La ventilación con presión positiva no invasiva consiste en la administración de ventilación con presión positiva a través de una mascarilla ajustada que cubre la nariz sola o la nariz y la boca.
El uso de cascos que realizan ventilación con presión positiva no invasiva son una alternativa para los pacientes que no pueden tolerar las mascarillas ajustadas estándar. Debido a su uso en pacientes que respiran espontáneamente, la VPPNI se aplica principalmente como una forma de ventilación con soporte de presión o para proporcionar presión al final de la espiración, aunque se puede utilizar el control de volumen. (Véase también Cómo hacer ventilación con presión positiva no invasiva.)
La ventilación con presión positiva no invasiva puede administrarse como:
Presión positiva continua en las vías aéreas (CPAP)
Presión positiva binivel en la vía aérea (BiPAP)
En la presión positiva continua en las vías aéreas (CPAP), se mantiene la presión constante durante todo el ciclo respiratorio sin apoyo inspiratorio adicional.
En la BiPAP, el médico determina la presión espiratoria positiva en la vía aérea (EPAP, expiratory positive airway pressure) y la presión inspiratoria positiva en la vía aérea (IPAP, inspiratory positive airway pressure), y las respiraciones son disparadas por el paciente.
En ambos modos, debido a que la vía aérea no está protegida, ese puede producir una aspiración, de modo que el paciente debe tener un estado mental adecuado y reflejos protectores de la vía aérea, y no debe haber una indicación inmediata de cirugía o de traslado fuera del piso para procedimientos prolongados. Los pacientes obnubilados o con secreciones abundantes no son buenos candidatos. También debe evitarse la ventilación con presión positiva no invasiva en pacientes inestables hemodinámicamente y en aquellos con signos de alteración del vaciado gástrico, como en el caso del íleo, la obstrucción intestinal o el embarazo. En esas circunstancias, al tragar grandes cantidades de aire pueden producirse vómitos y la aspiración, que ponen en peligro la vida. Además, la IPAP debe reguladrse por debajo de la presión de apertura del esófago (20 cm H2O) para evitar la insuflación gástrica.
Las indicaciones de conversión a intubación endotraqueal y ventilación mecánica convencional incluyen la aparición de shock o de arritmias frecuentes, la isquemia miocárdica, el trabajo respiratorio elevado y el traslado para un laboratorio de cateterización cardíaca o un quirófano donde se espera un control de la vía aérea y apoyo respiratorio completo.
La ventilación con presión positiva no invasiva puede utilizarse en pacientes ambulatorios. Por ejemplo, la CPAP suele utilizarse en pacientes con apnea obstructiva del sueño, mientras que la BiPAP puede emplearse en pacientes con síndrome de obesidad-hipoventilación concomitante o para la ventilación crónica en pacientes con enfermedades neuromusculares o de la pared torácica.
Oxígeno nasal de alto flujo (ONAF)
El ONAF administra oxígeno humidificado y calentado a caudales de hasta 60 L/minuto.
Los caudales elevados eliminan el espacio muerto anatómico, proporcionan una FiO2 más constante y pueden generar un nivel bajo de presión positiva en la vía aérea (3 a 5 cm H2O) cuando la boca está cerrada. Al aplicar ONAF, los ajustes iniciales suelen contemplar una FiO2 del 100% y un caudal de 40 L/minuto. El caudal debe aumentarse progresivamente hasta 60 L/minuto, según tolerancia, para mejorar la frecuencia respiratoria y el trabajo respiratorio. Una vez mejorado el esfuerzo respiratorio, la FiO2 puede reducirse gradualmente para alcanzar una saturación adecuada.
Los ensayos clínicos que comparan el ONAF con la oxigenoterapia convencional (caudales bajos de menos de 15 L/minuto) han demostrado una reducción en las tasas de intubación, aunque no en la mortalidad (1, 2, 3). En consecuencia, algunas guías recomiendan el uso de ONAF frente a la oxigenoterapia convencional para prevenir la intubación. No obstante, dada la evidencia contradictoria y limitada, no existe una recomendación clara para elegir entre ONAF, CPAP o BiPAP en el manejo de la insuficiencia respiratoria hipóxica aguda (4).
Referencias
1. Frat JP, Quenot JP, Badie J, et al. Effect of High-Flow Nasal Cannula Oxygen vs Standard Oxygen Therapy on Mortality in Patients With Respiratory Failure Due to COVID-19: The SOHO-COVID Randomized Clinical Trial. JAMA. 2022;328(12):1212-1222. doi:10.1001/jama.2022.15613
2. Frat JP, Quenot JP, Guitton C, et al. High-Flow or Standard Oxygen in Acute Hypoxemic Respiratory Failure. N Engl J Med. Published online March 17, 2026. doi:10.1056/NEJMoa2516087
3. Ospina-Tascón GA, Calderón-Tapia LE, García AF, et al. Effect of High-Flow Oxygen Therapy vs Conventional Oxygen Therapy on Invasive Mechanical Ventilation and Clinical Recovery in Patients With Severe COVID-19: A Randomized Clinical Trial. JAMA. 2021;326(21):2161-2171. doi:10.1001/jama.2021.20714
4. Grasselli G, Calfee CS, Camporota L, et al. ESICM guidelines on acute respiratory distress syndrome: definition, phenotyping and respiratory support strategies. Intensive Care Med. 2023;49(7):727-759. doi:10.1007/s00134-023-07050-7



