Complicaciones a largo plazo de la diabetes mellitus

PorErika F. Brutsaert, MD, New York Medical College
Revisado porGlenn D. Braunstein, MD, Cedars-Sinai Medical Center
Revisado/Modificado Modificado dic 2025
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Datos clave

Las personas con diabetes mellitus presentan numerosas complicaciones graves y crónicas que afectan muchas áreas orgánicas, en particular los vasos sanguíneos, nervios, ojos y riñones.

(Véase también Introducción a la diabetes mellitus, Diabetes tipo 1 - Complicaciones y Diabetes tipo 2 - Complicaciones.)

Las personas con diabetes mellitus pueden presentar numerosas complicaciones graves que se prolongan en el tiempo, principalmente debido al aumento del nivel de glucosa (azúcar) en la sangre. Algunas comienzan a los pocos meses de iniciarse la diabetes, aunque la mayoría suelen aparecer al cabo de algunos años. Suelen empeorar de forma gradual. Si se padece diabetes, es necesario controlar de forma estricta la glucemia para que la probabilidad de que aparezcan complicaciones o de que empeoren las ya existentes sea menor.

Dado que la diabetes tipo 2 puede estar presente durante algún tiempo antes de que pueda diagnosticarse, las complicaciones de la diabetes tipo 2 pueden ser más graves o estar más avanzadas cuando se diagnostica la enfermedad.

Causas de complicaciones de la diabetes

La mayoría de las complicaciones de la diabetes son el resultado de alteraciones en los vasos sanguíneos. Cuando las concentraciones de glucosa se mantienen altas durante mucho tiempo, los vasos sanguíneos, tanto de pequeño calibre como de gran calibre, se estrechan. Como consecuencia, disminuye el aporte sanguíneo a muchas zonas del organismo, lo que da lugar a complicaciones diversas. Existen varias causas de estrechamiento vascular:

  • Las sustancias compuestas por azúcares complejos se acumulan en las paredes de los vasos sanguíneos de pequeño calibre, provocando su engrosamiento y la aparición de fugas

  • Además, el control inadecuado de la glucemia aumentan la concentración de sustancias grasas en la sangre, lo que resulta en ateroesclerosis y en un menor riego sanguíneo en los vasos de gran calibre.

Tipos de complicaciones de la diabetes

Con el tiempo, el engrosamiento y estrechamiento de los vasos sanguíneos puede dañar los ojos, los riñones (enfermedad renal crónica), los nervios (neuropatía), la piel, el corazón (angina, insuficiencia cardíaca), el cerebro (accidente cerebrovascular) y las piernas (enfermedad arterial periférica con dolor en las piernas al caminar). Las personas con diabetes también son más propensas a las infecciones. Las personas con diabetes tipo 2 también pueden desarrollar daño hepático.

Problemas oculares en la diabetes

Las lesiones en los vasos sanguíneos de los ojos pueden provocar pérdida de la visión (retinopatía diabética). La cirugía con láser sella herméticamente los vasos sanguíneos hemorrágicos de los ojos y evita una lesión permanente en la retina. A veces, se pueden usar otras formas de cirugía o fármacos inyectables. Por lo tanto, cuando se padece diabetes, es necesario someterse a exploraciones oftalmológicas anuales para detectar de forma precoz la aparición de estas lesiones.

Daño renal en la diabetes

El funcionamiento de los riñones se ve alterado, lo que resulta en enfermedad renal crónica, que puede requerir diálisis o trasplante. Se analiza la orina para detectar una posible concentración excesivamente alta de proteínas (albúmina), que es un signo precoz de lesión renal. Al primer signo de complicaciones renales, a menudo se administran medicamentos que ralentizan la progresión del daño renal, por ejemplo, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA) o bloqueadores del receptor de angiotensina II (BRA), inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa-2 (SGLT2) y agonistas del receptor de péptido-1 similar al glucagón (GLP-1).

Lesiones nerviosas en la diabetes

Los daños neurológicos se manifiestan de varias formas. Si un solo nervio funciona de forma inadecuada, aparece una debilidad repentina en un brazo o en una pierna. Si se dañan los nervios de las manos, de las piernas y de los pies (polineuropatía diabética), la sensibilidad se altera y aparece hormigueo o dolor urente y debilidad en los brazos y en las piernas. Los daños en los nervios de la piel predisponen a sufrir más heridas porque se pierde la sensibilidad para percibir los cambios de presión o de temperatura.

Alteraciones en los pies debidas a la diabetes

La diabetes provoca muchos cambios en el organismo. Las siguientes alteraciones en los pies son frecuentes y difíciles de tratar:

  • Los daños neurológicos (neuropatía) influyen en la sensibilidad de los pies, de modo que no se siente el dolor y la irritación y otros tipos de lesiones pueden pasar desapercibidos. Por esta razón, puede ocurrir que una lesión atraviese la piel antes de que se perciba dolor.

