Micetoma

(Maduromicosis, pie de Madura)

PorPaschalis Vergidis, MD, MSc, Mayo Clinic College of Medicine & Science
Reviewed ByChristina A. Muzny, MD, MSPH, Division of Infectious Diseases, University of Alabama at Birmingham
Revisado/Modificado Modificado nov 2025
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Vista para pacientes

El micetoma es una infección localizada crónica progresiva causada por hongos o bacterias que afecta los pies, los miembros superiores o la espalda. Los síntomas incluyen hinchazón y formación de trayectos fistulosos. El diagnóstico es clínico y se confirma con el examen microscópico de los exudados y el cultivo. El tratamiento consiste en antibióticos, desbridamiento quirúrgico y a veces amputación.

(Véase también Generalidades sobre las micosis).

Los micetomas son infecciones locales causadas por hongos o bacterias (1). Se dividen clásicamente en actinomicetoma (bacteriano, más comúnmente debido a Nocardia, Streptomyces y Actinomadura) y eumicetoma (micótico, con mayor frecuencia debido a Madurella, Pseudallescheria, Scedosporium y especies de Fusarium) (2). 

El micetoma se presenta principalmente en áreas tropicales o subtropicales, incluido el sur de los Estados Unidos. Se produce en las regiones ecuatoriales de África, América Latina y Asia, conocidas como "cinturón de los micetomas". Los eumicetomas son el tipo más común en África. Los actinomicetomas causan la mayoría de los casos en América del Sur y Central y en algunos países asiáticos.

El micetoma se contagia cuando los microorganismos ingresan en el cuerpo por traumatismos penetrantes localizados en piel desnuda de los pies, los miembros o la espalda de trabajadores que transportan plantas u otros objetos contaminados. Los hombres de entre 20 y 40 años son los afectados con mayor frecuencia, lo que puede deberse a los traumatismos experimentados durante el trabajo al aire libre.

Las infecciones se diseminan a través de áreas subcutáneas contiguas y provocan hinchazón y formación de múltiples trayectos fistulosos que exudan granos característicos formados por microorganismos agrupados. Las reacciones tisulares microscópicas son a predominio supuradas o granulomatosas según el agente causal específico. A medida que la infección avanza, pueden producirse sobreinfecciones bacterianas.

Referencias generales

  1. 1. van de Sande WWJ, Fahal AH. An updated list of eumycetoma causative agents and their differences in grain formation and treatment response. Clin Microbiol Rev. 2024;37(2):e0003423. doi:10.1128/cmr.00034-23

  2. 2. Verma P, Jha A. Mycetoma: reviewing a neglected disease. Clin Exp Dermatol. 2019;44(2):123-129. doi:10.1111/ced.13642

Signos y síntomas del micetoma

La lesión inicial del micetoma puede ser variablemente una pápula, un nódulo subcutáneo fijo, una vesícula con una base indurada o un absceso subcutáneo que se rompe para formar una fístula hacia la superficie de la piel. La fibrosis es frecuente en y alrededor de las lesiones iniciales. El dolor a la palpación es mínimo o no existe, salvo que se produzca una sobreinfección bacteriana supurada.

La infección progresa lentamente durante varios meses o años y se extiende en forma gradual a los músculos, los tendones, la fascia y los huesos contiguos, a los que destruye. La enfermedad permanece confinada al miembro afectado y no se disemina. En última instancia, la atrofia muscular, la deformidad y la destrucción tisular pueden impedir el uso de los miembros afectados.

En las infecciones avanzadas, los miembros comprometidos aparecen marcadamente edematosos, formando una masa en forma de maza de áreas quísticas. Los numerosos trayectos fistulosos intercomunicados drenan exudado espeso o serosanguinolento que contiene granos característicos, que pueden ser blancos o negros.

Manifestaciones del micetoma
Micetoma (nodular)

Esta imagen muestra múltiples nódulos infiltrados en el pie de un paciente con micetoma.

Esta imagen muestra múltiples nódulos infiltrados en el pie de un paciente con micetoma.

© Springer Science+Business Media

Eumicetoma

Esta vista posterior del tobillo izquierdo muestra un eumicetoma, también conocido como pie de Madura.

Esta vista posterior del tobillo izquierdo muestra un eumicetoma, también conocido como pie de Madura.

MEDICIMAGE/SCIENCE PHOTO LIBRARY

Micetoma (rotura de la piel)

Esta imagen muestra múltiples nódulos subcutáneos y una rotura de la superficie de la piel.

Esta imagen muestra múltiples nódulos subcutáneos y una rotura de la superficie de la piel.

© Springer Science+Business Media

Micetoma (Pie de Madura)

Esta fotografia muestra heridas crónicas, que no curan, con episodios recurrentes de drenaje y ulceración (arriba), y la destrucción avanzada de la arquitectura ósea completa del pie (abajo).

Esta fotografia muestra heridas crónicas, que no curan, con episodios recurrentes de drenaje y ulceración (arriba), y l

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© Springer Science+Business Media

Diagnóstico del micetoma

  • Examen y cultivo de los exudados

Se pueden identificar los microorganismos causales mediante el examen macroscópico y microscópico de los granos procedentes de los exudados lesionales, que contienen gránulos patognomónicos de forma irregular y colores variables y miden entre 0,5 y 2 mm. El aplastamiento y el cultivo de estos gránulos permiten arribar al diagnóstico definitivo. El cultivo del exudado puede obtener numerosas bacterias y hongos, algunos de los cuales pueden producir sobreinfecciones.

Tratamiento del micetoma

  • Antibacterianos o antifúngicos (según la etiología)

  • Cirugía en casos refractarios

(Véase también Medicamentos antimicóticos).

El tratamiento depende del microorganismo causal y de la extensión de la enfermedad. El médico debe distinguir entre actinomicetoma y eumicetoma.

En las infecciones causadas por actinomicetoma, incluyendo Nocardia, se usan sulfamidas y algunos otros antibacterianos, en ocasiones en combinación.

Para el eumicetoma, el tratamiento de elección es la terapia antimicótica prolongada, con mayor frecuencia con itraconazol por vía oral, a veces en combinación con desbridamiento quirúrgico o escisión de la lesión según sea apropiado. Las tasas de curación siguen siendo subóptimas. Los triazoles (p. ej., voriconazol, posaconazol) pueden considerarse en casos refractarios, pero la evidencia es limitada. El tratamiento antifúngico debe continuarse durante al menos 12 meses. 

En ocasiones, es necesario el desbridamiento quirúrgico. Puede ser necesario el desbridamiento repetido del tejido enfermo, incluido el hueso. La amputación de un miembro para prevenir infecciones bacterianas secundarias potencialmente letales puede ser necesaria en casos avanzados.

Más información

El siguiente recurso en inglés puede ser útil. Tenga en cuenta que el MANUAL no es responsable por el contenido de este recurso.

  1. Mycetoma Research Center (World Health Organization Collaborating Center on Mycetoma): Mycetoma Management Guidelines

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