La sialadenitis es una inflamación de una glándula salival que ocurre como consecuencia de una infección bacteriana o viral, o por causas autoinmunitarias. Con frecuencia se asocian cálculos salivales obstructivos y suele haber hiposecreción glandular. Los síntomas son hinchazón, dolor, eritema y dolor a la palpación. El diagnóstico es clínico. La TC, la ecografía o la RM pueden ayudar a identificar la causa. El tratamiento consiste en la administración de antibióticos.
La sialadenitis es una inflamación o una infección de las glándulas salivales que puede ser aguda o crónica, con etiologías diversas, entre ellas bacteriana, viral, alérgica, obstructiva y autoinmune (1).
Referencia general
1. Kim MJ, Milliren A, Gerold DJ Jr. Salivary Gland Disorders: Rapid Evidence Review. Am Fam Physician. 2024;109(6):550-559.
Etiología de la sialoadenitis
La sialoadenitis suele deberse a una hiposecreción o una obstrucción del conducto, pero también puede aparecer sin una causa evidente. Las principales glándulas salivales son las parótidas, las submandibulares y las sublinguales.
La sialadenitis es más común en la glándula parótida y por lo general se produce en:
Pacientes en la sexta y la séptima década de vida
Pacientes con enfermedades crónicas con xerostomía
Pacientes con síndrome de Sjögren o enfermedad relacionada con la IgG4
Adolescentes y adultos jóvenes con anorexia
Niños (de 1 a 18 años) con parotiditis juvenil recurrente de etiología indeterminada
La bacteria causante más frecuente es Staphylococcus aureus, y el virus causante más común es el paramixovirus (p. ej., de la parotiditis). Otras bacterias incluyen estreptococos, coliformes y diversos anaerobios.
La inflamación de la glándula parótida también se puede desarrollar en pacientes que han recibido radioterapia a la cavidad oral o terapia de yodo radiactivo para el cáncer de tiroides (1, 2, 3). Aunque a veces se describe como sialoadenitis, esta inflamación rara vez es una infección bacteriana, en particular en ausencia de fiebre. La alergia, la infección, la herencia genética y los trastornos autoinmunitarios no se han confirmado como causas. La parotiditis recurrente juvenil es un tipo de sialadenitis que afecta a la glándula parótida. Es un trastorno de etiología desconocida que afecta a los niños (con mayor frecuencia entre los 4 y los 6 años de edad) y que a menudo se resuelve en la pubertad. Excepto posiblemente por la parotiditis viral, la parotiditis juvenil recurrente sigue siendo la segunda forma más común de parotiditis en los niños (4).
Referencias de la etiología
1. Erkul E, Gillespie MB. Sialendoscopy for non-stone disorders: the current evidence. Laryngoscope Investig Otolaryngol. 2016;1(5):140–145. doi: 10.1002/lio2.33
2. An YS, Yoon JK, Lee SJ, et al. Symptomatic late-onset sialadenitis after radioiodine therapy in thyroid cancer. Ann Nucl Med. 2013;27(4):386–391. doi: 10.1007/s12149-013-0697-5
3. Kim YM, Choi JS, Hong SB, et al. Salivary gland function after sialendoscopy for treatment of chronic radioiodine-induced sialadenitis. Head Neck. 2016;38 (1):51–58. doi: 10.1002/hed.23844
4. Schwarz Y, Bezdjian A, Daniel SJ. Sialendoscopy in treating pediatric salivary gland disorders: a systematic review. Eur Arch Otorhinolaryngol. 2018;275(2):347–356. doi: 10.1007/s00405-017-4830-2
Otras infecciones de las glándulas salivales
La parotiditis a menudo causa edema de la parótida (véase tabla ).
Los pacientes con infección por VIH a veces presentan aumento de tamaño de las glándulas parótidas secundario a uno o más quistes linfoepiteliales.
La enfermedad por arañazo de gato causada por la infección por Bartonella suele invadir los ganglios linfáticos periparotídeos y el microorganismo puede infectar las glándulas parótidas por diseminación contigua. Si bien la enfermedad por arañazo de gato es autolimitada, se administra antibioticoterapia; la incisión y el drenaje son necesarios si se desarrolla un absceso.
Las infecciones por micobacterias atípicas en las amígdalas y los dientes pueden diseminarse por contigüidad a las principales glándulas salivales. La prueba del derivado proteico purificado (PPD) puede ser negativa, y el diagnóstico puede requerir biopsia y cultivo de tejidos para bacterias ácido-resistentes. Las recomendaciones terapéuticas son controvertidas. Las opciones incluyen el desbridamiento quirúrgico con curetaje, la extirpación completa del tejido infectado y el uso de farmacoterapia antituberculosa (rara vez necesaria).
