La otitis media supurada crónica es una perforación supurativa con secreción persistente y crónica (> 6 semanas) de la membrana timpánica. Los síntomas consisten en otorrea indolora con hipoacusia de conducción. Las complicaciones incluyen el desarrollo de pólipos auriculares, colesteatoma y otras infecciones. El tratamiento consiste en la limpieza completa del conducto auditivo, la eliminación cuidadosa del tejido de granulación y la aplicación de glucocorticoides y antibióticos tópicos. Los antibióticos sistémicos y la cirugía se reservan para los casos graves.
La otitis media supurada crónica es una afección inflamatoria crónica que afecta al oído medio y se caracteriza por otorrea y perforación de la membrana timpánica.
Epidemiología de la otitis media supurada crónica
En un metanálisis, la prevalencia global media combinada de la otitis media supurada crónica fue del 3,8%, produciéndose la mayoría de los casos en entornos de recursos limitados (1). La otitis media supurada crónica es infrecuente en entornos con abundantes recursos. Por ejemplo, un extenso estudio retrospectivo de datos de reclamaciones de seguros en los Estados Unidos notificó una prevalencia de otitis media supurada crónica del 0,46% (2).
La otitis media supurada crónica ocurre predominantemente en niños pequeños, con la mayor prevalencia entre los 0 y los 10 años; existe un ligero predominio masculino (2).
Referencias de epidemiología
1. Onifade A, Katolo HW, Mookerjee S, et al. Epidemiology of Chronic Suppurative Otitis Media: Systematic Review To Estimate Global Prevalence. J Epidemiol Glob Health. 2025;15(1):55. Published 2025 Apr 3. doi:10.1007/s44197-025-00396-9
2. Gupta A, Thai A, Santa Maria PL. Epidemiology of Chronic Suppurative Otitis Media in the United States. Ann Otol Rhinol Laryngol. 2024;133(8):741-749. doi:10.1177/00034894241257103
Etiología de la otitis media supurada crónica
La otitis media supurada crónica puede ser consecuencia de una otitis media aguda, obstrucción de la trompa de Eustaquio, traumatismo mecánico (como con hisopos de algodón), quemaduras térmicas o químicas, lesiones por onda expansiva o causas iatrogénicas (p. ej., después de la colocación de un tubo de timpanostomía). Además, los pacientes con alteraciones craneofaciales (p. ej., síndrome de Down, síndrome del maullido de gato, labio leporino y/o fisura del paladar, deleción 22q11.2 [también denominada síndrome velocardiofacial, síndrome de Shprintzen, síndrome de Shprintzen-Goldberg y síndrome de DiGeorge]) tienen un riesgo mayor.
La otitis media supurada crónica puede exacerbarse tras una infección de las vías aéreas superiores o si ingresa agua al oído medio a través de la perforación de la membrana timpánica durante el baño o la natación. La exposición crónica a la contaminación del aire y la mala higiene relacionada con la vida en una comunidad de escasos recursos también pueden exacerbar los síntomas.
A menudo, las infecciones son causadas por bacilos gramnegativos o Staphylococcus aureus, que producen otorrea indolora y purulenta, a veces maloliente. La otitis media supurada crónica persistente puede producir cambios destructivos en el oído medio (como necrosis de la apófisis larga del yunque) o pólipos auriculares (tejido de granulación que prolapsa en el conducto auditivo a través de la perforación de la membrana timpánica). Los pólipos auriculares constituyen un signo grave que casi siempre indica la presencia de un colesteatoma. En pacientes inmunocomprometidos (p. ej., pacientes con diabetes), las infecciones por Pseudomonas son frecuentes.
Un colesteatoma puede constituir un foco de infección en el oído medio, dando lugar a complicaciones como otitis media supurada crónica.
Signos y síntomas de la otitis media supurada crónica
La otitis media supurada crónica suele manifestarse con hipoacusia de conducción y otorrea. El dolor es infrecuente, a menos que haya osteítis asociada del hueso temporal. La membrana timpánica está perforada y supura, y el conducto auditivo está macerado y puede presentar abundante tejido de granulación.
