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Pruebas para los trastornos ginecológicos

Por

David H. Barad

, MD, MS, Center for Human Reproduction

Última revisión completa may. 2019
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A veces se recomiendan pruebas de cribado, que se realizan para detectar trastornos en mujeres que no presentan síntomas. Si las mujeres presentan síntomas relacionados con el aparato reproductor (síntomas ginecológicos), quizás sea necesario realizar pruebas para identificar el trastorno que los causa (procedimientos diagnósticos).

Pruebas de cribado

Dos pruebas de detección importantes para las mujeres son

Las mujeres con riesgo de sufrir enfermedades de transmisión sexual (ETS) (como las infecciones por clamidia o la gonorrea) deben someterse a pruebas de cribado para estas enfermedades. Se realizan otras pruebas de cribado que forman parte de la atención médica durante el embarazo.

Cribado del cáncer del cuello uterino

Las pruebas que se utilizan para el cribado del cáncer del cuello uterino son las siguientes:

  • Prueba de Papanicolaou (Pap): las células del cuello del útero son examinadas al microscopio para determinar si alguna es cancerosa o anormal y puede, sin tratamiento, dar lugar a un cáncer (células precancerosas).

  • Prueba para detectar el virus del papiloma humano (VPH): se analiza una muestra del cuello uterino para determinar si existe una infección por este virus. El VPH puede provocar cáncer de cuello uterino.

Tanto en la prueba de Papanicolau como en la prueba del VPH, los médicos toman una muestra del cuello uterino. La muestra se recoge insertando un espéculo (un instrumento de plástico o de metal) en la vagina para separar sus paredes y usando un cepillo de plástico para extraer algunas células de la superficie del cuello uterino y del canal que lo atraviesa (canal cervical). Las muestras se envían a un laboratorio, donde se examinan con un microscopio para detectar células anómalas, lo que puede indicar cambios precancerosos o, con poca frecuencia, cáncer de cuello uterino.

La prueba de Papanicolau suele producir picor o algo parecido a un calambre, pero no es dolorosa y solo requiere unos segundos.

Esta prueba identifica la mayoría de los cánceres cervicales, incluso en estadios muy tempranos. También permite detectar cambios precancerosos en las células cervicales. Estos cambios, llamados neoplasia intraepitelial cervical, pueden tratarse, lo cual contribuye a prevenir la progresión y la diseminación del cáncer.

La prueba de Papanicolau es más exacta si la mujer no tiene la menstruación y no se ha duchado ni usado cremas vaginales por lo menos 24 horas antes de la prueba.

Actualmente los expertos recomiendan realizar la primera prueba de Papanicolau a la mayoría de mujeres a partir de 21 años de edad. Es posible que a las mujeres con infección por el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) se les lleven a cabo las pruebas de detección a una edad más temprana.

La frecuencia con que es necesaria la prueba depende fundamentalmente de la edad y de los resultados de anteriores pruebas de Papanicolau:

  • De los 21 a los 30 años: por lo general la prueba se realiza cada 3 años utilizando solo una prueba de Papanicolau. La prueba del VPH es opcional y en ocasiones algo desaconsejada por los profesionales sanitarios, porque la infección por el VPH es común entre las mujeres adultas jóvenes y muchas veces desaparece por sí sola.

  • De los 30 a los 65 años: la prueba se realiza cada 3 años si solo se ha realizado una prueba de Papanicolau o cada 5 años si se han realizado esta prueba y otra para el virus del VPH. Sin embargo, en los casos de alto riesgo de cáncer cervical es recomendable hacerla con más frecuencia. Estos casos incluyen las mujeres portadoras del infección por VIH, las que tienen un sistema inmunitario debilitado (como resultado de fármacos o de un trastorno que deprima el sistema inmunitario) y las que hayan tenido resultados anómalos en la prueba de Papanicolau.

  • Después de los 65 años, la mayoría de las mujeres ya no necesitan hacerse la prueba si no han tenido ningún resultado anormal en los últimos 10 años.

En las mujeres de edad avanzada, las pruebas citológicas deben reanudarse o continuarse si se tiene una pareja sexual nueva o varias parejas sexuales.

En caso de extirpación completa del útero (histerectomía total) y de no haber tenido resultados anómalos en la prueba de Papanicolau, no es necesario realizarla.

