La perforación traumática de la membrana timpánica puede causar dolor, hemorragia, hipoacusia, acúfenos y vértigo. El diagnóstico se basa en la anamnesis y la otoscopia. A menudo, el tratamiento es innecesario, pero se recomiendan precauciones para mantener el oído seco. Pueden ser necesarios antibióticos para prevenir o tratar la infección. La cirugía puede ser necesaria para tratar las perforaciones que persisten > 2 meses, cuando hay alteración de la cadena de huesecillos, o lesiones que afectan el oído interno.
Las causas traumáticas de perforación de la membrana timpánica incluyen (1):
Introducción de objetos en el conducto auditivo de manera intencional (p. ej., hisopos de algodón) o accidental
La conmoción causada por una explosión o un golpe con la mano abierta en el oído
Traumatismo craneoencefálico (con o sin fractura basilar)
Presión negativa súbita (p. ej., aspiración fuerte aplicada al conducto auditivo)
Barotraumatismo (p. ej., durante un viaje en avión o submarinismo)
Perforación iatrogénica por la inserción de un tubo de timpanostomía, instrumentación durante la irrigación o la extracción de un cuerpo extraño o cerumen
Las lesiones penetrantes de la membrana timpánica pueden causar varias complicaciones, como luxación de la cadena de huesecillos, fractura de la platina del estribo, desplazamiento de fragmentos de los huesecillos, hemorragia, una fístula perilinfática desde la ventana oval o redonda que provoca la filtración de perilinfa en el espacio del oído medio, o lesión del nervio facial.
Referencia general
1. Carniol ET, Bresler A, Shaigany K, et al. Traumatic Tympanic Membrane Perforations Diagnosed in Emergency Departments. JAMA Otolaryngol Head Neck Surg. 2018;144(2):136-139. doi:10.1001/jamaoto.2017.2550
Síntomas y signos de la perforación traumática
La perforación traumática de la membrana timpánica causa dolor súbito e intenso seguido a veces por hemorragia del oído, hipoacusia de conducción y/o acúfenos (1). La hipoacusia es más intensa si se altera la cadena de huesecillos o se lesiona el oído interno. El vértigo es raro pero sugiere lesión del oído interno (1). La otorrea purulenta puede comenzar en 24 a 48 horas, sobre todo si entra agua en el oído medio.
Referencia de los signos y los síntomas
1. Hempel JM, Becker A, Müller J, et al. Traumatic tympanic membrane perforations: clinical and audiometric findings in 198 patients. Otol Neurotol. 2012;33(8):1357-1362. doi:10.1097/MAO.0b013e31826939b5
Diagnóstico de la perforación traumática de la membrana timpánica
Otoscopia
Audiometría
El diagnóstico de la perforación traumática de la membrana timpánica se basa en su visualización otoscópica. La perforación suele ser evidente durante la otoscopia. Cualquier sangre que oscurezca el conducto auditivo es cuidadosamente aspirada a bajas presiones. Deben evitarse la irrigación y la otoscopia neumática. Las perforaciones extremadamente pequeñas pueden requerir otomicroscopia o estudios de impedancia del oído medio para el diagnóstico definitivo (p. ej., si las perforaciones no se cierran). Si es posible, se deben realizar estudios audiométricos antes y después del tratamiento para evitar la confusión entre hipoacusia inducida por traumatismo o por tratamiento.
En esta imagen se ve una perforación traumática grande.
Imagen proporcionada por Piet van Hasselt, MD.
Los pacientes con hipoacusia marcada o vértigo intenso son evaluados por un otorrinolaringólogo tan rápido como sea posible. La exploración puede ser necesaria para evaluar y reparar el daño. Los pacientes con un defecto grande de la membrana timpánica también deben ser evaluados, ya que puede ser necesario reposicionar los colgajos desplazados.
Tratamiento de la perforación traumática
Precauciones para el oído seco
Antibióticos tópicos para las lesiones contaminadas
En ocasiones cirugía
A menudo no se necesita ningún tratamiento específico aparte de mantener las precauciones para el oído seco (1). Las precauciones para mantener el oído seco incluyen la oclusión del conducto auditivo externo (p. ej., el uso de una bola de algodón cubierta con vaselina) durante el baño y las duchas y evitar la natación. La administración sistemática de gotas óticas antibióticas no es necesaria. Sin embargo, la profilaxis con gotas óticas antibióticas es necesaria si existe la posibilidad de que contaminantes hayan ingresado a través de la perforación.
Si el oído se infecta, puede administrarse amoxicilina (p. ej., 500 mg por vía oral cada 8 horas durante 7 días); sin embargo, el tratamiento tópico exclusivo con gotas óticas de fluoroquinolonas (ciprofloxacina u ofloxacina) suele ser suficiente. Las gotas para los oídos que contienen aminoglucósidos (p. ej., neomicina, tobramicina) o polimixina no deben prescribirse para pacientes con una membrana timpánica perforada o un tubo de timpanostomía debido a la ototoxicidad potencial.
Aunque casi todas las perforaciones cierran espontáneamente, la cirugía está indicada en caso de perforación que persiste > 2 meses. La hipoacusia de conducción persistente sugiere alteración de la cadena de huesecillos, que necesita exploración y reparación quirúrgica.
Referencia del tratamiento
1. Sagiv D, Migirov L, Glikson E, et al. Traumatic Perforation of the Tympanic Membrane: A Review of 80 Cases. J Emerg Med. 2018;54(2):186-190. doi:10.1016/j.jemermed.2017.09.018
Conceptos clave
Muchas perforaciones son pequeños y se curan de forma espontánea.
Pueden administrarse antibióticos óticos de forma profiláctica en pacientes con lesiones contaminadas
Se debe indicar a los pacientes que mantengan el oído seco durante la cicatrización; los antibióticos sistémicos son innecesarios a menos que la contaminación sea importante o se produzca una infección.
Reparar quirúrgicamente el daño a los huesecillos y las perforaciones que persiste > 2 meses.



