La única alternativa aceptable a la leche materna humana (mediante lactancia materna [amamantamiento] o consumo de leche materna extraída) durante el primer año de vida es la fórmula infantil, que contiene los nutrientes necesarios para favorecer el desarrollo del lactante y que este puede digerir fácilmente. El agua puede causar hiponatremia y desnutrición en los lactantes, y la leche de vaca entera no es nutricionalmente completa y puede provocar sangrado intestinal oculto (1). Las ventajas de la alimentación con leche de fórmula incluyen la posibilidad de cuantificar la cantidad de alimento ingerido y la oportunidad para los demás miembros de la familia de participar más en la alimentación. Pero si todos los demás factores son iguales, estas ventajas son superadas por los claros beneficios de la lactancia materna para la salud (2).
Las leches maternizadas se comercializan como polvos, líquidos concentrados y líquidos prediluidos (listos para el uso); todos contienen vitaminas, y la mayoría suplementos de hierro (no se recomiendan las fórmulas sin hierro) (3, 4). La fórmula en polvo debe prepararse con agua fluorada después de la erupción de los dientes primarios; o deben administrarse gotas de fluoruro por vía oral cuando no se dispone de agua fluorada o cuando se utiliza leche artificial líquida prediluida, que se prepara con agua no fluorada (5).
La elección de la fórmula depende de las necesidades del bebé. La fórmula basada en leche de vaca es la elección convencional, a menos que los vómitos, la diarrea (con sangre o sin ella), la erupción (urticaria) o el escaso aumento de peso sugieran sensibilidad a la proteína de la leche de vaca o deficiencia verdadera de lactasa (sumamente rara en recién nacidos) (6); en estos casos, puede recomendarse un cambio en la fórmula. Las leches artificiales de soja de los Estados Unidos no tienen lactosa, pero algunos lactantes alérgicos a la proteína de la leche de vaca también pueden serlo a la proteína de la soja, en cuyo caso está indicada la leche hidrolizada. Las fórmulas hidrolizadas son derivados de la leche de vaca, pero las proteínas se descomponen en cadenas más pequeñas, haciéndolas menos alergénico. Existen preparados veraderamente elementales elaborados con aminoácidos libres para los pocos lactantes que presentan reacciones alérgicas a las fórmulas hidrolizadas.
Los lactantes alimentados a biberón son alimentados a demanda, pero como la leche artificial para bebés se digiere más lentamente que la leche materna, suele haber intervalos más prolongados entre las tomas, al principio de 3-4 horas. Los volúmenes iniciales de 15 a 60 mL (0,5 a 2 oz) pueden aumentarse en forma gradual durante la primera semana de vida hasta 90 mL (3 oz) alrededor de 6 veces/día, lo que aporta aproximadamente 120 kcal/kg/día para un lactante de 3 kg.
(Véase también Nutrición en lactantes).
Referencias de alimentación con fórmula
1. Fernandes SM, de Morais MB, Amancio OM. Intestinal blood loss as an aggravating factor of iron deficiency in infants aged 9 to 12 months fed whole cow's milk. J Clin Gastroenterol. 2008;42(2):152-156. doi:10.1097/01.mcg.0000248007.62773.3a
2. Meek JY, Noble L; Section on Breastfeeding. Policy Statement: Breastfeeding and the Use of Human Milk. Pediatrics. 2022;150(1):e2022057988. doi:10.1542/peds.2022-057988
3. Domellöf M, Braegger C, Campoy C, et al. Iron requirements of infants and toddlers. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2014;58(1):119-129. doi:10.1097/MPG.0000000000000206
4. Iron fortification of infant formulas. American Academy of Pediatrics. Committee on Nutrition. Pediatrics. 1999;104(1 Pt 1):119-123.
5. Clark MB, Keels MA, Slayton RL; SECTION ON ORAL HEALTH. Fluoride Use in Caries Prevention in the Primary Care Setting. Pediatrics. 2020;146(6):e2020034637. doi:10.1542/peds.2020-034637
6. de Leusse C, Roman C, Roquelaure B, Fabre A. Estimating the prevalence of congenital disaccharidase deficiencies using allele frequencies from gnomAD. Arch Pediatr. 2022;29(8):599-603. doi:10.1016/j.arcped.2022.08.005



