Estrellas naranjas

Trastorno por uso de opioides

Revisión completa: jun 2026 PorMashal Khan, MD, NewYork-Presbyterian Hospital | Evguenia Makovkina, MD, New York-Presbyterian Hospital-Weill Cornell | Revisión de colegas realizada porMark Zimmerman, MD, South County Psychiatry
Última actualización: jun 2026
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Los opioides, una clase de fármacos derivados de la adormidera (incluidas las variaciones sintéticas), son potentes analgésicos que tienen un alto potencial de mal uso.

  • Los opioides se usan para el alivio del dolor, pero también provocan euforia (una sensación exagerada de bienestar) y, con el uso prolongado, dependencia y adicción.

  • Consumir una cantidad elevada de opioides puede resultar mortal porque los opioides pueden ralentizar la respiración hasta detenerla por completo.

  • Existen pruebas de laboratorio (por lo general, se analiza la orina) que se pueden realizar para detectar la presencia de opioides.

  • Las estrategias de tratamiento incluyen la desintoxicación (interrupción del consumo de opioides), la sustitución (sustituyéndolos por otra sustancia y reduciendo gradualmente su dosis), y el mantenimiento (sustituyéndolos por otra sustancia que se tome de manera indefinida).

  • El asesoramiento psicoterapéutico continuo y el apoyo psicosocial resultan esenciales en todas las estrategias de tratamiento.

"Opioide" es el término utilizado para referirse a una serie de sustancias derivadas de la adormidera (principalmente de sus cápsulas de semillas inmaduras) y a aquellas que son artificiales e imitan los efectos del producto natural. Los opioides existen en variantes naturales, sintéticas y semisintéticas (véase la tabla ).

Los opioides tienen un uso médico legítimo como fármacos potentes que alivian el dolor. Entre ellos se incluye la codeína (un opioide natural que tiene un bajo potencial para crear dependencia), la oxicodona (un opioide semisintético que se utiliza solo y en varias combinaciones, como oxicodona más paracetamol [acetaminofeno]), la morfina, la pentazocina y la hidromorfona. El dolor crónico intenso puede tratarse con metadona (un opioide completamente sintético administrado por vía oral) y fentanilo (un opioide semisintético que se absorbe a través de un parche cutáneo). La heroína es un potente opioide semisintético que es ilegal en Estados Unidos, pero se utiliza en aplicaciones de tratamiento muy limitadas en otros países.

Tabla
Tabla

El uso y el uso indebido de opioides en sus formas ilícitas y prescritas es relativamente frecuente en todo el mundo, debido a que estos fármacos son fácilmente accesibles y originan una sensación intensa de bienestar. Según datos de 2024 recopilados en los Estados Unidos, casi 8 millones de personas de 12 años o más consumieron o hicieron un uso indebido de opioides en total. Más del 90% de ellos hicieron un uso indebido de opioides de prescripción, el 3% hizo un uso indebido de opioides de prescripción y heroína simultáneamente, y el 4% consumió heroína de forma ilícita de manera exclusiva.

Se puede desarrollar dependencia a cualquier opioide. (Véase también Uso y uso indebido de drogas y otras sustancias.)

Cuando se consumen opioides para tratar un episodio breve de dolor intenso (por ejemplo, el de una quemadura o un hueso roto), la dependencia grave y la adicción son muy poco frecuentes. Aunque muchas personas que toman opioides para aliviar el dolor durante más de varios días sufren algunos síntomas leves de abstinencia de opioides cuando los dejan, las personas que los toman durante mucho tiempo para tratar el dolor crónico presentan un riesgo elevado de desarrollar un trastorno por consumo de opioides.

Puede desarrollarse tolerancia a los opioides después de unos días de consumo continuado de opioides. Es decir, se necesita cada vez más droga para sentir los mismos efectos que se sentían al principio con una cantidad menor. Las personas pueden llegar a ser más tolerantes a ciertos efectos que a otros. Aunque las personas con un trastorno por consumo de sustancias a menudo presentan tolerancia a un fármaco, el hecho de tener tolerancia, por sí mismo, no significa que una persona sufra un trastorno por consumo de sustancias; sin embargo, la tolerancia puede favorecer la dependencia física del opioide.

