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Cáncer de vulva

Por

Pedro T. Ramirez

, MD, The University of Texas MD Anderson Cancer Center;


Gloria Salvo

, MD, MD Anderson Cancer Center

Última revisión completa feb. 2019
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El cáncer de vulva, por lo general un cáncer cutáneo, se desarrolla en la zona que rodea la abertura vaginal.

  • El cáncer puede aparecer como un bulto, un área pruriginosa o una úlcera que no cicatriza.

  • Se extirpa y se examina una muestra (biopsia) del tejido anormal.

  • Se extirpan quirúrgicamente toda o parte de la vulva y otras zonas afectadas.

  • La cirugía reconstructiva puede ayudar a mejorar la apariencia y la función.

El cáncer de vulva (carcinoma vulvar) es el cuarto cáncer ginecológico más frecuente en Estados Unidos y representa el 5% de este tipo de cánceres. El cáncer vulvar aparece habitualmente después de la menopausia. La edad promedio de diagnóstico es de 70 años. Dado que la supervivencia femenina es cada vez mayor, es probable que este cáncer sea cada vez más frecuente. Datos recientes sugieren que el cáncer vulvar es cada vez más común entre las mujeres más jóvenes.

Se denomina vulva a la zona situada alrededor de la abertura de la vagina. Contiene los órganos reproductores femeninos externos.

Ubicar la vulva

Ubicar la vulva

La mayoría de los cánceres de vulva son cánceres cutáneos que se desarrollan en, o cerca de, la abertura vaginal. Alrededor del 90% de los cánceres de vulva son carcinomas de células escamosas, que se desarrollan en las células planas que forman la capa más externa de la piel. El 5% son melanomas, que se desarrollan en las células productoras de pigmento de la piel (melanocitos). El restante 5% consiste en adenocarcinomas (que se desarrollan a partir de células glandulares), carcinomas de células basales o carcinoma basocelular (que raramente se diseminan), y otros cánceres poco frecuentes, tales como el cáncer de las glándulas de Bartolino.

El cáncer vulvar comienza en la superficie de la vulva. La mayor parte de estos cánceres se desarrollan lentamente, permaneciendo en la superficie durante años. Sin embargo, algunos (como, por ejemplo, los melanomas) crecen con rapidez. Sin tratamiento, el cáncer de vulva puede invadir finalmente la vagina, la uretra o el ano y extenderse a los ganglios linfáticos de la pelvis y el abdomen y al interior del torrente sanguíneo.

Factores de riesgo

El riesgo de desarrollar un cáncer de vulva es mayor en los siguientes casos:

Síntomas

El enrojecimiento o los cambios de color de la vulva pueden indicar lesiones precancerosas (lo que indica que es probable el desarrollo de un cáncer con el tiempo).

El cáncer de vulva causa por lo general masas anormales o úlceras planas rojizas, o de color carne visibles y palpables, y que no cicatrizan. A veces las úlceras planas se vuelven escamosas, coloreadas o ambas cosas. El tejido circundante puede contraerse y arrugarse. Los melanomas pueden presentar un color negro azulado o marrón y crecer. Algunas lesiones pueden parecer verrugas.

Muchas mujeres han sufrido prurito en el área vulvar durante mucho tiempo.

Por lo general, el cáncer de vulva causa pocas molestias, pero es frecuente el prurito. Finalmente, el bulto o la úlcera pueden sangrar o producir una secreción acuosa (supurar). Estos síntomas deben ser evaluados con rapidez por un médico.

Diagnóstico

  • Biopsia

El médico diagnostica un cáncer de vulva tomando una muestra de la piel anómala y examinándola (biopsia). La biopsia permite determinar si la piel alterada es cancerosa o si solo está infectada o irritada. También determina el tipo de cáncer, si existe, lo que es útil para planificar el tipo de tratamiento a seguir. Si las alteraciones cutáneas no están bien definidas, el médico aplica tinciones en las áreas anormales para ayudar a determinar el lugar de donde se debe tomar una muestra de tejido para la biopsia. Alternativamente, puede utilizar un instrumento con lentes de aumento binoculares (colposcopio) para examinar la superficie de la vulva.

Estadificación del cáncer vulvar

El cáncer de vulva se estadifica en función de su tamaño, de su localización, y de si se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos, lo que se determina durante la cirugía realizada para extirpar el cáncer. Los estadios van del estadio I (precoz) al IV (avanzado).

