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Hipertensión pulmonar persistente del recién nacido

Por

Arcangela Lattari Balest

, MD, University of Pittsburgh, School of Medicine

Última revisión completa Ene. 2020
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La hipertensión pulmonar persistente del recién nacido es un trastorno grave en el que las arterias de los pulmones se estrechan (se constriñen) después del parto, limitando así el flujo sanguíneo hacia los pulmones y por lo tanto la cantidad de oxígeno en el torrente sanguíneo.

  • Este trastorno causa problemas graves para respirar (dificultad respiratoria) en recién nacidos a término o posmaduros.

  • La respiración es rápida y la piel y/o los labios están azuladados o pueden estar pálidos y grisáceos.

  • El diagnóstico se confirma mediante ecocardiograma.

  • El tratamiento consiste en abrir (dilatar) las arterias pulmonares mediante la administración de concentraciones elevadas de oxígeno, con frecuencia al mismo tiempo que se apoya la respiración del recién nacido con un respirador.

  • Para ayudar a dilatar las arterias pulmonares, a veces se añade óxido nítrico al gas que el recién nacido está respirando.

  • La oxigenación por membrana extracorpórea se utiliza a veces en los casos más graves.

Normalmente, los vasos sanguíneos que van a los pulmones del feto están fuertemente estrechados antes del nacimiento. Los pulmones no necesitan gran cantidad de flujo sanguíneo antes del nacimiento porque es la placenta, y no los pulmones, la encargada de eliminar el dióxido de carbono y transportar el oxígeno al feto. Inmediatamente después del nacimiento, se corta el cordón umbilical y, por lo tanto, los pulmones del recién nacido deben asumir la función de oxigenar la sangre y retirar el dióxido de carbono. Para conseguirlo, el líquido que rellena los sacos de aire (alvéolos) debe ser reemplazado por aire y las arterias pulmonares, que llevan el oxígeno a los pulmones, deben ensancharse (dilatarse) de modo que circule por los pulmones una cantidad suficiente de sangre y estén oxigenados.

Causas

A veces, los vasos sanguíneos que llegan a los pulmones no se dilatan después del nacimiento como deberían hacerlo normalmente. Cuando los vasos sanguíneos que van hacia los pulmones no se dilatan, la presión arterial de las arterias pulmonares es demasiado elevada (hipertensión pulmonar) y el flujo sanguíneo a los pulmones es insuficiente, por lo que no llega suficiente oxígeno a la sangre.

Existen muchas razones por las cuales los vasos sanguíneos pueden no dilatarse, como

La hipertensión pulmonar persistente del recién nacido es más común entre los recién nacidos que están a término (nacidos entre 37 y 42 semanas de gestación) o postérmino (nacidos después de 42 semanas de gestación).

Síntomas

A veces, la hipertensión pulmonar persistente está presente desde el nacimiento. Otras veces, se desarrolla durante el primer o segundo día de vida.

La respiración suele ser rápida, y puede haber dificultad respiratoria grave si el recién nacido tiene algún trastorno pulmonar subyacente (como un síndrome de distrés respiratorio). La piel y/o los labios adquieren un color azulado (cianosis) debido a la baja concentración de oxígeno en sangre. A veces, los recién nacidos con hipertensión pulmonar persistente presentan tensión arterial baja (hipotensión) que causa pulsos débiles y un tono pálido y grisáceo de la piel.

Diagnóstico

  • Cianosis a pesar de que el recién nacido está recibiendo oxígeno

  • Ecocardiograma

  • Radiografía de tórax

Los médicos pueden sospechar hipertensión pulmonar persistente si la madre tomó dosis elevadas de aspirina (ácido acetilsalicílico) o indometacina durante el embarazo o tuvo un parto con mucho esfuerzo. También sospechan hipertensión pulmonar persistente si el recién nacido presenta dificultad respiratoria grave, cianosis que no desaparece cuando se administran concentraciones elevadas de oxígeno complementario y concentraciones inesperadamente bajas de oxígeno en la sangre. Los médicos también pueden sospechar hipertensión pulmonar persistente en recién nacidos que sufren síndrome de aspiración de meconio, que pueden tener una infección o que necesitan más oxígeno o soporte respiratorio de lo esperado.

Para confirmar el diagnóstico de hipertensión pulmonar persistente del recién nacido, los médicos hacen un ecocardiograma para ver cómo circula la sangre a través del corazón y de los pulmones.

Una radiografía de tórax puede ser completamente normal si no hay un trastorno pulmonar subyacente o puede mostrar alteraciones causadas por un trastorno subyacente (como hernia diafragmática o síndrome de aspiración de meconio).

Pueden realizarse cultivos de la sangre para buscar ciertos tipos de bacterias.

Pronóstico

Alrededor del 10 al 60% de los recién nacidos afectados mueren, dependiendo de la causa de la hipertensión pulmonar persistente.

Alrededor del 25% de los supervivientes presentan retrasos en el desarrollo, problemas de audición, discapacidades funcionales (lo que significa una menor capacidad para realizar actividades físicas) o una combinación de los anteriores.

Tratamiento

  • Oxígeno complementario

  • A veces, un ventilador mecánico

  • A veces, óxido nítrico gaseoso

  • Algunas veces, oxigenación por membrana extracorpórea

El tratamiento de la hipertensión pulmonar del recién nacido consiste en colocar a los recién nacidos en un ambiente con oxígeno al 100%. En casos graves puede ser necesario un ventilador (una máquina que ayuda a introducir y extraer el aire de los pulmones) que proporcione oxígeno al 100%. Un alto porcentaje de oxígeno en la sangre ayuda a abrir las arterias que van hacia los pulmones.

Se añade una pequeña concentración de óxido nítrico gaseoso al oxígeno administrado al recién nacido. El óxido nítrico inhalado abre las arterias del pulmón del recién nacido y reduce la hipertensión pulmonar. Este tratamiento suele ser necesario durante varios días.

En raras ocasiones, si todos los demás tratamientos no funcionan, se puede utilizar la oxigenación por membrana extracorpórea (OMEC). En este procedimiento, la sangre del recién nacido circula por una máquina que le agrega oxígeno y le quita dióxido de carbono y, a continuación, reintegra la sangre al organismo del recién nacido. La máquina actúa como un par de pulmones artificiales para el recién nacido. A medida que la máquina hace el trabajo de introducir oxígeno en el cuerpo del recién nacido, sus pulmones tienen tiempo para descansar y los vasos sanguíneos se abren lentamente. La oxigenación por membrana extracorpórea ha salvado vidas, permitiendo que muchos recién nacidos con hipertensión pulmonar que no responden a otros tratamientos sobrevivan hasta que se resuelve la hipertensión pulmonar.

Los líquidos y otros tratamientos, como los antibióticos para una infección, se administran según sea necesario.

NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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