Generalidades sobre el maltrato infantil

(Abuso infantil; negligencia infantil)

PorAlicia R. Pekarsky, MD, State University of New York Upstate Medical University, Upstate Golisano Children's Hospital
Revisado/Modificado Modificado nov 2025
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Vista para pacientes

El maltrato infantil incluye todo tipo de abuso y negligencia de un niño menor de 18 años por parte de un padre, cuidador u otra persona en función de custodia que resulta en daño, potencial de daño o amenaza de daño a un niño. Por lo general, se reconocen 4 tipos de maltrato: maltrato físico, abuso sexual, maltrato emocional (abuso psicológico) y descuido. El abuso infantil médico es otra forma de maltrato infantil. Las causas del maltrato infantil son variadas. A menudo, el maltrato y el descuido se asocian con lesiones físicas, retraso del crecimiento y el desarrollo y problemas de salud mental. El diagnóstico se basa en los antecedentes, el examen físico y a veces las pruebas de laboratorio y el diagnóstico por la imagen. El tratamiento incluye el registro y el tratamiento de cualquier lesión y trastornos físicos y mentales, notificación obligatoria a organismos estatales apropiados y, a veces, hospitalización y/o ubicación alternativa, para garantizar la seguridad del niño.

El maltrato infantil incluye todo tipo de abuso y negligencia hacia un niño menor de 18 años por parte de un padre, cuidador u otra persona en un papel custodio que resulte en daño, riesgo de daño o amenaza de daño para el niño (1). En 2023, se realizaron 4,4 millones de informes de presunto maltrato infantil a los Servicios de Protección de Menores (Child Protective Services, CPS) en los Estados Unidos. que incluye 7,8 millones de niños. Aproximadamente 3,1 millones de estos informes fueron investigados con detalle o recibieron una respuesta alternativa, e identificaron aproximadamente 546 000 niños maltratados (1). Las tasas de maltrato fueron más altas entre las niñas (7,9 cada 1000 niñas) que entre los varones (6,9 cada 1000 niños). Cuanto más pequeño es el niño, más alta es la tasa de victimización (alrededor del 26,6% tenían 2 años o menos).

Alrededor de dos tercios de todas las notificaciones a Servicios de Protección Infantil (Child Protective Services) en los Estados Unidos fueron realizadas por profesionales que están obligados a informar casos de maltrato (p. ej., educadores, personal responsable de hacer cumplir las leyes, personal de servicios sociales, profesionales de la ley, proveedores de cuidados infantiles, personal médico o de salud mental, proveedores de guarda sustituta) (2). Los educadores son los principales informantes de los casos de maltrato en los Estados Unidos.

De los casos confirmados en los Estados Unidos en 2023, el 76% involucró negligencia (incluida la negligencia médica), el 16% involucró abuso físico, el 10% involucró abuso sexual y el 0,2% involucró tráfico sexual (1). Muchos niños fueron víctimas de múltiples tipos de maltrato (3).

Alrededor de 2000 niños murieron en los Estados Unidos por maltrato en 2023, de los cuales alrededor de la mitad tenía < 1 año (1). Aproximadamente el 78% de estos niños fueron víctimas de la negligencia y el 41,6% fueron víctimas de abuso físico con otras formas de maltrato o sin ellas. Más del 80% de los perpetradores eran padres que actuaban solos o con otras personas.

Los posibles perpetradores del maltrato infantil se definen de manera ligeramente diferente en distintas jurisdicciones, pero, en general, para ser considerado legalmente como abuso, el maltrato infantil debe ser perpetrado por una persona responsable del bienestar del menor. Por lo tanto, los padres y otros familiares, las personas que viven en el hogar del niño que tienen responsabilidad habitual, los maestros, los conductores de autobuses, los consejeros y otras personas allegadas pueden ser los perpetradores. Las personas que cometen actos de violencia contra niños con quienes no tienen ninguna conexión o por quienes tienen responsabilidad (p. ej. como en tiroteos escolares) pueden ser culpables de agresión, asesinato, etc. pero no se considera que estén cometiendo maltrato infantil desde una perspectiva legal.

El maltrato infantil se reconoce como una de las diversas formas de experiencias adversas de la infancia. Las experiencias adversas de la infancia (como el maltrato infantil o la disfunción familiar) aumentan el riesgo de problemas duraderos, incluidos problemas de salud mental y trastornos por uso de sustancias (4). El abuso infantil también se asocia con problemas en la edad adulta, como obesidad, cardiopatía, asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

La prevención primaria del maltrato infantil es importante (5). Las estrategias preventivas eficaces incluyen apoyar a los padres proporcionándoles educación sobre crianza constructiva, y fortalecer la legislación para prohibir formas violentas de disciplina o castigo. Una vez que ocurre el maltrato, deben estar disponibles e implicados servicios de respuesta y apoyo adecuados para identificar los casos y proporcionar atención continua a las víctimas y sus familias. Esto ayuda a reducir la recurrencia del maltrato y mitigar sus consecuencias, que pueden ser de por vida.

Referencias generales

  1. 1. U.S. Department of Health & Human Services; Children's Bureau: An Office of the Administration for Children & Families. Child Maltreatment (2023). Accessed September 10, 2025.

  2. 2. Nadon M, Park K, Lee JY, Wright M. Who makes the call? Examining the relationship between child maltreatment referral sources and case outcomes in the United States, 2008-2018. Child Abuse Negl. 2023;145:106404. doi:10.1016/j.chiabu.2023.106404

  3. 3. Turner HA, Finkelhor D, Ormrod R. Poly-victimization in a national sample of children and youth. Am J Prev Med. 2010;38(3):323-330. doi:10.1016/j.amepre.2009.11.012

  4. 4. Waehrer GM, Miller TR, Silverio Marques SC, et al. Disease burden of adverse childhood experiences across 14 states. PLoS One. 15(1):e0226134, 2020. doi: 10.1371/journal.pone.0226134

  5. 5. World Health Organization. Fact Sheets: Child maltreatment. November 4, 2024. Accessed September 10, 2025.

