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Escleritis

Por

Melvin I. Roat

, MD, FACS, Sidney Kimmel Medical College at Thomas Jefferson University

Última modificación del contenido oct. 2019
Información: para pacientes
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La escleritis es una inflamación grave y destructiva que puede afectar la visión y compromete la episclera profunda y la esclerótica. Los síntomas consisten en dolor moderado a intenso, hiperemia ocular, lagrimeo y fotofobia. El diagnóstico es clínico. El tratamiento es con corticoides sistémicos y a veces inmunosupresores.

La escleritis es más frecuentes en mujeres entre 30 y 50 años que a menudo tienen enfermedades del tejido conectivo, como artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico, poliarteritis nudosa, granulomatosis con poliangeítis (antes llamada granulomatosis de Wegener) o policondritis recidivante. Algunos casos son de origen infeccioso. Alrededor del 50% de los casos de escleritis no tienen ninguna causa conocida. La escleritis afecta casi siempre el segmento anterior y se presenta de 3 formas: difusa, nodular y necrosante.

Signos y síntomas

La escleritis causa dolor (a menudo de tipo sordo y persistente) lo bastante grave para afectar el sueño y el apetito. Puede haber fotofobia y lagrimeo. Aparecen parches hiperémicos profundos por debajo de la conjuntiva bulbar, de color más violáceo que en la episcleritis o la conjuntivitis. La conjuntiva palpebral es normal. El área afectada puede ser focal (habitualmente, un cuadrante del globo) o extenderse por todo el ojo, y puede contener un nódulo elevado edematoso e hiperémico (escleritis nodular) o un área avascular (escleritis necrosante). La escleritis posterior es menos frecuente y es menos probable que produzca ojo rojo, pero puede producir visión borrosa o disminuida.

En los casos graves de escleritis necrosante, pueden producirse perforación y pérdida del globo ocular. Coexisten enfermedades del tejido conjuntivo en el 20% de los pacientes con escleritis difusa o nodular y en el 50% de aquellos con escleritis necrosante. La escleritis necrosante en pacientes con enfermedad del tejido conjuntivo señala una vasculitis sistémica subyacente.

Diagnóstico

  • Evaluación clínica

El diagnóstico de la escleritis se hace clínicamente y con lámpara de hendidura. Son necesarios frotis o biopsias para confirmar una escleritis infecciosa. La TC o la ecografía pueden ser necesarias para el diagnóstico de escleritis posterior.

Pronóstico

De los pacientes con escleritis, el 14% pierde agudeza visual de forma importante antes del año y el 30% pierde agudeza visual importante dentro de los 3 años. Los pacientes con escleritis necrosante y vasculitis sistémica subyacente tienen una tasa de mortalidad de hasta el 50% en los 10 años (principalmente debido a infarto de miocardio).

Tratamiento

  • Corticosteroides sistémicos

En raras ocasiones, los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos son suficientes en los casos leves de escleritis. Sin embargo, suele agregarse un corticoides (p. ej., prednisona 1 a 2 mg/kg por vía oral 1 vez al día durante 7 días, después reducir y suspender para el día 10) como tratamiento inicial. Si la inflamación vuelve a aparecer, se puede considerar una dosis más prolongada de corticosteroides por vía oral, que también comienza con prednisona 1 a 2 mg/kg por vía oral 1 vez al día o pulsos intravenosos de corticosteroides, como metilprednisolona 1000 mg/día IV durante 3 días. Si los pacientes no responden, son intolerantes a los corticosteroides sistémicos o tienen una escleritis necrosante y una enfermedad del tejido conectivo, está indicada la inmunosupresión sistémica con ciclofosfamida, metotrexato, micofenolato de mofetilo o agentes biológicos (p. ej., rituximab, adalimumab) pero solo tras consultar con un reumatólogo. Pueden estar indicados los injertos esclerales si hay amenaza de perforación.

Conceptos clave

  • La escleritis es una inflamación grave y destructiva que puede afectar la visión.

  • Los síntomas incluyen dolor sordo y profundo; fotofobia, lagrimeo y enrojecimiento focal o difuso de los ojos.

  • El diagnóstico se hace clínicamente y con la lámpara de hendidura.

  • La mayoría de los pacientes requieren tratamiento con corticoesteroides sistémicos y/o inmunodepresores sistémicos prescritos en consulta con un reumatólogo.

  • Pueden estar indicados los injertos esclerales si hay amenaza de perforación.

Información: para pacientes
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