Estrellas naranjas

Lepra

(Enfermedad de Hansen)

Revisión completa: feb 2026 PorMichael Croix, MD, University of Rochester Medical Center | Revisión de colegas realizada porChristina A. Muzny, MD, MSPH, Division of Infectious Diseases, University of Alabama at Birmingham
Última actualización: feb 2026
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Datos clave

La lepra es una infección crónica poco frecuente causada por la bacteria Mycobacterium leprae o Mycobacterium lepromatosis. Daña principalmente los nervios periféricos (los nervios localizados fuera del encéfalo y de la médula espinal), la piel, los testículos, los ojos y las membranas mucosas de la nariz y la garganta.

  • La lepra puede ser leve (afectación de una o algunas áreas dérmicas) o grave (afectación de varias áreas dérmicas y daño en diversos órganos).

  • Aparecen erupciones y nódulos, las zonas afectadas se entumecen y puede sufrirse debilidad muscular.

  • Los síntomas sugieren el diagnóstico, que se confirma mediante biopsia y análisis del tejido afectado.

  • Los antibióticos pueden detener la progresión de la lepra y curar la infección, pero no pueden revertir ningún daño neurológico ni deformidad.

Si bien la lepra no es altamente contagiosa, rara vez es mortal y puede tratarse de forma eficaz con antibióticos, aún en la actualidad lleva asociado un estigma social considerable. Las personas con lepra no tratada se desfiguran visiblemente y a menudo tienen una discapacidad significativa, lo que provoca que sean temidas y rechazadas por los demás. Como consecuencia, las personas con lepra y sus familias suelen sufrir problemas psicológicos y sociales.

En 2023 se notificaron 182 815 nuevos casos de lepra en todo el mundo, y la mayoría de ellos ocurrieron en India, Brasil e Indonesia.

En 2024 se notificaron 205 casos nuevos en Estados Unidos. Muchos de estos casos ocurrieron en California, Florida, Hawái, Nueva York, Texas, Georgia, Illinois y Luisiana. La lepra que se contrae en Estados Unidos a menudo ocurre en personas de los estados del sur que tienen contacto directo con armadillos de nueve bandas, que portan la bacteria Mycobacterium leprae. La mayoría de los casos de lepra que se adquieren fuera de Estados Unidos se producen en personas que trabajaron en países (o emigraron desde estos países) donde la lepra es frecuente.

La lepra puede aparecer a cualquier edad. La edad avanzada es un factor de riesgo para la lepra, pero la infección parece desarrollarse con mayor frecuencia en personas de 5 a 15 años o de más de 30 años.

La mayoría de las personas infectadas con Mycobacterium leprae no desarrollan la lepra porque su sistema inmunitario combate la infección. Las personas que sí desarrollan la lepra pueden tener genes que favorezcan su propensión a contraer la infección después de exponerse a ella.

Transmisión de la lepra

La lepra puede contagiarse de persona a persona a través de las gotitas expulsadas por la nariz y la boca de la persona infectada, que son inhaladas o tocadas por otra persona no infectada.

los contactos casuales y cortos no parecen transmitir la enfermedad. De hecho, la lepra no se contrae por un simple contacto con alguien que padezca la infección, en contra de lo que comúnmente se cree.

¿Sabías que...?

  • La lepra no se propaga fácilmente.

Los armadillos son una fuente confirmada de transmisión distinta a las personas, pero también existen informes de Mycobacterium leprae en ardillas rojas en las islas Británicas. También se han notificado infecciones naturales de lepra en primates en estado salvaje (por ejemplo, chimpancés salvajes, mangabeyes grises y macacos cangrejeros), pero no está claro si estos animales pueden transmitir la bacteria a los seres humanos.

Incluso después del contacto con la bacteria, la mayoría de las personas no llegan a desarrollar la lepra. Los profesionales de la salud a menudo trabajan durante muchos años con personas que tienen lepra y no desarrollan la infección.