Clasificación del maltrato infantil

A menudo, coexisten diferentes formas de maltrato y se observa considerable superposición. Las 4 formas principales incluyen las siguientes (1):

  • Maltrato físico

  • Abuso sexual

  • Maltrato emocional

  • Descuido

Además, la falsificación intencional, fabricación o exageración de síntomas médicos en un niño que da lugar a intervenciones médicas potencialmente dañinas (ahora denominado trastorno facticio impuesto a otro o maltrato médico infantil; anteriormente llamado síndrome de Munchausen por poderes) también se considera una forma de maltrato (maltrato infantil en un entorno médico).

Descuido

El descuido es la falta de satisfacción de las necesidades básicas físicas, emocionales, educacionales y médicas del niño. La negligencia suele ser pasiva. Es importante distinguir la pobreza de la negligencia; la pobreza en sí no debe informarse a los servicios de protección de menores.

Los diferentes tipos de negligencia se pueden definir como

  • El descuido físico es la falta de alimentación, indumentaria, abrigo, supervisión adecuados y de protección contra posibles daños.

  • El descuido emocional es la falta de afecto o amor u otras clases de apoyo emocional.

  • El descuido educacional consiste en no inscribir al niño en la escuela, corroborar que asista a ella o brindar formación escolar domiciliaria

  • La negligencia médica es no garantizar que un niño reciba los cuidados adecuados o el tratamiento necesario para lesiones o trastornos físicos o mentales.

Sin embargo, la falta de atención preventiva (p. ej., vacunas, exámenes dentales de rutina) generalmente no se considera negligencia.

Maltrato físico

El maltrato físico involucra a un cuidador que inflige daño físico o que participa en acciones que plantean un alto riesgo de lesiones. El maltrato físico puede manifestarse de diversas formas como sacudir, dejar caer, patear, golpear, morder y quemar (por ejemplo, mediante escaldaduras o contacto con cigarrillos).

Los lactantes y niños pequeños corren un mayor riesgo de maltrato físico porque los estadios del desarrollo que atraviesan la mayoría de los niños (p. ej. llanto con o sin cólico, patrones de sueño no constantes, berrinches, entrenamiento para ir al baño) pueden frustrar a los cuidadores. Este grupo de edad corre también un mayor riesgo porque no pueden informar de su abuso. El abuso físico es la causa más frecuente de traumatismo craneoencefálico grave en los lactantes. En los niños pequeños, la lesión abdominal también es común. Los niños en estos grupos de edad también corren un mayor riesgo de lesiones cerebrales (es decir, traumatismo craneoencefálico por maltrato) y de médula espinal debido a su mayor relación cabeza-cuerpo y a la mayor debilidad de sus músculos del cuello.

Abuso sexual

Cualquier acción que se realiza con un niño para gratificación sexual de un adulto o un niño significativamente mayor (edad de desarrollo o cronológica) representa un abuso sexual (véase también Trastorno pedófilo).

El abuso sexual no incluye el juego sexual normal, en el que niños de similar edad cronológica y del desarrollo se miran o tocan la región genital entre ellos sin fuerza o coerción alguna. Aunque las definiciones legales que diferencian los abusos sexuales del juego varían según la jurisdicción, en general el contacto sexual entre individuos con una diferencia de edad > 4 años (cronológicamente o en el desarrollo mental o físico) se considera inapropiado.

Las formas de abuso sexual incluyen

  • Coito, que es la penetración oral, anal o vaginal

  • Acoso, que es el contacto genital sin coito

  • Formas que no implican contacto físico por parte del perpetrador, incluyendo la exposición de los genitales del agresor, mostrar o enviar por mensaje de texto material sexualmente explícito a un niño, publicar imágenes sexualmente explícitas de un niño, y obligar a un niño a participar en un acto sexual con otra persona o a participar en la producción de material sexual

Maltrato emocional

El abuso emocional ocurre cuando un padre o tutor inflige daño emocional a un niño a través del uso de palabras o acciones al hacer cualquiera de lo siguiente:

  • Regañar a un niño al gritarle

  • Desprecio del niño por menospreciar las habilidades y los logros del niño

  • Intimidar y aterrorizar al niño con amenazas

  • Tomar ventaja o corromper al niño alentando el comportamiento alterado o criminal

También puede haber maltrato emocional cuando se omiten o posponen palabras o acciones, lo que se convierte, en esencia, en descuido emocional (p. ej., ignorar o rechazar a los niños o aislarlos de la interacción con otros niños o adultos).

Consideraciones especiales

Abuso médico infantil

El abuso infantil en un contexto médico (antes llamado síndrome de Munchausen por poder, ahora conocido como trastorno facticio impuesto a otro en el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, quinta edición [DSM-5]) se produce cuando los cuidadores producen intencionadamente o falsifican síntomas o signos físicos o psicológicos en el niño. Los cuidadores pueden dañar al niño con fármacos o con otras sustancias, o añadir sangre o contaminantes bacterianos a las muestras de orina para simular la enfermedad.

Las víctimas de este tipo de abuso infantil pueden recibir evaluaciones, pruebas y/o tratamientos innecesarios y dañinos o potencialmente dañinos, incluyendo procedimientos o cirugías (2).

Factores culturales

Las normas culturales varían y un individuo puede ser guiado por las normas de una o más culturas definidas por región, país, ciudad o pueblo, grupo social, grupo etario, origen nacional, religión u otros factores. La distinción entre el comportamiento socialmente aceptado y el abuso varía según las diferentes culturas. Sin embargo, las normas culturales no deben utilizarse como razón para disculpar todos y cada uno de los comportamientos, aunque diferenciar lo que es un comportamiento normal del maltrato puede ser desafiante. Por ejemplo, el castigo corporal intenso (p. ej., azotar, quemar, escaldar) representa claramente maltrato físico, pero para grados menores de castigo físico y emocional de un niño, el límite entre la conducta socialmente aceptada y el maltrato puede variar entre culturas. Del mismo modo, existen algunas prácticas que son aceptadas y valoradas como parte de tradiciones o rituales culturales o religiosos que se consideran abuso en Estados Unidos u otros países, como por ejemplo, mutilación genital femenina o ciertos remedios tradicionales (p. ej., fricción con monedas, ventosaterapia, cataplasmas irritantes) que pueden crear lesiones (p. ej., hematomas, petequias, quemaduras leves).

