Los angiofibromas juveniles son raros y benignos y pueden desarrollarse en la nasofaringe. El diagnóstico se realiza con estudios por imágenes. El tratamiento es la extirpación.
Los angiofibromas juveniles son más comunes entre los varones adolescentes. Son vasculares y crecen lentamente. Se pueden propagar en las órbitas o bóveda craneal o reaparecer después del tratamiento.