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Defectos del uréter

Por

Ronald Rabinowitz

, MD, University of Rochester Medical Center;


Jimena Cubillos

, MD, University of Rochester School of Medicine and Dentistry

Última revisión completa abr. 2019
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NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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Los uréteres son los conductos que transportan la orina desde los riñones (los dos órganos que filtran los residuos de la sangre para fabricar la orina) a la vejiga (el saco muscular expandible que contiene la orina). Normalmente se tienen dos uréteres. Uno de los uréteres conecta el riñón izquierdo con la vejiga y el otro conecta el riñón derecho con la vejiga.

Interior del tracto urinario

Interior del tracto urinario

Complicaciones de los defectos congénitos de los uréteres

Existen muchos tipos de defectos congénitos de los uréteres. Muchos de estos defectos

  • Bloquean o disminuyen el flujo de orina

  • Permitir que la orina circule en sentido retrógrado, desde la vejiga hacia los riñones (reflujo urinario)

Cualquier defecto de uréter de nacimiento que obstruya o retarde el flujo de orina puede causar estancamiento de la orina, lo que produce infecciones del tracto urinario (IU) o formación de cálculos renales. El bloqueo del flujo de orina también puede aumentar la presión en el interior de los riñones y dañarlos con el tiempo.

El reflujo urinario generalmente se produce cuando los defectos afectan el punto de unión donde un urétere se conecta a la vejiga. Normalmente, esta unión permite que la orina circule en un solo sentido, desde los riñones hacia la vejiga. Los defectos de la unión pueden permitir que la orina circule en sentido retrógrado, desde la vejiga hacia el riñon (reflujo urinario). El reflujo puede afectar un lado o ambos lados.

El reflujo urinario y/o las infecciones frecuentes pueden acabar dañando los riñones y los uréteres. El daño renal puede provocar hipertensión arterial y, en muy pocos casos, insuficiencia renal.

Tipos de defectos congénitos de los uréteres

Las anormalidades de los uréteres incluyen

  • Ureteres adicionales (anomalías de duplicación)

  • Uréteres estrechados o ensanchados

  • Uréteres fuera de lugar

  • Abultamiento del extremo inferior del uréter dentro de la vejiga (ureterocele)

Muchos niños también tienen defectos renales congénitos.

Ureteres adicionales

A veces, mientras se está formando un feto, los uréteres se dividen o duplican, lo que da lugar a dos uréteres procedentes de un solo riñón. Por lo general, el uréter adicional entra en la vejiga (duplicación completa), pero a veces los dos uréteres se unen antes de entrar en la vejiga (duplicación parcial).

Muchos niños con uréteres duplicados no presentan síntomas. Sin embargo, a veces las conexiones entre los uréteres duplicados y la vejiga son anómalas. Algunas conexiones anómalas bloquean el flujo de orina. Otras conexiones anómalas permiten que la orina fluya en sentido retrógrado desde la vejiga hacia los riñones (reflujo urinario). Ambos tipos de conexión anómala aumentan el riesgo de infección y daño renal y pueden requerir cirugía.

Con menor frecuencia, el uréter duplicado se une a un área fuera de la vejiga. En las niñas, el uréter puede entrar en la vagina en lugar de entrar en la vejiga, lo que conduce a un goteo constante de orina a través de la vagina. En niños varones, el uréter puede penetrar en partes del sistema reproductor masculino, como los vasos deferentes, las vesículas seminales o los conductos eyaculadores. Los niños varones no tienen fugas de orina, pero pueden sufrir infecciones recurrentes del órgano afectado.

Órganos reproductores masculinos

Órganos reproductores masculinos

Uréteres estrechados o ensanchados

Un uréter estrecho impide que la orina pase desde el riñón a la vejiga con normalidad. El estrechamiento se suele producir en el lugar donde el uréter se une al riñón o donde el uréter se une a la vejiga. Los uréteres estrechados bloquean el flujo de orina, lo que aumenta el riesgo de infección, cálculos renales y daño renal. Los estrechamientos generalmente disminuyen a medida que los niños crecen.

Un uréter ensanchado puede tener su origen en una anomalía del propio uréter o de la vejiga que está siendo bloqueada. Los uréteres ensanchados pueden permitir que la orina fluya hacia atrás desde la vejiga hacia los riñones (reflujo urinario), lo que aumenta el riesgo de infección y daño renal.

Uréteres fuera de lugar

Un uréter fuera de lugar no entra correctamente en la vejiga, lo que puede dar lugar a que la orina circule en sentido retrógrado desde la vejiga hacia los riñones (reflujo urinario), aumentando el riesgo de infección y daño renal.

Ureteroceles

Un ureterocele es un abultamiento del extremo inferior del uréter dentro de la vejiga. Pueden afectar a la correcta evacuación del uréter. Si los ureteroceles bloquean el flujo de orina, aumentan el riesgo de infección, cálculos renales y daño renal.

Diagnóstico

  • Ecografía prenatal

  • Cistouretrografía miccional

Antes del nacimiento, los defectos de los uréteres son descubiertos a menudo por los médicos durante una ecografía prenatal de rutina.

Después del nacimiento, si los médicos sospechan defectos de los uréteres, realizan una ecografía de los riñones, los uréteres y la vejiga antes y después de que el niño orine. A continuación realizan una prueba denominada cistouretrografía miccional. En la cistouretrografía miccional se pasa un catéter por la uretra hasta el interior de la vejiga y a través de este se introduce un líquido que se visualiza en las radiografías (agente de contraste); seguidamente, se obtienen radiografías antes y después de que el niño orine.

Tratamiento

  • A veces, antibióticos preventivos (profilácticos)

  • A veces, procedimientos quirúrgicos

El tratamiento depende del defecto de nacimiento específico y también de la gravedad de las complicaciones.

Los niños que presentan pocos síntomas o ninguno generalmente no requieren tratamiento.

Los niños que sufren infecciones frecuentes de las vías urinarias y/o signos de daño renal por lo general necesitan tratamiento. Si los síntomas no son demasiado graves, a veces el médico administra al niño antibióticos preventivos diarios para prevenir la infección. Los niños con síntomas más graves por lo general requieren cirugía para corregir el problema y asegurar la evacuación adecuada de la orina.

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