Las creencias de algunos grupos religiosos o culturales incluyen no buscar tratamiento médico, no consentir ciertos tipos de tratamientos médicos (p. ej., transfusión de sangre, vacunación) o considerar algo como una manifestación sagrada o espiritual en lugar de una enfermedad (p. ej., convulsiones). Los miembros de estos grupos a veces han omitido obtener tratamiento para salvar la vida (p. ej., para la cetoacidosis diabética o meningitis), lo que resulta en la muerte de un niño. Tal omisión se considera normalmente abandono independientemente de las creencias de los padres o cuidadores. Cuando un niño está enfermo, la negativa a recibir el tratamiento médicamente aceptado puede dar lugar a intervención legal (p. ej. ordenada por un tribunal). La consideración legal de la negativa a la vacunación u otro cuidado médico preventivo como negligencia médica varía según la jurisdicción.

Referencias de la clasificación

  1. 1. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Child Abuse and Neglect Prevention: About Child Abuse and Neglect. May 16, 2024. Accessed September 17, 2025.

  2. 2. Bass C, Glaser D. Early recognition and management of fabricated or induced illness in children. Lancet. 2014;383(9926):1412-1421. doi:10.1016/S0140-6736(13)62183-2

Factores de riesgo para el maltrato infantil

La etiología del maltrato infantil probablemente sea multifactorial, involucrando una interacción compleja de factores de riesgo individuales, familiares, comunitarios y sociales (es decir, determinantes sociales de la salud) (1) que contribuyen tanto al abuso como a la negligencia (2). Los factores de riesgo están altamente interrelacionados y son acumulativos; la presencia de múltiples factores de riesgo aumenta exponencialmente la probabilidad de maltrato (3). Los factores de protección, como el apoyo social sólido y las relaciones saludables entre el cuidador y el hijo, pueden mitigar el riesgo (4).

Abuso

Por lo general, el maltrato infantil puede atribuirse a una falla del control de los impulsos del padre o el cuidador. Pueden contribuir varios factores.

Las características y los rasgos de personalidad de los progenitores pueden desempeñar un papel en el maltrato infantil. Su propia infancia puede haber carecido de afecto y calidez, puede no haber llevado al desarrollo de una autoestima o madurez emocional adecuadas, y en muchos casos, también incluyó formas de maltrato. Los padres maltratadores pueden ver a sus hijos como una fuente de afecto ilimitado e incondicional, y pueden buscar en ellos el apoyo que nunca recibieron. En consecuencia, pueden tener expectativas no realistas respecto de lo que sus hijos pueden aportarles; se frustran fácilmente y tienen escaso control de los impulsos y pueden ser incapaces de dar lo que nunca recibieron. El consumo de sustancias o alcohol puede provocar comportamientos impulsivos y descontrolados hacia hijos. Los trastornos de salud mental de los padres que no reciben tratamiento también aumentan el riesgo de maltrato infantil.

Un padre puede alcanzar su umbral para la frustración y las acciones abusivas posteriores con mayor facilidad y frecuencia en niños con necesidades especiales y/o con comportamientos difíciles (5). La falta de lazos emocionales puede contribuir al riesgo de maltrato, que ocurre más comúnmente con los lactantes prematuros o enfermos separados de los progenitores en etapas tempranas de la lactancia, o con hijos no biológicos (p. ej., hijastros).

El estrés derivado de algunas situaciones (p. ej., pérdida del trabajo, divorcio) puede precipitar el maltrato, en particular cuando no se cuenta con el apoyo emocional de familiares, amigos, vecinos o compañeros.

Todos los tipos de maltrato, incluido el abuso sexual, se producen en todo el espectro de grupos socioeconómicos. Sin embargo, algunos factores de estrés socioeconómico (p. ej., estrés financiero, aislamiento social, paternidad joven o monoparental) se asocian con un mayor riesgo (1). Los niños de padres primerizos, padres adolescentes y padres con varios niños < de 5 años de edad también corren un mayor riesgo de maltrato.

Descuido

Por lo general, el descuido se debe a una combinación de factores, incluyendo dificultades para desarrollar la paternidad, escasa capacidad de afrontamiento del estrés, sistemas familiares no contenedores y circunstancias existenciales estresantes. Las negligencias a menudo ocurren en familias que experimentan tensiones financieras y ambientales y particularmente aquellas en las que los padres también tienen enfermedades mentales no tratadas (típicamente depresión, ansiedad, trastorno bipolar o esquizofrenia), un trastorno por uso de sustancias o una discapacidad intelectual. Los hijos de familias uniparentales pueden estar expuestos a descuido debido a menos recursos disponibles (6).

Referencias de la etiología

  1. 1. Hunter AA, Flores G. Social determinants of health and child maltreatment: a systematic review. Pediatr Res. 2021;89(2):269-274. doi:10.1038/s41390-020-01175-x

  2. 2. Luo Z, Chen Y, Epstein RA. Risk factors for child abuse and neglect: Systematic review and meta-analysis. Public Health. 2025;241:89-98. doi:10.1016/j.puhe.2025.01.028

  3. 3. Vial A, van der Put C, Stams GJJM, Kossakowski J, Assink M. Exploring the interrelatedness of risk factors for child maltreatment: A network approach. Child Abuse Negl. 2020;107:104622. doi:10.1016/j.chiabu.2020.104622

  4. 4. Younas F, Gutman LM. Parental Risk and Protective Factors in Child Maltreatment: A Systematic Review of the Evidence. Trauma Violence Abuse. 2023;24(5):3697-3714. doi:10.1177/15248380221134634

  5. 5. Austin AE, Lesak AM, Shanahan ME. Risk and protective factors for child maltreatment: A review. Curr Epidemiol Rep. 7(4):334–342, 2020. doi: 10.1007/s40471-020-00252-3

  6. 6. Vanderminden J, Hamby S, David-Ferdon C, et al. Rates of neglect in a national sample: Child and family characteristics and psychological impact. Child Abuse Negl. 2019;88:256-265. doi:10.1016/j.chiabu.2018.11.014

Signos y síntomas del maltrato infantil

Los signos y síntomas dependen del carácter y la duración del maltrato o el descuido.

Maltrato físico

Las lesiones cutáneas son los hallazgos más frecuentes. Los hallazgos en la piel suelen ser sutiles (p. ej., un pequeño hematoma, petequias en la cara y/o el cuello) (1).

