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Meningitis vírica

Por

John E. Greenlee

, MD, University of Utah School of Medicine

Última revisión completa ago. 2019
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Datos clave
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La meningitis vírica es una inflamación de las capas de tejido que cubren el encéfalo y la médula espinal (meninges) y del espacio que contiene el líquido situado entre las meninges (espacio subaracnoideo) está causada por un virus.

  • La meningitis vírica suele comenzar con síntomas de una infección vírica, como fiebre, malestar general, dolor de cabeza y dolores musculares.

  • Más tarde, el paciente desarrolla dolor de cabeza y rigidez de nuca que hace difícil o imposible bajar la barbilla hasta el pecho.

  • El médico sospecha la existencia de una meningitis vírica en función de los síntomas y realiza una punción lumbar para confirmar el diagnóstico.

  • Si el paciente está muy afectado es necesario tratarlo como si fuera una meningitis bacteriana, hasta que se descarta ese diagnóstico.

  • Si la causa es el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) o un virus del grupo herpes, se utilizan medicamentos eficaces contra estos virus.

  • Para otros virus, no se dispone de fármacos específicos aunque la mayoría de los pacientes se recuperan por sí solos en cuestión de semanas.

(Véase también Introducción a la meningitis.)

El encéfalo y la médula espinal están recubiertos por tres capas de tejido denominadas meninges. El espacio subaracnoideo se localiza entre la capa media y la capa interna de las meninges, que recubren el encéfalo y la médula espinal. Contiene el líquido cefalorraquídeo, que fluye a través de las meninges, llena los espacios internos del encéfalo y actúa como amortiguador del mismo y de la médula espinal.

La meningitis vírica es la causa más común de meningitis aséptica. Con el nombre de meningitis aséptica se denomina a una meningitis producida por cualquier causa distinta de las bacterias normalmente responsables de esta infección. Por lo tanto, la meningitis aséptica puede incluir la meningitis causada por fármacos, trastornos no infecciosos, u otros microorganismos (tales como las bacterias que causan la enfermedad de Lyme o la sífilis).

Tejidos que recubren el encéfalo

En el interior del cráneo, el encéfalo está recubierto por tres capas de tejido denominadas meninges:

  • Duramadre (la capa externa)

  • Aracnoides (la capa media)

  • Piamadre (capa interna)

Entre la aracnoides y la piamadre se encuentra el espacio subaracnoideo. Este espacio contiene el líquido cefalorraquídeo, que fluye a través de las meninges, llena los espacios internos del encéfalo y actúa como amortiguador del mismo y de la médula espinal.

Tejidos que recubren el encéfalo

Causas

La causa más común de meningitis vírica es la producida por

Los enterovirus suelen alojarse en el tracto digestivo. Las infecciones son muy contagiosas.

Otras causas frecuentes son

  • Virus del herpes simple (VHS), por lo general del tipo 2 (VHS-2)

  • Virus de la varicela-zóster

  • Virus transmitidos por mosquitos (denominados arbovirus), tales como el virus del Nilo Occidental, el virus de la encefalitis de San Luis y el virus de la encefalitis de California

  • Virus de la coriomeningitis linfocitaria

El VHS-2 causa el herpes genital, una enfermedad de transmisión sexual que provoca ampollas dolorosas en el área genital. El VHS-2 también puede causar síntomas de la meningitis. La meningitis por VHS-2 ocurre por lo general cuando el virus infecta el cuerpo por primera vez. Los síntomas genitales y de meningitis pueden ocurrir al mismo tiempo. Los síntomas de la meningitis pueden aparecer antes que los síntomas genitales y algunas personas sufren meningitis sin presentar ningún síntoma genital. Después de la desaparición de los síntomas, el VHS-2 permanece en el cuerpo en un estado no activo (latente). Es decir, que no causa síntomas. Sin embargo, se puede reactivar periódicamente y causar síntomas. Por tanto, la meningitis por VHS-2 puede volver a aparecer.

El virus varicela-zóster causa la varicela. Al igual que el HSV-2, el virus varicela-zóster permanece en el organismo en estado inactivo y puede no volver a causar síntomas o bien reactivarse muchos años después. Cuando se reactiva, causa herpes zóster y puede causar meningitis. A diferencia de las infecciones por el virus del herpes simple (VHS), que pueden repetirse muchas veces, normalmente aparece un único brote de herpes zóster (culebrilla) a lo largo de la vida de una persona. Sin embargo, las personas con un sistema inmunológico debilitado (como las que sufren infección por el VIH) pueden tener herpes zóster (culebrilla) más de una vez.

El virus Zika y el virus Chikungunya a veces causan meningitis. Ambos virus estaban antiguamente presentes solo en determinadas zonas del planeta, pero en la actualidad se han extendido.

Transmisión de la meningitis vírica

La meningitis vírica puede propagarse de distintas maneras, dependiendo del virus:

  • Transmisión por el torrente sanguíneo de una infección localizada en otra parte del cuerpo (la forma más común)

  • Contacto con heces contaminadas por enterovirus, lo que puede ocurrir cuando las personas infectadas no se lavan las manos después de defecar o al nadar en una piscina pública

  • El acto sexual u otro contacto genital con una persona infectada (por VHS-2 o VIH)

  • Una picadura de insecto, como un mosquito (para el virus del Nilo Occidental, el virus de St. Louis, el virus Zika o el virus Chikungunya)

  • Transmisión por el aire por la inhalación del virus (para el virus varicela-zóster)

  • Contacto con el polvo o alimentos contaminados por la orina o las heces de ratones o hámsters infectados (para el virus de la coriomeningitis linfocitaria)

  • Uso de agujas infectadas en adictos a drogas (VIH)

Debido a la forma en que se propagan, algunos virus pueden causar meningitis solo durante ciertas épocas del año.