Clasificación de la lepra

La lepra se puede clasificar según el tipo y el número de áreas cutáneas afectadas:

  • Paucibacilar: las personas con lepra paucibacilar tienen un máximo de 5 zonas cutáneas afectadas. No pueden detectarse bacterias en muestras procedentes de esas zonas.

  • Multibacilar: las personas con lepra multibacilar tienen 6 o más áreas cutáneas afectadas, tienen bacterias detectadas en muestras tomadas de una zona afectada, o ambas cosas.

La lepra también se puede clasificar en función de los síntomas de las personas afectadas y de otros hallazgos:

  • Tuberculoide: las personas con lepra tuberculoide suelen tener pocas áreas dérmicas afectadas (paucibacilar) y la enfermedad es más leve, causa menos síntomas (con llagas en la piel) y es menos contagiosa en comparación con la lepra lepromatosa.

  • Lepromatosa: las personas con lepra lepromatosa generalmente presentan más áreas de piel afectadas (multibacilar) e infección grave generalizada de los nervios y otros órganos. La enfermedad es más contagiosa.

  • Limítrofe: las personas con lepra dimorfa presentan características de la lepra tuberculoide y de la lepromatosa. Con el tiempo, puede volverse menos sintomática, como la lepra tuberculoide, o más sintomática, como la lepra lepromatosa.

En ambas clasificaciones, el tipo de lepra determina lo siguiente:

  • Cómo se encuentra la persona a largo plazo

  • Cuáles son las complicaciones probables

  • Cuál es la duración necesaria del tratamiento con antibióticos

Síntomas de la lepra

Dado que las bacterias causantes de la lepra se multiplican muy lentamente, por lo general los síntomas no comienzan hasta que haya transcurrido más de 1 año desde que la persona se infectara. En promedio, los síntomas pueden aparecer desde unos pocos meses hasta 20 años después de la infección. Una vez iniciados progresan con lentitud.

La lepra afecta principalmente la piel y los nervios periféricos (los nervios situados fuera del encéfalo y la médula espinal). Aparecen erupciones y bultos característicos. No provocan prurito (picor). La infección de los nervios provoca entumecimiento de la piel o debilidad muscular en las áreas controladas por los nervios infectados.

Los síntomas específicos varían en función del tipo de lepra:

  • Lepra tuberculoide: aparece una erupción cutánea formada por una o varias zonas más claras y aplanadas, con bordes elevados y claramente definidos. Las zonas afectadas por esta erupción se entumecen, porque las bacterias lesionan los nervios subyacentes.

  • Lepra lepromatosa: aparecen múltiples nódulos pequeños sobre la piel o erupciones más grandes, abultadas, de tamaño y forma variables. Existen más áreas entumecidas que en la lepra tuberculoide, y se debilitan ciertos grupos musculares. Pueden resultar afectadas gran parte de la piel y muchas partes del cuerpo, incluidos los riñones, la nariz y los testículos. Las personas pueden perder las pestañas y las cejas o se les pueden agrandar las mamas.

  • Lepra limítrofe: las personas presentan síntomas tanto de la lepra tuberculoide como de la lepra lepromatosa. Sin tratamiento, la gravedad de la lepra limítrofe puede disminuir y volverse más semejante a la lepra tuberculoide, o puede empeorar y volverse más similar a la lepra lepromatosa.

Complicaciones de la lepra

Las complicaciones más graves son consecuencia de la infección de los nervios periféricos, que causa un deterioro del sentido del tacto y la correspondiente incapacidad para sentir el dolor y la temperatura. Las personas con una lesión de los nervios periféricos pueden sufrir quemaduras, cortes o heridas sin darse cuenta. Las lesiones repetidas pueden llegar a causar la pérdida de los dedos de las manos y los pies. Además, el daño de los nervios periféricos causa debilidad muscular y puede llegar a producir deformidades. Por ejemplo, los dedos se debilitan, curvándose hacia dentro (como una garra). Los músculos pueden volverse demasiado débiles para poder flexionar el pie (un trastorno denominado pie caído). Los nervios infectados pueden agrandarse lo suficiente como para que los médicos puedan palparlos durante una exploración física.