Los hallazgos más graves pueden incluir

  • Huellas de manos o marcas ovales de la yema del dedo causadas por abofetear o agarrar y sacudir

  • Las equimosis largas en forma de banda causadas por azotes con el cinturón

  • Hematomas arciformes estrechos causados por azotes con cable de extensión

  • Múltiples quemaduras pequeñas, redondas causadas por cigarrillos

  • Escaldaduras simétricas de las extremidades superiores o inferiores o las nalgas causadas por inmersión intencional

  • Marcas de mordida

  • Engrosamiento de la piel o cicatrices en las comisuras de la boca causadas por estar amordazado

  • La alopecia en parches, con longitud variable del cabello, causada por tirones de pelo

Las fracturas altamente sugestivas de abuso físico incluyen lesiones metafisarias clásicas (es decir, fracturas en asa de balde que generalmente son causadas por sacudir a un lactante o un niño pequeño), fracturas costales y fracturas de las apófisis espinosas (2). Las fracturas más frecuentemente asociadas con el abuso físico incluyen fracturas de cráneo, fracturas de huesos largos y fracturas de costillas. En niños < 1 año, alrededor del 25% de las fracturas son producidas por otros (3).

Puede haber confusión y alteraciones neurológicas focales en las lesiones del sistema nervioso central. Los médicos deben ser conscientes de que la ausencia de lesiones visibles en la cabeza no excluye daño interno, como traumatismo craneoencefálico, particularmente en lactantes sometidos a sacudidas violentas. Estos lactantes pueden estar comatosos o estuporosos por lesión encefálica, sin signos conspicuos de lesión (con la frecuente excepción de hemorragia retiniana) o pueden presentarse con signos inespecíficos como agitación y vómitos. Asimismo, la lesión traumática de órganos dentro del tórax o la región abdominal/pelviana puede producirse inicialmente sin signos visibles.

Los niños pueden experimentar más de un tipo de maltrato, lo que resulta en lesiones periorales e intraorales. Los profesionales médicos y odontológicos deben ser conscientes de las lesiones y enfermedades que deben generar sospecha de maltrato infantil (4).

A menudo, los niños mayores que han sido maltratados frecuentemente se muestran temerosos e irritables y duermen mal. Pueden presentar síntomas de depresión, reacciones de estrés postraumático o ansiedad. A veces las víctimas de abuso muestran síntomas similares a los del trastorno por deficit de atencion e hiperactividad (TDAH) y se diagnostican erróneamente con ese trastorno. Puede haber comportamiento violento o suicida.

Perlas y errores

  • La ausencia de lesiones visibles en la cabeza no descarta un traumatismo craneoencefálico en niños que han sido abusados.

Abuso sexual

Los niños no siempre presentan signos conductuales o físicos de abuso sexual. En la mayoría de los casos, los niños no revelan espontáneamente el abuso sexual; pueden avergonzarse de revelar el abuso o temer daño por parte del abusador u otras consecuencias si se lo cuentan a alguien. Si se produce una revelación, puede ser diferida, a veces durante días o incluso años. En algunos casos, puede haber cambios bruscos o extremos de conducta sin un factor precipitante obvio. Puede aparecer agresividad o retraimiento, así como fobias o alteraciones del sueño. Algunos niños víctimas de abuso sexual actúan de manera que se considera sexualmente inapropiada para su edad.

Los signos físicos potenciales de abuso sexual que involucra la penetración pueden incluir

  • Dificultades para tragar, caminar o sentarse

  • Moretones o desgarros alrededor de los genitales, el ano o la boca

  • Flujo vaginal, prurito o sangrado

En el término de algunos días del abuso, el examen de los genitales, el ano y la boca probablemente sea normal, pero el examinador debe estar consciente de lesiones cicatrizadas u otros cambios sutiles similares. Si se diagnostica a un niño con una infección de transmisión sexual o un embarazo, debe iniciarse la evaluación y el apoyo social para el abuso sexual o la agresión sexual.

Maltrato emocional

Los médicos deben ser conscientes de los signos del abuso emocional infantil (a veces también llamado maltrato psicológico infantil), que es diferente de la negligencia. El abuso emocional ocurre cuando los intentos del niño por satisfacer sus necesidades psicológicas son obstaculizados, distorsionados o corrompidos (5). En etapas tempranas de la lactancia, el maltrato emocional puede amortiguar la expresividad emocional y reducir el interés por el ambiente. El maltrato emocional a veces provoca retraso del crecimiento que, a menudo, se diagnostica erróneamente como discapacidad intelectual o enfermedad física. El retraso en el desarrollo de las habilidades sociales y del lenguaje puede ser un signo de estimulación e interacción inadecuada con los padres.

Los niños que experimentan maltrato emocional pueden volverse inseguros, ansiosos, desconfiados, superficiales en sus relaciones interpersonales o pasivos. Pueden compensar mediante una actitud real o aparente de estar excesivamente preocupados por agradar a los adultos. Los niños que son rechazados pueden tener muy baja autoestima. Aquellos que son amenazados pueden parecer temerosos o retraídos.

Por lo general, el efecto emocional sobre los niños se vuelve aparente en la edad escolar, cuando surgen dificultades para establecer relaciones con maestros y compañeros. A menudo, los efectos emocionales sólo se aprecian después de cambiar al niño de ambiente o cuando desaparecen las conductas aberrantes y son reemplazadas por conductas más aceptables. Los niños explotados pueden cometer delitos o desarrollar un trastorno por uso de sustancias.

Descuido

La desnutrición, el cansancio, una higiene escasa, la falta de una indumentaria apropiada y el retraso de crecimiento son signos frecuentes de negligencia (es decir, aporte inadecuado de alimentos, ropa o refugio). Puede ocurrir retardo del crecimiento y la muerte como resultado del ayuno o la exposición a los extremos de temperatura o clima. El descuido que implica supervisión inadecuada puede causar enfermedad o lesiones prevenibles.

