Traumatismo del oído externo

Revisión completa: abr 2026 PorSam P. Most, MD, Stanford University Medical Center | Revisión de colegas realizada porDavid A. Spain, MD, Department of Surgery, Stanford University
Última actualización: abr 2026
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Vista para pacientes

Los traumatismos del oído externo (pabellón auricular) pueden causar hematomas, laceraciones, avulsiones o fracturas.

La mayoría de las heridas del pabellón auricular pueden someterse a cierre primario si están limpias, tienen bordes de tejido viable y si la reparación se realiza en un plazo aproximado de 24 horas tras la lesión (1). Las heridas contaminadas o con alto riesgo de infección (p. ej., heridas por mordedura, cartílago con lesión penetrante o perforación) generalmente se manejan con cierre primario diferido; si es necesario, se realiza una reconstrucción secundaria para las deformidades estéticas.

La condritis es una complicación potencial tras lesiones del oído externo. Sin embargo, los datos son limitados y la práctica varía en cuanto a la profilaxis antibiótica rutinaria; si se prescribe, los antibióticos deben cubrir Pseudomonas y estafilococos (2, 3).

Hematoma subpericondrales (oreja en forma de col)

El oído externo (pabellón auricular) es una sola pieza de cartílago cubierta por el pericondrio (tejido conectivo denso y vascularizado que cubre la superficie del cartílago) y la piel. El pericondrio suministra sangre al cartílago de la oreja.

Los traumatismos no penetrantes sobre el pabellón auricular pueden producir un hematoma subpericondral; la acumulación de grandes cantidades de sangre entre el pericondrio y el cartílago puede interrumpir la irrigación sanguínea del cartílago y determinar que todo el pabellón auricular o parte de él se convierta en una masa informe de color rojo púrpura. A continuación se produce una necrosis avascular del cartílago, a la que puede seguir un depósito fibrocartilaginoso, lo que causa la característica "oreja en coliflor" de los luchadores, los boxeadores y los jugadores de rugby (4).

El tratamiento consiste en evacuar rápidamente la sangre acumulada a través de una incisión (2, 5). La reacumulación del hematoma se previene mediante la colocación de un vendaje compresivo con suturas transfixiantes en la oreja sobre rollos de gasa dental o gasa con vaselina (simple o antimicrobiana); algunos médicos también insertan un drenaje de Penrose para permitir un drenaje continuo. Los vendajes compresivos se dejan en su lugar durante aproximadamente 1 semana.

Perlas y errores

  • No drenar un hematoma subpericondral puede conducir a la deformidad permanente de la oreja.

Laceraciones del pabellón auricular

En las laceraciones del pabellón auricular, los márgenes de la piel se reaproximan y se suturan siempre que sea posible. Si el cartílago está dañado (p. ej., perforado o lacerado), se repara; puede ser necesaria una reconstrucción secundaria después de que el tejido haya cicatrizado. El cartílago dañado, ya sea reparado o no, se feruliza externamente con algodón (p. ej., un rollo de algodón dental) o un vendaje compresivo de gasa impregnada en antibiótico para prevenir el desarrollo de un hematoma subpericóndrico.

Las laceraciones del pabellón auricular causadas por una mordedura humana o animal presentan un alto riesgo de infección, incluida la infección del cartílago, una complicación potencialmente grave. El tratamiento comienza con un desbridamiento meticuloso del tejido desvitalizado. Se deben administrar antibióticos profilácticos, (6) y posiblemente antivirales si la fuente de la mordedura tiene una infección conocida o sospechada para la cual existe profilaxis posterior a la exposición (p. ej., VIH, hepatitis B, hepatitis C, rabia) (véase tabla Antimicrobianos para heridas por mordedura) (7). Se debe administrar toxoide tetánico a los pacientes que no hayan recibido la vacunación con toxoide en los últimos 10 años.

Avulsiones

Las avulsiones o arrancamientos totales o parciales deben ser reparadas por un otorrinolaringólogo o un cirujano plástico.

Traumatismo secundario a una fractura de la mandíbula

Los golpes contundentes sobre la mandíbula pueden transmitirse a la pared anterior del conducto auditivo externo (pared posterior de la fosa glenoidea). Los fragmentos desplazados de una fractura de la pared anterior pueden causar estenosis del conducto y deben reducirse o extraerse quirúrgicamente.

Referencias generales

  1. 1. Capellan O, Hollander JE. Management of lacerations in the emergency department. Emerg Med Clin North Am. 2003;21(1):205-231. doi:10.1016/s0733-8627(02)00087-1

  2. 2. Long B, Mason J, Bridwell RE, et al. Managing Auricular Hematoma: An Emergency Medicine Narrative Review. J Emerg Med. 2025;69:62-75. doi:10.1016/j.jemermed.2024.08.021

  3. 3. Appelbaum RD, Farrell MS, Gelbard RB, et al. Antibiotic prophylaxis in injury: an American Association for the Surgery of Trauma Critical Care Committee clinical consensus document. Trauma Surg Acute Care Open. 2024;9(1):e001304. Published 2024 Jun 3. doi:10.1136/tsaco-2023-001304

  4. 4. Giffin CS. Wrestler's ear: pathophysiology and treatment. Ann Plast Surg. 1992;28(2):131-139. doi:10.1097/00000637-199202000-00002

  5. 5. Prasad HK, Sreedharan S, Prasad HS, et al. Perichondritis of the auricle and its management. J Laryngol Otol. 2007;121(6):530-534. doi:10.1017/S0022215107005877

  6. 6. Stevens DL, Bisno AL, Chambers HF, et al. Practice guidelines for the diagnosis and management of skin and soft tissue infections: 2014 update by the Infectious Diseases Society of America. Clin Infect Dis. 2014;59(2):e10-e52. doi:10.1093/cid/ciu444

  7. 7. Kennedy SA, Stoll LE, Lauder AS. Human and other mammalian bite injuries of the hand: evaluation and management. J Am Acad Orthop Surg. 2015;23(1):47-57. doi:10.5435/JAAOS-23-01-47

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