Estrellas naranjas

Introducción a las infecciones cerebrales

Revisión completa: jul 2024 PorRobyn S. Klein, MD, PhD, University of Western Ontario | Revisión de colegas realizada porMichael C. Levin, MD, College of Medicine, University of Saskatchewan
Última actualización: jul 2024
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Datos clave

Las infecciones del cerebro pueden estar causadas por virus, bacterias, hongos o, en ocasiones, protozoos o parásitos. Otro grupo de trastornos cerebrales, las encefalopatías espongiformes, está causado por proteínas anómalas llamadas priones.

Las infecciones del cerebro suelen afectar otras partes del sistema nervioso central, incluida la médula espinal. El encéfalo y la médula espinal suelen estar protegidos contra las infecciones, pero cuando se infectan, las consecuencias suelen ser muy graves.

Las infecciones pueden causar una inflamación del encéfalo (encefalitis). Los virus son la causa más frecuente de las encefalitis. Las infecciones también pueden provocar la inflamación de las capas de tejidos (meninges) que recubren el encéfalo y la médula espinal, la llamada meningitis. A menudo, la meningitis bacteriana se extiende al propio encéfalo y provoca encefalitis. Del mismo modo, las infecciones virales que provocan la encefalitis a menudo también provocan la meningitis. Técnicamente, cuando la infección afecta el encéfalo y las meninges, el trastorno se denomina meningoencefalitis. Sin embargo, la infección que afecta principalmente las meninges se suele denominar meningitis, mientras que la infección que afecta principalmente el encéfalo se suele denominar encefalitis.

Por lo general, en la encefalitis y la meningitis, la infección no queda limitada en una zona. La infección puede afectar a todo el encéfalo o a las meninges a lo largo de toda la médula espinal y por todo el encéfalo.

Sin embargo, en algunos trastornos la infección queda limitada a una única zona (localizada) en forma de bolsa de pus, denominada empiema o absceso, según la ubicación:

  • Los empiemas se forman en espacios existentes en el cuerpo, como el espacio entre los tejidos que recubren el encéfalo (meninges) o los pulmones.

  • Los abscesos, que parecen forúnculos, se pueden formar en cualquier parte del organismo, incluso dentro del encéfalo.

Los hongos (como los aspergilos), los protozoos (como Toxoplasma gondii) y los parásitos (como Taenia solium, la tenia del cerdo) pueden provocar la formación de quistes en el encéfalo. Estas infecciones cerebrales localizadas consisten en un grupo de organismos envueltos por una pared de protección.

A veces, una infección cerebral, una vacuna, un cáncer u otro trastorno desencadena una reacción inmunitaria equivocada que provoca que el sistema inmunitario ataque a las células normales del cerebro (una reacción autoinmunitaria). Como resultado, el encéfalo se inflama. Este trastorno se llama encefalitis postinfecciosa.

Las bacterias y otros microorganismos infecciosos pueden alcanzar el encéfalo y las meninges de varias maneras:

  • Siendo transportados por la sangre

  • Penetrando en el encéfalo directamente desde el exterior (por ejemplo, a través de una fractura craneal o durante una cirugía cerebral)

  • Propagándose a partir de estructuras cercanas infectadas, como los senos paranasales o el oído medio

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