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Convulsiones febriles

Por

Margaret C. McBride

, MD, Northeast Ohio Medical University;


M. Cristina Victorio

, MD, Northeast Ohio Medical University

Última revisión completa nov. 2018
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Datos clave
NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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Las convulsiones febriles son crisis convulsivas desencadenadas por la fiebre.

  • La mayoría de las convulsiones febriles son inofensivas y están causadas por la fiebre debida a una infección menor.

  • Una convulsión febril es el primer signo de un trastorno neurológico no reconocido previamente.

  • A veces, los médicos indican análisis de sangre y una punción lumbar para descartar trastornos graves que puedan provocar convulsiones.

  • Los niños necesitan fármacos para detener la convulsión solo si esta dura 15 minutos o más.

  • La mayoría de los niños no necesitan tomar medicamentos para prevenir las convulsiones.

Las convulsiones son una descarga eléctrica anómala, no regulada, de las células nerviosas del encéfalo o de parte del mismo. Esta descarga anómala puede alterar la consciencia o causar sensaciones anómalas, movimientos involuntarios o convulsiones. Las convulsiones son contracciones violentas involuntarias y rítmicas de los músculos que afectan a una gran parte del cuerpo.

Ocurren en una proporción del 2 al 5% de los niños menores de 6 años, pero se dan con más frecuencia en niños de 6 meses a 3 años. Un ataque que se produce en un niño con fiebre y que tiene 6 años o más, no se considera una convulsión febril. (Véase también Convulsiones en niños.)

Las convulsiones febriles suelen afectar a varios miembros de una misma familia.

La mayoría de las convulsiones febriles duran mucho menos de 15 minutos, y cerca de dos tercios de los niños que tienen una convulsión febril nunca tienen otra.

¿Sabías que...?

  • La mayoría de los niños que sufren una convulsión febril nunca vuelven a sufrir otra.

Pueden ser simples o complejas:

  • Convulsión simple: todo el cuerpo se agita (convulsión generalizada) durante menos de 15 minutos. Más del 90% de las convulsiones febriles son simples.

  • Convulsión compleja: todo el cuerpo se agita durante 15 minutos o más (de forma constante o con pausas), o bien se agita solo un lado del cuerpo o solo una parte del cuerpo (convulsión parcial) o las convulsiones ocurren al menos 2 veces en 24 horas. Los niños con convulsiones febriles complejas son ligeramente más propensos a desarrollar un trastorno convulsivo en una época posterior de la infancia.

Las convulsiones febriles son resultado de la propia fiebre. Muy a menudo, la fiebre está causada por una infección que, por sí misma, sería menor, como por ejemplo una infección respiratoria vírica o una infección del oído. En estos casos, la infección y la crisis convulsiva son inofensivas. Sin embargo, a veces las infecciones encefálicas potencialmente mortales, como la meningitis o la encefalitis, también causan convulsiones, así como fiebre.

Estado epiléptico

El estado epiléptico se refiere a una convulsión de larga duración. Las convulsiones febriles que duran más de unos 15 a 20 minutos se consideran estado epiléptico. Durante el estado epiléptico, las convulsiones pueden ser continuas o bien el niño puede tener convulsiones que se repiten a intervalos breves sin que recupere la conciencia entre las convulsiones. Los niños pueden tener convulsiones (sacudidas y espasmos de los músculos de todo el cuerpo) y contracciones musculares intensas. Los niños en estado epiléptico corren riesgo de daño cerebral y daño a otros órganos, insuficiencia respiratoria e incluso la muerte si no se tratan de inmediato.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

  • A veces, una punción lumbar, análisis de sangre o imágenes cerebrales

Dado que los padres no pueden saber si el niño sufre una infección cerebral, si presenta fiebre y una crisis convulsiva por primera vez o está muy enfermo deben llevarlo a urgencias inmediatamente para una valoración clínica.