El trastorno por uso de opioides (a veces abreviado como TUO) es el término empleado para una enfermedad diagnosticable en la que las personas continúan consumiendo opioides a pesar del deseo de dejar de hacerlo y a pesar de las consecuencias negativas para su salud, su vida social o su situación laboral. Estas personas experimentan un intenso deseo de consumir opioides, dedican un tiempo excesivo a conseguirlos y necesitan cantidades cada vez mayores para obtener el efecto deseado (debido a la tolerancia). Además, las personas con trastorno por uso de opioides pueden experimentar síntomas de abstinencia cuando dejan de consumirlos. El término trastorno por uso de opioides es más preciso que «adicción» y conlleva un menor estigma.

¿Sabías que...?

  • El lenguaje en torno a los trastornos por uso de sustancias ha evolucionado para reducir el estigma asociado a estos trastornos y, de este modo, aumentar la probabilidad de que una persona busque tratamiento. La palabra «abuso» ha sido reemplazada por «uso» al referirse a las drogas ilícitas y por «uso indebido» al hablar del empleo inapropiado de medicamentos de prescripción.

Síntomas y signos de toxicidad y abstinencia de opioides

Los opioides causan síntomas inmediatos y a veces, a largo plazo.

Efectos inmediatos

Los opioides atenúan el dolor y son sedantes potentes. También pueden causar euforia.

Otros efectos menos deseables son

  • Estreñimiento

  • Náuseas y vómitos

  • Enrojecimiento facial

  • Prurito

  • Confusión (sobre todo, a edad avanzada)

Los productos que resultan de la degradación (metabolismo) del opioide meperidina pueden dar lugar a convulsiones.

Cuando se consumen junto con ciertos otros fármacos, algunos opioides pueden causar un trastorno grave llamado síndrome serotoninérgico. Este síndrome se caracteriza por confusión, temblores, espasmos musculares involuntarios o fasciculaciones, agitación, sudoración excesiva y temperatura corporal elevada.

Se ha informado de un trastorno poco frecuente denominado leucoencefalopatía espongiforme en consumidores de heroína que inhalan la droga. Los síntomas varían y pueden consistir en inquietud motora, apatía, alteración de la coordinación (ataxia) o parálisis. Los síntomas pueden resolverse o pueden desembocar en problemas con el sistema nervioso autónomo y la muerte.

Sobredosis

Consumir una dosis alta de un opioide de una vez (sobredosis) es potencialmente mortal porque hace que la respiración se vuelva peligrosamente lenta y superficial. La presión arterial, la frecuencia cardíaca y la temperatura corporal pueden disminuir, y las pupilas se contraen (llegan a ser del tamaño de cabezas de alfiler). Finalmente, la persona pierde el conocimiento o fallece, por lo general a causa de una parada respiratoria. La combinación de opioides con alcohol u otros sedantes es incluso más mortal.

En Estados Unidos en 2022 y 2023, alrededor de 80 000 personas murieron cada año por una sobredosis de opioides. Entre 2023 y 2024, la tasa general de muertes por sobredosis de drogas disminuyó un 26%. Muchas de esas muertes estuvieron relacionadas con opioides.

Efectos a largo plazo

Los opioides por sí mismos no causan muchas complicaciones a largo plazo, aparte del desarrollo de dependencia. Algunas personas tienen efectos adversos menores como estreñimiento crónico, sudoración excesiva, somnolencia o disminución de la libido. No obstante, muchas complicaciones graves son efecto del uso de jeringuillas compartidas con otra persona y de la inyección de sustancias desconocidas junto con el opioide.

