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Clamidias y otras infecciones no gonocócicas

Por

Sheldon R. Morris

, MD, MPH, University of California San Diego

Última revisión completa Abr. 2020
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Datos clave
NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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Las infecciones por clamidias son aquellas enfermedades de transmisión sexual producidas por las bacterias Chlamydia trachomatis que afectan a la uretra, al cuello uterino o al recto. Estas bacterias también pueden infectar las membranas que cubren el blanco de los ojos (conjuntiva) y la garganta. Otras bacterias como Ureaplasma o los Mycoplasma también producen infecciones uretrales.

  • Los síntomas incluyen secreción vaginal o peneana, dolor o micción más frecuente.

  • En las mujeres, cuando la infección no produce síntomas o no se trata, puede provocar esterilidad, aborto espontáneo y un mayor riesgo de embarazo ectópico.

  • Las pruebas de ADN realizadas a partir de una muestra de las secreciones o de la orina permiten detectar la infección por clamidias.

  • Los antibióticos curan la infección, pero las parejas sexuales deben recibir tratamiento de forma simultánea.

Varias bacterias, incluyendo Chlamydia trachomatis (clamidias), Ureaplasma y Mycoplasma, causan enfermedades similares, todas ellas parecidas a la enfermedad de transmisión sexual (ETS) denominada gonorrea. Los laboratorios pueden identificar clamidias, pero tienen dificultades para identificar las otras bacterias, por lo que a veces se denominan infecciones no gonocócicas.

La infección por clamidias es la enfermedad de transmisión sexual más frecuente. En Estados Unidos se comunicaron más de 1,7 millones de casos en 2017. La infección frecuentemente no causa síntomas, por lo que el número de personas realmente infectadas podría duplicar al número de personas con infección por clamidias diagnosticada.

Las infecciones por clamidias y por gonorrea causan síntomas similares. Ambas pueden causar infecciones uretrales (uretritis) en hombres y, en mujeres, infecciones del cuello del útero (cervicitis) que producen pus (véase también Infecciones por clamidias y micoplasmas).

Algunas veces, personas de ambos sexos pueden padecer gonorrea y una infección por clamidias de forma simultánea.

Síntomas

En los hombres los síntomas de la uretritis por clamidias comienzan entre 7 y 28 días después de contraer la infección mediante el acto sexual. De modo característico, se tiene sensación leve de ardor en la uretra al orinar, que puede estar acompañada de una secreción peneana clara o turbia. La secreción suele ser menos espesa que la de la gonorrea. Esta secreción también puede ser poco abundante, y los síntomas, leves. Sin embargo, se observa que a primera hora de la mañana la abertura del pene suele estar enrojecida y cerrada por secreciones secas. A veces, la infección comienza de un modo más alarmante: con necesidad frecuente de orinar, dolor durante la micción y salida de pus por la uretra.

Muchas mujeres con cervicitis por clamidias pueden tener pocos o ningún síntoma. Pero otras sienten a menudo una necesidad imperiosa de orinar, dolor durante la micción y secreción de moco amarillento o de pus por la vagina. Las relaciones sexuales pueden ser dolorosas.

Si el recto se ve afectado por la infección, habrá dolor rectal o hipersensibilidad, además de una secreción amarillenta de pus y mucosidad por el recto.

La infección por clamidia también se puede transmitir durante el sexo oral, causando la infección de la garganta. La infección de la garganta por clamidias no suele provocar síntomas.

Sin tratamiento, los síntomas disminuyen en 4 semanas en aproximadamente dos tercios de las personas. Sin embargo, las infecciones por clamidia pueden tener graves consecuencias a largo plazo para las mujeres, incluso cuando los síntomas que presentan son leves o ausentes. Por lo tanto, la detección y el tratamiento de la infección en las mujeres es importante, incluso si no existen síntomas.

¿Sabías que...?

  • La infección por clamidias es la enfermedad de transmisión sexual más frecuente.

  • Puesto que la infección por clamidias y la gonorrea a menudo se presentan juntas, las personas afectadas por una de ambas suelen recibir tratamiento para las dos.