  • Los cambios sensitivos alteran la forma en que las personas que padecen diabetes soportan el peso sobre sus pies, concentrándolo en ciertas zonas, en las que, por esta razón, se forman callosidades. Estas callosidades (y la sequedad de la piel) aumentan el riesgo de lesión de la piel.

  • La diabetes da lugar a una circulación deficiente en los pies, lo que aumenta la probabilidad de que se formen úlceras cuando la piel está dañada y de que tarden más en curarse.

Dado que la diabetes puede afectar a la capacidad del organismo para combatir las infecciones, cualquier úlcera que se forme en el pie es muy vulnerable a la infección. A causa de la neuropatía, puede que no se sientan molestias por la infección hasta que esta sea grave y difícil de tratar, lo que da lugar a gangrena. En presencia de diabetes, la probabilidad de sufrir la amputación de un pie o de una pierna es 30 veces mayor que si no se padece esta enfermedad.

Complicaciones de los grandes vasos sanguíneos en la diabetes

La ateroesclerosis de los grandes vasos sanguíneos del corazón, el cerebro y las piernas conduce a infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares y enfermedad arterial periférica. La aterosclerosis tiende a ocurrir a una edad más temprana en personas con diabetes que en personas que no tienen diabetes.

Insuficiencia cardíaca y miocardiopatía en diabetes

Se cree que la miocardiopatía diabética es el resultado de muchos factores, incluida la ateroesclerosis epicárdica, la presión arterial elevada y la hipertrofia ventricular izquierda, la enfermedad microvascular, la disfunción endotelial y autonómica, la obesidad y las alteraciones metabólicas. Las personas desarrollan insuficiencia cardíaca debido al deterioro de la función sistólica y diastólica del ventrículo izquierdo y tienen más probabilidades de desarrollar insuficiencia cardíaca después de un ataque al corazón (infarto de miocardio).

Las personas con diabetes tipo 2 e insuficiencia cardíaca, ya sea con fracción de eyección reducida o preservada, deben ser tratadas con un inhibidor del cotransportador de sodio-glucosa 2 (SGLT2). Aquellas con insuficiencia cardíaca sintomática con fracción de eyección preservada y obesidad también pueden recibir un agonista del receptor del péptido 1 similar al glucagón (GLP-1).

Infecciones en la diabetes

Es frecuente contraer infecciones bacterianas y fúngicas, habitualmente en la piel y en la boca. Si existe hiperglucemia, los glóbulos blancos (leucocitos) no pueden combatir las infecciones con eficacia, por lo que existe una tendencia a que las infecciones sean más graves y tarden más en remitir en las personas con diabetes. En ocasiones, el primer signo de diabetes es una infección.

Una de esas infecciones es una infección por levaduras llamada candidiasis. La levadura Candida reside normalmente en la boca, en el tracto digestivo y en la vagina, y no suele causar ninguna lesión. Sin embargo, en las personas con diabetes, Candida prolifera en las membranas mucosas y las zonas húmedas de la piel, causando erupciones en dichas zonas.

Cuando se padece diabetes, también existe una tendencia especial a desarrollar úlceras e infecciones en los pies y en las piernas como consecuencia de la mala circulación hacia la piel. Con mucha frecuencia, estas heridas cicatrizan muy despacio o de modo incompleto. Cuando las heridas no cicatrizan, por lo general se infectan y esto puede provocar gangrena (muerte tisular) e infección ósea (osteomielitis). Puede ser necesario amputar el pie o parte de la pierna.

Daño hepático en la diabetes

Es frecuente que las personas con diabetes tipo 2 también sufran enfermedad hepática esteatótica (anteriormente se denominaba enfermedad del hígado graso), en la que se acumulan depósitos anormales de grasa en el hígado. La enfermedad hepática esteatótica a veces puede evolucionar a una enfermedad hepática más grave, incluida la cirrosis. Los médicos diagnostican problemas hepáticos si los resultados de los análisis de sangre que miden el funcionamiento del hígado o las imágenes del hígado son anormales, y confirman el diagnóstico con una biopsia hepática. Perder peso, tener un buen control de las concentraciones de azúcar en sangre y el tratamiento del colesterol elevado pueden ser de utilidad.

