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Trastorno dismórfico corporal

Por

Katharine A. Phillips

, MD, Weill Cornell Medical College;


Dan J. Stein

, MD, PhD, University of Cape Town

Última revisión completa sep. 2018
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NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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En el trastorno dismórfico corporal, la preocupación por uno o más defectos físicos imaginarios o, si existen, de carácter leve, genera un malestar importante o impide a la persona realizar sus actividades habituales.

  • A diario, la persona pasa horas preocupándose por los defectos que cree tener, y que pueden afectar a cualquier parte de su cuerpo.

  • Los médicos diagnostican este trastorno al observar que la preocupación que la persona tiene sobre su apariencia le provoca un malestar significativo o impide el desarrollo de su vida habitual.

  • El tratamiento con determinados antidepresivos (los inhibidores selectivos de recaptación de la serotonina y la clomipramina) y la terapia cognitivo-conductual suelen ser beneficiosos.

Las personas con trastorno dismórfico corporal creen tener en su aspecto físico uno o más defectos que en realidad son inexistentes o leves. Hacen ciertas cosas una y otra vez (como mirarse al espejo, arreglarse en exceso o compararse con los demás) porque están muy preocupadas por su aspecto.

El trastorno dismórfico corporal se inicia generalmente durante la adolescencia y puede ser algo más frecuente en mujeres. Alrededor del 2% al 3% de las personas sufren el trastorno.

Síntomas

Los síntomas del trastorno dismórfico corporal pueden aparecer de forma gradual o repentina, varían en intensidad a lo largo del tiempo y tienden a persistir si no se tratan adecuadamente. Las preocupaciones se refieren generalmente a aspectos de la cara o de la cabeza, pero también pueden referirse a cualquier parte del cuerpo o a varias a la vez, o incluso cambiar de localización a lo largo del tiempo. Por ejemplo, la persona puede preocuparse por la percepción de la pobreza de su cabello, el acné, arrugas, cicatrices, color del cutis o exceso de vello facial o corporal. Esta preocupación también puede centrarse en la forma o el tamaño de una parte del cuerpo, como la nariz, los ojos, las orejas, la boca, los pechos, las piernas o las nalgas. Algunos hombres de constitución normal e incluso atlética piensan que están «flacos» o «débiles» e intentan de manera obsesiva aumentar su peso y musculatura; se trata de la denominada dismorfia muscular (vigorexia). La persona puede describir las partes del cuerpo que le disgustan como feas, poco atractivas, deformes, repugnantes o monstruosas.

La mayoría de las personas con trastorno dismórfico corporal no son conscientes de que su aspecto real es normal.

La mayoría de las personas con trastorno dismórfico corporal tienen dificultades para controlar sus preocupaciones y pueden pasar muchas horas al día pensando en sus «defectos». Pueden pensar que otras personas les miran o se burlan a causa de su apariencia. La mayoría de las personas afectadas comprueban con frecuencia su aspecto en el espejo, otras evitan mirarse en él y algunas incluso alternan ambas conductas.

Otras realizan acciones de manera compulsiva y en exceso, como arreglar su aspecto físico, tocarse la piel (para eliminar o arreglar defectos cutáneos percibidos) y solicitar de los demás opiniones tranquilizadoras acerca de los defectos percibidos. Con frecuencia pueden cambiarse de ropa para tratar de ocultar o camuflar su defecto inexistente o ligero o tratar de mejorar su apariencia de otras maneras. Por ejemplo, algunos hombres se dejan crecer la barba para ocultar supuestas cicatrices o llevan sombrero para disimular una pérdida leve de cabello. Muchos siguen tratamientos médicos cosméticos (con frecuencia dermatológicos), odontológicos o quirúrgicos, a veces de manera repetida, para corregir su «defecto». Estos tratamientos suelen ser ineficaces y a menudo aumentan la preocupación ya existente. Los hombres con dismorfia muscular (vigorexia) toman a veces esteroides anabolizantes (como la testosterona), que pueden ser peligrosos.

¿Sabías que...?

  • Una persona puede llegar a estar tan preocupada por un defecto inexistente o leve en su apariencia física que evite incluso salir de casa.

Al estar pendiente de su apariencia de manera constante, la persona con trastorno dismórfico corporal llega incluso a evitar mostrarse en público, dejando de asistir al trabajo, a la escuela o renunciando a otras actividades sociales. Cuando los síntomas son graves, la persona sale de casa solo por las noches, o incluso no sale en absoluto. Por tanto, este comportamiento suele derivar en aislamiento social. El malestar y la disfunción social asociados a este trastorno derivan a veces en depresión, hospitalizaciones repetidas, conducta suicida y suicidio.

Diagnóstico

  • Evaluación de un médico, en base a criterios diagnósticos específicos

Puede que el trastorno dismórfico corporal no se haya diagnosticado durante años porque la persona se siente demasiado incómoda y avergonzada para revelar sus síntomas o porque realmente cree en su fealdad. A diferencia de las preocupaciones normales sobre el aspecto físico o la vanidad, en el trastorno dismórfico corporal estas hacen perder una excesiva cantidad de tiempo y se asocian a un malestar personal significativo y a una alteración de las actividades habituales.

Los médicos diagnostican el trastorno dismórfico corporal cuando aparecen las características siguientes:

  • Las personas afectadas están preocupadas por uno o más defectos en su apariencia que las demás personas piensan que son insignificantes o que, simplemente, no ven

  • Hacen o piensan cosas repetidamente (como mirarse al espejo, arreglarse en exceso o compararse con los demás) porque están muy preocupadas por su aspecto

  • Se sienten muy angustiadas o son menos capaces de funcionar con normalidad (en el trabajo, con su familia o con amigos) por el hecho de estar tan preocupadas sobre los defectos que perciben en su apariencia

Tratamiento

  • Algunos antidepresivos

  • Terapia cognitivo-conductual

El tratamiento con ciertos antidepresivos (específicamente con inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o con clomipramina [un antidepresivo tricíclico]) suele ser eficaz para las personas con trastorno dismórfico corporal.

La terapia cognitivo-conductual enfocada específicamente a los síntomas del trastorno dismórfico corporal también puede ser eficaz. En esta terapia, los terapeutas ayudan a la persona a desarrollar creencias más precisas y útiles acerca de su apariencia. Los terapeutas también ayudan a la persona a dejar de participar en sus comportamientos repetitivos excesivos, como mirarse al espejo y pellizcarse la piel. También les ayudan a participar y sentirse más cómodas en situaciones sociales.

La terapia de reversión de hábitos se utiliza para disminuir el pellizcado repetitivo de la piel o la depilación que pueden hacer las personas con trastorno dismórfico corporal en un intento de minimizar o eliminar los defectos percibidos en la piel (como manchas) o el cabello (como el exceso de vello facial).

Debido a que muchas personas con este trastorno no reconocen que tienen un problema, los médicos pueden tener que utilizar técnicas de motivación para ayudarles a participar en el tratamiento.

Muchos expertos creen que combinar la terapia con medicamentos y la terapia cognitivo-conductual es mejor para los casos graves.

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