Complicaciones

En mujeres, las complicaciones de la infección por clamidias incluyen

  • Cicatrización de las trompas de Falopio

  • Infección de las trompas de Falopio (salpingitis)

  • Infección de la membrana que recubre la pelvis y la cavidad abdominal (peritonitis)

  • Infección de la zona que rodea al hígado

La infección se puede extender hasta el aparato reproductor y puede infectar los conductos que conectan los ovarios con el útero (trompas de Falopio). Esta infección, denominada salpingitis, produce un fuerte dolor en la parte inferior del abdomen. En algunas mujeres, la infección se extiende hacia el recubrimiento de la pelvis y de la cavidad abdominal (peritoneo), lo que provoca peritonitis. La peritonitis causa un dolor más intenso en la zona inferior del abdomen. Estas infecciones se incluyen dentro de la denominada enfermedad inflamatoria pélvica. A veces la infección se concentra en la zona alrededor del hígado, en la parte superior derecha del abdomen, causando dolor, fiebre y vómitos (llamado síndrome de Fitz-Hugh-Curtis).

Estas complicaciones incluyen dolor abdominal crónico y cicatrices en las trompas de Falopio. Las cicatrices pueden causar esterilidad y embarazos ectópicos.

En hombres, las complicaciones de la infección por clamidias incluyen

  • Infección del epidídimo (epididimitis)

  • Estrechamiento (estenosis) de la uretra

Las infecciones por clamidias pueden provocar una infección del epidídimo (epididimitis). El epidídimo es el conducto en forma de espiral que se observa en la parte superior de cada testículo (véase la figura Trayectoria desde el pene al epidídimo). Esta infección causa una hinchazón dolorosa en el escroto en uno o en ambos lados. La infección puede provocar un estrechamiento del paso de la orina a través del pene (uretra) debido a la cicatrización.

Trayectoria desde el pene al epidídimo

A veces, en los hombres, estos microorganismos se propagan por la uretra y se desplazan a través de los conductos por los que fluyen los espermatozoides desde los testículos (conductos deferentes) hasta infectar al epidídimo (en la parte superior de un testículo).

Trayectoria desde el pene al epidídimo

En ambos sexos, las complicaciones de las infecciones por clamidias son

  • Infección de la membrana que cubre la esclerótica (conjuntivitis)

  • Artritis reactiva

En ocasiones, las infecciones genitales por clamidias causan una inflamación de las articulaciones conocida como artritis reactiva (anteriormente conocida como síndrome de Reiter). En la mayoría de los casos, la artritis reactiva afecta solo una o algunas articulaciones al mismo tiempo. Las rodillas y otras articulaciones de las piernas son las que suelen resultar afectadas con mayor frecuencia. Se cree que la inflamación se debe más a una reacción inmunitaria a la infección genital que a la propagación de la infección a las articulaciones. Los síntomas comienzan, de modo característico, de 1 a 3 semanas después de la infección. La artritis reactiva a veces causa otros problemas, tales como alteraciones en la piel de los pies, problemas oculares o inflamación de la uretra.

En los recién nacidos, las complicaciones de las infecciones por clamidias son

  • Conjuntivitis

  • Neumonía

Los recién nacidos pueden resultar infectados por Chlamydia durante el parto si su madre presenta una infección del cuello uterino por clamidias. En los recién nacidos, la infección puede provocar neumonía o conjuntivitis (conjuntivitis neonatal).

Diagnóstico

  • Por regla general, análisis de una muestra de la secreción del cuello uterino, pene, garganta o recto o una muestra de orina

Los médicos sospechan infecciones por clamidias, ureaplasmas y micoplasmas basándose en los síntomas, como una secreción del pene o del cuello uterino.

En la mayoría de los casos, las infecciones por clamidias se diagnostican realizando pruebas que detectan el material genético exclusivo de la bacteria (ADN). Por lo general, se emplea una muestra de la secreción del pene o del cuello uterino, Algunas veces se le pide a la mujer que obtenga una muestra de su vagina empleando una torunda. Para algunos tipos de prueba se puede utilizar una muestra de orina. Si se dispone de una muestra de orina, se puede evitar al paciente la molestia de introducir una torunda en el pene o de realizar una exploración pélvica para obtener la muestra.

Si se sospecha una infección en la garganta o en el recto, se pueden analizar muestras de estas zonas.

La gonorrea, que suele cursar al mismo tiempo, también se diagnostica con la misma muestra. También suelen realizarse análisis de sangre para comprobar si hay una infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) o sífilis.

Cribado

Dado que la infección por clamidias es muy frecuente y que muchas mujeres infectadas no presentan ningún síntoma, se recomienda realizar las pruebas de detección de infecciones por clamidias y otras ETS a ciertos grupos de mujeres y hombres sexualmente activos.