Síntomas de abstinencia

La abstinencia de opioides provoca síntomas desagradables, pero es rara vez potencialmente mortal. Los síntomas pueden aparecer tan solo 4 horas después de la interrupción del consumo y tienen un pico máximo generalmente a las 48-72 horas. Suelen disminuir después de aproximadamente una semana, aunque dicho tiempo varía de forma considerable en función del tipo de opioide.

Cada opioide se elimina del organismo a una velocidad determinada, lo que condiciona la rapidez con que la abstinencia progresa y desaparece. Los síntomas de abstinencia son más graves en las personas que han consumido dosis elevadas de la sustancia durante un largo periodo de tiempo:

  • Al principio, se sufre ansiedad y se desea intensamente consumir la droga.

  • La respiración se acelera, y generalmente va acompañada de bostezos, transpiración, lagrimeo, secreciones nasales, pupilas dilatadas y retortijones en el estómago.

  • Después pueden aparecer hiperactividad, agitación y mayor nivel de alerta.

  • La frecuencia cardíaca y la presión arterial aumentan.

Otros síntomas de abstinencia son

  • Piel de gallina

  • Temblores

  • Espasmos musculares

  • Fiebre y escalofríos

  • Dolor muscular

  • Inapetencia

  • Náuseas y vómitos

  • Diarrea

El consumo de opioides durante el embarazo es especialmente grave, ya que la heroína y la metadona atraviesan la placenta fácilmente y afectan al feto (véase Cómo atraviesan la placenta los medicamentos). Dado que los bebés nacidos de personas que usan opioides han estado expuestos a las drogas en el útero, pueden desarrollar síntomas de abstinencia con rapidez, que incluyen

  • Temblores

  • Llanto agudo

  • Nerviosismo

  • Convulsiones

  • Respiración rápida

Los síntomas de abstinencia de opioides en recién nacidos se denominan «síndrome de abstinencia neonatal».

Si la madre consume opioides justo antes del parto, la respiración del bebé puede debilitarse. (Véase también Opioides durante el embarazo.)

¿Sabías que...?

  • El hecho de tomar opioides durante un breve periodo de tiempo para aliviar el dolor de una lesión reciente, bajo la supervisión de un médico, rara vez conduce a la adicción. Sin embargo, el riesgo de adicción es mayor en personas que actualmente padecen o han padecido anteriormente un trastorno por uso de sustancias.

  • Tomar opioides durante el embarazo puede causar adicción en el feto y síntomas de abstinencia en el recién nacido.

Diagnóstico de toxicidad o abstinencia por opioides

  • Evaluación médica

  • A veces, análisis de orina

  • En ocasiones, una escala de abstinencia validada

La intoxicación aguda por opioides por lo general es evidente en función de lo que la persona o sus amigos le cuentan al médico y de los resultados de la exploración física. Si no está claro por qué la persona actúa de manera anómala, el médico puede hacer pruebas para descartar otras posibles causas de los síntomas, como hipoglucemia o traumatismos craneales. Los médicos también pueden realizar análisis de orina para detectar la presencia de la sustancia o evaluar al paciente mediante una herramienta de valoración validada denominada escala de abstinencia, con el fin de determinar la gravedad de la adicción a opioides. Se pueden realizar otras pruebas con el fin de descartar complicaciones.

Tratamiento de la toxicidad o la abstinencia de opioides

Una sobredosis de opioides requiere tratamiento de emergencia, pero el objetivo último (y difícil) del tratamiento es ayudar a la persona afectada a controlar su consumo de opioides. El tratamiento puede incluir

  • Tratamiento de urgencia

  • Desintoxicación

  • Posible tratamiento de mantenimiento (para las personas que no pueden dejar de consumir)

  • Rehabilitación

Tratamiento de urgencia

La sobredosis por opioides constituye una urgencia médica, que debe ser tratada con rapidez para prevenir la muerte. La función respiratoria puede llegar a requerir soporte, en ocasiones a través de ventilación mecánica, si la sobredosis ha deprimido la respiración.