Cribado de enfermedades de transmisión sexual

Las mujeres con riesgo de enfermedades de transmisión sexual deben someterse a cribado anualmente, aunque no presenten síntomas. Las mujeres de riesgo son:

  • Mujeres sexualmente activas de 25 años o menos.

  • Mujeres que comienzan a ser activas sexualmente.

  • Mujeres con varias parejas sexuales.

  • Mujeres cuya pareja tiene relaciones sexuales con otras parejas.

  • Mujeres que han padecido una enfermedad de transmisión sexual.

  • Mujeres que no utilizan anticonceptivos de barrera (como el condón) sistemáticamente y no mantienen una relación monógama recíproca, o no están seguras de si la relación es monógama recíproca.

  • Mujeres embarazadas.

  • Mujeres con secreción vaginal.

Si una mujer cree tener una enfermedad de transmisión sexual, puede solicitar el cribado.

Para la mayoría de las enfermedades de transmisión sexual se utiliza un hisopo para obtener una pequeña cantidad de secreción del cuello uterino. La muestra se envía a un laboratorio para su análisis. También pueden realizarse pruebas de infección por gonorrea y clamidia con una muestra de orina o una muestra del interior de la vagina obtenida con un hisopo.

El médico puede considerar necesario practicar las pruebas de detección del VPH a las mujeres que cumplan alguno de los siguientes criterios:

  • Tienen 30 años o más.

  • En una prueba de Papanicolau anterior se le detectaron anomalías que podrían ser consecuencia de una infección por el VPH.

  • Los resultados de una prueba de Papanicolau anterior no fueron claros.

El VPH puede causar verrugas genitales o cáncer cervical. Para esta prueba de VPH se emplea una muestra de secreción vaginal obtenida con un hisopo. Los resultados normales de una prueba de VPH indican que el cáncer cervical y las lesiones precancerosas son muy poco probables. En las mujeres con alto riesgo de infección por VPH puede hacerse la prueba al mismo tiempo que la citología. Si los resultados de la prueba de Papanicolau y la prueba del VPH son normales en una mujer mayor de 30 años, no es preciso repetir ambas pruebas al menos en 3 años.

Procedimientos diagnósticos

A veces es necesario realizar procedimientos diagnósticos más complejos.

Biopsia

Una biopsia consiste en extraer una muestra de tejido para su examen al microscopio. Se pueden tomar biopsias de vulva, vagina, cuello uterino y revestimiento del útero.

Cuello uterino y vagina

Se realiza una biopsia del cuello uterino cuando

  • Una lesión de la cual se sospecha que pueda dar lugar a un cáncer (lesión precancerosa) o que sea ya un cáncer, generalmente debido a un resultado anómalo de la prueba de Papanicolau.

La biopsia del cuello uterino o de la vagina suele realizarse generalmente durante una colposcopia pues puede identificarse la zona más sospechosa y tomar muestras de tejido de ese lugar.

Por lo general, la biopsia de cuello uterino o de vagina no requiere anestesia, aunque este procedimiento suele producir una sensación similar a un pinchazo o un calambre. Tomar un antiinflamatorio no esteroideo (AINE), como ibuprofeno, 20 minutos antes del procedimiento, puede aliviar las molestias.

Vulva

Se realiza una biopsia de vulva (área circundante a la abertura de la vagina) cuando

  • Un diagnóstico no puede basarse en los síntomas de la mujeres y en los resultados de la exploración física.

  • Se sospecha un cáncer de vulva.

La biopsia de vulva suele realizarse en la consulta del médico y requiere anestesia local.

Útero

Se suele realizar una biopsia del revestimiento interno del útero (biopsia endometrial) para

También utilizan este procedimiento los especialistas en esterilidad para determinar si la ovulación se produce normalmente o si el útero está preparado para la implantación de los embriones.

Para hacer una biopsia endometrial (aspiración endometrial) se utiliza un espéculo con el fin de separar las paredes de la vagina y se introduce un pequeño tubo metálico o de plástico por el cuello uterino, con el cual se aspira tejido del revestimiento uterino.

La biopsia endometrial puede realizarse en la consulta médica, y por lo general no necesita anestesia. Normalmente se nota una sensación similar a un cólico menstrual intenso. Tomar un AINE, como ibuprofeno, 20 minutos antes del procedimiento, alivia las molestias.