Síntomas

La meningitis vírica suele comenzar con síntomas de una infección vírica, como fiebre, malestar general, tos, dolores musculares, vómitos, pérdida de apetito y dolor de cabeza. Sin embargo, en ocasiones el paciente no tiene síntomas en fases iniciales.

Más tarde, desarrolla síntomas que sugieren meningitis. Es decir, generalmente presentan fiebre, dolor de cabeza y rigidez de nuca. El mero hecho de bajar el mentón hacia el pecho produce dolor y puede resultar imposible realizar el movimiento. Mover la cabeza en otras direcciones no supone la misma dificultad.

Los síntomas pueden parecerse a los de la meningitis bacteriana, pero suelen ser menos graves y se desarrollan y progresan más lentamente.

Diagnóstico

  • Punción lumbar y análisis del líquido cefalorraquídeo

  • A veces, cultivo y análisis de sangre, otros líquidos corporales o heces

El médico sospecha una meningitis cuando el paciente tiene dolor de cabeza, fiebre y rigidez de nuca. A continuación, se intenta determinar si realmente existe una meningitis y si está causada por bacterias (que requieren tratamiento inmediato) o por un virus. Es más probable que la meningitis sea vírica si los síntomas son menos intensos.

Se practica una punción lumbar para obtener una muestra de líquido cefalorraquídeo. Sin embargo, si los médicos sospechan el aumento de la presión intracraneal, pueden solicitar en primer lugar una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (RMN) para verificar las causas del aumento de la presión (como un tumor u otra masa en el encéfalo). Practicar una punción lumbar cuando la presión dentro del cráneo está aumentada puede provocar un trastorno potencialmente mortal llamado herniación cerebral. Después de reducir la presión intracraneal o si no se detecta masa, se realiza una punción lumbar.

La muestra de líquido cefalorraquídeo se envía al laboratorio para su examen y análisis. Se determinan los niveles de azúcar y de proteínas, así como el número y el tipo de glóbulos blancos (leucocitos) en la muestra. El líquido se cultiva para determinar si hay bacterias y así descartar o confirmar la meningitis bacteriana. No se suelen realizar cultivos en busca de virus, porque es técnicamente complejo.

La técnica de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus iniciales en inglés), en la que se producen múltiples copias de un mismo gen, se utiliza para identificar la presencia de enterovirus, herpesvirus (como el VHS y el virus varicela-zóster) y algunos otros virus. También se estudia el líquido cefalorraquídeo para detectar la presencia de anticuerpos frente a ciertos virus. Por ejemplo, la detección de anticuerpos contra el virus del Nilo occidental en el líquido cerfalorraquídeo indica la infección por este virus.

En ocasiones también se toma una muestra de sangre, secreción nasal o de la garganta, o de heces para su cultivo, su examen y/o para las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), si se dispone de ellas. El VIH se puede diagnosticar en base a los resultados de las pruebas de anticuerpos y PCR. Se determinan los niveles de anticuerpos contra otros virus y en ocasiones se vuelven a medir unas semanas más tarde. Un aumento en el nivel de anticuerpos frente a un virus concreto indica que el virus causó una infección reciente y por tanto probablemente fue la causa de la meningitis.

Tratamiento

  • Aciclovir (un fármaco antivírico) para la infección por VHS o por varicela-zóster

  • Fármacos antirretrovíricos para la infección por VIH

  • Tratamiento de los síntomas

Si el paciente está muy afectado, se comienza el tratamiento inmediatamente sin esperar a los resultados de las pruebas para identificar la causa. Estos pacientes reciben antibióticos hasta que el médico está seguro de que no padecen una meningitis bacteriana, la cual, si no se trata, puede ocasionar con rapidez una lesión cerebral o neurológica permanente, o la muerte. También reciben aciclovir (un fármaco antivírico) por si la meningitis se debe a una infección por el virus del herpes simple (VHS) o el virus varicela-zóster.

Una vez identificada la causa, el médico modifica el tratamiento según sea necesario.

La infección por VIH se trata con medicamentos antirretrovirales. Estos fármacos evitan que el VIH (un retrovirus) se reproduzca y multiplique en el interior de las células humanas. Casi siempre, el paciente tiene que tomar una combinación de varios fármacos antirretrovirales. El paciente tiene que tomar estos medicamentos durante el resto de su vida.

Si la causa es una infección por el virus del herpes simple (VHS) o el virus varicela-zóster, se mantiene el aciclovir.

Para la mayoría de los otros virus que habitualmente causan meningitis, no existen fármacos específicos. Sin embargo, cuando el paciente tiene un sistema inmunitario normal, casi siempre se recupera de estas infecciones por sí mismo.

También se administra tratamiento sintomático. Por ejemplo, el paracetamol (acetaminofeno), por vía oral o en supositorios (introducido en el recto), puede reducir la fiebre. Los medicamentos para el dolor (analgésicos), tomados a demanda, pueden ayudar a controlar el dolor de cabeza.

Pronóstico

La mayoría de los pacientes con meningitis vírica se recuperan en unas semanas. En ocasiones, la recuperación puede tardar meses, como ocurre a veces cuando la meningitis se debe al virus del Nilo occidental o al virus de la coriomeningitis linfocitaria.

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