Referencias de los signos y síntomas

  1. 1. Pierce MC, Kaczor K, Douglas JL, et al. Validation of a clinical decision rule to predict abuse in young children based on bruising characteristics. JAMA Netw Open. 4(4):e215832, 2021. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2021.5832

  2. 2. Mankad K, Sidpra J, Mirsky DM, et al. International Consensus Statement on the Radiological Screening of Contact Children in the Context of Suspected Child Physical Abuse. JAMA Pediatr. 2023;177(5):526-533. doi:10.1001/jamapediatrics.2022.6184

  3. 3. Leventhal JM, Martin KD, Asnes AG. Incidence of fractures attributable to abuse in young hospitalized children: results from analysis of a United States database. Pediatrics. 2008;122(3):599-604. doi:10.1542/peds.2007-1959

  4. 4. Fisher-Owens SA, Lukefahr JL, Tate AR, et al. Oral and Dental Aspects of Child Abuse and Neglect. Pediatrics. 2017;140(2):e20171487. doi:10.1542/peds.2017-1487

  5. 5. American Professional Society on the Abuse of Children (APSAC) Task Force. Practice Guidelines: The investigation and determination of suspected psychological maltreatment of children and adolescents. Published 2023. Accessed September 23, 2025.

Diagnóstico del maltrato infantil

  • Anamnesis y examen físico detallados

  • Preguntas abiertas, de apoyo

  • A veces, estudios dediagnóstico por imágenes y pruebas de laboratorio

El maltrato infantil se diagnostica mediante una combinación de antecedentes clínicos integrales, examen físico (con atención cuidadosa a ciertos hallazgos clínicos) y pruebas diagnósticas dirigidas, todo considerado en el contexto del desarrollo y psicosocial del niño. Deben descartarse lesiones accidentales y las condiciones médicas comunes.

Reconocer el maltrato como la causa de síntomas o signos inespecíficos puede ser difícil, y debe mantenerse un alto índice de sospecha. Debido a los sesgos implícitos, los médicos podrían ser menos propensos a considerar el maltrato en niños que viven en un hogar de dos progenitores con un estatus socioeconómico que se presupone medio o alto. Sin embargo, el abuso infantil puede ocurrir independientemente de la composición familiar o el nivel socioeconómico. A pesar de la presencia de factores de riesgo o sesgos implícitos, el maltrato es una consideración importante en cualquier niño que presente signos y/o síntomas (p. ej., incompatibilidad entre la historia dada y las lesiones traumáticas visibles) que sugieran este problema.

Debe obtenerse un historial médico detallado, que incluya un historial de eventos significativos, de los niños (si tienen la capacidad de desarrollo para proporcionarlo), y se debe tomar mientras el niño y/o sus cuidadores no agresores (es decir, aquellos que no participaron en el maltrato) se encuentren en un ambiente relajado (1). Los detalles relevantes de la historia familiar y psicosocial incluyen cambios en la composición familiar, exposición a violencia de pareja, problemas de salud mental en los padres, trastorno por uso de sustancias, participación en bienestar infantil o justicia juvenil, y cualquier violencia actual. A menudo no queda claro después de la evaluación inicial si hubo abuso. Sin embargo, el requerimiento de notificación obligatoria de presunto maltrato debe involucrar a las autoridades apropiadas y/o organismos sociales para investigar; si su evaluación confirma el maltrato, pueden efectuarse las intervenciones legales y sociales apropiadas.

Pueden ser necesarias preguntas abiertas y cerradas, dependiendo de la edad del desarrollo y el contexto psicosocial de la lesión. Las preguntas abiertas (p. ej., "¿Puede contarme qué sucedió?") son particularmente importantes en estos casos porque las preguntas sí o no (p. ej., "¿Papá te hizo esto?", "¿Te tocó aquí?") pueden potencialmente construir una historia falsa en la mente de un niño pequeño (2). A veces las preguntas directas pueden proporcionar respuestas, pero generalmente esta línea de investigación debe reservarse para personas entrenadas en investigaciones forenses; algunos profesionales de la salud cuentan con esta capacitación. Los niños que han sido maltratados pueden describir los eventos y al responsable, pero es importante señalar que algunos niños, en particular las víctimas de abuso sexual, pueden haber jurado guardar el secreto, estar amenazados o tan traumatizados que pueden rehusarse a hablar sobre el abuso (e incluso, negar el hecho cuando se les pregunta específicamente).

El encuentro clínico debe incluir, además de un historial detallado, la observación de las interacciones entre el niño y los cuidadores siempre que sea posible. La documentación de la anamnesis y el examen físico debe ser lo más completa y precisa posible, incluido el registro de citas exactas de la anamnesis y fotografías de las posibles lesiones.

Maltrato físico

En los Estados Unidos, el abuso físico (incluido el homicidio) se encuentra entre las 10 principales causas de muerte en niños (3). Tanto la anamnesis como el examen físico pueden aportar indicios sugestivos de maltrato (4).

Las características sugestivas de abuso de la anamnesis son

  • Renuencia o incapacidad de los padres para presentar los antecedentes de una lesión significativa

  • Una historia que no se corresponde con la lesión (p. ej., hematomas en la parte posterior de las piernas atribuidas a una caída hacia adelante) o estadio de resolución evidente (p. ej., lesiones antiguas descritas como recientes)

  • Antecedentes que varían según la fuente de información o con el tiempo (debe reconocerse que algunas discrepancias pueden atribuirse a diferentes historiadores y a la forma en que el médico documentó la información)

  • Una historia de la lesión que es incompatible con el estadio de desarrollo del niño (p. ej., lesiones atribuidas a rodar por una cama en un lactante que es demasiado pequeño para rodar/moverse lo suficiente, o a una caída por la escalera en un lactante demasiado pequeño para gatear y que no fue colocado cerca de las escaleras)

  • Respuesta inapropiada de los padres respecto de la gravedad de la lesión: demasiado preocupados o no preocupados

  • Retrasos inusuales en buscar ayuda para la lesión

Los principales indicadores de maltrato en la exploración son

  • Lesiones atípicas

  • Lesiones frecuentemente asociadas con abuso más que con caídas típicas de la infancia

  • Lesiones incompatibles con la historia relatada

En la infancia, las lesiones por caídas simples suelen ser únicas y tienden a localizarse en la frente, el mentón o la boca o las superficies extensoras de los miembros, en particular los codos, las rodillas, los antebrazos y las piernas. Los hematomas en las nalgas y la parte posterior de las piernas son muy raros como resultado de las caídas. Las fracturas, aparte de la de clavícula, las tibiales (del deambulador) y la del segmento distal del radio (de Colles), son menos frecuentes en las caídas típicas durante el juego o por una escalera. No hay fracturas patognomónicas del maltrato, pero las lesiones metafisarias clásicas (p. ej., fracturas en asa de balde), las fracturas costales (en especial, posteriores y de la primera costilla) y las fracturas de cráneo deprimidas o múltiples (causadas, en apariencia, por traumatismos considerados menores), las fracturas escapulares, las esternales y las de las apófisis espinosas, deben plantear la sospecha para abuso.