Un medicamento denominado naloxona se administra como antídoto del opioide, y revierte rápidamente todos los efectos secundarios. Se administra mediante inyección o aerosol nasal. Dado que algunas personas se agitan y manifiestan delirios de manera transitoria antes de recuperar la consciencia, se puede aplicar contención mecánica durante un breve periodo de tiempo. Puesto que la naloxona causa los síntomas de abstinencia en personas dependientes de los opioides, se debe utilizar solo en casos necesarios (como cuando la respiración comienza a debilitarse).

Las personas en fase de recuperación de una sobredosis deben permanecer bajo observación durante unas horas hasta que hayan desaparecido los efectos de la naloxona, con el objeto de asegurarse de que no quedan efectos secundarios del opioide. Si la persona ha consumido un opioide con efectos de larga duración (como la metadona o formas de liberación lenta de otros opioides), por lo general debe permanecer bajo observación durante un periodo de tiempo mayor.

Si los síntomas vuelven a aparecer, se puede administrar a la persona otra dosis de naloxona, ingresarla en un hospital o ambas cosas.

Desintoxicación

Existen varios enfoques para la desintoxicación:

  • Sustituirlo por un fármaco similar pero menos potente y, a continuación, disminuir progresivamente la dosis de este y después interrumpir su consumo

  • Proporcionar apoyo psicosocial y psicoterapéutico

Durante la desintoxicación, a menudo es necesario un tratamiento para reducir los síntomas de abstinencia. El fármaco clonidina suele proporcionar algo de alivio. Pero puede provocar efectos adversos, como disminución de la presión arterial y somnolencia. La interrupción de la toma de clonidina puede ocasionar síntomas de abstinencia como inquietud, insomnio, irritabilidad, pulso acelerado y dolores de cabeza.

La sustitución suele implicar la administración de fármacos como la buprenorfina y la metadona, que luego se reducen lentamente y finalmente se suspenden por completo.

  • La buprenorfina es un agonista y antagonista opioide mixto. Eso significa que posee algunos de los efectos de los opioides (agonista) pero también bloquea otros (antagonista). Puede administrarse por vía oral (generalmente debajo de la lengua) o inyectada si los síntomas de abstinencia son graves. Cuando se usa por vía oral, no requiere supervisión dentro de un programa especial y por ello los médicos que están habituados a su manejo pueden prescribirla en su propia consulta. En muchos países, la buprenorfina ha reemplazado a la metadona como medicamento de elección en los programas de desintoxicación.

    En ocasiones se añade naloxona a la buprenorfina, aunque esta combinación debe administrarse con suma cautela, ya que produce efectos distintos según se administre por vía oral o inyectada.

  • La metadona es un opioide que se toma por vía oral. Bloquea los síntomas de abstinencia y el deseo compulsivo de consumir otros opioides, especialmente la heroína. Dado que los efectos de la metadona duran mucho más tiempo que los de otros opioides, se puede administrar con menor frecuencia, por lo general una vez al día. A continuación, la dosis puede reducirse lentamente. El uso de la metadona debe ser supervisado en un programa autorizado de tratamiento con metadona. Las dosis elevadas de metadona provocan a veces ritmos cardíacos anómalos (arritmias). Por lo tanto, las personas que reciben este fármaco son controladas estrechamente cuando se inicia el tratamiento o cuando se modifica la dosis.

La desintoxicación debe ir seguida por la rehabilitación para evitar la vuelta al consumo de opioides. El tratamiento continuo puede incluir asesoramiento y apoyo a largo plazo y fármacos como la naltrexona, un antagonista opioide de acción prolongada que reduce el ansia y ayuda a prevenir las recaídas.

Tratamiento de mantenimiento

Para las personas que continuamente vuelven a consumir opioides (denominado trastorno por consumo de opioides), a menudo se prefiere otro enfoque, llamado mantenimiento. Consiste en la sustitución por un medicamento prescrito a una dosis regular que el usuario toma durante mucho tiempo (meses o años) en lugar de disminuir la dosis y, finalmente, suspender el medicamento. La metadona, la buprenorfina o la naltrexona se pueden emplear como sustitutos de los opioides.

