Lentes de contacto

Revisión completa: ene 2026 PorDeepinder K. Dhaliwal, MD, L.Ac, University of Pittsburgh School of Medicine | Revisión de colegas realizada porSunir J. Garg, MD, FACS, Thomas Jefferson University
Última actualización: may 2026
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Vista para pacientes

Las lentes de contacto proporcionan una mejor corrección refractiva de la visión periférica que las gafas. Dado que la lente de contacto está más cerca del ojo que el cristal de las gafas, una mayor proporción del campo visual puede refractarse con la lente de contacto.

Las lentes de contacto se pueden recetar para corregir lo siguiente:

Para corregir la miopía y la hipermetropía, se usan lentes blandas o rígidas. Para corregir el astigmatismo importante, se emplean lentes blandas tóricas (que tienen diferentes curvaturas moldeadas sobre la superficie frontal de la lente de contacto) o lentes rígidas.

Las lentes de contacto también se utilizan para corregir la presbicia. En un enfoque, denominado monovisión, el ojo no dominante se corrige típicamente para la visión cercana (lectura) y el ojo dominante se corrige típicamente para la visión de lejos. También pueden servir las lentes de contacto bifocales y las multifocales rígidas y blandas, aunque el proceso de adaptación es largo porque es esencial que la alineación sea precisa.

Ni las lentes de contacto rígidas ni las blandas protegen al ojo de las lesiones contusas o incisas como hacen las gafas.

Cuidado y complicaciones de las lentes de contacto

Deben seguirse estrictamente las instrucciones de higiene y manipulación de las lentes. La mala higiene puede originar infección de la córnea o inflamación persistente.

La higiene de las lentes incluye:

  • Lavarse las manos en forma minuciosa antes de insertar y retirar las lentes

  • Secarse completamente las manos para que el agua del grifo no entre en contacto con las lentes

  • Limpiar las lentes de contacto según las instrucciones del fabricante y del médico

  • Renovar el estuche de las lentes de contacto cada mes

  • Nunca enjuagar el estuche de las lentes de contacto con agua del grifo

  • Mantener el estuche de las lentes de contacto alejado de áreas que puedan estar expuestas a gotas de agua del grifo, ya que las amebas en el agua del grifo pueden causar una infección corneal grave

  • Desechar el líquido residual del estuche de las lentes de contacto después de insertar las lentes

  • Dejar el estuche de las lentes de contacto abierto para que se seque al aire después de insertar las lentes

  • Nunca usar lentes de contacto durante la noche

En ocasiones, las lentes de contacto producen cambios corneanos superficiales indoloros (p. ej., cambios epiteliales).

No obstante, el dolor al usar lentes de contacto amerita una evaluación cuidadosa. Las lentes de contacto pueden ser dolorosas cuando:

  • El epitelio corneano tiene abrasiones (véase Abrasiones y cuerpos extraños corneales).

  • La lente se adapta mal (p. ej., demasiado ajustada, demasiado floja, mal centrada).

  • Hay muy poca humedad para mantener la lente flotando sobre la córnea.

  • Las lentes se usan en un entorno no ideal (p. ej., pobre en oxígeno, lleno de humo, ventoso).

  • Una lente se coloca o se extrae en forma inadecuada.

  • Una pequeña partícula extraña (p. ej., hollín, polvo) queda atrapada entre la lente y la córnea.

  • Se usan las lentes durante un período prolongado (síndrome por sobreuso).

Las complicaciones por el uso de lentes de contacto incluyen:

  • Neovascularización corneal

  • Deformación corneal

  • Edema corneal

  • Infiltrados estériles

  • Úlceras de córnea

Muchas de las complicaciones de las lentes de contacto se deben a hipoxia corneal, que puede causar edema corneal secundario, erosión del epitelio corneal y, a la larga, neovascularización corneal. Además, puede producirse inflamación (infiltrados corneales estériles) o infección (úlceras corneales). Los síntomas de problemas relacionados con lentes de contacto incluyen enrojecimiento, fotofobia y lagrimeo. Puede observarse una mejoría espontánea de los síntomas en uno o dos días si no se usan lentes, cuando la etiología es un edema leve o una inflamación estéril. En cualquier afección en la que el dolor no se resuelva rápidamente al quitarse las lentes, se debe consultar a un oftalmólogo u optometrista antes de volver a usarlas.