El abuso físico y las lesiones internas graves deben considerarse en el diagnóstico diferencial cuando se identifica una lesión centinela (lesiones menores de causa incierta en niños pequeños que generan preocupación por abuso) (p. ej., un hematoma en un lactante pequeño) (5). El lactante pequeño puede parecer normal a pesar de un traumatismo encefálico grave, y el traumatismo craneoencefálico agudo debe formar parte del diagnóstico diferencial de todo lactante aletargado. Otros indicios son múltiples lesiones en diferentes estadios de resolución o desarrollo; lesiones cutáneas con patrones sugestivos de mecanismos particulares de lesión y lesiones reiteradas, sugestivas de maltrato o supervisión inadecuada.

En casos de sospecha de maltrato físico, incluido el traumatismo craneoencefálico a causa de maltrato, se recomienda un examen oftalmológico con dilatación y neuroimagen para todos los niños < 1 año de edad (6). Se observan hemorragias retininanas en el 85-90% de los casos de traumatismo de cráneo por maltrato versus un < 10% de los casos de traumatismo de cráneo accidental (7). Sin embargo, las hemorragias retinianas no son patognomónicas de abuso. También puede deberse al parto y persistir hasta durante 4 semanas o más. Cuando las hemorragias retinianas se deben a un traumatismo accidental, el mecanismo suele ser evidente y potencialmente fatal (p. ej., colisión automovilística importante), y las hemorragias suelen ser de menos numerosas y limitadas a los polos posteriores.

En los niños < 24 meses con posible maltrato físico, debe realizarse un estudio radiológico del esqueleto (mediante radiografía) para detectar evidencia de lesiones óseas previas (fracturas en distintos estadios de consolidación o elevaciones subperiósticas en huesos largos) (8, 9). Los estudios se realizan ocasionalmente en niños mayores con retrasos del desarrollo significativos. La encuesta estándar incluye imágenes de

  • Esqueleto apendicular: húmeros, antebrazos, manos, fémures, las piernas y los pies

  • Esqueleto axial: tórax (que incluye vistas oblicuas), pelvis, columna lumbosacra, columna cervical y el cráneo

Los trastornos físicos que causan múltiples fracturas incluyen osteogénesis imperfecta, raquitismo y sífilis congénita. En la deficiencia hereditaria de cobre (síndrome de Menkes), la osteoporosis puede provocar fracturas óseas.

Abuso sexual

Las infecciones de transmisión sexual (10, 11) en un niño < 12 años casi siempre son el resultado de abuso sexual. Cuando un niño ha sido víctima de abuso sexual, los cambios conductuales (p. ej., irritabilidad, temor, insomnio) pueden ser, al principio, los únicos indicios.

Si se sospecha un abuso sexual, deben examinarse las regiones peribucal y anal y los genitales externos para detectar pruebas de lesiones como parte de un examen físico integral. Si es apropiado, se buscan infecciones de transmisión sexual de la manera menos invasiva posible para el niño (p. ej., análisis de sangre, pruebas en orina para algunas infecciones).

Si se sospecha que el abuso ocurrió recientemente, se debe ofrecer la recogida de pruebas forenses y, si se obtiene el consentimiento, recopilarla utilizando un kit apropiado y manipularla de acuerdo con los estándares legales requeridos (consulte la página Exámenes y pruebas recopilados) (12). Se ofrecen pruebas y profilaxis posexposición cuando es apropiado. Un examen con una fuente de luz de aumento y una cámara, como un colposcopio especialmente equipado, puede ser útil para el examinador y para la documentación con fines legales.

Maltrato emocional y descuido

La evaluación se centra en el aspecto general y la conducta para determinar si el niño no presenta un desarrollo normal. Los maestros y los asistentes sociales suelen ser los primeros en reconocer el descuido. El médico puede advertir un patrón de incumplimiento de las citas médicas acordadas y vacunaciones no actualizadas. El descuido médico de enfermedades crónicas potencialmente fatales, como asma o diabetes, puede determinar un aumento ulterior de consultas ambulatorias o al departamento de urgencias y mal cumplimiento de los esquemas terapéuticos recomendados.

(Véase también Deficiencias nutricionales.)

Referencias del diagnóstico

  1. 1. APSACTaskforce. Forensic Interviewing of Children. American Professional Society on the Abuse of Children (APSAC). 2023. Accessed October 4,2025.

  2. 2. Henderson HM, Lundon GM, Lyon TD. Suppositional Wh- Questions About Perceptions, Conversations, and actions are More Productive than Paired Yes-No Questions when Questioning Maltreated Children. Child Maltreat. 2023;28(1):55-65. doi:10.1177/10775595211067208

  3. 3. Centers for Disease Control and Prevention. National Center for Health Statistics: Child Health. Accessed September 24, 2025.

  4. 4. Christian CW; Committee on Child Abuse and Neglect, American Academy of Pediatrics. The evaluation of suspected child physical abuse. Pediatrics. 2015;135(5):e1337-e1354. doi:10.1542/peds.2015-0356

  5. 5. Sheets LK, Leach ME, Koszewski IJ, Lessmeier AM, Nugent M, Simpson P. Sentinel injuries in infants evaluated for child physical abuse. Pediatrics. 2013;131(4):701-707. doi:10.1542/peds.2012-2780

  6. 6. Narang SK, Haney S, Duhaime AC, et al. Abusive Head Trauma in Infants and Children: Technical Report. Pediatrics. 2025;155(3):e2024070457. doi:10.1542/peds.2024-070457

  7. 7. Maguire SA, Watts PO, Shaw AD, et al. Retinal haemorrhages and related findings in abusive and non-abusive head trauma: A systematic review. Eye (Lond). 27(1):28–36, 2013. doi: 10.1038/eye.2012.213

  8. 8. Haney S, Scherl S, DiMeglio L, et al. Evaluating Young Children With Fractures for Child Abuse: Clinical Report. Pediatrics. 2025;155(2):e2024070074. doi:10.1542/peds.2024-070074

  9. 9. American College of Radiology and Society for Pediatric Radiology. ACR-SPR practice parameter for the performance and interpretation of skeletal surveys in children. Revised 2021. Accessed September 17, 2025.