En esta imagen, la vista a lo largo del conducto auditivo externo muestra un gran colesteatoma (masa blanca sobre la cara superior izquierda de la apófisis corta del martillo; flecha) que da lugar a una perforación de la membrana timpánica.
PROFESSOR TONY WRIGHT, INSTITUTE OF LARYNGOLOGY & OTOLOGY/SCIENCE PHOTO LIBRARY
Diagnóstico de otitis media supurada crónica
Anamnesis y exploración física (incluida la otoscopia)
A veces, estudios dediagnóstico por imágenes
Audiometría
El diagnóstico de la otitis media supurada crónica suele ser clínico. Puede ser necesaria una limpieza del oído para eliminar la secreción y visualizar directamente la membrana timpánica y la mucosa del oído medio. Se pueden cultivar muestras de la secreción.
Cuando se sospecha un colesteatoma u otras complicaciones (como en el caso de un paciente febril o con vértigo u otalgia), se realiza una TC o una RM. Estos estudios pueden revelar procesos intratemporales o intracraneales (p. ej., laberintitis, erosión del hueso temporal o de los huesecillos, abscesos). Si los pacientes tienen tejido de granulación persistente o recurrente, se deben realizar biopsias para excluir la neoplasia.
Tratamiento de la otitis media supurativa crónica
Gotas antibióticas tópicas
Extirpación del tejido de granulación
Cirugía para colesteatomas
El tratamiento de la otitis media supurada crónica generalmente implica la limpieza del oído para eliminar la secreción, combinada con antibióticos tópicos (óticos) (1). Se requieren precauciones para mantener el oído seco, a menos que los pacientes estén siendo tratados con gotas óticas antibióticas. Las precauciones para mantener el oído seco incluyen la oclusión del conducto auditivo externo (p. ej., el uso de una bola de algodón cubierta con vaselina) durante el baño y las duchas y evitar la natación.
Se instilan 4 a 5 gotas de solución tópica de ciprofloxacina (u ofloxacina) en el oído afectado 2 veces al día durante 14 días. Las gotas óticas que contienen aminoglucósidos (p. ej., neomicina, tobramicina) o polimixina no deben prescribirse a pacientes con una membrana timpánica perforada o con un tubo de timpanostomía debido a su potencial ototoxicidad.
Cuando se observa tejido de granulación, éste se puede extirpar con microinstrumentos o cauterización con barritas de nitrato de plata. Luego se instilan en el conducto auditivo ciprofloxacino y dexametasona durante 7 a 14 días. Como alternativa, se pueden administrar ciprofloxacino y dexametasona durante 10 a 14 días sin desbridamiento. Cuando el tejido de granulación persiste o sigue recidivando a pesar de un tratamiento local adecuado, se debe considerar la realización de una biopsia para descartar una neoplasia.
Las exacerbaciones graves requieren terapia sistémica con antibióticos con 250 a 500 mg de amoxicilina por vía oral cada 8 horas durante 10 días o una cefalosporina de tercera generación; si es necesario, los antibióticos se modifican posteriormente según los resultados del cultivo y la respuesta al tratamiento.
En los pacientes con perforaciones marginales o del fondo del saco timpánico o con perforaciones centrales y crónicas de la membrana timpánica, está indicada la timpanoplastia. Asimismo, la alteración de la cadena de huesecillos puede ser reparada durante la timpanoplastia.
Los colesteatomas deben extirparse quirúrgicamente.
Referencia del tratamiento
1. Bhutta MF, Leach AJ, Brennan-Jones CG. Chronic suppurative otitis media. Lancet. 2024;403(10441):2339-2348. doi:10.1016/S0140-6736(24)00259-9
Conceptos clave
La otitis media supurada crónica es una perforación persistente de la membrana timpánica con drenaje supurado crónico.
Las estructuras del oído medio a menudo están dañadas; con menor frecuencia, se ven afectadas las estructuras intratemporales o intracraneales.
El tratamiento inicial se efectúa con antibióticos tópicos.
Si los pacientes presentan exacerbaciones graves, tratar con antibióticos sistémicos.
La cirugía es necesaria para ciertos tipos de perforación y de daño en los huesecillos, así como para extirpar cualquier colesteatoma, si lo hubiera.