La queratitis infecciosa suele presentarse con dolor ocular, inyección conjuntival y, en usuarios de lentes de contacto, se debe con frecuencia a Pseudomonas, Staphylococcus aureus y Acanthamoeba (1). El diagnóstico se realiza mediante examen con lámpara de hendidura

Los factores de riesgo para la infección corneana relacionada con lentes de contacto (queratitis) incluyen:

  • Una mala higiene de la lente

  • El uso por la noche o prolongado

  • El uso de agua de grifo para la limpieza

  • Las alteraciones de la superficie ocular (p. ej., sequedad, hipoestesia corneana)

Se debe sospechar queratitis infecciosa (úlcera corneal) cuando un usuario de lentes de contacto presenta dolor ocular intenso (tanto sensación de cuerpo extraño como dolor), disminución de la visión, enrojecimiento, fotofobia y lagrimeo. El uso de lentes de contacto aumenta el riesgo de úlcera de córnea. El riesgo aumenta aproximadamente 6 a 8 veces si se usan lentes de contacto durante la noche (2). Las úlceras de córnea pueden ser causadas por bacterias, virus, hongos o amebas. Una úlcera corneal puede progresar a una infección de la córnea que puede poner en peligro la visión.

El diagnóstico se realiza mediante examen con lámpara de hendidura y tinción con fluoresceína. Se presenta un defecto epitelial (que se tiñe con fluoresceína) y un infiltrado corneano (acumulación de leucocitos en el estroma corneano). A veces, este defecto es tan grande y denso que puede verse con amplificación manual, o incluso a simple vista, como un punto blanco sobre la córnea. Está indicado el análisis microbiológico de los cultivos y raspados del infiltrado corneano, la lente de contacto y el estuche de las lentes. Pseudomonas y Acanthamoeba son los microorganismos identificados con mayor frecuencia como causa (3).

El uso de lentes de contacto debe suspenderse. Se administran empíricamente colirios antibióticos para una posible infección bacteriana. El tratamiento inicial es de amplio espectro, con un colirio antibiótico de fluoroquinolona cada 15 a 60 minutos las 24 horas del día durante las primeras 24 a 48 horas, y luego con intervalos gradualmente más largos. Si la úlcera es grande (> 2 mm), profunda o está próxima al eje visual (4), se utilizan colirios antibióticos adicionales como cefazolina, vancomicina o tobramicina concentrada. El tratamiento puede modificarse o suspenderse más tarde según los resultados de los cultivos. Los casos que acuden tardíamente pueden no responder al tratamiento o hacerlo de forma insuficiente, lo que puede dar lugar a una pérdida grave de visión.

Referencias sobre cuidados y complicaciones

  1. 1. Durand ML, Barshak MB, Chodosh J. Infectious Keratitis in 2021. JAMA. 2021;326(13):1319-1320. doi:10.1001/jama.2021.0424

  2. 2. Cope JR, Konne NM, Jacobs DS, et al. Corneal Infections Associated with Sleeping in Contact Lenses - Six Cases, United States, 2016-2018. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2018;67(32):877-881. Published 2018 Aug 17. doi:10.15585/mmwr.mm6732a2

  3. 3. Jeang L, Tuli SS. Therapy for contact lens-related ulcers. Curr Opin Ophthalmol. 2022;33(4):282-289. doi:10.1097/ICU.0000000000000861

  4. 4. Lin A, Rhee MK, Akpek EK, et al. Bacterial Keratitis Preferred Practice Pattern®. Ophthalmology. 2019;126(1):P1-P55. doi:10.1016/j.ophtha.2018.10.018

Lentes de contacto rígidas

Una lente rígida es capaz de modificar la forma natural de la córnea para crear una superficie de refracción más óptima que una lente blanda y, por lo tanto, tiende a proporcionar una mejora más consistente en la refracción para personas que tienen astigmatismo o una superficie corneal irregular. Las antiguas lentes de contacto rígidas de polimetilmetacrilato han sido sustituidas por lentes rígidas permeables al gas fabricadas con mezclas de fluorocarbono y polimetilmetacrilato. Las lentes rígidas permeables al gas tienen un diámetro de 6,5 a 10 mm y cubren parte de la córnea, flotando sobre la película lagrimal.