Colposcopia

Para la colposcopia se utiliza un espéculo que separe las paredes de la vagina y una lupa binocular de aumento (similar a la de los microscopios) para inspeccionar el cuello uterino con el fin de detectar signos de cáncer. A menudo se toma una muestra de tejido (biopsia) para examinarla al microscopio.

La colposcopia a menudo se hace cuando

  • Los resultados de una prueba de Papanicoláu (Pap) son anómalos.

La colposcopia sola (sin biopsia) es indolora y por lo tanto no requiere anestesia. El procedimiento de la biopsia se describe como una sensación de calambre y no requiere anestesia. Suele durar de 10 a 15 minutos.

Legrado endocervical

El legrado endocervical consiste en insertar un instrumento pequeño y afilado con forma de pala (cureta o legra) en el conducto a través del cuello del útero (canal cervical) con el fin de obtener una muestra de tejido. La cureta se usa para raspar una pequeña cantidad de tejido de la parte superior del interior del canal cervical. Al mismo tiempo suele hacerse una biopsia del cuello uterino (extraer un pequeño trozo de tejido de la superficie del cuello uterino). Un patólogo examina con el microscopio las muestras de tejido.

El legrado endocervical se realiza cuando

  • Se sospecha cáncer de endometrio o de cuello uterino o se debe descartar dicha posibilidad.

Por lo general, se realiza durante la colposcopia y no requiere anestesia.

Dilatación y legrado

En la dilatación y legrado (D y L) se puede emplear sedación consciente o bien anestesia general. (Con sedación consciente, la mujer puede responder a las instrucciones, pero no siente dolor.) A continuación se emplea un espéculo para ensanchar las paredes de la vagina y poder insertar un instrumento pequeño y afilado con forma de pala (cureta o legra) para extraer tejido del revestimiento del útero.

D y C

Después de colocar el espéculo en su lugar, se utilizan unas varillas de metal curvadas en forma de huso (dilatadores, no se muestran) para abrir el cuello uterino de manera que pueda insertarse la cureta en el útero. Este instrumento se utiliza para extraer tejido del revestimiento del útero.

D y C

Este procedimiento se utiliza para tratar a las mujeres que han sufrido un aborto espontáneo incompleto. El procedimiento de dilatación y legrado se utiliza en ocasiones para identificar anomalías en el tejido que recubre el útero si los resultados de la biopsia no son concluyentes, pero ya no es muy utilizado para este propósito porque las biopsias suelen proporcionar la misma información y pueden practicarse en la consulta médica.

La dilatación y legrado suele hacerse en el hospital. Sin embargo, la mayoría de las mujeres no tienen que pernoctar en el hospital.

Histerosalpingografía

Para realizar una histerosalpingografía se toman radiografías después de inyectar a través del cuello uterino un contraste radiopaco (visible en las radiografías) con el fin de delinear el interior del útero y de las trompas de Falopio.

La histerosalpingografía se acostumbra a utilizar para lo siguiente:

  • Ayudar a determinar la causa de la infertilidad

  • Para confirmar que un procedimiento de esterilización para ocluir las trompas ha sido satisfactorio.

Se realiza en un lugar acondicionado para la realización de radiografías, como un hospital o la sala de radiología de un consultorio.

La histerosalpingografía generalmente causa algunas molestias, como sensación de calambre. Tomar un AINE, como ibuprofeno, 20 minutos antes del procedimiento, puede aliviar las molestias.

Histeroscopia

Para visualizar el interior del útero puede insertarse un tubo fino de visualización (histeroscopio) en el útero a través de la vagina y del cuello uterino. El tubo tiene un diámetro de 0,5 cm y contiene unos cables que transmiten la luz. A través del tubo se introducen instrumentos de biopsia, electrocauterio (calor) o cirugía. Por lo general puede verse el lugar de un sangrado anómalo u otras anomalías, y tomar una biopsia de estas zonas, que luego se cauterizan mediante calor o se extirpan.

La histeroscopia se puede utilizar para lo siguiente:

  • Buscar anomalías en el interior del útero cuando se sospecha un cáncer de la mucosa uterina (cáncer de endometrio)

  • Buscar anormalidades en el útero (como fibromas) si las mujeres tienen problemas para quedar embarazadas

  • Prevenir el embarazo permanentemente bloqueando o bien interrumpiendo las trompas de Falopio (esterilización)

La histeroscopía puede hacerse en la consulta, o en un hospital con anestesia general a la vez que la dilatación y legrado.