Tabla
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Monitorización y prevención de las complicaciones de la diabetes

En el momento del diagnóstico y por lo menos una vez al año, se realiza una revisión para detectar la presencia de posibles complicaciones de la diabetes tipo 2, como daño renal, ocular y neurológico. En las personas con diabetes tipo 1, los médicos empiezan a controlar las complicaciones 5 años después del diagnóstico. Las pruebas de cribado habituales incluyen lo siguiente:

  • Examen de los pies para comprobar la sensibilidad y buscar signos de mala circulación (úlceras, pérdida de cabello)

  • Exploración ocular (realizado por un especialista de los ojos, un oftalmólogo)

  • Determinación de la función renal mediante análisis de sangre y de orina

  • Medición de la presión arterial

  • Análisis de sangre para evaluar la enfermedad hepática (en diabetes tipo 2)

  • Análisis de sangre para determinar los niveles de colesterol

  • A veces un electrocardiograma u otra prueba cardíaca

Se puede evitar o retrasar que las complicaciones empeoren mediante un control estricto de la glucemia o mediante un tratamiento farmacológico temprano. En cada consulta médica, se evalúan los factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión arterial y los niveles elevados de colesterol, y se tratan con fármacos, si fuera necesario.

El cuidado adecuado de los pies y los exámenes oculares regulares pueden ayudar a prevenir o retrasar la aparición de las complicaciones relacionadas con la diabetes.

Todas las personas con diabetes deben recibir las vacunas recomendadas, incluidas las vacunas contra Streptococcus pneumoniae, gripe, hepatitis B, varicela, virus sincitial respiratorio y COVID-19.

El tratamiento de la hipertensión arterial y de las concentraciones altas de colesterol, que contribuyen a causar problemas circulatorios, también evita algunas de las complicaciones de la diabetes. Las personas con diabetes que tienen entre 40 y 75 años reciben un tratamiento con estatinas para reducir las concentraciones de colesterol y el riesgo cardiovascular. Las personas menores de 40 años o mayores de 75 años con un riesgo elevado de enfermedad cardíaca también deberían tomar una estatina.

Otra complicación frecuente es la enfermedad de las encías (gingivitis), por lo que es importante acudir periódicamente al dentista para la limpieza bucal y otros cuidados preventivos.

¿Sabías que...?

  • Cuando se controla rigurosamente la glucemia (concentración de glucosa en sangre), disminuyen de forma considerable las complicaciones de la diabetes o se retrasan.

Prevención de la hipoglucemia

Uno de los retos que surgen al intentar el control estricto de la glucemia es la aparición de una concentración baja de glucosa en sangre (hipoglucemia) con algunos fármacos antihiperglucemiantes empleados de forma habitual (como la insulina o las sulfonilureas [por ejemplo, gliburida, glipizida y glimepirida]). Detectar la presencia de hipoglucemia es importante porque su tratamiento es una urgencia. Los síntomas pueden incluir hambre dolorosa, taquicardia, temblores, sudoración e incapacidad para pensar con claridad.o las sulfonilureas [por ejemplo, gliburida, glipizida y glimepirida]). Detectar la presencia de hipoglucemia es importante porque su tratamiento es una urgencia. Los síntomas pueden incluir hambre dolorosa, taquicardia, temblores, sudoración e incapacidad para pensar con claridad.

Si la hipoglucemia es muy grave, debe entrar azúcar en el organismo de forma rápida para evitar un daño permanente y aliviar los síntomas. La mayoría de las veces basta con ingerir azúcar. Casi cualquier forma de azúcar es válida, aunque la glucosa actúa con mayor rapidez que el azúcar de mesa (el azúcar de mesa común es sacarosa). Se suelen llevar comprimidos de glucosa o envases con gel de glucosa. Otras opciones consisten en beber un vaso de leche (que contiene lactosa, un tipo de azúcar), agua azucarada o zumo de frutas o comer un pedazo de pastel, algo de fruta u otro alimento dulce. En situaciones más graves, puede ser necesario que los médicos de urgencias inyecten glucosa en una vena.

Otro tratamiento para la hipoglucemia consiste en administrar glucagón. El glucagón puede inyectarse en un músculo o inhalarse como un polvo nasal y hace que el hígado libere grandes cantidades de glucosa en cuestión de minutos. Existen pequeños estuches portátiles que contienen una jeringa o un lápiz precargados con glucagón para su uso en situaciones de urgencia (por ejemplo cuando no se puede ingerir azúcar por vía oral), lo que resulta especialmente útil si se padecen crisis frecuentes de hipoglucemia.

Más información

Los siguientes son recursos en inglés que pueden ser útiles. Tenga en cuenta que el Manual no es responsable del contenido de los recursos.

  1. American Diabetes Association: (Asociación estadounidense para la diabetes): información completa sobre la diabetes, incluyendo recursos para vivir con diabetes

  2. JDRF (anteriormente llamada Juvenile Diabetes Research Foundation [Fundación para la investigación sobre la diabetes juvenil]): información general sobre la diabetes mellitus tipo 1

  3. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases: (Instituto nacional para la diabetes y las enfermedades digestivas y renales): información general sobre la diabetes, incluyendo la investigación reciente y programas de alcance comunitario

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