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Enterocolitis necrosante (ECN)

Por

William J. Cochran

, MD, Geisinger Clinic

Última revisión completa may. 2020
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Datos clave
NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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La enterocolitis necrosante es una lesión en la superficie interna del intestino. Este trastorno ocurre más frecuentemente en los recién nacidos prematuros y/o gravemente enfermos.

  • El abdomen está hinchado, puede aparecer sangre en las deposiciones y el recién nacido vomita un líquido verdoso, amarillo o de color óxido y parece muy enfermo y aletargado.

  • El diagnóstico se confirma mediante la radiografía abdominal.

  • Alrededor del 70 al 80% de los recién nacidos con este trastorno sobreviven.

  • El tratamiento incluye detener la alimentación, pasar una sonda de aspiración hasta el estómago y eliminar el contenido del estómago para aliviar la presión, y administrar antibióticos y fluidos por vena (por vía intravenosa).

  • En los casos más graves se necesita tratamiento quirúrgico para extirpar el intestino dañado.

Más del 90% de los casos de enterocolitis necrosante ocurren en recién nacidos prematuros. La enterocolitis necrosante puede ocurrir en grupos o como brotes en las unidades de cuidados intensivos neonatales (UCIN). A veces, estos brotes pueden estar relacionados con bacterias específicas (como E. coli), pero a menudo se desconoce la causa.

La causa de la enterocolitis necrotizante no se conoce por completo, pero está relacionada en parte con la inmadurez del intestino y con las bajas concentraciones de oxígeno en la sangre y/o la disminución de la irrigación sanguínea al intestino. La disminución del flujo sanguíneo al intestino en un recién nacido enfermo prematuro puede provocar lesiones en la superficie interna del intestino. La lesión permite a las bacterias que viven de forma habitual en el intestino invadir la pared intestinal dañada y pasar al flujo sanguíneo del recién nacido, produciendo así una infección (sepsis). Si la lesión progresa a través de la totalidad del grosor de la pared intestinal y esta se perfora, el contenido intestinal pasa a la cavidad abdominal y se produce inflamación y normalmente infección de la cavidad abdominal y su revestimiento (peritonitis).

Factores de riesgo

Además de la prematuridad, otros factores de riesgo son

  • Rotura de las membranas previa al parto (la madre rompe aguas más de 12 horas antes de que comience el parto): la pérdida de líquido amniótico puede provocar una infección en el feto.

  • Perturbación de las bacterias que residen en el aparato digestivo: el tratamiento con antibióticos o fármacos supresores de ácido puede estimular el crecimiento de bacterias potencialmente dañinas que pueden penetrar en el intestino.

  • Asfixia perinatal: Este trastorno comporta una disminución de la irrigación sanguínea a los tejidos del recién nacido o una disminución del oxígeno en la sangre del recién nacido antes, durante o justo después del parto.

  • Cardiopatía presente al nacer (cardiopatía congénita): Los defectos congénitos del corazón pueden afectar a la forma en que circula la sangre o a las concentraciones sanguíneas de oxígeno.

  • Anemia (recuento bajo de glóbulos rojos): cuando se produce anemia, la sangre del recién nacido tiene dificultades para transportar un suministro adecuado de oxígeno.

  • Intercambio de transfusiones: Durante este procedimiento, la sangre del recién nacido se extrae y se reemplaza, lo que puede afectar a la irrigación sanguínea a los órganos.

  • Alimentación con fórmula: la leche materna, a diferencia de las fórmulas, contiene sustancias que ayudan a proteger las paredes del tubo digestivo.

Síntomas

Los recién nacidos con enterocolitis necrotizante pueden desarrollar hinchazón del abdomen y pueden tener dificultad para alimentarse. Pueden vomitar sangre o líquido teñido de verde o amarillo y puede visualizarse sangre en las heces. Estos recién nacidos pronto parecen muy enfermos y aletargados y tienen una temperatura corporal baja y pausas repetidas en la respiración (apnea).

