Vaginitis candidiásica

Revisión completa: jul 2026 PorAnna Maya Powell, MD, MSc, Johns Hopkins University School of Medicine | Revisión de colegas realizada porOluwatosin Goje, MD, MSCR, Cleveland Clinic, Lerner College of Medicine of Case Western Reserve University
Última actualización: jul 2026
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Vista para pacientes

La vaginitis candidiásica es una infección vaginal con especies de Candida, en general C. albicans. Los síntomas suelen consistir en un flujo vaginal blanco y espeso, y prurito vulvovaginal de moderado a intenso. El diagnóstico se realiza mediante microscopía (preparación en fresco con hidróxido de potasio que muestra hifas u otros hallazgos característicos), cultivo micótico o pruebas de diagnóstico molecular. El tratamiento se realiza con medicamentos antimicóticos orales o vaginales.

La mayoría de las vaginitis micóticas están causadas por C. albicans (candidiasis), que coloniza entre el 15 y el 20% de las mujeres no embarazadas y entre el 20 y el 40% de las embarazadas (1).

Los factores de riesgo para vaginitis por Candida incluyen los siguientes:

  • Diabetes

  • Uso de antibióticos sistémicos de amplio espectro o uso prolongado de glucocorticoides

  • Embarazo

  • Uso de ropa interior o medias de nailon u otros materiales sintéticos

  • Inmunodeficiencia

La vaginitis candidiásica es poco frecuente entre las mujeres posmenopáusicas, excepto entre las que reciben terapia hormonal menopáusica sistémica.

La infección en las parejas sexuales es rara.

Referencia general

  1. 1. Martin Lopez JE. Candidiasis (vulvovaginal). BMJ Clin Evid. 2015;2015:0815. Published 2015 Mar 16.

Síntomas y signos de la vaginitis candidiásica

El flujo típico asociado con la candidiasis vaginal es espeso, blanco, de aspecto grumoso y se adhiere a las paredes vaginales. Sin embargo, las pacientes pueden presentar muy poca cantidad de flujo o ausencia de este. Algunas pacientes con vaginitis candidiásica no presentan flujo vaginal.

El prurito, el ardor o la irritación vulvovaginal (que pueden empeorar durante el coito) y la dispareunia son frecuentes. Los síntomas y signos suelen empeorar la semana previa a la menstruación.

El eritema y el edema son frecuentes. Pueden observarse excoriaciones y fisuras vulvares si la paciente se rasca por el prurito.

Diagnóstico de la vaginitis candidiásica

  • Examen pelviano

  • pH vaginal y microscopia con hidróxido de potasio al 10%

  • Pruebas diagnósticas moleculares

  • Cultivo fúngico, si la vaginitis es persistente o recurrente

Los hallazgos característicos de la vaginitis por Candida incluyen:

  • Flujo vaginal típico (espeso, blanco, de aspecto grumoso)

  • pH vaginal < 4,5

  • Levaduras en gemación, seudohifas o micelios visibles en un preparado húmedo, en especial con hidróxido de potasio (KOH) al 10%

Si no se dispone de microscopía o el diagnóstico no es concluyente, se pueden realizar pruebas de diagnóstico molecular (1).

También se puede realizar un cultivo fúngico, particularmente en pacientes con episodios recurrentes de vaginitis candidiásica sospechada o confirmada, para confirmar el diagnóstico, excluir especies de Candida no albicans y guiar el tratamiento mediante la detección de resistencia a los azoles.

Referencia del diagnóstico

  1. 1. Powell A, Goje O, Nyirjesy P. A Comparison of Newer and Traditional Approaches to Diagnosing Vaginal Infections. Obstet Gynecol. 2024;143(4):491-498. doi:10.1097/AOG.0000000000005529

Tratamiento de la vaginitis candidiásica

  • Medicamentos antifúngicos (se prefiere el fluconazol oral en dosis única)

  • Ácido bórico

Los medicamentos tópicos u orales son muy eficaces para la vaginitis candidiásica.

Una dosis única de fluconazol oral (150 mg) es el tratamiento de elección debido a la alta adherencia de las pacientes al tratamiento. Puede ser necesario un tratamiento más prolongado en casos de candidiasis vulvovaginal aguda grave (p. ej., 150 mg de fluconazol por vía oral cada 72 horas hasta completar 2 o 3 dosis) (1).

Los preparados tópicos de butoconazol, clotrimazol, miconazol y tioconazol (de aplicación vulvar e intravaginal) son de venta libre en los Estados Unidos. Sin embargo, los antifúngicos vaginales causan irritación vulvovaginal en algunas pacientes. Además, se debe advertir a las pacientes que las cremas y ungüentos vaginales con aceites minerales o vegetales debilitan los preservativos y diafragmas de látex.

Si los síntomas persisten o empeoran durante el tratamiento vaginal, debe considerarse una hipersensibilidad a los antimicóticos vaginales.

El cultivo fúngico, que es el patrón de referencia para el diagnóstico, debe considerarse en pacientes que no han respondido al tratamiento y el tratamiento posterior debe basarse en la sensibilidad fúngica. Debe considerarse la derivación a un especialista.

En la candidiasis vulvovaginal recurrente, el oteseconazol es un tratamiento adicional por vía oral; está indicado únicamente en mujeres con antecedentes de candidiasis vulvovaginal recurrente sin potencial reproductivo (es decir, posmenopáusicas o con esterilización definitiva) debido al riesgo de toxicidad embriofetal del fármaco y a su prolongada semivida. Otra opción es prolongar el tratamiento (de 7 a 14 días) con azoles tópicos (2).

El ácido bórico intravaginal (600 mg diarios durante 14 a 21 días) se recomienda como tratamiento alternativo específicamente para la vulvovaginitis por Candida glabrata que no responde a los azoles orales (1, 2), pero no se considera un tratamiento de primera línea para la candidiasis vulvovaginal no complicada causada por Candida albicans u otras especies sensibles a los azoles.

Las pacientes que presentan recurrencias frecuentes (al menos 3 a 4 episodios documentados de vaginitis candidiásica en los 12 meses previos) requieren tratamiento supresor a largo plazo con fármacos orales (fluconazol, 150 mg entre una vez a la semana y una vez al mes, o ketoconazol, 100 mg una vez al día durante 6 meses) (3). La supresión es efectiva sólo mientras se está tomando el medicamento. Las fármacos pueden estar contraindicados en pacientes con hepatopatías. Las pacientes que toman ketoconazol deben ser controladas periódicamente con estudios hepáticos.

Pueden ocurrir recurrencias después del tratamiento en caso de resistencia a los antimicóticos o si una paciente tiene especies de Candida albicans como Candida glabrata.

Referencias del tratamiento

  1. 1. Pappas PG, Kauffman CA, Andes DR, et al. Clinical Practice Guideline for the Management of Candidiasis: 2016 Update by the Infectious Diseases Society of America. Clin Infect Dis. 2016;62(4):e1-e50. doi:10.1093/cid/civ933

  2. 2. Workowski KA, Bachmann LH, Chan PA, et al. Sexually Transmitted Infections Treatment Guidelines, 2021. MMWR Recomm Rep. 2021;70(4):1-187. Published 2021 Jul 23. doi:10.15585/mmwr.rr7004a1

  3. 3. Sobel JD, Wiesenfeld HC, Martens M, et al. Maintenance fluconazole therapy for recurrent vulvovaginal candidiasis. N Engl J Med. 2004;351(9):876-883. doi:10.1056/NEJMoa033114

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