Mantener a los consumidores de opioides con dosis regulares de uno de estos medicamentos les permite ser socialmente productivos, ya que no tienen que invertir tiempo en buscar el opioide ilícito, y porque los medicamentos utilizados no interfieren en la actividad diaria de la manera en que lo hace el consumo de drogas ilícitas. Para algunos usuarios de opioides, el tratamiento funciona. Para muchos, es necesario un mantenimiento de por vida.

La buprenorfina se ha utilizado más ampliamente como tratamiento de mantenimiento en la última década porque el médico la puede prescribir en su propia consulta. De esta manera, los consumidores de opioides no tienen que dirigirse a una clínica regulada a nivel federal.

La metadona suprime los síntomas de abstinencia y el deseo compulsivo de consumir opioides, sin hacer que los consumidores de opioides se sientan excesivamente somnolientos o eufóricos. Sin embargo, debido a las leyes federales sobre la dispensación de metadona para el trastorno por consumo de opioides, las personas que son tratadas con metadona deben presentarse en una clínica donde se dispensa metadona en la cantidad necesaria para prevenir síntomas de abstinencia graves, minimizar el deseo de consumo y ayudarles a realizar las actividades diarias. La obligatoriedad de asistencia presencial puede suponer un obstáculo para acceder al tratamiento en un programa de metadona para algunos pacientes.

La naltrexona es un medicamento que bloquea los efectos de los opioides (antagonista opioide). Antes de iniciar el tratamiento con naltrexona hay que encontrarse completamente desintoxicado de opioides o de lo contrario puede aparecer una reacción de abstinencia grave. Dependiendo de la dosis, los efectos de la naltrexona duran de 24 a 72 horas. Así, se puede administrar una vez al día o tan solo 3 veces por semana. Dado que este medicamento no tiene efectos opioides, la naltrexona es más útil en los consumidores de opioides que tienen una fuerte motivación para permanecer abstinentes y que no tienen una dependencia grave.

La clonidina es otro medicamento que puede suprimir los síntomas de abstinencia. Diversos fármacos pueden aliviar los síntomas asociados a la abstinencia, entre ellos el paracetamol y el ibuprofeno para el dolor, la loperamida para la diarrea, el ondansetrón para prevenir las náuseas y los vómitos, y las benzodiazepinas para la ansiedad y la agitación.

Rehabilitación

Independientemente del enfoque que se adopte, el asesoramiento psicoterapéutico y el apoyo continuos son esenciales. El apoyo puede incluir a médicos especialmente capacitados, enfermeras, orientadores, programas de mantenimiento con opioides, familiares, amigos y otras personas que padecen el mismo trastorno por consumo de sustancias (grupos de apoyo).

El concepto de la terapia comunitaria surgió hace casi 25 años como respuesta a los problemas del consumo de heroína. Los pioneros de este enfoque no farmacológico fueron Samaritan Daytop Village y Phoenix House. Los consumidores de opioides viven en un centro residencial comunitario durante un periodo prolongado de tiempo. Estos programas ayudan a las personas a construir una nueva vida a través de la formación, la educación y la reorientación. Aunque las tasas de abandono inicial son altas, estos programas han ayudado a muchas personas.

Siguen abiertas ciertas preguntas, como cuál ha sido el resultado real de estos programas y con qué extensión deben ser aplicados. Dado que dichos programas requieren muchos recursos para mantenerse, es posible que muchas personas no puedan asumir el esfuerzo económico.

Más información

Los siguientes son recursos en inglés que pueden ser útiles. Tenga en cuenta que el Manual no se hace responsable del contenido de estos recursos.

  1. National Institute on Drug Abuse (NIDA)

  2. Substance Abuse and Mental Health Services Administration (SAMHSA)

Información del fármaco para el tema

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