras cervicales o uretrales de forma invasiva. En determinadas poblaciones se recomiendan muestras rectales y faríngeas adicionales.

A todos los adolescentes se les debe ofrecer una prueba de detección de VIH al menos una vez entre los 15 y los 18 años (3); deben hacerse todos los esfuerzos posibles para preservar la confidencialidad del adolescente. Los adolescentes con mayor riesgo de infección por VIH (porque son sexualmente activos, usan o han usado drogas inyectables o tienen otra infección de transmisión sexual) deben someterse a pruebas cada año.

Las adolescentes no deben someterse a pruebas sistemáticas de displasia cervical hasta que tengan entre 21 y 25 años (véase Cribado y prevención del cáncer de cuello uterino).

Referencias de pruebas de cribado para infecciones de transmisión sexual

  1. 1. American Academy of Pediatrics. STIs During Preventive Health Care of Adolescents. Red Book: 2024-2027 Report of the Committee on Infectious Diseases, 33rd ed. American Academy of Pediatrics; 2024.

  2. 2. Workowski KA, Bachmann LH, Chan PA, et al. Sexually Transmitted Infections Treatment Guidelines, 2021. MMWR Recomm Rep. 2021;70(4):1-187. Published 2021 Jul 23. doi:10.15585/mmwr.rr7004a1

  3. 3. Committee on Practice and Ambulatory Medicine. 2025 Recommendations for Preventive Pediatric Health Care: Policy Statement. Pediatrics. 2025;155(5):e2025071066. doi:10.1542/peds.2025-071066

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