Diagnóstico

  • Radiografías de abdomen

  • Ecografía

  • Análisis de sangre

El diagnóstico de enterocolitis necrosante se confirma mediante la radiografía abdominal, que muestra el gas que se ha formado en la pared intestinal (neumatosis intestinal) o aire libre en la cavidad abdominal si la pared intestinal ha sido perforada. Los médicos también pueden solicitar una ecografía abdominal para observar el grosor de la pared intestinal, la neumatosis intestinal y la circulación sanguínea.

Se obtienen muestras de sangre para buscar bacterias y otras anomalías (por ejemplo, un recuento elevado de glóbulos blancos).

Pronóstico

Los tratamientos médicos y quirúrgicos actuales han mejorado el pronóstico para los recién nacidos con enterocolitis necrosante. Alrededor del 70 al 80% de los recién nacidos afectados sobreviven. El estrechamiento del intestino (estenosis intestinal) es la complicación más frecuente a largo plazo. Las estenosis ocurren en el 10 al 36% de los niños que sobreviven al episodio inicial de enterocolitis necrotizante. Las estenosis suelen causar síntomas de 2 a 3 meses después del episodio de enterocolitis necrotizante. A veces, las estenosis requieren corrección quirúrgica.

Prevención

Alimentar a los recién nacidos prematuros con la leche materna en lugar de la de fórmula parece que proporciona alguna protección contra la enterocolitis necrosante. Además, el personal del hospital evita administrar al lactante una fórmula altamente concentrada y toma medidas para evitar concentraciones bajas de oxígeno en el torrente sanguíneo del lactante. Los antibióticos y los fármacos supresores de ácido también deben evitarse siempre que sea posible.

Existen algunos indicios de que los probióticos (bacterias "buenas") pueden ser eficaces para la prevención, pero este tratamiento es todavía experimental. Las mujeres embarazadas que corren el riesgo de tener un parto prematuro pueden recibir corticoesteroides para ayudar a prevenir la enterocolitis necrotizante.

Tratamiento

  • Alimentación y líquidos administrados por vena

  • En ciertas ocasiones, intervención quirúrgica

Los recién nacidos que sufren enterocolitis necrotizante permanecen ingresados en el hospital y reciben tratamiento en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN).

Se suspende la alimentación por vía oral en los recién nacidos con enterocolitis necrotizante. Se pasa una sonda de aspiración hasta el estómago del recién nacido para eliminar su contenido, lo que disminuye la presión y ayuda a prevenir el vómito. Se administran alimentación y líquidos por vía intravenosa para mantener la hidratación y la nutrición y permitir que el intestino se cure. La infección se trata con antibióticos por vía intravenosa.

Más del 75% de los recién nacidos con enterocolitis necrosante no necesitan cirugía. Sin embargo, la cirugía es necesaria si hay perforación intestinal o parte del intestino está gravemente afectada. La cirugía consiste en la extirpación de la porción del intestino que no recibe suficiente sangre. Los extremos de intestino sano se hacen sobresalir hacia la superficie de la piel para crear una abertura temporal con el objeto de permitir la evacuación de los intestinos (ostomía). Posteriormente, cuando el bebé está sano, los extremos del intestino se vuelven a unir y se aloja de nuevo el intestino en la cavidad abdominal.

A los niños extremadamente pequeños (alrededor de una libra [400 gramos] o menos de 600 gramos) o gravemente enfermos, que pueden no sobrevivir a una cirugía más extensa, se les pueden colocar drenajes peritoneales en la cavidad abdominal. Los drenajes peritoneales permiten la evacuación del material abdominal infectado y pueden reducir los síntomas. El procedimiento ayuda a estabilizar a estos bebés para que se les pueda realizar una intervención quirúrgica más adelante, cuando estén en condiciones menos críticas. En algunos casos, los bebés se recuperan sin necesidad de una intervención quirúrgica.

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