Las glándulas salivales también pueden estar afectadas en la sarcoidosis y la nfermedad relacionada con IgG4. El síndrome de Sjögren puede manifestarse como edema de la glándula parótida o submandibular
Síntomas y signos de la sialoadenitis
Se observan fiebre, escalofríos y dolor e hinchazón unilaterales en pacientes con sialoadenitis. La glándula salival es firme e hipersensible a la palpación en forma difusa, con eritema y edema de la piel suprayacente. A menudo, sale pus del conducto cuando se comprime la glándula afectada; siempre debe cultivarse este material. El aumento focal de tamaño puede indicar un absceso.
Diagnóstico de la sialoadenitis
TC, ecografía o RM
Otras pruebas (serología, IgE, eosinófilos, cultivo)
La TC, la ecografía y la RM permiten confirmar una sialoadenitis o un absceso que no resulta clínicamente evidente, aunque la RM puede pasar por alto un cálculo obstructivo. La ecografía se considera la técnica de imagen de primera línea y es la prueba de elección en niños (1). También presenta alta especificidad, sensibilidad y precisión global para identificar y diferenciar etiologías autoinmunitarias (2). La resonancia magnética con difusión puede contribuir a diferenciar la sialadenitis de los tumores de las glándulas salivales (3).
Si el pus se pueden expresar desde el conducto de la glándula afectada, se envía para tinción de Gram y cultivo.
Cuando la sialadenitis es recurrente, afecta a múltiples glándulas y se sospecha una etiología autoinmune, puede considerarse la realización de pruebas complementarias, como la medición de anticuerpos y eosinófilos o una biopsia quirúrgica. Los niveles séricos de IgG4 pueden estar elevados en la sialadenitis relacionada con IgG4. Los autoanticuerpos (p. ej., anti-SSA [Ro] y anti-SSB [La]) pueden estar elevados en el síndrome de Sjögren. La IgE sérica y el recuento de eosinófilos pueden estar elevados en la sialodoquitis de origen alérgico.
Referencias del diagnóstico
1. Kim MJ, Milliren A, Gerold DJ Jr. Salivary Gland Disorders: Rapid Evidence Review. Am Fam Physician. 2024;109(6):550-559.
2. Shimizu M, Okamura K, Kise Y, et al. Effectiveness of imaging modalities for screening IgG4-related dacryoadenitis and sialadenitis (Mikulicz's disease) and for differentiating it from Sjögren's syndrome (SS), with an emphasis on sonography. Arthritis Res Ther. 2015;17(1):223. Published 2015 Aug 23. doi:10.1186/s13075-015-0751-x
3. Araujo JP, Terra GTC, Cortes ARG, et al. A comparison of conventional and diffusion-weighted magnetic resonance imaging in the diagnosis of sialadenitis and pleomorphic adenoma. Oral Surg Oral Med Oral Pathol Oral Radiol. 2019;127(5):451-457. doi:10.1016/j.oooo.2018.10.006
Tratamiento de la sialoadenitis
Antibióticos antiestafilocócicos
Medidas locales (p. ej., sialagogos, compresas calientes)
El tratamiento de la sialadenitis se basa en la causa subyacente (1). Debe administrarse tratamiento para las etiologías autoinmunes, alérgicas y obstructivas subyacentes en caso de confirmarse. Las infecciones virales suelen ser autolimitadas y se tratan con medidas sintomáticas. El tratamiento inicial de la sialoadenitis bacteriana consiste en la administración de antibióticos activos contra S. aureus (p. ej., dicloxacilina, 250 mg por vía oral 4 veces al día, una cefalosporina de primera generación o clindamicina), que se modificará en función de los resultados del cultivo. Con el aumento de la prevalencia de S. aureus resistente a meticilina (SARM), sobre todo entre los ancianos que viven en geriátricos, a menudo se requiere vancomicina. Los enjuagues bucales de clorhexidina al 0,12% 3 veces al día reducirán la carga bacteriana en la cavidad oral y promoverán la higiene bucal.
La hidratación, los sialagogos (p. ej., jugo de limón, caramelos duros o alguna otra sustancia que estimule el flujo de saliva), las compresas calientes, el masaje glandular y la buena higiene bucal también son importantes. Los abscesos requieren drenaje.
Ante la sospecha de un cálculo o una obstrucción de los conductos salivales, el paciente puede someterse a sialendoscopia con inyección de corticosteroides. En ocasiones, está indicada la parotidectomía superficial, la ligadura del conducto parotídeo, o la extirpación de la glándula submandibular en pacientes con sialoadenitis crónica o recurrente.
Referencia del tratamiento
1. Kim MJ, Milliren A, Gerold DJ Jr. Salivary Gland Disorders: Rapid Evidence Review. Am Fam Physician. 2024;109(6):550-559.