  10. 10. Jenny C, Crawford-Jakubiak JE; Committee on Child Abuse and Neglect; American Academy of Pediatrics. The evaluation of children in the primary care setting when sexual abuse is suspected. Pediatrics. 132(2):e558–e567, 2013. doi: 10.1542/peds.2013-1741

  11. 11. Adams JA, Kellogg ND, Farst KJ, et al. Updated Guidelines for the Medical Assessment and Care of Children Who May Have Been Sexually Abused. J Pediatr Adolesc Gynecol. 2016;29(2):81-87. doi:10.1016/j.jpag.2015.01.007

  12. 12. Thackeray JD, Hornor G, Benzinger EA, Scribano PV. Forensic evidence collection and DNA identification in acute child sexual assault. Pediatrics. 2011;128(2):227-232. doi:10.1542/peds.2010-3498

Tratamiento del maltrato infantil

  • Tratamiento de las lesiones

  • Informe a la agencia apropiada

  • Creación de un plan de seguridad

  • Asesoramiento y apoyo familiar

  • En ocasiones, alejamiento del hogar

En primer lugar, el tratamiento aborda las necesidades médicas urgentes (incluidas posibles infecciones de transmisión sexual) y la seguridad inmediata del niño (1, 2). Debe considerarse la derivación a un pediatra especializado en medicina del maltrato infantil. En las situaciones tanto de maltrato como de abuso, debe abordarse a las familias de una manera colaboradora más que punitiva.

Seguridad inmediata

Se aconseja a los médicos que sospechen que un niño está siendo maltratado que sigan los requisitos clínicos, regulatorios y legales locales y utilicen los recursos disponibles apropiados para evaluar, apoyar y proteger al niño.

En Estados Unidos, los médicos y otros profesionales que tienen contacto con niños (por ejemplo, personal de enfermería, asistentes médicos, enfermeras especialistas, trabajadores sociales, psicólogos, maestros, trabajadores de guarderías, policías) son reporteros obligatorios que están requeridos por ley en todos los estados a reportar incidentes de sospecha de maltrato o abandono infantil (véase Mandatory Reporters of Child Abuse and Neglect [Reporteros obligatorios de maltrato y abandono infantil]). Se recomienda al público en general que notifique presuntos casos de maltrato, pero no es obligatorio.

Toda persona que informa un maltrato por una causa razonable y de buena fe está exenta de responsabilidad penal y/o civil. Por otro lado, alguien obligado a efectuar una notificación y que no la realiza puede ser pasible de sanciones penales y civiles. Las notificaciones se dirigen a los Child Protective Services (Servicios de protección infantil) (si se encuentran en Estados Unidos) o a otro organismo de protección infantil regional apropiado. En la mayoría de las situaciones, es apropiado que los profesionales les informen a los cuidadores que se ha realizado una notificación de acuerdo con la ley y que serán contactados, entrevistados y, probablemente visitados en su domicilio si el informe es aceptado. En algunos casos, el profesional puede determinar que informar al padre o al cuidador antes de la intervención de la policía u otro organismo genera mayor riesgo de lesión para el niño o ellos mismos. En esas circunstancias, puede ser aceptable que el profesional retrase el informe al padre o cuidador.

Los médicos que sospechan maltrato infantil a menudo trabajan con asistentes sociales para determinar los próximos pasos, como por ejemplo

  • Presentar una denuncia ante una agencia de protección infantil

  • Alojamiento con familiares o en hogares de tránsito (a veces, se traslada a toda la familia fuera del domicilio de una pareja maltratadora)

  • Cuidado temporal en hogar de acogida o, rara vez, terminación de los derechos parentales (3) con el objetivo de garantizar la permanencia a través de la adopción

  • Vuelta al domicilio con seguimiento urgente de servicios sociales y médico

Un niño desnutrido bajo sospecha de negligencia debe primero ser hospitalizado y recibir nutrición apropiada para su edad antes de iniciar cualquier otro tratamiento nutricional de apoyo (p. ej., sonda de gastrostomía). El hecho de que un niño comience a desarrollarse bien mientras está hospitalizado se considera prueba significativa y objetiva de abandono (o pobreza con falta de alimentos).

El médico desempeña un papel importante en colaborar con los organismos de la comunidad para recomendar el destino mejor y más seguro para el niño.

A los profesionales de la salud en los Estados Unidos a menudo se les pide que escriban una declaración de impacto, que es una carta típicamente dirigida a un trabajador de Servicios de Protección Infantil (que luego puede llevar a la atención del sistema judicial), acerca de un niño que se sospecha que es la víctima de maltrato. La carta debe contener una explicación clara de los hallazgos de la historia y el examen físico (en términos simples) y una impresión clínica resumida de la probabilidad de que el niño fue maltratado.

Seguimiento

La existencia de una fuente de atención médica primaria para el niño es esencial. Sin embargo, las familias de niños maltratados y descuidados se mudan con frecuencia, lo que dificulta la continuidad de la atención. Las citas canceladas o perdidas son comunes. En tales casos, las convocatorias y las visitas domiciliarias de trabajadores sociales y/o enfermeras de salud pública pueden ser útiles. Un centro local de defensa de los niños puede ayudar a los organismos comunitarios, los clínicos y al sistema legal a trabajar juntos como un equipo multidisciplinario de una manera más coordinada, agradable para los niños y eficaz.

Se debe realizar una revisión detallada del contexto familiar, los contactos previos con diversos organismos de servicios comunitarios y las necesidades de los cuidadores. Un asistente social puede llevar a cabo estas revisiones y colaborar con la recopilación de información y asesoramiento familiar. Asimismo, los asistentes sociales proporcionan ayuda tangible a los cuidadores para obtener asistencia pública, cuidados infantiles y servicios de respiro (que pueden disminuir el estrés en los cuidadores). También pueden ayudar a coordinar los servicios de salud mental de cuidadores. Por lo general, se requiere contacto periódico o continuo con los asistentes sociales.