Imagenes de la lepra
Lepra tuberculoide

La lepra tuberculoide provoca una erupción cutánea formada por áreas más claras con bordes elevados y claramente definidos. Las zonas afectadas por esta erupción se entumecen porque las bacterias lesionan los nervios subyacentes.

La lepra tuberculoide provoca una erupción cutánea formada por áreas más claras con bordes elevados y claramente defini

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CNRI/SCIENCE PHOTO LIBRARY

Efectos graves de la lepra que afectan a las manos

En esta persona, la lepra ha provocado la pérdida de parte de los dedos de ambas manos.

En esta persona, la lepra ha provocado la pérdida de parte de los dedos de ambas manos.

Imagen cortesía de Arthur E. Kaye via the Public Health Image Library of the Centers for Disease Control and Prevention.

Efectos graves de la lepra que afectan a la nariz

En esta persona, la lepra ha provocado la desintegración del cartílago nasal.

En esta persona, la lepra ha provocado la desintegración del cartílago nasal.

Imagen cortesía del Dr. André J. Lebrun via the Public Health Image Library of the Centers for Disease Control and Prevention.

La infección grave de la piel da lugar a zonas de inflamación y abultamientos, que pueden ser muy desfigurantes en el rostro.

Otras partes del cuerpo pueden resultar afectadas:

  • Pies: también aparecen úlceras en las plantas de los pies, provocando dolor al caminar.

  • Nariz: los daños en los conductos nasales pueden provocar una congestión nasal crónica y hemorragias nasales y, si no se tratan, la erosión completa del cartílago de la nariz.

  • Ojos: el daño a los ojos provoca glaucoma y ceguera.

  • Función sexual: los hombres con lepra lepromatosa pueden sufrir disfunción eréctil (impotencia) e infertilidad. La infección disminuye la cantidad de testosterona y de espermatozoides que producen los testículos.

  • Riñones: La amiloidosis (una acumulación de proteínas en órganos como el corazón y los riñones) y la insuficiencia renal aparecen de manera ocasional en la lepra lepromatosa.

Reacciones leprosas

Durante la evolución de la lepra no tratada, o incluso en los casos que sí reciben tratamiento, el sistema inmunitario puede reaccionar produciendo inflamación en diversas partes del cuerpo.

Estas reacciones suelen provocar fiebre e inflamación de la piel, de los nervios periféricos y, con menor frecuencia, de los ganglios linfáticos, de las articulaciones, los testículos, los riñones, el hígado y los ojos. Las reacciones también pueden contribuir al daño neurológico. La piel alrededor de los nódulos puede hincharse, enrojecerse y volverse dolorosa, y los nódulos pueden convertirse en llagas abiertas (úlceras).

Diagnóstico de la lepra

  • Examen de una muestra de tejido cutáneo infectado

Los médicos pueden sospechar la presencia de lepra en función de los síntomas de una persona, como las características erupciones cutáneas que no desaparecen, los nervios engrosados, la pérdida del sentido del tacto y las deformidades derivadas de la debilidad muscular. Pero, en Estados Unidos, es posible que los médicos no piensen en la lepra, ya que es muy poco frecuente y no están familiarizados con sus síntomas.

El examen al microscopio de una muestra de tejido cutáneo infectado (biopsia) se realiza para confirmar el diagnóstico.

Puede llevarse a cabo la técnica de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) en la muestra. Dicha técnica permite produce muchas copias de un gen, lo que facilita la identificación del ADN de la bacteria.

Los análisis de sangre que miden los anticuerpos contra la bacteria Mycobacterium leprae son de utilidad limitada, ya que los anticuerpos no siempre están presentes en todas las personas infectadas. (El sistema inmunitario produce anticuerpos para ayudar al organismo a defenderse de un atacante en concreto, como las bacterias de la lepra.)