  • Estadio I: el cáncer está confinado en la vulva o en el perineo (el área situada entre la abertura de la vagina y el ano).

  • Estadio II: el cáncer se ha diseminado a los tejidos cercanos (la parte inferior de la uretra y/o la vagina o el ano) pero no así a los ganglios linfáticos.

  • Estadio III: el cáncer ha alcanzado los ganglios linfáticos, con o sin diseminación a los tejidos cercanos.

  • Estadio IV: el cáncer se ha extendido más, por ejemplo a la vejiga, la parte superior de la vagina o la uretra, el recto, los ganglios linfáticos más alejados o el exterior de la pelvis.

Pronóstico

Si el cáncer de vulva se detecta y trata precozmente, en aproximadamente 3 de cada 4 mujeres no se encuentra ningún signo del mismo 5 años tras el diagnóstico. El porcentaje de mujeres que sobreviven 5 años después del diagnóstico y el tratamiento (tasa de supervivencia a 5 años) depende de si el cáncer se ha diseminado y hasta dónde lo ha hecho:

  • Estadio I: más del 90%

  • Estadio II: en el 80%

  • Estadio III: del 50 al 60%

  • Estadio IV: solo alrededor del 15%

Los melanomas tienen más probabilidad de diseminarse que los carcinomas de células escamosas.

Tratamiento

  • Extirpación de parte de la vulva o de su totalidad

  • Por lo general, extirpación quirúrgica de los ganglios linfáticos

  • En los cánceres más avanzados, radioterapia, a menudo combinada con quimioterapia.

Se extirpa quirúrgicamente la totalidad o parte de la vulva (un procedimiento denominado vulvectomía). Generalmente también se extirpan los ganglios linfáticos cercanos. A veces el médico puede realizar una disección del ganglio centinela, es decir, extirpa el primer ganglio linfático que se vería afectado por el cáncer.

Para identificar los ganglios línfáticos centinela, el médico inyecta un colorante azul o verde y/o una sustancia radiactiva en la vulva alrededor del tumor. Estas sustancias trazan la trayectoria desde la vulva hasta el primer ganglio (o ganglios) linfático pélvico. Durante la cirugía, el médico busca los ganglios linfáticos que se ven de color azul o verde o que emiten una señal radiactiva (detectada por un dispositivo manual). Este ganglio linfático es extirpado y enviado a un laboratorio para comprobar la presencia de cáncer. Si está libre de cáncer, no es necesario extirpar los restantes ganglios linfáticos (a menos que tengan un aspecto anómalo). Este tratamiento suele ser suficiente para los cánceres en etapas iniciales. Los médicos pueden extirpar un ganglio linfático centinela en uno o ambos lados de la vulva, dependiendo del tamaño del tumor.

En los cánceres vulvar más avanzados, antes de la vulvectomía generalmente se usan administrar radioterapia, generalmente se usa combinada con quimioterapia (con cisplatino o fluorouracilo). Este tratamiento puede reducir un cáncer de gran tamaño, haciéndolo más fácil de extirpar. A veces deben ser extirpados el clítoris y otros órganos de la pelvis.

En los cánceres de vulva muy avanzados, el tratamiento puede incluir cirugía para extirpar todos los órganos de la pelvis (lo que se denomina exenteración pélvica), radioterapia y/o quimioterapia. Estos órganos incluyen los órganos reproductores (la vagina, el útero, las trompas de Falopio y los ovarios), la vejiga, la uretra, el recto y el ano. Si es necesario extirpar todos los órganos, o cuáles deben ser extirpados, depende de muchos factores como la localización del cáncer, la anatomía de la mujer y sus metas después de la cirugía. Es necesario realizar aberturas permanentes para la orina (urostomía) y heces (colostomía) en el abdomen para que estos residuos puedan salir del cuerpo y ser recogidos en bolsas.

Después de extirpar el cáncer, se puede realizar una intervención quirúrgica para reconstruir la vulva y otras zonas afectadas (como la vagina). Esto puede mejorar la función y el aspecto.

El médico trabaja en estrecha relación con la paciente para determinar qué tratamiento se ajusta a sus necesidades, teniendo en cuenta su edad, su estilo de vida sexual y cualquier otro trastorno médico. Por lo general, el coito es posible después de una vulvectomía.

Como el carcinoma de células basales de vulva no suele diseminarse (metastatizar) a zonas distantes, la intervención quirúrgica implica solo la resección del tumor. Únicamente se extirpa toda la vulva cuando el cáncer es extenso.

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