Algunas comunidades tienen programas de ayuda a los padres, que emplean personal no profesional capacitado para brindar apoyo a los padres abusivos y brindan un ejemplo de paternidad apropiada. Otros grupos de apoyo a los padres también han sido exitosos.

El abuso sexual puede tener efectos duraderos sobre el desarrollo y la adaptación sexual del niño, sobre todo en niños mayores y adolescentes. El asesoramiento o la psicoterapia para el niño y los adultos no agresores puede reducir estos efectos.

El maltrato físico, particularmente el traumatismo craneoencefálico significativo, también puede tener efectos duraderos en el desarrollo, de modo que los niños con traumatismo craneoencefálico por maltrato sospechado o confirmado deben ser remitidos para una evaluación de intervención temprana. Si los cuidadores están preocupados de que un niño pequeño tenga una discapacidad o un retraso en el desarrollo, pueden solicitar una evaluación a los programas de educación en la primera infancia. En los Estados Unidos, cada estado tiene un sistema de intervención temprana, que es un programa para evaluar y tratar a niños en los que se sospechan discapacidades o retrasos del desarrollo.

Alejamiento del hogar

Aunque a veces se realiza el alejamiento transitorio del hogar hasta completar la evaluación y garantizar la seguridad, el objetivo final de las agencias de protección infantil es mantener a los niños con su familia en un medio seguro y saludable. A menudo, se ofrece a las familias los servicios de rehabilitación de los cuidadores para que los niños que han sido separados pueden reunirse con su familia.

Si las intervenciones descritas anteriormente no garantizan la seguridad, debe considerarse la separación a largo plazo y posiblemente incluso la terminación de los derechos parentales. Este paso significativo requiere una petición a la justicia, presentada por el asesor legal del departamento de bienestar apropiado. En los Estados Unidos, el procedimiento específico varía de estado a estado, pero suele implicar el testimonio de un clínico ante tribunales de familia. Cuando el juez decide en favor de retirar al niño del hogar urgentemente, se adoptan las medidas, típicamente de una colocación transitoria, como un hogar sustituto. Mientras el niño se encuentra en un hogar de tránsito, el propio médico del niño o un equipo médico que se especialice en niños en cuidado sustituto debe mantener el contacto, si es posible, con los padres y corroborar que están realizándose esfuerzos adecuados para ayudarlos. En ocasiones, los niños vuelven a ser maltratados mientras se encuentran en guarda sustituta. El médico debe estar alerta a esta posibilidad.

Si mejora el contexto familiar, el niño puede regresar a los cuidadores originales. Sin embargo, son frecuentes los episodios recurrentes de maltrato.

Referencias del tratamiento

  1. 1. World Health Organization. Responding to child maltreatment: A clinical handbook for health professionals. August 4, 2022. Accessed September 23, 2025.

  2. 2. World Health Organization. WHO guidelines for the health sector response to child maltreatment. Technical Report. September 16, 2019. Accessed September 23, 2025.

  3. 3. Child Welfare Information Gateway. Adoption and Safe Families Act of 1997 – P.L. 105-89. November 1997. Accessed October 4, 2025.

Prevención del maltrato infantil

Los pediatras y otros médicos de atención primaria que atienden niños están en la primera línea de los esfuerzos por prevenir el maltrato infantil (1). Para los pediatras, el objetivo de la prevención del maltrato infantil es doble: el objetivo principal es minimizar el riesgo identificando y abordando los factores estresantes familiares y comunitarios, y el objetivo secundario es aumentar la resiliencia mejorando los factores de protección del niño y la familia.

La prevención del maltrato deben formar parte de toda visita ambulatoria de atención en salud mediante la educación de los padres, los cuidadores y los niños y la identificación de factores de riesgo (1). Después de la evaluación de riesgos, las familias en riesgo deben recibir intervenciones educativas específicas durante la internación y deben ser derivadas a recursos comunitarios apropiados.

Los padres que fueron víctimas de maltrato corren un riesgo mayor de abusar de sus propios hijos. Estos padres a veces pueden verbalizar su ansiedad acerca de sus antecedentes de maltrato, pero también pueden ser pasibles de asistencia.

Algunos factores de riesgo maternos para el maltrato pueden identificarse prenatalmente (p. ej., una madre que fuma, tiene un trastorno por uso de sustancias y/o antecedentes de violencia doméstica) (2). Las complicaciones obstétricas o los problemas médicos durante el embarazo, el parto o las fases tempranas de la infancia que afectan la salud de la madre y/o del lactante pueden dar lugar a un debilitamiento del vínculo entre padres e hijos (véase Neonatos enfermos). Cuando se identifican tales problemas, es importante indagar en los sentimientos de los padres sobre su propia capacidad para ser padres y sus sentimientos sobre el bienestar y las necesidades del lactante. Se debe prestar atención especial a qué tan bien el padre o cuidador puede apoyar a un lactante con muchas necesidades médicas, si los padres se proporcionan apoyo emocional y físico mutuamente (si son pareja) o si hay otros individuos disponibles para proporcionar esto y ayudar con el cuidado (para padres solteros), y si hay parientes o amigos que ayuden en momentos de necesidad. El médico que está atento a las pistas durante el encuentro clínico y puede proporcionar apoyo oportuno puede tener un impacto importante en la familia y posiblemente prevenir el maltrato infantil.

Referencias de la prevención

  1. 1. Stirling J, Gavril A, Brennan B, Sege RD, Dubowitz H; American Academy of Pediatrics, COUNCIL ON CHILD ABUSE AND NEGLECT. The Pediatrician's Role in Preventing Child Maltreatment: Clinical Report. Pediatrics. 2024;154(2):e2024067608. doi:10.1542/peds.2024-067608

  2. 2. Blangis F, Drouin J, Launay E, et al. Maternal, prenatal and postnatal risk factors for early child physical abuse: a French nationwide cohort study. Lancet Reg Health Eur. 2024;42:100921. Published 2024 May 14. Doi:10.1016/j.lanepe.2024.100921 

Más información

Los siguientes recursos en inglés pueden ser útiles. Tenga en cuenta que el MANUAL no es responsable del contenido de estos recursos.

  1. World Health Organization: WHO guidelines on parenting interventions to prevent maltreatment and enhance parent–child relationships with children aged 0–17 years

  2. Center for Parent Information and Resources

  3. Prevent Child Abuse America

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