La prueba de mesa basculante se utiliza para evaluar síncope, mareos, caídas recurrentes y síntomas relacionados cuando la evaluación diagnóstica inicial no ha proporcionado un diagnóstico (1). Se utiliza específicamente para diagnosticar síncope vasovagal, hipotensión ortostática tardía, síndrome de taquicardia ortostática postural y seudosíncope, y para distinguir el síncope con actividad similar a convulsiones de la epilepsia.
La prueba de mesa basculante induce una acumulación máxima de sangre en las venas, lo que puede desencadenar un síncope vasovagal (neurocardiogénico) y reproducir los signos y síntomas asociados con este cuadro (náuseas, mareos, palidez, hipotensión arterial y bradicardia).
Referencia general
1. Writing Committee Members, Shen WK, Sheldon RS, et al. 2017 ACC/AHA/HRS guideline for the evaluation and management of patients with syncope: A report of the American College of Cardiology/American Heart Association Task Force on Clinical Practice Guidelines and the Heart Rhythm Society. Heart Rhythm. 2017;14(8):e155-e217. doi:10.1016/j.hrthm.2017.03.004
Procedimiento para la prueba de la mesa basculante
Después de una noche de ayuno, el paciente se coloca sobre una mesa motorizada con un tablero para el pie en un extremo y se mantiene en su lugar con correas sobre el cuerpo; se inserta una vía intravenosa. Después de que el paciente permanezca en decúbito supino durante 15 minutos, la mesa se inclina a una posición casi erguida de 60 a 80° durante un máximo de 45 minutos, tiempo durante el cual se monitorizan los síntomas y los signos vitales. Se puede administrar líquido intravenoso para evaluar la respuesta a la expansión del volumen intravascular. Se puede administrar isoproterenol u otros medicamentos (como nitratos sublinguales) para inducir síntomas.
Contraindicaciones
Las contraindicaciones relativas son:
Interpretación de la prueba de la mesa basculante
Si el paciente experimenta síntomas vasovagales, se confirma el síncope vasovagal. Si no ocurre síntomas, puede administrarse un fármaco (p. ej., isoproterenol) para inducirlos. (NOTA: No debe usarse isoproterenol en pacientes con miocardiopatía hipertrófica o enfermedad coronaria grave.) La sensibilidad varía entre el 25 y el 66% dependiendo del protocolo utilizado (1). La tasa de falsos positivos es de aproximadamente un 10% (2).
En el síncope vasovagal, la frecuencia cardíaca y/o la presión arterial pueden disminuir. Algunos pacientes solo presentan una disminución de la frecuencia cardíaca (cardioinhibidor); otros solo manifiestan una disminución de la presión arterial (vasodepresor). Ocasionalmente, la respuesta de bradicardia se revela como un bloqueo cardíaco de alto grado o una pausa bradiasistólica en respuesta al aumento del tono vagal. Otras respuestas que sugieren diagnósticos alternativos incluyen una disminución gradual de la presión arterial sistólica y diastólica con pocos cambios en la frecuencia cardíaca (patrón disautonómico), un aumento significativo de la frecuencia cardíaca (> 30 latidos/minuto en adultos o > 40 latidos/minuto en niños y adolescentes) con pocos cambios en la presión arterial (síndrome de taquicardia ortostática postural) (2), y el relato de síncope sin cambios hemodinámicos (pseudosíncope).
Referencias de interpretación
1. Forleo C, Guida P, Iacoviello M, et al. Head-up tilt testing for diagnosing vasovagal syncope: a meta-analysis. Int J Cardiol. 2013;168(1):27-35. doi:10.1016/j.ijcard.2012.09.023
2. Sheldon RS, Grubb BP 2nd, Olshansky B, et al. 2015 heart rhythm society expert consensus statement on the diagnosis and treatment of postural tachycardia syndrome, inappropriate sinus tachycardia, and vasovagal syncope. Heart Rhythm. 2015;12(6):e41-e63. doi:10.1016/j.hrthm.2015.03.029



