Autolesión no suicida (ALNS) en niños y adolescentes

PorJosephine Elia, MD, Sidney Kimmel Medical College of Thomas Jefferson University
Reviewed ByAlicia R. Pekarsky, MD, State University of New York Upstate Medical University, Upstate Golisano Children's Hospital
Revisado/Modificado Modificado oct 2025
v43476531_es
Vista para pacientes

Las conductas autolesivas no suicidas ocurren con mayor frecuencia en adolescentes y pueden incluir arañazos superficiales, cortarse o quemarse la piel (con cigarrillos o rizadores), así como apuñalarse, golpearse, y frotarse la piel en forma repetida con una goma de borrar o sal, pero sin intentos que puedan provocar la muerte.

La autolesión no suicida es el acto intencional de causarse daño físico a uno mismo sin la intención de terminar con la propia vida. Algunos, pero no todos (1) adolescentes con autolesión no suicida, tienen otros trastornos concurrentes como trastornos del estado de ánimo (2), trastornos de ansiedad (3), baja autoestima (4), trastornos de la alimentación (5), trastorno por estrés postraumático (3), trastornos de personalidad (2, 3), y trastornos por uso de sustancias (6, 7).

En niños y adolescentes, la autolesión no suicida puede manifestarse de varias formas, como cortarse, quemarse, golpearse o utilizar otros métodos de lesión autoinfligida sin intención letal. En muchos adolescentes, los comportamientos autolesivos no indican tendencias suicidas, sino que son acciones de autocastigo que el individuo puede sentir que merece; estos comportamientos se utilizan para atraer la atención de los padres o personas significativas, expresar la ira, regular emociones negativas o identificarse con un grupo de pares. Sin embargo, es probable que estos adolescentes, en especial aquellos que han utilizado múltiples métodos de autolesión, tengan otros trastornos psiquiátricos concurrentes y un mayor riesgo de suicidio (4, 8).

Todas las conductas autolesivas deben ser evaluadas por un médico con experiencia con niños y adolescentes perturbados para evaluar si existe riesgo de ideación suicida y a fin de identificar la angustia de base que lleva a adoptarlas (9). Abordar la autolesión no suicida en niños y adolescentes típicamente implica intervenciones terapéuticas que pueden incluir terapia cognitivo-conductual (TCC), terapia dialéctico-conductual (TDC) y otras modalidades terapéuticas dirigidas a mejorar las habilidades de afrontamiento y la regulación emocional.

Los pacientes a menudo se lesionan a sí mismos repetidamente en una sola sesión, creando múltiples lesiones en la misma ubicación, típicamente en áreas que pueden ocultarse con facilidad pero que son accesibles (p. ej., antebrazos, parte frontal de los muslos). El comportamiento se repite a menudo, resultando en patrones extensos de cicatrización. Los pacientes a menudo están preocupados por pensamientos sobre los actos lesivos.

La autolesión no suicida comienza de forma característica en la adolescencia temprana. Las tasas obtenidas de estudios de población general son similares entre hombres y mujeres. La evolución natural es poco clara, pero el comportamiento parece disminuir después de la adultez joven (10). La prevalencia también es alta en poblaciones criminales, que tienden a ser predominantemente masculinas (11).

Las motivaciones para la autolesión no suicida no son claras, pero la autolesión puede ser

  • Una forma de reducir la tensión o los sentimientos negativos

  • Una forma de resolver dificultades interpersonales

  • Autopunición por fallas percibidas

  • Una súplica de ayuda

Referencias generales

  1. 1. Swannell SV, Martin GE, Page A, et al. Prevalence of nonsuicidal self-injury in nonclinical samples: Systematic review, meta-analysis and meta regression. Suicide Life Threat Behav. 44(3):273-303, 2013. doi: 10.1111/sltb.12070

  2. 2. Cox LJ, Stanley BH, Melhem NM, et al. Familial and individual correlates of nonsuicidal self-injury in the offspring of mood-disordered parents. J Clin Psychiatry. 73(6):813-820, 2012. doi: 10.4088/JCP.11m07196

  3. 3. Nock MK, Joiner TE, Gordon KH, et al. Nonsuicidal self-injury among adolescents: Diagnostic correlates and relation to suicide attempts. Psychiatry Res. 144(1):65-72, 2006. doi: 10.1016/j.psychres.2006.05.010

  4. 4. Lewis SP, Heath NL. Nonsuicidal self-injury among youth. J Pediatr. 166(3):526-530, 2015. doi: 10.1016/j.jpeds.2014.11.062

  5. 5. Cipriano A, Cella S, Cotrufo P. Nonsuicidal self-injury: A systematic review. Front Psychol. 8:1946, 2017. doi: 10.3389/fpsyg.2017.01946

  6. 6. Nock MK, Prinstein MJ. Contextual features and behavioral functions of self-mutilation among adolescents. J Abnorm Psychol. 114(1):140-146, 2005. doi: 10.1037/0021-843X.114.1.140

  7. 7. Lloyd-Richardson EE, Perrine N, Dierker L, et al. Characteristics and functions of non-suicidal self-injury in a community sample of adolescents. Psychol Med. 37(8):1183-1192, 2007. doi: 10.1017/S003329170700027X

  8. 8. Greydanus DE, Apple RW. The relationship between deliberate self-harm behavior, body dissatisfaction, and suicide in adolescents: Current concepts. J Multidiscip Healthc. 4:183-189, 2011. doi: 10.2147/JMDH.S11569