El niño es examinado por un médico y, en función de los hallazgos, en ocasiones se le somete a pruebas para descartar trastornos graves que puedan provocar convulsiones. Estas pruebas pueden incluir

  • Una punción lumbar y un análisis del líquido que rodea la médula espinal (líquido cefalorraquídeo) para descartar meningitis y encefalitis

  • Análisis de sangre para medir el nivel de azúcar (glucosa), calcio, magnesio, sodio u otras sustancias para detectar trastornos metabólicos

Si la convulsión afectó exclusivamente a un lado del cuerpo, pueden realizarse pruebas de imagen del encéfalo por tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética nuclear (RMN).

Pronóstico

Alrededor de un tercio de los niños presentan otras convulsiones febriles, pero por lo general sólo unas pocas convulsiones. Los niños son más propensos a tener convulsiones adicionales si tenían menos de 1 año de edad cuando presentaron la primera convulsión febril o si tienen familiares cercanos que hayan tenido convulsiones febriles.

Los niños que hayan sufrido una convulsión febril simple son ligeramente más propensos a desarrollar un trastorno convulsivo no relacionado con la fiebre (como convulsiones no febriles o epilepsia). Si los niños han tenido una convulsión febril compleja o tienen factores de riesgo adicionales (tales como retraso en el desarrollo o una historia familiar de convulsiones), el riesgo es mayor (hasta 10%).

En algunos niños, que tienen convulsiones muy prolongadas, se producen alteraciones cerebrales (identificadas mediante la RMN) que pueden dar lugar con posterioridad a convulsiones no febriles. En estos casos, los médicos no están seguros de si el hecho de haber sufrido una convulsión febril prolongada, por sí mismo, hace que sean más probables las convulsiones no febriles, o si algunos factores subyacentes hacen que los niños sean más propensos a tener tanto la convulsión febril prolongada como las convulsiones no febriles posteriores.

Se cree que las convulsiones febriles que no duran mucho tiempo no causan epilepsia ni otras anormalidades neurológicas. Sin embargo, una convulsión febril es a veces el primer signo de un trastorno neurológico no reconocido previamente. A veces los médicos pueden mirar de forma retrospectiva y apreciar signos de este trastorno en los antecedentes clínicos del niño. A veces, no aparecen otros síntomas de este trastorno hasta más tarde. En cualquier caso, no se cree que la convulsión febril cause las anomalías.

Tratamiento

  • Fármacos para reducir la fiebre

  • Fármacos para detener la convulsión si ésta dura 5 minutos o más

Normalmente, las convulsiones duran menos de 5 minutos y no se prescribe ningún tratamiento salvo los fármacos antipiréticos.

Los médicos suelen administrar fármacos para detener la convulsión si esta dura 5 minutos o más. Una convulsión que dura 15 minutos o más (lo que se denomina estado epiléptico) es una emergencia médica. Entre estos fármacos se encuentran el sedante lorazepam y los anticonvulsivantes fosfenitoína y levetiracetam. Estos fármacos se administran generalmente por vía intravenosa. Si no se puede administrar el fármaco por vía intravenosa, se puede introducir gel de diazepam en el recto o midazolam líquido por la nariz (vía intranasal). El diazepam y el midazolam son sedantes que también detienen las convulsiones. Los niños con estado epiléptico son monitorizados cuidadosamente para detectar problemas respiratorios y alteraciones de la tensión arterial.

A los niños que únicamente han presentado unas pocas convulsiones febriles simples por lo general no se les administran los fármacos que se utilizan para prevenir las convulsiones adicionales (anticonvulsivantes, ver Uso de fármacos para tratar las convulsiones en los niños). No obstante, a los niños que han tenido muchas convulsiones febriles o bien convulsiones de larga duración pueden administrárseles dichos fármacos durante cierto periodo de tiempo. Si los niños que han sufrido una convulsión febril larga sufren una convulsión posterior que dura más de 5 minutos, los médicos pueden recetar gel de diazepam para su aplicación por vía rectal. Los niños pueden recibir tratamiento con este fármaco en su propio hogar.

Si los niños han tenido una convulsión febril, los padres deben estar atentos y tratar la fiebre alta, ya que puede desencadenar convulsiones. Sin embargo, la convulsión febril se produce a menudo cuando aumenta la temperatura del niño, antes de que los padres sepan que está enfermo y reconozcan la fiebre.

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