Las lentes de contacto rígidas pueden mejorar la visión en personas con miopía, hipermetropía y astigmatismo. Las lentes de contacto rígidas también pueden corregir irregularidades corneanas, como el queratocono. En la mayoría de los casos, los pacientes con queratocono ven mejor con las lentes de contacto rígidas que con las gafas.

Las lentes de contacto rígidas permeables a gases (GPCL) se fabrican individualmente para cada paciente para que se adapten de manera óptima al ojo. Para una comodidad de uso completa, estas lentes requieren un período de adaptación, que es normalmente de 4 a 7 días. Durante este período, el usuario va aumentando gradualmente el número de horas en que utiliza la lente cada día. Es importante señalar que no debe presentarse dolor en ningún momento. El dolor es un signo de mala adaptación de la lente de contacto o de irritación corneana. Los usuarios pueden tener visión borrosa temporal (< 2 horas) (emborronamiento con gafas) cuando usan gafas inmediatamente después de quitarse las lentes de contacto rígidas.

Lentes de contacto esclerales

Las lentes de contacto esclerales están hechas de materiales rígidos permeables al gas; tienen diámetro más grande que las lentes de contacto corneales; y forma abovedada sobre la superficie corneal, con la porción periférica de las lentes apoyada sobre la esclerótica. Permiten que una capa delgada de líquido bañe la superficie de la córnea, lo que hace que estas lentes sean cómodas incluso en pacientes con enfermedad ocular grave. Son personalizadas para cada paciente y generalmente son más cómodas y requieren menos tiempo para adaptarse que las lentes de contacto rígidas permeables al gas (GPCL por sus siglas en inglés) de diámetro más pequeño tradicionales porque las lentes esclerales no tocan la superficie corneal. Las lentes de contacto esclerales pueden corregir altos grados de astigmatismo irregular (p. ej., queratocono avanzado).

Lentes de contacto blandas hidrófilas

Las lentes de contacto blandas están hechas de poli-2-hidroximetilmetacrilato y otros plásticos flexibles (como hidrogeles de siliconas), y contienen entre un 30 y un 79% de agua. Su diámetro va de 13 a 15 mm y cubren toda la córnea. Las lentes de contacto blandas son reemplazadas a menudo (de un solo uso desechable) al día, cada 2 semanas o mensualmente. Las lentes de contacto deben retirarse todas las noches para disminuir el riesgo de infección.

Las lentes de contacto blandas pueden mejorar la visión en las personas con miopía e hipermetropía. Como se amoldan a la curvatura corneana existente, no sirven para tratar más que astigmatismos mínimos, a no ser que se use una lente tórica especial, que tiene diferentes curvaturas en la superficie anterior. Su orientación se mantiene gracias al mayor peso de la cara inferior de la lente tórica al reducir el giro de la lente.

Las lentes de contacto blandas también se prescriben para el tratamiento de abrasiones corneales, erosiones recurrentes u otros trastornos de la córnea (se denominan lentes de contacto de vendaje o terapéuticas). Puede ser aconsejable un colirio antibiótico profiláctico (p. ej., fluoroquinolona 4 veces al día) con las lentes de vendaje. El uso prolongado de lentes de contacto blandas, sobre todo en la afaquia después de la cirugía de catarata, es práctico, pero el paciente debe ser revisado por el oftalmólogo u optometrista regularmente. El paciente debe retirar y limpiar las lentes de uso prolongado al menos una vez a la semana.

Como son de mayor tamaño, las lentes de contacto blandas no tienen tantas probabilidades de salir despedidas espontáneamente como las rígidas y es más difícil que se introduzcan cuerpos extraños por debajo de ellas. La comodidad inmediata de su uso permite períodos de adaptación breves.

Las lentes de contacto blandas se asocian con una mayor incidencia de infecciones corneales que las lentes de contacto permeables al gas, particularmente cuando las lentes blandas se usan durante la noche (1). Cuando se desecan, se tornan quebradizas y se rompen con facilidad. Requieren cierta cantidad de humidificación (según su contenido acuoso) de la película lagrimal para retener una forma y una flexibilidad adecuadas. Por lo tanto, los pacientes con ojo seco suelen estar más cómodos con lentes de bajo contenido acuoso.

Referencia sobre lentes de contacto blandas hidrófilas

  1. 1. Jeang L, Tuli SS. Therapy for contact lens-related ulcers. Curr Opin Ophthalmol. 2022;33(4):282-289. doi:10.1097/ICU.0000000000000861

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