Los médicos deben integrar una gran variedad de datos clínicos mientras se enfrentan a presiones contradictorias para disminuir la incertidumbre diagnóstica, los riesgos para los pacientes y los costos. Decidir qué información recopilar, qué pruebas solicitar, cómo interpretar e integrar esta información para sacar conclusiones diagnósticas y los tratamientos que se deben sugerir se conoce como toma de decisiones médicas.
Al evaluar a un paciente, los médicos generalmente deben responder las siguientes preguntas:
¿La anamnesis y el examen físico sugieren diagnósticos específicos?
¿Hay "señales de alarma" que sugieren un problema médico o social urgente que debe abordarse antes de confirmar un diagnóstico?
¿Deben realizarse pruebas o solicitarse interconsultas?
En situaciones sencillas o comunes, los médicos a menudo toman tales decisiones como un acto reflejo; los diagnósticos se realizan al reconocer los patrones de la enfermedad, y los exámenes complementarios y el tratamiento se inician sobre la base del conocimiento y la experiencia del médico, matizados por los antecedentes médicos y sociales del paciente. Por ejemplo, durante una epidemia de gripe, un adulto sano que ha tenido fiebre, mialgia intensa, dolor orbitario y tos seca durante 2 días suele ser diagnosticado como otro caso de gripe y sólo se le proporciona alivio sintomático adecuado. Este reconocimiento de patrones es eficiente y fácil de usar, pero puede estar sujeto a error porque existen otras posibilidades diagnósticas y terapéuticas que no fueron consideradas de modo serio o sistemático. Por ejemplo, un paciente con ese patrón de gripe y disminución de la saturación de oxígeno podría tener COVID-19 o una neumonía bacteriana y requerir antibióticos. Los médicos deben ser conscientes de los posibles sesgos que pueden introducirse en el proceso de diagnóstico y tratar activamente de limitar su impacto en el proceso de toma de decisiones (1).
En casos más complejos, un mejor enfoque puede ser una metodología estructurada, cuantitativa y analítica para la toma de decisiones. Incluso cuando el reconocimiento de patrones permite arribar a un diagnóstico probable, a menudo se utiliza la toma de decisiones analítica para confirmar el diagnóstico y excluir posibles simuladores de la enfermedad. Los métodos analíticos pueden incluir la aplicación de los principios de la medicina basada en la evidencia y el uso de guías clínicas y de diferentes técnicas cuantitativas específicas (p. ej., teorema de Bayes).
Referencia
1. Croskerry P. From mindless to mindful practice—cognitive bias and clinical decision making. N Engl J Med. 368(26):2445-8, 2013. doi: 10.1056/NEJMp1303712



