La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la American Academy of Pediatrics (AAP) recomiendan la lactancia materna (lactancia torácica) exclusiva, cuando sea posible, hasta la introducción de alimentos sólidos aproximadamente a los 6 meses de edad (1, 2). Otras organizaciones sugieren que los padres introduzcan alimentos sólidos entre los 4 y los 6 meses mientras se prosigue con lactancia materna o alimentación por biberón (3). Desde el punto de vista nutricional, los lactantes menores de 4 meses no necesitan alimentos sólidos; además, el reflejo de extrusión, mediante el cual la lengua empuja hacia afuera cualquier cosa que se introduzca en la boca, dificulta su ingesta.
Durante la última década, ha habido evidencia creciente de que la introducción de alimentos sólidos entre los 4 y los 6 meses de edad puede en realidad proteger contra el desarrollo de las alergias alimentarias (4). Las directrices actuales de la mayoría de las principales sociedades internacionales recomiendan que los alimentos sólidos complementarios se introduzcan cuando los lactantes demuestren suficiente madurez en su desarrollo, generalmente alrededor de los 6 meses, pero no antes de los 4 meses, y que no se retrase la introducción de alimentos alergénicos (p. ej., huevos bien cocidos, cacahuetes). Las revisiones sistemáticas de calidad moderada o superior han constatado que la introducción de múltiples alimentos alergénicos durante el primer año de vida se asoció con un menor riesgo de alergia alimentaria, y confirmaron que los cacahuetes y los huevos deben introducirse entre los 4 y los 11 meses para prevenirla, y que el momento de la introducción de alimentos sólidos complementarios no se asoció con un mayor riesgo de padecerla (4, 5).
Inicialmente, los alimentos sólidos deben introducirse después del amamantamiento o el biberón para asegurar una nutrición adecuada. El cereal enriquecido con hierro (avena, cebada o arroz) es tradicionalmente el primer alimento que se introduce porque es hipoalergénico, de fácil digestión y aporta un suplemento de hierro.
Por lo general, se recomienda introducir un solo alimento nuevo de un único ingrediente cada pocos días para poder identificar posibles alergias alimentarias. No es necesario incorporar los alimentos en ningún orden específico, aunque en general se puede hacer de forma gradual pasando a texturas cada vez más gruesas: p. ej., de cereales a alimentos blandos y, por último, a alimentos blandos en trozos.
La carne, convertida en puré para prevenir la aspiración, es una buena fuente de hierro y cinc (cuyo aporte puede ser limitado en la dieta de un lactante alimentado por lactancia materna exclusiva) y, por consiguiente, es un buen alimento complementario temprano.
Los lactantes vegetarianos pueden obtener hierro adecuado de cereales y granos enriquecidos con hierro, verduras de hoja verde y legumbres secas, y cinc adecuado de panes integrales fermentados con levaduras y cereales enriquecidos para lactantes.
Las comidas caseras son equivalentes a las comerciales, pero los preparados comerciales de zanahorias, remolachas, nabos, verduras de hoja verde y espinaca son preferibles antes del año, si es factible, porque se analizan para detectar nitratos (6). Las verduras contienen altas concentraciones de nitratos, que pueden inducir una metahemoglobinemia en niños pequeños cuando se las cultiva en zonas regadas con agua contaminada con fertilizantes.
Los alimentos que deben evitarse son
Miel hasta el año debido al riesgo de botulismo del lactante
Alimentos que, si son aspirados, podrían obstruir las vías respiratorias del niño (p. ej., frutos secos enteros, caramelos redondos, rosetas de maíz, salchichas con pan, carne a menos que esté procesada como puré, uvas a menos que se las corte en pequeños trozos)
Los frutos secos enteros deben evitarse hasta los 2-3 años, porque no se disuelven completamente con la masticación y pueden aspirarse pequeños trozos con obstrucción bronquial consiguiente o no, y causar neumonía y otras complicaciones.
A partir del año de edad, los niños pueden comenzar a beber leche entera de vaca y continuar haciéndolo hasta los 2 años (7, 8). A partir de los 2 años, pueden tomar leche sin saborizantes, semidescremada o descremada, cuando su dieta sea básicamente similar a la del resto de la familia. Debe aconsejarse a los padres que limiten la ingesta de leche a aproximadamente 480 mL/día en niños pequeños (9); una ingesta más alta puede reducir la de otros nutrientes importantes y contribuir a la anemia por deficiencia de hierro.
Los zumos y otras bebidas azucaradas tienen un escaso valor nutricional y contribuyen a la caries dental. Los niños menores de 1 año no deben consumir zumos; los menores de 2 años no deben consumir bebidas (ni alimentos) con azúcar añadido; los niños de 2 años o más deben limitar la ingesta calórica total procedente de azúcares añadidos al 10% (10).
Alrededor del año, la velocidad del crecimiento suele disminuir. Los niños requieren menos alimentos y pueden rechazarlos en algunas comidas. Se debe tranquilizar a los padres y aconsejarles que evalúen la ingesta del niño semanalmente en lugar de en una sola comida o durante un día. El aporte insuficiente de alimentos sólidos solo es motivo de preocupación cuando los niños no mantienen sus curvas de crecimiento
(Véase también Nutrición en lactantes).
Referencias
1. Meek JY, Noble L; Section on Breastfeeding. Policy Statement: Breastfeeding and the Use of Human Milk. Pediatrics. 2022;150(1):e2022057988. doi:10.1542/peds.2022-057988
2. World Health Organization. Breastfeeding. Accessed March 27, 2026.
3. Fewtrell M, Bronsky J, Campoy C, et al. Complementary Feeding: A Position Paper by the European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition (ESPGHAN) Committee on Nutrition. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2017;64(1):119-132. doi:10.1097/MPG.0000000000001454
4. Scarpone R, Kimkool P, Ierodiakonou D, et al. Timing of Allergenic Food Introduction and Risk of Immunoglobulin E-Mediated Food Allergy: A Systematic Review and Meta-analysis. JAMA Pediatr. 2023;177(5):489-497. doi:10.1001/jamapediatrics.2023.0142
5. Soriano VX, Ciciulla D, Gell G, et al. Complementary and Allergenic Food Introduction in Infants: An Umbrella Review. Pediatrics. 2023;151(2):e2022058380. doi:10.1542/peds.2022-058380
6. Greer FR, Shannon M; American Academy of Pediatrics Committee on Nutrition; American Academy of Pediatrics Committee on Environmental Health. Infant methemoglobinemia: the role of dietary nitrate in food and water. Pediatrics. 2005;116(3):784-786. doi:10.1542/peds.2005-1497
7. U.S. Centers for Disease Control and Prevention: Infant and Toddler Nutrition. Cow's Milk and Milk Alternatives. March 20, 2025. Accessed March 27, 2026.
8. Vanderhout SM, Aglipay M, Torabi N, et al. Whole milk compared with reduced-fat milk and childhood overweight: a systematic review and meta-analysis. Am J Clin Nutr. 2020;111(2):266-279. doi:10.1093/ajcn/nqz276
9. Maguire JL, Lebovic G, Kandasamy S, et al. The relationship between cow's milk and stores of vitamin D and iron in early childhood. Pediatrics. 2013;131(1):e144-e151. doi:10.1542/peds.2012-1793
10. Muth ND, Bolling C, Hannon T, Sharifi M; SECTION ON OBESITY ; COMMITTEE ON NUTRITION. The Role of the Pediatrician in the Promotion of Healthy, Active Living. Pediatrics.2024;153(3):e2023065480. doi:10.1542/peds.2023-065480