Las mujeres que no están embarazadas (incluidas las mujeres que mantienen relaciones sexuales con mujeres) son sometidas a pruebas de detección anuales si presentan características que aumentan su riesgo de infección:

  • Son sexualmente activas y menores de 25 años

  • Una enfermedad de transmisión sexual (ETS) anterior

  • Participación en actividades sexuales de riesgo (como tener muchas parejas sexuales, no usar preservativos con regularidad o ejercer la prostitución)

  • Tienen una pareja que participa en actividades sexuales de riesgo o que sufre una ETS

Las embarazadasse someten a pruebas de cribado durante su visita prenatal inicial. A las siguientes mujeres embarazadas se les vuelven a hacer pruebas de detección durante el tercer trimestre:

  • Todas las menores de 25 años

  • Las que tienen 25 años o más, si aumenta el riesgo de infección

Si las mujeres embarazadas sufren una infección por clamidias, reciben tratamiento. Estas mujeres son examinadas nuevamente al cabo de 3 meses.

Los hombres heterosexualmente activos no se someten a pruebas sistemáticas de detección, excepto si aumenta el riesgo de infección por clamidias (por ejemplo, cuando tienen varias parejas sexuales, cuando son pacientes en una clínica para adolescentes o para enfermedades de transmisión sexual [ETS] o cuando ingresan en un correccional).

A los hombres que mantienen relaciones homosexuales se les realizan pruebas de detección sistemática:

  • Si son sexualmente activos: por lo menos una vez al año

  • Si presentan un riesgo mayor (personas con infección por VIH, múltiples parejas sexuales o una pareja que tiene múltiples parejas): cada 3 a 6 meses

Estos hombres son evaluados tanto si usan condones como si no lo hacen. Las pruebas se realizan con muestras tomadas del recto, la uretra o, si se practica sexo oral, de la garganta.

Prevención

Las siguientes medidas generales pueden ayudar a prevenir las infecciones por clamidias (y otras enfermedades de transmisión sexual [ETS]):

  • Uso habitual y correcto del preservativo

  • Evitar prácticas sexuales de riesgo tales como cambiar a menudo de pareja sexual o mantener relaciones sexuales con prostitutas o con personas que tengan otras parejas sexuales.

  • Rápido diagnóstico y tratamiento de la infección (para evitar contagiar a otras personas)

  • Identificación de los contactos sexuales con personas infectadas, seguida por el asesoramiento o el tratamiento de estos contactos

No practicar sexo (anal, vaginal u oral) es la forma más segura de prevenir las enfermedades de transmisión sexual (ETS), pero se trata de un método a menudo poco realista.

Tratamiento

  • Un antibiótico

  • Tratamiento simultáneo de parejas sexuales

Las infecciones provocadas por clamidias, ureaplasmas y micoplasmas se tratan con uno de los siguientes antibióticos:

  • Una sola dosis del antibiótico azitromicina tomado por vía oral

  • Doxiciclina, eritromicina, levofloxacino u ofloxacino, por vía oral durante 7 días

Las mujeres embarazadas reciben tratamiento con azitromicina.

Si es posible que exista gonorrea, se inyecta además un antibiótico, como ceftriaxona, por vía intramuscular para tratar la gonorrea. Este tratamiento es necesario porque los síntomas de ambas infecciones son similares y porque muchas personas sufren ambas infecciones a la vez.

Los síntomas pueden persistir o volver por una de las razones siguientes:

  • Otras infecciones que también están presentes pueden estar causando los síntomas.

  • Las personas pueden haberse infectado de nuevo.

  • Las clamidias pueden ser resistentes a los antibióticos.

En estos casos, se repiten las pruebas de detección de la infección por clamidias y la gonorrea, y a veces se hacen pruebas adicionales para detectar otras posibles infecciones. Entonces las personas son tratadas con azitromicina o, si la azitromicina fue utilizada antes y resultó ineficaz, con moxifloxacino.

Las parejas deben recibir tratamiento al mismo tiempo. Las personas infectadas y sus parejas sexuales deben abstenerse de mantener relaciones sexuales hasta que hayan recibido tratamiento durante 1 semana como mínimo.

El riesgo de padecer otra infección por clamidias u otra ETS durante los siguientes 3 o 4 meses es lo bastante alto para que se deban volver a realizar pruebas de detección pasado ese tiempo.

Más información

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