Laparoscopia

Se utiliza un tubo de visualización, denominado laparoscopio, para examinar directamente el útero, las trompas de Falopio o los ovarios. El laparoscopio está unido a un cable fino que contiene fibras flexibles de plástico o de vidrio que transmiten la luz.

Se introduce en la cavidad abdominal a través de una pequeña incisión realizada justo debajo del ombligo. También se inserta por la vagina una sonda en el útero, que permite manipular los órganos para una mejor visualización. A través del laparoscopio se introduce dióxido de carbono para distender el abdomen, de manera que los órganos abdominales y pélvicos puedan verse claramente.

La laparoscopia se emplea a menudo:

  • Para determinar la causa del dolor pélvico, de la infertilidad y de otros trastornos ginecológicos

  • Para realizar algunos procedimientos quirúrgicos (como biopsias, procedimientos de esterilización y retirada de un embarazo ectópico en una trompa de Falopio) se utilizan instrumentos introducidos a través del laparoscopio

La laparoscopia permite detectar anomalías estructurales demasiado pequeñas para ser detectadas mediante técnicas de diagnóstico por la imagen, así como anormalidades en la superficie de los órganos, como endometriosis (tejido endometrial fuera del útero), inflamación y cicatrización.

Si los procedimientos quirúrgicos, como la extirpación de un quiste ovárico o del útero (histerectomía) lo precisan, puede ser necesario realizar otras incisiones adicionales.

La laparoscopia se realiza en un hospital y requiere anestesia, casi siempre general. Habitualmente no es necesario pernoctar en el hospital. Esta técnica puede causar dolor abdominal, pero las actividades normales pueden reanudarse generalmente en 3 a 5 días, dependiendo del alcance del procedimiento realizado a través del laparoscopio.

Procedimiento de escisión mediante asa eléctrica

En la escisión electroquirúrgica con asa se utiliza un asa de alambre fino por la cual pasa una corriente eléctrica para extirpar una porción de tejido. Normalmente esta porción de tejido es mayor que la que se obtiene con una biopsia de cuello uterino.

Este procedimiento se realiza tras obtener un resultado anómalo de la prueba de Papanicolau

  • Para evaluar la anormalidad con más precisión

  • Para extirpar el tejido anormal (y, por lo tanto, tratar el cáncer en fase temprana, incluyendo el cáncer de cuello uterino)

La escisión electroquirúrgica con asa requiere anestesia (a menudo local), dura unos 5 a 10 minutos y puede realizarse en la consulta. Después puede sentirse un malestar leve a moderado y tener una pequeña cantidad de sangrado. Tomar un AINE, como ibuprofeno, 20 minutos antes del procedimiento, alivia las molestias.

Pruebas de embarazo

A la mayoría de las mujeres que están en edad fértil y que tienen síntomas ginecológicos se les practica una prueba de embarazo. El médico toma una muestra de orina (o, a veces, de sangre) de la mujer y la analiza para comprobar la presencia de embarazo.

Estas pruebas son precisas en más de un 99% de las veces.

Sonohisterografía

Para realizar una sonohisterografía se inyecta líquido en el útero a través de una sonda fina (catéter) que se introduce por la vagina y después en el cuello uterino. A continuación, se lleva a cabo esta técnica. El líquido llena y separa (distiende) el útero de tal modo que las anomalías dentro de este, como pólipos o miomas, pueden detectarse con más facilidad.

Este procedimiento se realiza en la consulta y puede requerir anestesia local. Tomar un AINE, como ibuprofeno, 20 minutos antes del procedimiento, puede aliviar las molestias.

Ecografía

La ecografía utiliza ondas de ultrasonido, producidas en una frecuencia demasiado alta para ser oídas. Los ultrasonidos son emitidos por un dispositivo manual que se coloca sobre el abdomen (ecografía abdominal) o en el interior de la vagina (ecografía transvaginal). Las ondas se reflejan en las estructuras internas, y el patrón de esta reflexión se observa en un monitor.

La ecografía puede detectar lo siguiente:

  • Tumores, quistes y otras anormalidades en los órganos reproductores internos (ovarios, trompas de Falopio, útero y vagina)

Por lo general, se realiza una ecografía durante el embarazo por los motivos siguientes:

La ecografía es indolora y no tiene riesgos conocidos.

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