Las infecciones cerebrales pueden ser causadas por virus, bacterias, hongos o, en ocasiones, protozoos o parásitos.
La encefalitis se debe más frecuentemente a virus, como el herpes simple, el herpes zóster (1), los enterovirus (2) o los arbovirus (p. ej., el virus del Nilo Occidental [3], el virus de la encefalitis equina del este [4]).
Las infecciones como la leucoencefalopatía multifocal progresiva (causada por el virus JC) o la panencefalitis esclerosante subaguda (causada por el virus del sarampión) también afectan al encéfalo; se caracterizan por un largo período de incubación y una evolución prolongada (5, 6).
La infección por SARS-CoV-2 puede provocar encefalopatía, aunque este virus no produce neuroinvasión (7). Los estudios en humanos detectan inflamación de los capilares cerebrales, con deterioro asociado de la memoria y el aprendizaje (8).
Ciertos trastornos no infecciosos también pueden causar encefalitis. Un ejemplo es la entidad autoinmunitaria encefalitis por inmunoglobulina anti-receptor de NMDA (N-metil-d-aspartato) que implica un ataque autoinmune a las proteínas de la membrana neuronal.
Las infecciones cerebrales a menudo también involucran otras partes del sistema nervioso central, incluida la médula espinal. El cerebro y la médula espinal suelen estar protegidos de la infección, pero cuando se infectan, las consecuencias suelen ser muy graves.
Las infecciones pueden causar inflamación de las meninges (meningitis). A menudo, la meningitis bacteriana se disemina al encéfalo y causa encefalitis al infectar el parénquima cerebral. De manera similar, las infecciones virales que causan encefalitis a menudo también causan meningitis. Técnicamente, cuando tanto el cerebro como las meninges están infectados, el trastorno se llama meningoencefalitis. Sin embargo, el término meningitis se utiliza generalmente para referirse a la infección que afecta principalmente las meninges, y la encefalitis se utiliza generalmente para referirse a la infección que afecta principalmente el parénquima encefálico.
Las infecciones del sistema nervioso central se manifiestan como sigue:
Infección difusa del parénquima que produce encefalitis y a veces afecta áreas específicas del cerebro
Inflamación encefálica secundaria a infecciones meníngeas o parameníngeas
Infección focal o multifocal (p. ej., debida a un absceso cerebral, un empiema o infecciones cerebrales micóticas o parasitarias como neurocisticercosis causado por Taenia solium)
La infección por VIH y las enfermedades priónicas también puede afectar el cerebro de forma difusa.
La afectación cerebral también puede ser una manifestación de mecanismos posinfecciosos, como la encefalomielitis diseminada aguda (9).
Las bacterias y otros microorganismos infecciosos pueden alcanzar el encéfalo y las meninges de varias maneras:
Diseminación hematógena
Heridas de cráneo penetrantes (que incluyen procedimientos neuroquirúrgicos)
La extensión directa de las infecciones craneanas (p. ej., sinusitis, osteomielitis)
Transporte retrógrado a lo largo de las neuronas sensitivas (10)
Muchos síntomas y signos de infecciones encefálicas (p. ej., obnubilación aguda o subaguda, convulsiones, déficits neurológicos focales, signos de aumento de la presión intracraneal) pueden desarrollarse en varias infecciones cerebrales (p. ej., absceso cerebral, absceso epidural intracraneal, empiema subdural); por lo tanto, suele ser necesarias neuroimágenes para diferenciar entre las infecciones.
Referencias
1. Poussier L, Mailles A, Tattevin P, et al. Characteristics, management and outcome of Herpes Simplex and Varicella-Zoster virus encephalitis: a multicentre prospective cohort study. Clin Microbiol Infect. 2024;30(7):917-923. doi:10.1016/j.cmi.2024.03.017
2. Chen BS, Lee HC, Lee KM, et al. Enterovirus and encephalitis. Front Microbiol. 1:261, 2020. doi: 10.3389/fmicb.2020.00261
3. Petersen LR, Brault AC, Nasci RS. West Nile virus: review of the literature. JAMA. 2013;310(3):308-315. doi:10.1001/jama.2013.8042
4. Zubair AS, McAlpine LS, Gobeske KT. Virology, ecology, epidemiology, pathology, and treatment of eastern equine encephalitis. J Neurol Sci. 2024;457:122886. doi:10.1016/j.jns.2024.122886
5. Rocchi A, Sariyer IK, Berger JR. Revisiting JC virus and progressive multifocal leukoencephalopathy. J Neurovirol. 2023;29(5):524-537. doi:10.1007/s13365-023-01164-w
6. Rota PA, Rota JS, Goodson JL. Subacute Sclerosing Panencephalitis. Clin Infect Dis. 2017;65(2):233-234. doi:10.1093/cid/cix307
7. Meinhardt J, Streit S, Dittmayer C, et al. The neurobiology of SARS-CoV-2 infection. Nat Rev Neurosci. 5(1):30-42, 2024. doi: 10.1038/s41583-023-00769-8
8. Greene C, Connolly R, Brennan D, et al. Blood-brain barrier disruption and sustained systemic inflammation in individuals with long COVID-associated cognitive impairment. Nat Neurosci. 2024;27(3):421-432. doi:10.1038/s41593-024-01576-9
9. Tenembaum S, Chitnis T, Ness J, Hahn JS; International Pediatric MS Study Group. Acute disseminated encephalomyelitis. Neurology. 2007;68(16 Suppl 2):S23-S36. doi:10.1212/01.wnl.0000259404.51352.7f
10. Cain MD, Salimi H, Diamond MS, et al. Mechanisms of pathogen invasion into the central nervous system. Neuron. 103(5):771-783, 2019. doi: 10.1016/j.neuron.2019.07.015