  9. 9. Brown RC, Plener PL. Non-suicidal self-injury in adolescence. Curr Psychiatry Rep.19(3):20, 2017. doi: 10.1007/s11920-017-0767-9

  10. 10. Klonsky ED, Victor SE, Saffer BY. Nonsuicidal self-injury: What we know, and what we need to know. Can J Psych. 59(11):565-568, 2014. doi: 10.1177/070674371405901101

  11. 11. Favril L. Non-suicidal self-injury and co-occurring suicide attempt in male prisoners. Psychiatry Res. 2019;276:196-202. doi:10.1016/j.psychres.2019.05.017

Diagnóstico de autolesión no suicida en niños y adolescentes

  • Criterios del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth edition, Text Revision (DSM-5-TR)

  • Exclusión de la conducta suicida

  • Evaluación de la autolesión

El diagnóstico de autolesión no suicida necesariamente debe excluir el comportamiento suicida. El diagnóstico implica la presencia de lesiones corporales autoinfligidas intencionalmente (p. ej., cortarse, quemarse) al menos 5 veces en el año anterior, sin intención suicida, principalmente para obtener alivio de sentimientos negativos, resolver problemas interpersonales o inducir emociones positivas (1). Para que se diagnostique la afección, el comportamiento también debe causar angustia significativa o deterioro funcional y no está permitido socialmente ni forma parte de otra condición mental o médica.

La evaluación de la autolesión no suicida, al igual que el comportamiento suicida, es esencial antes de que comience el tratamiento.

Facilitar la discusión de la autolesión con el paciente es esencial para una evaluación adecuada y ayuda a los médicos a planificar el tratamiento. Los médicos pueden facilitar tales discusiones haciendo lo siguiente:

  • Validar la experiencia del paciente comunicando que se le ha escuchado y que se toman en serio sus experiencias

  • Comprender las emociones del paciente (p. ej., confirmar que las emociones y las acciones del paciente son comprensibles a la luz de las circunstancias del paciente)

La evaluación de la autolesión no suicida debe incluir lo siguiente:

  • Determinar qué tipo y cuántos tipos de autolesión se ha infligido el paciente

  • Determinar con qué frecuencia ocurre la autolesión no suicida y durante cuánto tiempo ha estado ocurriendo

  • Determinar la función de la autolesión no suicida para el paciente

  • Verificación de trastornos psiquiátricos coexistentes

  • Estimación del riesgo de un intento de suicidio

  • Determinar la disposición del paciente para participar en el tratamiento

Referencia del diagnóstico

  1. 1. American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition, Text Revision (DSM-5-TR), Washington: American Psychiatric Association, 2022.

Tratamiento de la autolesión no suicida en niños y adolescentes

  • Ciertas formas de psicoterapia (p. ej., terapia cognitivo-conductual, terapia dialéctico-conductual, terapia grupal de regulación emocional)

  • Raramente farmacoterapia

  • Tratamiento de trastornos coexistentes

El tratamiento de la autolesión no suicida en niños y adolescentes generalmente implica una combinación de psicoterapia, como la terapia cognitivo-conductual, y apoyo familiar, dirigido a abordar los problemas emocionales subyacentes y desarrollar estrategias de afrontamiento más saludables (1). En raras ocasiones, los medicamentos pueden ser eficaces. La terapia cognitivo-conductual se realiza típicamente como terapia individual ambulatoria, pero también puede realizarse en grupos en un entorno hospitalario. La mejoría se produce ayudando a los pacientes a cambiar la manera en que responden a sus pensamientos automáticos y desvinculando los patrones negativos de pensamiento-comportamiento-estado de ánimo.

La terapia dialéctico-conductual implica terapia individual y grupal durante al menos 1 año. Esta terapia se centra en identificar e intentar cambiar patrones de pensamiento negativo y promover cambios positivos. Su objetivo es ayudar a los pacientes a encontrar formas más apropiadas de responder al estrés (p. ej., resistir los impulsos de comportarse de forma autodestructiva).

La terapia grupal de regulación emocional se realiza en un entorno grupal de 14 semanas. Esta terapia enseña a los pacientes cómo aumentar la conciencia de sus emociones y les proporciona habilidades para lidiar con ellas. La terapia grupal de regulación emocional ayuda a los pacientes a aceptar las emociones negativas como parte de la vida y, por lo tanto, a no responder a tales emociones de manera tan intensa e impulsiva.

Ningún medicamento ha sido aprobado específicamente para el tratamiento de la autolesión no suicida en los Estados Unidos. Sin embargo, la naltrexona y ciertos antipsicóticos de segunda generación han sido eficaces en algunos pacientes (1).

Los trastornos psiquiátricos coexistentes (p. ej., depresión, trastornos de la conducta alimentaria, trastornos por uso de sustancias, trastorno de personalidad limítrofe, trastorno bipolar) deben tratarse adecuadamente. Los pacientes deben ser remitidos a un especialista apropiado según sea necesario.

Se deben programar citas de seguimiento.

Referencia del tratamiento

  1. 1. Turner BJ, Austin SB, Chapman AL. Treating nonsuicidal self-injury: a systematic review of psychological and pharmacological interventions. Can J Psychiatry. 2014;59(11):576-585. doi:10.1177/070674371405901103

quizzes_lightbulb_red
Test your KnowledgeTake a Quiz!
iOS ANDROID
iOS ANDROID
iOS ANDROID