Tratamiento de la lepra

  • Antibióticos

El tratamiento antibiótico puede detener la progresión de la lepra pero no puede revertir las lesiones de los nervios o las deformidades. Por lo tanto, la detección y el tratamiento precoces son muy importantes.

Dado que las bacterias de la lepra acaban adquiriendo resistencia a un antibiótico si se utiliza como único fármaco, los médicos prescriben más de un antibiótico.

Dado que las bacterias son difíciles de erradicar, el tratamiento antibiótico debe continuarse durante largo tiempo. Según de la gravedad de la infección, los antibióticos se toman durante 6 a 12 meses y, a veces, hasta 2 años.

Los antibióticos escogidos varían en función del tipo de lepra. Todos ellos se toman por boca (vía oral):

  • Multibacilar: en Estados Unidos, a los adultos afectados se les administran rifampicina, minociclina y moxifloxacino una vez al mes durante 24 meses. En otras zonas del mundo, a los adultos se les administra rifampicina y clofazimina una vez al mes bajo la supervisión de un profesional de la salud y toman dapsona junto con clofazimina una vez al día por su cuenta. El tratamiento se mantiene durante 12 meses.

  • Paucibacilar: en Estados Unidos, se administra a los adultos afectados rifampicina, moxifloxacino y minociclina una vez al mes durante 24 meses. En otras zonas del mundo, a los adultos se les administra rifampicina y clofazimina una vez al mes con supervisión, y dapsona más clofazimina una vez al día sin supervisión durante 6 meses.

La dapsona tiene un coste relativamente bajo y su uso suele ser seguro, aunque en algunos casos produce erupciones cutáneas de naturaleza alérgica y anemia.

La rifampicina es incluso más efectiva que la dapsona. Sus efectos adversos más graves son afectación hepática, aparición de síntomas similares a los de la gripe y, con muy poca frecuencia, insuficiencia renal.

La clofacimina es muy segura. El principal efecto secundario que produce es la pigmentación temporal de la piel, que puede tardar meses en desaparecer.

La minociclina es un antibiótico eficaz contra la lepra y se utiliza principalmente en los Estados Unidos. El principal efecto secundario es la alteración en la coloración de la piel, que consiste en una pigmentación gris negruzca de las zonas afectadas y la alteración de la coloración de la lengua, los labios y las encías.

El moxifloxacino es otro antibiótico eficaz contra la lepra y se utiliza principalmente en Estados Unidos. El principal efecto adverso consiste en problemas tendinosos, como la tendinitis y la rotura del tendón, los cuales afectan con mayor frecuencia al tendón de Aquiles (tendón situado por encima del talón).

Las reacciones leprosas se tratan con esteroides orales (a veces denominados corticoesteroides o glucocorticoides). La inflamación cutánea leve no requiere tratamiento.

Prevención de la lepra

Dado que la lepra no es muy contagiosa, el riesgo de propagación es bajo. Solo la forma lepromatosa no tratada es contagiosa, aunque incluso en este caso la infección no se transmite fácilmente. Una vez comenzado el tratamiento, la lepra no es contagiosa.

La mejor manera de prevenir la lepra es:

  • Evitar el contacto con fluidos corporales (incluidas las gotitas respiratorias) y las erupciones de personas infectadas.

  • Evitar el contacto con los armadillos.

Las personas que son contactos domésticos u otros contactos estrechos de personas que tienen lepra y que son mayores de 2 años de edad pueden recibir una dosis única del antibiótico rifampicina como tratamiento preventivo. Este medicamento se administra solo después de que los médicos hayan descartado la lepra y la tuberculosis (TB) y hayan determinado que las personas no sufren otros problemas que les impidan tomar el medicamento.

La vacuna BCG (bacilo de Calmette-Guérin), que sirve para prevenir la tuberculosis, proporciona cierta protección contra la lepra, pero no suele utilizarse para prevenir esta enfermedad.

Información del fármaco para el tema

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